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—¿Cómo…?—Jason sonrió cuándo Tim evitó que lo sujetara.
—No volveré a casa. Sé que Bruce está vivo. Su muerte fue una pesadilla más y él está ahí afuera, esperando por nosotros—El chico puntualizó con confianza, la misma que tuvo al ofrecerse voluntariamente para ser Robin.
Timothy Drake, el único Robin por elección.
Y, también, el único Robin del cual Jason puede percibir su aroma a dónde quiera que el joven detective vaya; ya sea en otra ciudad con Dick o en otro continente, como en ese momento.
—Admito que tienes cojones, pero, no debes cometer el error de Bruce o el mío: no eres un ejército de un solo hombre —Jason aspiró y sus manos encontraron lugar en los hombros de Tim, quien es sólo un poco más bajito que él. Su hermanito ha crecido y será el mejor de ellos
—Tampoco puedo arriesgar a una ciudad acudiendo a Dick o si mis sospechas son ciertas, entregar a DaMien o a Casandra a sus posibles destinos—Timothy susurra, pues La Liga de asesinos está implicada y con ello la progenitora de su hermano menor y también asesinos de gran reputación como Lady Shiva.
—¿Y qué hay acerca de mí? Jason pregunta y detesta que su voz se escuchó reducida, quebrada
—Roy, Kory, Bárbara… los renegados te necesitan; eres su estratega , eres quien mantiene unidos a héroes a los que otros rechazaron o encarcelan —El joven respondió vacilante porque las falanges de Jason se enredaban con afecto en su oscura cabellera
—Sobrevivirán sin mí, pero, para ser el más inteligente de nosotros: ¿te has preguntado qué sería de mí sin ti?—Jason devoró la mirada cobalto del menor, encontrando que su reflejo a solas en esos bellos ojos es la respuesta: Jason estaría flotando en el vacío oceánico; sintiendo perecer su raciocinio o las escasas razones que le quedan para no enloquecer y sepultar a cada criminal de Gotham en el asilo Arkham
Y a él con ellos.
Concluir con toda esa decidía y caos de una ciudad enferma; un corazón agónico.
—No soy infalible , Jason;pero soy prescindible. Si muero: DaMien será un mejor Robin y si tú mueres:nadie detendrá a Black Mask— Tim explicó y se movió en sincronización a su hermano para ascender por la pared hasta la azotea del edificio cercano.
Perfectamente sincronizados.
Acostumbrados a jamás existir en un remanso de paz o tranquilidad
—No son ellos—Tim susurró a la oreja de su hermano mayor, a quien un escalofrío lo recorrió y nada tuvo que ver con librarse de la liga de asesinos, si no con el vaho del aliento de Tim en su sensible helix
Drake detuvo la cachetada y la conviertió en un gancho que hizo tronar el cartílago nasal de Todd
—Ya sé, ya sé: no soy prescindible , pero ambos sabemos que sí. Dick y tú se complementan; juntos serán grandes mentores para DaMien o para el proyecto de Waller del que Alfred nos habló antes de ser asesinado
Jason pasó su brazo por el cuerpo de Tim, un gesto fortuito que el menor fue incapaz de predecir y ahora se encontraba advirtiendo la sincronía de la sinéresis de sus corazones.
—No somos "soldados" como Bruce llegó a decir. No somos útiles sólo en una fútil guerra sin fin, «somos seres humanos
—Seres humanos que realizamos muchas estupideces» Tim completó la cita de Jane Austen y la sonrisa bailó en sus labios al notar el brillo en los ojos de Jason, de un azul grisáceo a la mortecina luz de Mosul
—Como seguirte hasta aquí para estorbarte—Jason admitió, porque Tim es el más fuerte de ellos,
Tim es el único que derrotó al Joker en su primer encuentro
Y Tim es el único que se resistió a la corriente de nostalgia que es el corazón de Bruce Wayne, el hombre en el cual Tim aún cree y lo admira como símbolo de esperanza; al grado de entregar su vida en esa búsqueda en lugar de dedicarse a ser un adolescente ordinario con quizá un adorable novio como el chico al que conoció en la secundaria de Gotham y del cual Jason no deseaba recordar su nombre, si no grabarse en la memoria la forma en la cuál Tim lo contemplaba, conectando cada punto, cada interacción entre ellos tras lo ocurrido en su aventura contra las pesadillas
Y es así que Tim estornudó debido a la arena cercana a la ciudad y, después, con vergüenza, preguntó con una mirada lo que culminó en un beso pecaminoso . Un ósculo cargado de mutua necesidad.
Un gesto similar a un sueño, a una fantasía que ambos negaron por tanto tiempo que ahora sabe a poco la humedad, las lenguas explorando y las manos rasgando las ropas.
Jason interrumpió el beso, el momento
Y Tim se adelantó a su pronta negación y sujetó su mano, para después iniciar a lamer esos dedos hábiles con las armas y con las desordenadas caricias , porque, como dijo antes: Tim es falible, Tim es humano; Tim tiene miedo; miedo a abandonar a Jason y por eso se entrega a él en una danza de sombras combinadas bajo el manto nocturno de otro continente, a orillas del instinto , a orillas de la muerte.
