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la leyenda de anakin skywalker

Summary:

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, cuenta la leyenda que existió un hombre que lo tenía todo – belleza, poder, riquezas, pero sobre todo amor – hasta que, por una mente retorcida y corrompida, cometió uno de los crímenes más atroces que un ser puede cometer. Se dice que, hasta este día, deambula por las calles buscando por sus hijos, incapaz de encontrarlos como castigo por su crimen.

Muchos han olvidado su nombre, de tanto tiempo que ha pasado de que su historia fue contada; sin embargo, todo aquel que escucha esta historia se estremece al siquiera pensar en él, temerosos de invocar su espíritu o encontrarlo por la noche.

Porque todos saben que, de escuchar su llanto y seguirlo entre la oscuridad, este ser se llevará a tus hijos de la misma manera que se llevó a los suyos en un arranque de celos e ira.

Notes:

basado en la leyenda de la llorona

aviso: hay muerte infantil y suicidio

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, cuenta la leyenda que existió un hombre que lo tenía todo – belleza, poder, riquezas, pero sobre todo amor – hasta que, por una mente retorcida y corrompida, cometió uno de los crímenes más atroces que un ser puede cometer. Se dice que, hasta este día, deambula por las calles buscando por sus hijos, incapaz de encontrarlos como castigo por su crimen.

Muchos han olvidado su nombre, de tanto tiempo que ha pasado de que su historia fue contada; sin embargo, todo aquel que escucha esta historia se estremece al siquiera pensar en él, temerosos de invocar su espíritu o encontrarlo por la noche. 

Porque todos saben que, de escuchar su llanto y seguirlo entre la oscuridad, este ser se llevará a tus hijos de la misma manera que se llevó a los suyos en un arranque de celos e ira.

Su nombre era Anakin Skywalker, y era uno de los seres más hermosos que se hayan visto en la galaxia – tan hermoso era este ser que muchos lo confundían con un ángel debido a lo preternatural y etéreo de su belleza. Anakin deseaba tener mucho pero tenía muy poco, con solo una madre que lo adoraba y cuya pérdida lo marcó de tal forma que jamás se pudo recuperar de ella.

Una pérdida que lo llevaría a cometer actos imperdonables.

Fue poco después de su muerte que Anakin conoció al forastero Obi-Wan Kenobi, un hombre mayor proveniente de tierras extrañas que sucumbió ante los encantos y belleza de Anakin desde el primer momento que lo vio. Anakin se enamoró tan perdidamente de Obi-Wan como Obi-Wan se enamoró de él, y no pasó mucho tiempo para que ambos se casaran y le dieran la bienvenida a sus gemelos, Luke y Leia Kenobi Skywalker. 

Durante los primeros años de vida de Luke y Leia, la familia Kenobi Skywalker compartió momentos llenos de amor, diversión y felicidad. Obi-Wan, dichoso de poseer una familia a la cual llamar suya , ignoraba las sombras que cruzaban la cara de Anakin cuando Obi-Wan sostenía a sus hijos en sus brazos, como si estuviera celoso de la presencia de los gemelos en la vida de su esposo.

Para Obi-Wan, eran imaginaciones suyas, momentos efímeros que no significaban nada más que un ligero ajuste a la vida con los gemelos.

Sin embargo, llegó el día en que Obi-Wan tenía que partir, pues su trabajo como mercader le demandaba que viajará por largos periodos de tiempo a tierras desconocidas para encontrar mercancía. 

Los primeros días sin Obi-Wan, Anakin siguió adelante con la cabeza en alto, sabiendo que su amado esposo no tardaría en regresar a sus brazos. Pero conforme los días se convirtieron en semanas y las semanas se convirtieron en meses, y Obi-Wan permanecía lejos de él, a Anakin cada vez le era más difícil seguir como si nada.

Convivir con sus hijos, quienes eran tan parecidos a su padre que a veces dolía mirarlos, inundaba su mente de dudas y miedos. Esta le susurraba en la oscuridad de la noche que Obi-Wan le era infiel en sus viajes, faltando al juramento que le había hecho a Anakin el día de su boda. 

Para Anakin, la continua ausencia de Obi-Wan solo podía ser a causa de un amorío, pues él no podía concebir estar lejos de su amado sin sentir que su alma se partía en dos. Pero era ver a Luke y Leia, los seres que Obi-Wan más amaba, lo que llenaba su alma de rabia y envidia, pues sabía que si Obi-Wan lo dejaba, no existía forma en que no se llevaría a los gemelos con él.

Sin Obi-Wan, Anakin no tenía nada. 

Obi-Wan regresó a sus vidas tras un año de ausencia, pero ni siquiera su presencia calmó los miedos de Anakin, pues lo primero que hizo fue abrazar a sus hijos con todo el amor que les tenía. Los celos de Anakin y su posesividad de Obi-Wan demandaban que su esposo lo adorara solo a él, con el resto del mundo en segundo lugar.

Sin embargo, Obi-Wan permanecía ignorante a los cambios de su esposo, tan ocupado que estaba pasando tiempo con sus hijos como para notar cómo la mente de Anakin descendía a la locura.

Algo de lo que se arrepentiría por el resto de su vida.

