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EL DIA EN QUE PUDE CAMBIAR TODO

Summary:

-Que pasaría si se te daría una oportunidad, una sola que me permitiera cambiar y redimir algo en el pasado, pero pagando con algo a cambio, lo harías?

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Un encuentro anhelado

Chapter Text

-Numero 28, Kazutora Hanemiya, ya es hora de que salgas- Pude oír como llamaron a mi nombre, el día por fin a llegado, saldría por fin del reformatorio para volver a ser parte de la sociedad, realmente no pude creer que ya había Pasados dos años en este lugar, en donde ya no puedes tener un día de paz, en donde convives con mentes tan perturbadas que no se detendrían en daño hacerte si te ponían un ojo en la mira, un lugar en el cual me toco. . estar, si no fuera por alguien.

-Si ya voy, maldición- tenía pocas cosas, así que junté lo que tenía y decidió guardarlo en una bolsa, había algo que no podía dejar aquí, mis cartas. Algunas ya tenían un poco de antigüedad, pero podrían leerse de todos modos, dobladas y juntas, fueron uno de mis tesoros más sagrados aquí, no mentiré que esas cartas tenían algunos que otros borrones y manchas de una persona que parece que se desesperaba por no escribir bien. Alguien que me contaba como pasaba sus días, sus anécdotas eran interesantes y otras aburridas, pero se sintió tan especial para mí, porque sabía que él no me había olvidado a pesar de que paso el tiempo, Keisuke Baji.
-Nos volveremos a ver, Keisuke- es lo único que dije antes de guardar mis cartas y salir acompañado del guardia que me llamo al principio, llegamos a donde la secretaría para que pueda archivar mis documentos.

- ¿Como te sientes Kazutora, emocionado por salir? - dijo ella, no era una mala persona ya la había visto algunas veces, y solo intercambiamos unas que otras palabras.

-SI, realmente quiero salir- lo dije de una buena manera y no solo por el hecho de que ya no estará en esas malditas cuatro paredes, ni que tenga que defenderme de acosadores las veinticuatro del día, unos días muy intensos y estresantes que Posiblemente Afectarán mi descanso.
-Llame a tu madre, dijo que no podrás recogerte, que estaba ocupada y que volvieras tú mismo a tu casa, ¿estarás bien? – Mamá, suponía que ni vendría a verme ni molestarse por lo menos en intentarlo, por lo menos esta vez.

Si, mi madre suele trabajar demasiado, ya sabe, el divorcio-mentía, en realidad mi madre no tenía problemas económicos, mi padre quedo en el juicio que pasaría una buena remuneración económica para mí y mi madre.

–Bueno Kazutora ya te puedes ir, hey, pero esta vez, no hagas estupideces- sus palabras sonaran duras, pero que esperaba, estamos en un reformatorio, acá no existen palabras dulces para gente que no mide la consecuencia de sus actos, yo no llamaría lo que hare locuras, sino justicia. . . Divina, contra alguien que me hizo pagar mi libertad con dos malditos años de encierro, Manjiro Sano.
-Sí, adiós.


Salir de ahí fue realmente un alivio, había algo que, si tenía que hacer, y es volver a ver a Keisuke, la única persona en el mundo que me moría por ver, podríamos hacer muchas cosas, ¿el cómo se verá ahora? ¿Habrá cambiado?, tenia muchas preguntas en mi cabeza, hasta que una moto se paro en frente mío, pude ver a un peliteñido realmente alto, con un tatuaje en cada mano.

-Oye, ¿eres Hanemiya, no? -hablo con una sonrisa en el rostro.
-Y que si lo soy, ¿quién diablos eres? - Recién había salido del reformatorio, no estoy de humor para que me arruinen mi día.
-Soy Hamna, ¿no te gustaría que conversamos un rato?
-No tengo interés en hablar en este momento, piérdete. - Estaba dispuesto a largarme de ese ambiente algo tenso.
-Ni siquiera si se trata de la Tomán.
-¿La Tomán? – eso me detuvo en seco.
-Mas bien, con la caída de la Toman- Después de todo si tendríamos algo de que conversar.


