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La maquina había sido destruida, al menos eso le había dicho el desconocido que se hacía llamar Okabe Rintaro a Suzuha. "Suzuha". Le sonaba muy familia y solo por eso aceptó que era su nombre.
Era de noche y estaban acostados en un pequeño cuarto donde dormían cerca el uno del otro. Suzuha era incapaz de conciliar el sueño, tenía muchas cosas en mente, ¿cómo había llegado a aquel lugar? ¿Quién era ella? ¿Quién la acompañaba era confiable?
Hasta hace apenas unas semanas Suzuha despertó sin saber qué es lo que ocurría. Recordó que estaba en el suelo y sangraba, era una noche lluviosa y la cabeza le dolía como si se la estuvieran aplastando. Rintaro la tomó de la mano y la ayudó a levantarse, aunque intentó resistirse no estaba en condiciones para hacerlo.
—Tú me salvaste y confiaste en mí cuando me encontraba en un abismo. Te pido que lo hagas de nuevo —dijo Okabe y a pesar de que no debía confiar en un extraño, el hecho de que él estuviera en el interior de aquella maquina y que además algo en ella la hiciera sentir que el hombre era confiable la ayudó a decidirse a seguirlo.
Suzuha no pensó más en el pasado, tampoco es que hubiera mucho que pensar y no estaba segura de cuando podría recuperar la memoria. Tenía que continuar, pero, ¿continuar con qué? Volteó a ver a Rintaro, si le preguntaba tal vez él le daría la respuesta. "No, debo ser precavida".
Concilió el sueño poco antes del amanecer y no despertó hasta el atardecer. Rintaro había vuelto del trabajo que había conseguido. Traía comida consigo y la preparó, no era algo bueno, pero con el hambre que tenía Suzuha no se quejaría de ello, además, sentía que no era la primera vez que comía algo que fuese de no muy buena calidad.
—Suzuha. Tenemos que estar preparados.
En esos días, no era raro que Rintaro hablara y Suzuha no le respondiera. Él le comentaba sobre planes y demás temas en los que no siempre profundizaba, aunque Suzuha sentía que él hablaba solo en voz alta como si fuese algún extraño hábito que tenía. Como si estuviese siguiendo una historia que estaba en la libreta que él leía seguido. Ella tenía curiosidad, sin embargo, él nunca se despegaba del objeto.
El día siguiente fue igual que siempre, Rintaro estuvo fuera la mayor parte del día y Suzuha trabajó en su empleo a tiempo parcial. A pesar del esfuerzo que hacía, Suzuha nunca se sentía cansada, no debía ser solo por el entrenamiento que hacía diario debido a los consejos de Rintaro, sino que era como si su cuerpo llevara años en forma. ¿Qué había sido antes? No importaba cuanto se esforzara y cuanto tratara de alcanzar en sus sueños aquellas imágenes borrosas, nunca lo conseguía.
El día siguiente Rintaro llegó temprano a casa. Algo a lo que Suzuha no puso mucho atención "Seguro estará relacionado con los planes de los que siempre hablas". Suzuha continuó con la lectura del manga que había comprado, era de las cosas divertidas que hacía en su tiempo libre y a veces podía ver destellos de lo que asumía eran memorias.
—¡Suzu! ¡Soldado a tiempo parcial!
Suzuha no se esperaba aquello, Rintaro nunca la había llamado así, no obstante estaba segura de que eso era más común de lo que parecía. Por ello Suzuha cerró el manga y salió a recibir a Rintaro. Vestía formalmente, era claro que recién había salido del trabajo, llevaba un par de bolsas en la canasta de una bicicleta. Ella se enfocó en la bicicleta.
—¿Compraste una bicicleta?
—Sí y es para ti, Suzu. De ahora en adelante podrás montar hacia tu destino. —Rintaro dijo con un tono que Suzuha consideró un poco ridículo y le causó diversión—. Así que es mejor que estés preparada, Soldado a tiempo parcial, que hoy probarás este excelente objeto mágico.
—¿Te golpeaste la cabeza? —Suzuha trató de revisarlo, pero Rintaro parecía estar bien, no sangraba, sus movimientos no eran extraños, solo el comportamiento era anormal. "¿Anormal? ¿De verdad es así?".
—Vamos, sube, quiere verte probándolo.
—Ni siquiera sé manejar.
—Oh, vamos, inténtalo.
Por la expresión de Rintaro, Suzuha asumió que él no se rendiría, así que le hizo caso. A pesar de que al inicio le costó maniobrar y mantener el equilibrio no necesitó mucho para manejar la bicicleta sin problemas. Poco a poco fue pedaleando con más rapidez, le gustaba aquello, era relajante, algo que estaba segura que había hecho muchas veces. La sensación del aire contra el rostro y el moverse rápido a través de las calles le eran muy familiares.
No intentó alcanzar aquellas memorias, decidió disfrutar el momento. Dio un par de vueltas por las calles aledañas y al volver notó que Rintaro sonreía, no es algo que lo hubiese visto hacer mucho. ¿Qué había sido de él antes de aquella noche que lo encontró en la maquina? ¿Qué secretos guardaba? ¿Cuál era su pasado? Suzuha se puso triste, no supo por qué, solo sintió que él también había perdido algo. Tal vez las memorias que él tenía eran dolorosas, tal vez las que ella perdió también lo eran. ¿Era mejor o peor que las hubiese perdido? No estaba segura, sin embargo, en ese momento, Suzuha comprendió que en ese tiempo Rintaro era la única persona que conocía en aquel tiempo. Puede que un día recuperara los recuerdos perdidos, mientras estuviera junto a Okabe continuaría hasta que lo hiciera; pero por el momento abrazaría a su camarada, a su compañero, por el regalo recibido.
