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Ángel carmesí

Summary:

La vida ya no tenía sentido, no después de haber perdido al amor de su vida, pero aun así tenía esperanza en que algún día las cosas iban a mejorar.

Y sus plegarias fueron escuchadas, solo que no de la manera que esperaba

Notes:

🍷 Como a la mayoría que vio Good Omens, la segunda temporada me destruyó JSJSJS

☕ Aún así la amé y demasiado, pero mi mente seguía pensando en que podría pasar después, y esto nació

🍷 Historia corta, no más de cinco capítulos

☕ Algunas referencias religiosas, pero no muchas

️🍷 Inspirad en la teoría de que la última temporada será con la venida de cristo (ojo que inspirada no es lo mismo que adaptada/creada)

☕ Por lo de arriba aviso también que será parecido a lo que ocurre a la primera temporada

️🍷 Harto dolor y angustia, porque si así quedé así me desahogo (?) Aunque también habrá comedia y cosas bonitas

☕️ No trato de burlarme de ninguna religión al escribir esto, de hecho crecí en una familia católica así que estoy aprovechando mi conocimiento para esto xD

Y bueno creo que eso es todo, lo escribí en una ráfaga de inspiración, así que espero que les guste <3

Chapter 1: Somebody to love

Chapter Text

Realmente no pensaba que lo fueran a atacar.

Una parte de él se lo esperaba y quería que siguiera ocurriendo, muchos demonios seguían enojados por su relación con un ángel... Y también por ser abandonados por Lord Beelzebub, y claro, como no podían desahogarse con uno de los demonios, al menos irían a buscar al otro.

No le importaba en realidad, después de ver que el ángel eligiera al cielo por sobre ellos ya no quería realmente seguir viviendo, y si los otros demonios se creían lo suficientemente valientes pues que vengan y lo intenten.

Si es que se atrevían, ya que también tenía una reputación, de haberse vuelto un demonio casi humano, que podía ser fuerte incluso sin tener un cargo importante, y ahora con los rumores confirmados de su rel... De su antigua relación con un ángel, muchos podrían temerle, ya que él no le temía ni si quiera al cielo.

Pero, días después de que se confirmara que solía salir con un ángel, también se confirmó que ellos ya no estaban juntos.

Ah, le dolía en el corazón de solo pensarlo.

Entonces después se empezó a creer que toda su fuerza y habilidad para, por ejemplo, no morir por agua bendita se habían ido junto con el ángel.

La primera vez que un demonio trato de atacarlo fue mientras tomaba en una banca mirando a los patos (no es como que los humanos lo fueran a molestar por beber en la vía pública, ellos veían una caja de jugo en su mano) y un demonio de baja categoría apareció a su lado.

"¿Sabías que Shax le puso un precio a tu cabeza?" Dijo el demonio con una sonrisa "No es necesario llevarte vivo, con uno de tus ojos bastará" Al escucharlo no pudo evitar reír.

"¿Sólo uno? ¿Para qué quiere solo uno?"

Al notar que no estaba asustado o si quiera preocupado de ser atacado el demonio retrocedió un poco confundido.

"Tranquilo, no tengo ningún truco, si quieres matarme sólo hazlo"

"No puede ser tan fácil, ¿o sí?" Crowley solo alzó sus manos, una pequeña sonrisa en sus labios.

"No tengo razones para pelear"

Y no las tenía, hacía mucho tiempo que le había perdido el sentido a la vida, eran las espontáneas visitas a la librería lo que lo hacían sentir vivo, y aunque seguía visitando a Muriel, no era lo mismo a como era antes.

Definitivamente no era lo mismo abrir la puerta y encontrarse con un rostro distinto al que siempre buscaba, al que solía invitar a salir, a cenar, a estar con él solo porque disfrutaba de su compañía, y ahora...

"Adelante, intenta lo que quieras, no te voy a detener"

El demonio aún no parecía convencido, pero poco después de ver que Crowley efectivamente no haría nada comenzó a ganar confianza en sí mismo y finalmente lo decidió y se acercó.

Fueron solo tres pasos antes de que un rayo de luz, uno casi celestial, lo rodeara, y el demonio desapareciera en un parpadeo, la gente a su alrededor estaba confundida, pero su confusión desapareció en segundos y siguieron caminando como si nada hubiera pasado.

Crowley alzó las cejas, mirando al cielo.

"Eso es nuevo" murmuró, tomando un poco de su botella de vino "Me estás vigilando" Dijo con una risa, pero no había gracia en ella, era casi desdichada "No necesito tu ayuda"

Se levanto y volvió a su apartamento, y durante una ráfaga de ira hizo un pequeño milagro, para que su hogar no fuera posible de vigilar, ni por el cielo ni el infierno, se tomó dos botellas más de vino y finalmente quedó inconsciente en el suelo.