Ha pasado más de tres semanas desde que conocí la pandilla de Valhalla, Hanma a creado esta pandilla debido a un altercado que hubo con la Toman, sí que pasaron muchas cosas en mi ausencia, parece que la Toman sigue igual, solo aumento más miembros, de todos modos, eso no detendría lo que hare, Mikey debe de pagar, y yo será el que haga justicia.

Mi nombre comenzó a ser nombrado por muchas personas, supe que llegó a oídos de la Toman que ahora será el número tres de Valhalla, querido Keisuke, espero que nos volvamos a ver, yo hare pagarle a Mikey los años que estuvimos separados.


Ya paso un mes desde que estoy en la guarida de Valhalla, un subordinado de Hanma vino corriendo para comunicarnos las buenas nuevas, pero no pensé que sería algo que haría que mi corazón se detuviera por segundos.

- ¡Jefe, un capitán! ¡Un fundador a desertado de la Tomán!
- ¿Eso que tiene de interesante? Que se vallan sus miembros no es algo que nos interesa- Dijo Hanma sin algún interés, aunque para mí, fue algo que activo mi curiosidad, los miembros fundadores eran leales a Mikey y que se vallan uno de ellos, sería extraño.
- ¡Deserto Baji Keisuke, el capitán de la primera división y dijo que se uniría a Valhalla y que se volverá enemigo de la Toman!– Baji… había decidido irse de Toman, Baji se fue, pero ¿por qué? Sonó mi teléfono, era un número que no conocía y cuando conteste, esa voz tan familiar, ronca y dura, pero que no pudo evitar que me emocionara.

-Kazutora, ¿eres tú? – era Baji, realmente era el al teléfono.
-Si soy yo- No sabía que decirle, pero si latía mi corazón muchísimo.
-Ven al callejón, que esta cerca del Arcade, quiero verte-
-Bien te veo allá- dije y decidí irme, Hanma me pregunto algo que no llegue a escuchar, realmente mi mente estaba en otro lado, subí a mi motocicleta y partí, esperando llegar lo antes posible.

Estacione mi moto, y decidí esperar un breve momento, escuche unos pasos, lo sabía el momento ha llegado.

-Kazutora.-

Sonreí, esa forma de llamarme, como en los viejos tiempos, es muy diferente que te lo digan a que lo leas solo en un papel.

-Y no piensas venir a darme un abra- no pude terminar cuando sentí las manos de Keisuke rodear mi cuerpo, podía sentir esa calidez que me transmitía, no recibir este tipo de afecto durante más de 2 años, no pude reaccionar, me tomo desprevenido. .  . 

Cuando Baji quiso separarse, decidí abrazarlo con la misma fuerza que el aplico antes- Aun no te vallas, solo…déjame estar solo un poco más así- recargue mi cabeza en su cuello, cerrando mis ojos, solo quería tener un momento de paz y tranquilidad.
-Está bien, puedes descansar un rato más si quieres-

¿Pasaron tal vez unos 10 min? No lo sé, perdí la noción del tiempo, pero de un momento a otro, vinieron a mí las imágenes de Shinichiro Sano, esto hizo que me alejara de Keisuke, aun no pude superar su muerte, ese hombre murió y yo lo mate solo. . . . por hacer feliz a su hermano, él tenía la culpa.
-¿Te encuentras bien Tora? – se escuchaba su voz algo preocupada.
-Si no te preocupes solo… fue una reacción. No es nada - Me pregunto si dejare de ver a Shinichiro en mi mente si es que llegaba a acabar con Mikey ¿sería liberado de esta culpa?.

-Baji, ¿podemos ir a tu casa? Me gustaría subir de nuevo a tu azotea, es un lugar tranquilo.
-Bueno si así deseas vamos, después de todo me toca a mi darte una buena bienvenida- dijo el con un tono algo animado-

-Entonces que esperamos, súbete a mi moto, llegaremos rápido- corrí y el solo me siguió a paso moderado, Me sentí bien.

Cuando subimos Keisuke se acercó y apretó sus manos alrededor de mi cintura y su cabeza estuvo apoyada en mi espalda, me sentí extraño por lo que paso, pero recuerdo que antes a veces con Keisuke compartíamos moto, no entendía por qué ahora me resultaba algo diferente. . . . . . . . . . . . sus acciones, tal vez sea por que estuve lejos, así que solo debía acostumbrarme para que todo vuelva a ser como antes ¿no?.