Los miedos de Anakin lo llevaron a irrumpir la privacidad de Obi-Wan, desesperadamente buscando por la prueba que estaba seguro encontraría y confirmaría la infidelidad de su esposo. Buscó y buscó – debajo de cada papel, cuaderno y rincón de las posesiones de Obi-Wan – hasta que encontró un pequeño pedazo de papel al fondo de su valija. En él se encontraba el nombre de la amante de Obi-Wan, Satine Kryze , escrito en bella caligrafía que jamás en su vida había visto.

Anakin se hirvió de celos al ver ese nombre, arrugando el papel en su mano antes de tirarlo a la basura. Tragándose la ira que luchaba por salir de su ser, Anakin se forzó a sonreír a su esposo como si nada mientras preparaba la cena esa noche, sabiendo que si realmente quería herir a Obi-Wan como Obi-Wan lo había lastimado a él tendría que actuar de manera cautelosa y sigilosa, pues de lo contrario su esposo lo detendría.

Esperó hasta que Obi-Wan estaba profundamente dormido, el beso de buenas noches que se habían dado sabiendo a veneno en sus labios. Sigilosamente, se escabulló de la habitación para ir por los gemelos, a quienes despertó con apuro en la mitad de la noche.

Sin darse tiempo de inventarles excusas o mentiras, Anakin los tomó de la mano mientras se los llevaba de la casa, nunca deteniéndose a mirar atrás. Herir a Obi-Wan era lo único que estaba en su mente, y no podía detenerse o sabía que jamás lograría hacer lo que se había propuesto.

Luke y Leia, que en un principio habían aceptado seguir a su papá sin protesta, empezaron a sentir mucho frío y mucho miedo. Protestando, trataron de hacer que su padre se detuviera y los regresará al calor de su hogar, donde su padre los estaba esperando, dormido como ellos debían estarlo. 

Pero Anakin era incapaz de escucharlos, llevado a la locura por sus celos e ira. Haciendo oídos sordos a las protestas y llantos de sus hijos – al igual que la forma en que trataban de soltarse de su agarre –, los arrastró hasta el lago en las afueras del pueblo, donde nadie podría salvarlos.

Sus hijos protestaron tan fuerte como pudieron, el miedo y frío que sentían haciendo que sus lágrimas les quemaran el rostro. Anakin se volteó a mirarlos, con una mirada extraña en sus ojos, y arrodillado frente a ellos, les susurró las palabras que calmaron sus miedos.

“¿Es que acaso no confían en mí?”

Detrás de su miedo, Luke y Leia sentían una inmensa curiosidad al por qué su papá los había despertado en medio de la noche para llevarlos al lago – un lugar que todos los Skywalker tenían prohibido visitar sin su padre pues ninguno de ellos sabía nadar. Ellos confiaban en su papá y, ¿por qué no lo harían? Para ellos, su papá los había amado y protegido cada día de su vida desde el momento en que nacieron.

Tomaron su mano con una sonrisa en su rostro, y lo siguieron hasta la orilla del río, donde Anakin hundió sus pequeñas cabezas debajo de la superficie del agua. Los mantuvo sumergidos hasta que Luke y Leia dejaron de patalear, por siempre inmovibles en la inmensidad del lago.

Cuando Anakin se dió cuenta de lo que había hecho, un grito de horror se atoró en su garganta al ver los cuerpos de sus hijos en la superficie del lago, sus caras bajo el agua. Soltó un grito de agonía por sus hijos, su mente retorcida incapaz de comprender que había sido él quien había cometido tal acto. Sosteniendo el cuerpo sin vida de sus hijos entre sus brazos, les rogó entre sollozos que despertaran y le sonrieran como siempre lo hacían.

Pero Luke y Leia jamás lo volverían a escuchar, y Anakin no podía entender por qué. 

Con los cuerpos de sus hijos entre sus brazos, Anakin tomó la decisión de terminar con su vida, caminando hacia el centro del lago para hundirse en sus profundidades y no salir jamás, el nombre de sus hijos en sus labios mientras se hundía, condenado a nunca encontrarlos.

Nadie sabe qué fue de Obi-Wan después de que este despertara, que pasó por su mente al contemplar los cuerpos sin vida de su esposo y sus hijos flotando en el lago, todos ellos arrebatados de su lado antes de lo prometido. Algunos dicen que buscó refugio en el desierto, para expiar pecados que no le correspondían, castigándose y autoflagelándose de formas crueles e inhumanas ante su culpa por haber sido incapaz de salvar a quienes más amaba. 

Sin embargo, otros cuentan que, al contemplar el destino de su familia, Obi-Wan los siguió esa misma mañana de la misma forma en la que estos se habían ido, pues la idea de seguir viviendo sin ellos era demasiado para su alma en pedazos.

Pero mientras el destino de Obi-Wan permanece incierto, pues nadie lo volvió a ver jamás, es Anakin quien vaga por las noches en las calles, llamando el nombre de Luke y Leia en desesperación y agonía, incapaz de comprender por qué no puede encontrarlos y reunirse con ellos una vez más. 

Hay quienes dicen haber visto su fantasma en las noches más frías del año, vagando por las calles llamando por sus hijos. 

Pero, creas en él o no, todos saben que nunca debes dejar que encuentre a tus hijos, pues se les quedará mirando como si por fin hubiera encontrado a los suyos.

Y, si te descuidas, él tomará sus pequeñas manos entre las suyas y los llevará al lago para ahogarlos de la misma manera en que ahogó a sus hijos. 

Notes:

titulo alterno: la leyenda del hombre llorón

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