Cuando despertó su cabeza dolía y el mundo daba vueltas, y aunque podía deshacer la sensación moviendo sus manos decidió dejarlo, levantándose a duras penas y decidiendo que debía ir a alimentar a los patos.

Suponía que él realmente no había matado al demonio, y sus sospechas fueron confirmadas cuando volvió al parque, el demonio lo esperaba con una mirada muy confundida.

"Yo ayer vine aquí" Dijo entre afirmación y confusión "Pero después estaba en el último anillo... ¡El último! ¿Sabes qué clase de humanos están ahí?"

"¿Los más divertidos?" Dijo tambaleando antes de caer sobre la banca "Quizás fuiste muy débil, concéntrate, vamos, trata de matarme"

Otra vez, un paso y el demonio volvió a desaparecer, esta vez no pudo evitar reír escandalosamente.

"¿Vas a hacer eso con cualquiera que se acerque?" Dijo mirando al cielo. "Oh, puedes protegerme del resto si quieres, ya que"

Pensó en como finalmente tendría que tomar una medida por sí mismo más adelante, en realidad sí esperaba que otro demonio hiciera el trabajo sucio, pero bueno, mientras se le ocurría algo mejor decidió alimentar a los patos.

A pesar de que este demonio de baja categoría falló en su cometido, otros lo siguieron intentando, algunos presentándose antes de intentar atacarlo y desaparecer, otros volviéndose un rayo de luz en el rabillo de su ojo, otras veces un humano desaparecía y solo en ese momento notaba que era un demonio siguiéndolo.

"Por culpa de tu noviecito demonios aparecen en zonas erróneas"

Shax había aparecido a su lado, estaba fuera de su casa sacando nuevas plantas para su departamento, le entregó una caja al demonio.

"No debiste ponerle un precio a mi cabeza"

"Eres un demonio escurridizo, que se a salido con la suya muchas veces, mereces un castigo"

Crowley se inclinó en su auto, una sonrisa en sus labios.

"Si tanto quieres mi cabeza puedes intentarlo" Dijo alzando sus manos "Vamos, los dos sabemos que si hubieses venido con la intención de matarme estarías en lo más profundo del infierno ahora mismo"

Shax no dijo nada, pero su rostro aún se llenaba de ira.

"Ahora se un buen demonio y lleva mis plantas adentro" Dijo mientras sacaba la última caja, al darse la vuelta Shax no estaba "O desaparece misteriosamente cuando no te vea, da lo mismo"

Terminó dando dos vueltas para subir las cosas, cuando fue por la última caja escuchó un grito y se alcanzó a girar para ver a un demonio desaparecer en un halo de luz.

"¿No te aburres?" Preguntó al cielo, a veces se preguntaba si iba a tener una respuesta directa "Deberías, no vale la pena"

Pero ante su solicitud no se detuvo, los demonios seguían desapareciendo cada ves que se acercaban con malas intenciones.

Se preguntó una noche si sería capaz de dañar un humano para protegerlo, y con eso en mente fue a un bar, buscó con la mirada al hombre más alto y fuerte y fue a gritarle.

Era fácil provocar a humanos así, si están enojados toda la vida el mínimo comentario negativo los alteraba de sobremanera.

Solo bastaron un par de comentarios sobre su físico para que el contrario ya estuviera rojo de la ira, y no necesitó de ningún milagro para alterarlo tanto.

El hombre obviamente se enojó, acercándose con la intención de golpearlo, pero solo a unos pasos el hombre quedó inconsciente, cayendo a los brazos de uno de sus amigos, que preocupado le preguntaba qué le había pasado.

Alzó sus cejas, mirando al cielo.

"¿Qué mierda le hiciste a mi amigo?" Dijo el otro hombre, dejando al otro inconsciente sobre un sillón antes de acercarse al pelirrojo "Voy a matar..."

Se detuvo al último momento, alzó una ceja, esperando que siguiera, el chico lo miró confundido.

"No, esa no es la respuesta" Dijo, como si hubiera tenido una Epifanía "Creo que mi amigo solo a tomado mucho, lamento que mi primera reacción fuera violenta."

Bueno, eso era nuevo.

"Pero por favor, no vuelvas a tratar de provocarlo, eso no es muy amable de tu parte"

"No me digas qué hacer" Dijo molesto, la voz tan calmada y amable solo le recordaba a alguien que prefería olvidar. "¿Porqué no vas a ver a tu amiguito?"

"Eso haré, lamento que tengas un mal día, pero no podrás desahogarte con nosotros" Y se fue, volvió a mirar al cielo.

"¿No que no puedes hacer esto por el libre albedrío?" Dijo, sin obtener respuesta " Con tu silencio me recuerdas a alguien muy molesto" murmuró antes de salir del bar.