-¡Kazutora, detente aquí un momento! - frene cerca de una tienda de conveniencia. -¿Qué pasa Bají? - dije un poco incrédulo, ¿acaso quería comprarse un Yakisoba? ¿En este momento?.
-Espérame aquí, ya vuelvo pronto- entra lo más rápido posible.
-BIEN!!!

Esperé por unos cuantos minutos, tenía una cajetilla de cigarros en mi costado, Hanma me los dio, estuve tentado a prender uno por el frío, hasta que vi a Keisuke salir con una bolsa a toda velocidad y gritando. -ARRANCA LA MOTOOOOO!!!!!-

No entendía por qué, pero justo atrás pude ver a un señor que venía todo enojado, ¿acaso el había robado algo?, no importaba eso ahora, subió lo más rápido que pudo a la parte de atrás de la moto y yo arraqué a velocidad. . en cuestión de segundos.

-Valla eso estuvo cerca- fue lo que dijo, estaba agitado.
- Que demonios Baji! ¿Qué hiciste adentro para que ese tío se pusiera así, acaso tu...?
- ¡Sí y no! Quise comprar algo para celebrar tu regreso, pero ese viejo no me lo quiso vender, porque dijo que soy menor, así que utiliza mi última opción- no pensaba que haría eso - pero, pero si le di dinero, ¡bueno se lo arroje así que no es malo ok! –
-¡Jajajaja! ¡Amigo, no crees que eso fue algo exagerado?! - no pude evitar reírme, realmente Keisuke a veces podía ser algo imprudente, pero eso fue lo que me llamo la atención de él cuando nos conocimos-

-Te lo dije una vez, a veces es bueno exagerar – se sintió como en los viejos tiempos, me sentí vivo, yo y Keisuke juntos, quisiera correr hasta que pudiera llegar lo más lejos posible de todo.

Cuando llegamos, Keisuke decidió sacar unas cuantas cosas más de su departamento, yo decidí adelantarme, no sé por qué, pero sentí en un momento como si alguien me observara, tal vez me estaba volviendo paranoico por estar en el reformatorio, nada que no pueda... cambiar.

Espere en la azotea, era una vista hermosa, estaba agradecido de que este edificio fuera alto para ver todo el paisaje, las luces, los ruidos de la ciudad, si subía al borde seria mas emocionante, esa adrenalina de estar en tu limite, se se siente tan bien. Cuando iba a hacerlo, la puerta de atrás hizo que me detuviera, Keisuke había venido con unas cosas más, el será el anfitrión esta noche, yo su huésped. Keisuke preparo un lugar cómodo para sentarnos y puso unas cosas más, me invito a que me sentarme junto a él, lo hice, y me ofreció unos aperitivos, tenia algo de hambre así que lo acepté y comi, él me sonreía, ese sentimiento de Tranquilidad que él podía trasmitirme me calmaba.

-¡Oye mira! - gire y tenía dos botellas de sake consigo, ahora entiendo por qué el dueño lo persiguió en la tienda, abrió ambas y me dio una.
-¿No hay problema en que tomes alcohol? ¿Tu mamá no te dirá nada? - Sabia que a la señora Ryoko toleraba que Keisuke se meta en peleas y que fuera un pandillero, pero no si le permitía tomar alcohol después de todo solo teníamos 15 años, aunque no lo parezcamos.

-No importa, ella no vendrá hoy, trabajara hasta tarde así que no hay problema, además quería hacer esto cuando volvieras- no era mi primera vez bebiendo, la verdad en el reformatorio alguien metió alcohol a escondidas un tiempo, llegue a beber unas veces, pero ese sabor era horrible para mi gusto.

- ¡Muy bien, entonces salud Baji! - choque mi botella con la suya, a él le pareció extraño, pero decidió repetir la acción, fue gracioso, ambos tomamos una buena cantidad, ese sabor que raspaba la garganta era genial, tenía buen sabor ahora, parece que el que alcohol que metían los chicos del reformatorio era adulterado, pero este si es agradable.

- Baji, quería preguntarte algo-Era hora de que el respondiera mis dudas.
-¿Si Kazutora? ¿Qué pasa?-
-¿Por qué desertaste de la Tomán? - no me respondió, parece que lo agarre frío con esa pregunta, cuando por fin respondió.
-Porque quería estar contigo, supe que te uniste a Valhalla, así que a donde vallas tu iré yo- En serio él iba a irse de la Toman, ¿por mí?, quería hacer las cosas yo solo, acabar con Mikey solo yo, No pensé en que Baji haría esta acción.
-Baji yo matare a Mikey- dije sin rodeos- y tu no me impedirás hacerlo, deberías volver, hare las cosas por mi cuenta. - Lo mire fijamente.
-No lo hare.
-Acaso crees que es una puta broma!? ¡No creas que solo porque el desertaste serás aceptado en Valhalla, hare esto solo! yo-
-Escúchame bien Kazutora!!- se paró en frente mío, no sé por qué esto me resultaba familiar.
-Lo que decidió hacer es por mi puta decisión, ¿además recuerdas lo que te dije? – el se arrodillo.
-¿Dime recuerdas lo que te dije esa vez? - Él se refería a ese momento, mi respiración se volvió algo agitada, recordé el momento, lo que él me dijo-
-yo…- estaba aguantando las lágrimas, me sentí como esa vez.
-Dilo-
-Que-que no importa el infierno que venga- al decir esas palabras, sentí como si mi respiración se quisiera detener.

-Yo estaré contigo hasta el final- El termino la oración y me miro, sentí como esa mirada reflejaba muchas cosas, esos hermosos ojos cafés que parecen mirarte en lo más profundo de tu ser.

No pude más y mis lagrimas empezaron a caer en mis mejillas, como si en ellas estuvieran dejando ir esa tristeza que tenía, El al ver eso, me abrazo de nuevo, este abrazo era diferente al que recibía, no pude más y también lo abrace. . . . . . . . . . . . , mis lagrimas no se detenían, empecé a gimotear para callar mis gritos internos, el parece que se percató y me abrazo mucho más fuerte, solo quería que me abrace, que el tiempo se detenga y que me deje ahí, pensé que si yo llegaba a morir en los brazos de Keisuke, sería una bendición.

-¡Keisuke te e extrañado! - estaba expresando lo que estuve reteniendo por más de dos años.-¡Quería verte todo este tiempo!-Keisuke escondió su cabeza en mi cuello, y sintió como gotas caían en mí, él estaba llorando.

-Yo también quería verte, te deje solo este tiempo, discúlpame, solo discúlpame Tora- este abrazo ambos lo necesitamos, no podríamos habernos expresado si no hubiéramos bebido, tal vez el alcohol no fue tan malo.
- ¿En serio estarás conmigo? - Aún seguía llorando, no podía detenerme.
-Si, estaremos juntos, los dos.-

Sentía que nos podíamos fusionar en cualquier momento, mi pecho estaba junto al suyo, ambos estaban bombeando, debido al peso, el cayó encima mío, pero no importaba, el abrazo no se rompía, seguíamos unidos.

-Kei, muévete un poco, pesas- dije un poco más tranquilo, el se alejó un poco, pero no dejo de mirarme, pude ver sus ojos llorosos, esos hermosos ojos marrones que me miraban con una ternura y consuelo, no se si fue Por instinto, pero puse mis manos en su rostro, acariciando sus mejillas, limpiando sus lágrimas, solo pude sonreír.

-¿Je, solo estarás mirándome? – cerré mis ojos un momento, hubo un segundo en el que sentí algo presionando mis labios, cuando los abrí pude ver el rostro de Keisuke cerca mío, me beso, él me estaba besando.

No podía moverme, sus labios al principio se mantuvieron en esa posición, luego empezaron a jugar con los míos, sentí una sensación de jugueteo en mi estómago, como cosquillas.
Lo único que pude hacer es cerrar los ojos, y jugar también, decidí dejar llevarme por mis instintos, después de todo estas sensaciones se sintió muy bien, decidí hacer una acción algo inesperado, introduje mi lengua en su boca, parece que eso termino animándolo mas a hacer lo mismo, nuestras lenguas jugueteaban, parecía que estuviéramos peleando, hasta que se nos empezó a agotar el oxígeno, ambos estábamos jadeando creo que nos dejamos llevar demasiado.