Si un humano quería lastimarlo, podría tener una repentina Epifanía o quedar inconsciente, si un demonio lo intentaba desaparecía en segundos.

Comenzó a frustrarse, no tenía sentido seguir aquí, y aunque hubiese preferido una ruta fácil donde fueran terceros los que se encargaran de el, la verdad se estaba comenzando a sentir acorralado.

Al no ser humano no podía ser lastimado de la manera convencional, las armas arruinarían su cuerpo humano, si, pero seguiría existiendo, la verdad es que solo existía una forma de acabar con un demonio.

No podía organizar a humanos a hacerlo por el otra vez, el se iba a dar cuenta, tampoco podía llamar a la ayuda de otros humanos, Nina y Maggie deben igual se vigiladas por el cielo, y Muriel obviamente sigue reportándose con ellos, y es tan inocente que les diría sin querer que él tiene agua bendita.

Quizás solo debería ir al cielo y esperar que un ángel tratara de matarlo... Pero si los sentidos del contrario estaban atentos en la tierra, donde billones de vidas, de almas, existían en un mismo momento y aún así siempre lo sentía, se iba a dar cuenta al momento que su pie pisara el blanco suelo del cielo.

El único lugar que no podía sentirlo era su propio departamento, donde podía esconderse aunque fuera por unos días, horas, o incluso meses, de la vista del contrario.

Por eso decidió quedarse un tiempo en su departamento y dormir, dormir y dormir hasta que olvidara del dolor.

No es que fuera a sufrir de hambre o problemas propios de los humanos por dormir meses, y eso era lo único bueno, que podía dormir sin sentir la necesidad de despertar.

Aún así, su plan no funcionó.

Las pesadillas eran recurrentes, cada vez que cerraba los ojos volvía a estar en la librería, estaba afuera, recostado al lado del Bentley, y veía sus ojos, llenos de miedo, decepción, ignorándolo antes de seguir, de irse a una realidad donde ya no estaban juntos.

A veces era distinto, a veces soñaba que era castigado por el cielo y lo borraban del libro de la vida, otras veces soñaba que lo volvía a ver, que estaba de nuevo en la tierra, pero no lo recordaba y solo lo miraba como si fuera un extraño.

Otras veces soñaba que sentía como caía, que corría a buscarlo, solo para ver que sus alas, que solían ser blancas y esponjosas, se volvían oscuras y quemadas, al igual que las suyas.

Y otras veces, soñaba que el contrario había cambiado, que era igual a Gabriel, una copia tan exacta que despertaba de golpe asustado, pensando en la sonrisa del ángel y dirigiendo esta vez sus palabras frías y duras hacia él, con leves cambios, pero recordándole lo peor.

"Sólo cierra tu estúpida boca y muere de una vez Crowley"

Tal vez sus pesadillas tenían algo de razón, no debía pensar mucho en ello.

Vio las botellas vacías a su alrededor y las empujó mientras caminaba fuera de su hogar.

Iría a una iglesia, si trataba de detenerlo no importaba, esos lugares estaban llenos de agua bendita, solo debía soportar un poco de ardor en sus pies y después solo daría vuelta la fuente, no debería ser tan difícil.

Mientras pensaba en cómo hacerlo lo suficientemente rápido para que nadie intervenga fue que alguien lo tiró al suelo.

Se dio vuelta a tiempo para sujetar una daga que iba directo a su ojo.

La gente a su alrededor se giró unos segundos antes de seguir su camino, bien estaba con un demonio más experimentado.

"¡Vamos, si llevo tus ojos Shax me hará Conde!" Gritó el demonio aún tratando de de enterrarle la daga. Crowley se mantuvo batallando hasta que recordó que salió para, en efecto, morir.

Pero otro pensamiento llegó.

Y es que el demonio no sólo lo había empujado exitosamente, si no que ahora trataba de matarlo sin que nadie se lo impidiera.

Por un momento pensó que finalmente se había rendido con el, que ya no quería seguir protegiéndolo y lo iba a dejar a su suerte.

Pero ese no era su estilo.

No

Algo debió pasar.

Empujó al demonio y en un chasquido el contrario cayó a un agujero directo al infierno, Crowley no tardó en correr a su Bentley, sin preocuparse por nada más que llegar rápido a la librería.

"Muriel" Dijo apenas entró.

"¡Señor Crowley! ¡Qué gusto verlo de nuevo! ¿Viene por otra versión de orgullo y prejuicio? Hace poco encontré una donde tienen las cartas que se mandaban y-" Crowley alzó su mano, logrando que Muriel se detuviera "Lo siento, estaba hablando mucho ¿No?"

"No, sabes que me gusta escucharte" Le afirmó, antes de recordar a lo que venía "¿Tienes alguna actualización del cielo?"