Pude ver como un sonrojo se veía en su rostro, contemplar eso me puso nervioso, yo quería escapar de ahí, sentí que mi razón volvía, esto era nuevo. Baji no dejo que me moviera.

-No te vallas, quedémonos un momento más así- Él me estaba pidiendo eso y mi cuerpo no cooperaba con lo que quería hacer.
-Si me enfermo, será tu culpa.-volví a relajarme.

Volvimos a cruzar miradas instintivamente, lo cual hizo que volviéramos a repetir la misma acción anterior. Este beso fue más allá de eso, mi cuerpo empezó a calentarse, ¿Keisuke que me estás haciendo? Porque me siento así, dímelo.
Seguimos besándonos, hasta que se detuvo y empezó a besar mis mejillas, esos pequeños besos, donde sea que aterrizaban, sentía que encendían algo, mis lagrimas que en un momento se detuvieron querían salir y no por tristeza sino por alegría.
-Sigue por favor, no te detengas- dije.

Sonrió, Keisuke empezó a sonreír por mi petición, siguió dando besos en todo mi rostro, hasta que el mordió mi cuello, sintió como si me hubieran pasado una corriente por todo el cuerpo, -Hahhh!-no pude evitar sacar un gemido que fue callado por mis manos. Keisuke me miro algo curioso, por el sonido que hice.

-¿Acaso acabas de gemir? - dijo de una forma directa que hizo que me sonrojara.
-No para nada, ¡oíste mal! - dije nervioso, realmente quería salir de ahí, no podía mostrarle esta faceta a Keisuke, una que también conocí hoy.
-Oe Tora, ¿dime no te gusta? - Dijo de una manera algo picara, volvió a hacer lo mismo, pero lamiendo mi cuello, quise apartarlo, pero el entrelazo sus manos con las mías, ya no sabía si quería que se detenga o que continuara haciendo, deje que siguiera y trate de no hacer ningún ruido, pero fue inútil, se sintió tan bien.

-Dímelo Tora, ¿te gusta esto verdad? - Me sentí raro, pero extasiado, que clase de truco hace el para que este así, que tengo en realidad, ¿por qué reacciono así? Por que Keisuke hace que me sienta tan bien.
-Si... me gusta Baji- Ya no pensaba con raciocinio, Baji soltó mis manos para poder levantarme un poco, paso uno de sus brazos alrededor de mi cuello, y el otro siguió sosteniéndome, lo único que pude hacer es aferrarme a él. , intuyendo lo que haría a continuación, me mordió de nuevo, teniendo la misma reacción de antes, pero más intensa, calle mi grito lo más que pude, mordiendo un poco fuerte mis labios, tanto que sintió un sabor salado en ellos.

Mis manos estaban debajo de su camisa, quería sentir su calor mucho más, sentir su piel dura y más tonificada, acariciando lo más que pude. Sentí algo duro en mi entrepierna, no sabía que era porque yo no pensaba en otra cosa más que en Keisuke, este chico me trae mal, muy mal.

Por instinto, volvimos a besarnos con más brusquedad, a pesar de tener sangre en mis labios y el también por la mordida que me dio, no nos detuvimos, eso nos animó a continuar mucho más, él se quitó su camisa negra y yo hice la misma acción con mi chaqueta blanca, parecíamos enemigos a la vista de los demás, pero ahora solo éramos él y yo, dos chicos que ya no les importaba lo que pasara, solo queríamos saber hasta dónde llegaríamos con esto.

Necesitaba de él, necesitaba estar cerca de él, y yo sé que él también me necesitaba, quería creer eso. Ver a Keisuke sin su camisa me dejo impactado, la luna alumbraba su cuerpo, no se si fue por el alcohol, pero yo sentí otras cosas en mí.