"Oh, muchos ángeles han aprendido a entender las emociones humanas, algunos incluso han llorado viendo las historias que el señor Azira recomienda, también el número de Milagros concedidos a crecido, junto con el número de peticiones concedidas y muchos otros"

"Eso es bueno" Dijo asintiendo, mirando a su alrededor un poco más relajado "¿Haz... Sabes algo de... Bueno, del eh, Uhm" suspiró. "¿El ángel supremo?"

"Bueno, como le he dicho él viene todos los jueves y tomamos té mientras le cuento de los libros que estoy leyendo, me recomienda algunos mientras comemos galletas y siempre me recuerda que no debo vender los libros" Enumeró mirando a su alrededor "Que raro, ahora que lo dice no vino ayer"

"¿Ayer?"

"Si, nunca falta, ningún jueves" Admitió, acercándose a su calendario "Claro, es viernes, ¿porque no vino ayer?"

Miró también el calendario, viendo la fecha y sintiendo un nudo en su estómago.

Estuvo durmiendo al menos tres años, tal vez si se aburrió de buscarlo en ese tiempo.

"Voy a llamarlo"

"No creo que sea necesario" Dijo acercándose a Muriel, quien ya estaba llamando al cielo. "Digo, Uh puede estar ocupado ¿no?"

Muriel solo negó mientras esperaba que le respondieran, cuando la llamada fue atendida sonrió.

"¡Hola! Si, soy yo, quisiera... No, no le he visto" Intercambió miradas con el demonio "No, por eso llamaba, siempre viene los jueves y el... No, no señor"

Pudo escuchar gritos del otro lado, su sangre hirvió al ver como la sonrisa de Muriel desaparecía poco a poco, pero su ira se convirtió en preocupación al ver como Muriel parecía que iba a llorar.

"Si, yo le informaré, gracias, si, perdón" Y colgó.

"¿Todo bien?" Muriel negó.

"No está" Admitió "El... No puedo decirte Crowley, es confidencial, pero hizo algo muy malo, y me dijeron que si llegaba a verlo ellos... Ah, lo siento" Muriel limpio sus lágrimas "Estas cosas saladas suelen aparecer cuando estoy muy feliz, no sabía que aparecían cuando uno estaba triste"

"Está bien Muriel" Se acercó un poco y le ofreció un pañuelo.

"Lo siento, sé que ya no siente nada bueno por el, pero siempre a sido dulce conmigo, y de verdad disfruto los jueves de lectura, y ellos dijeron que lo iban a eliminar de la existencia si lo encontraban" Admitió aún limpiando sus lágrimas "No creo que lo hagan de verdad ¿cierto? Debe ser solo una amenaza"

Asintió, aunque era una mentira, el cielo era capaz de matarlo, le impresionaba que aún no lo hubieran echo, pero solo podía confiar en que ahora estaba bien, y escondido de lo que sea que hubiese hecho.

Estuvo con Muriel hasta que el miedo y la tristeza se fueron del cuerpo del ángel y finamente volvió a su apartamento, la preocupación rodeándole.

Ya no sabía qué hacer, no era como si alguien lo fuera a detener ahora, así como nadie podía detener a los que lo querían muerto tampoco.

Pero... No se sentía bien, no sabiendo que... Podía soportar... Soportar su muerte, podía soportar la idea de desaparecer, pero solo con la estúpida condición de saber que el ángel estaría bien en el cielo.

¿Qué iba a hacer ahora? Vio las botellas alrededor de su cama, y tomó una, la agitó un poco y vino comenzó a aparecer dentro de esta.

No era lo más sano, pero era un demonio, obviamente no iba a tomar una ruta calmada y tranquila, y aún se sentía en conflicto, no sabía si realmente quería meterse en el lío que había creado el ángel.

Pero por otra parte, ambos siempre han sido busca problemas, y ambos han salvado al otro en momentos como este.

Estaba en conflicto, por eso prefirió tomar, y seguir tomando hasta finalmente caer inconsciente.

En la mañana despertó por el fuerte golpeteo de su puerta.

Molesto se levantó tambaleando, caminando hacia la puerta y moviendo sus dedos para ver al otro lado de la puerta y saber quién lo molestaba.

Se quedó congelado al verlo, tan hermoso como el día en que lo perdió.

Parecía asustado, miraba a su alrededor de manera paranoica, sus ojos iban de un lado al otro, hasta que se fijaron en el.

Bueno, en la puerta, solo el podía ver del otro lado, aun así sentía la mirada sobre si, dio un pequeño paso cuando un llanto lo detuvo.

¿Un bebé?

Bajo la mirada, solo en ese momento notó que cargaba un recién nacido en sus brazos.

"Oh, Aziraphale, ¿qué has hecho?" Murmuró, vio al ángel negar antes de alejarse de la puerta "¡No!"

Corrió para abrir la puerta, pero cuando ya lo había hecho era tarde, el ángel ya no estaba al otro lado.