POV BAJI

Las cosas estaban pasando muy rápido, no pensé que llegaríamos a esta situación, pero no quería detenerme, no después de presenciar esto. Ver a un Kazutora debajo mío, a mi merced, podía quebrarlo en este momento, pero no haría eso, debía cuidarlo, el necesitaba estar conmigo, yo no pude cuidarlo en su momento y el tuvo que pagar por mi también, yo fui aceptado y Él fue exiliado, se que lo hizo para protegerme, pero fue mala suerte lo que paso. Solo quiero que ahora, no pienses en nada, no pienses en nadie, seamos nosotros dos esta noche.

Su rostro, nunca me cansare de decir que es hermoso, sus grandes ojos que son capaces de absorberte si los miras tan fijamente, y ahora tenerlos aquí conmigo, estuvimos separados dos años y las cartas no igualan la sensación de tener a alguien frente tuyo, tocarlo, besarlo, sentirlo aquí.

Podía ver todo a su merced, esos labios que me llamaban a que los probara una vez más.
-Kazutora- remangue su polo, lo suficiente para poder ver su torso descubierto, mi mano juguetona empezó a explorar esos lugares no habría un lugar en el cual yo no explorara, nadie me impediría vivir este momento, hasta que encontré dos bolitas rosadas, cuando Toque una kazutora empezó a moverse, entre más jugaba podía escuchar sus gemidos.
-Ngh..ahh!- Empezó a decir en voz baja

Esto empezó a encender algo en mí, si sabía qué hace rato me había puesto duro, pero ver esta nueva faceta de Kazutora hizo que me calentara mucho más de lo que ya estaba, ya no podía aguantar, mi boca fue directa hacia su pezón, Quería seguir escuchando a sus pequeños gemidos.

-¡Ah! ¡E-Espera Baji! – no podía detenerme, realmente se sentía bien esto, quería que el también sintiera esta misma situación, después de jugar un rato, decidió que era hora de ver más allá, su cara estaba roja pero no me dijo que me detuviera, como si él Sabía lo que haría y me estaba permitiendo continuar, cuando desabroche sus pantalones y pude ver que el se puso duro, había un poco de humedad viniendo de él, parece que mi juego si funciono.

-Parece que estas animado, ¿quieres que te ayude un poco? - capto un poco la idea de lo que hare, y cuando empecé a agachar mi boca hacia donde estaba su amiguito, el reacciono con sorpresa, ya la primera lamida arqueo su espalda, me di cuenta que el es muy sensible en algunas zonas, unos pequeños toques podrían hacerlo ver estrellas.

-Oh querido Tora hmm- empecé a hundir mi boca un poco más profundo, lo cual hizo que el empezara a gemir mucho más- me encantas.

-¡E-espera me voy a venir si sigues-Ahh! – reclamo, pero no podía detenerme, baje mis pantalones y mi ropa interior, mi mano fue directa hasta mi falo, y empecé a masturbarme, no pensé que esto me encendiera tanto, verlo retorcerse de placer me dejo cautivado, hacer ambas cosas fue un reto, pero no importaba, decidí detenerme antes de que el acabara, note molestia en esos ojos pero lo que hare a continuación será diferente, algo temerario, me acerque a él, se le notaba que estaba cansado, abrí sus piernas lo suficiente para que pudiera estar cerca, el me miro incrédulo.

- Espera Baji- tome su pene y lo junte con el mío, otra vez su sonrojo, y no voy a negarlo yo también me sentí de la misma forma, nunca había hecho esto, y empecé a frotarlos con mi mano, no tardó en reaccionar , ambos estábamos en sincronía, la sensación se sentía tan bien- Baji- ¡ugh! ¡Ah! Me-me siento raro, Baji- si supieras que yo también estoy igual, no puedo parar, no hasta que ambos nos vengamos, empecé a sentir como algo se empezaba a aproximarse- ¡Baji! Yo…- no pude mas y lo volví a besar, y aun frotándonos nos venimos, ambos lo hicimos, juntos.

En mi mano estaba su esencia y la mía, saliendo a brotes, ya no podía moverme y me acosté junto a el, no sabia que pensar pero a la vez no sabia que pasaría de ahora en adelante con nuestro vínculo de amigos, definitivamente algo cambiará. . . .