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Xie Lian jamás imaginó derramar una copa entera de vino sobre el bonito traje sastre que lucía el famoso modelo "Lluvia carmesí que busca una flor" en un evento benéfico de este tipo. Sin embargo, ¿cómo había llegado a esta embarazosa situación?
La gala "La noche de las tres mil linternas" era un evento benéfico que se organizaba cada año el día del festival de shangyuan por una de las asociaciones más prestigiosas de Beijing. Por supuesto, el ser invitado era un proceso difícil y estaba reservado únicamente para personas influyentes que podrían aportar positivamente a la asociación. Xie Lian ponía en duda que un llamado "evento benéfico" necesitará de tal derroche de dinero y prestigio; sin embargo, su jefe había sido muy insistente en que él se encargara de cubrir el evento. Además, no iba a negar que estaba entusiasmado de admirar, aunque sea de lejos, a Hua Cheng, un modelo amateur al que Xie Lian admiraba. Y, muy en el fondo, esperaba poder tomarse una fotografía con el Hua Cheng verdadero de carne y hueso (no solo con una valla publicitaria colocada en una avenida transitada de Beijing).
Hua Cheng ganó fama recientemente por un video viralizado en Douyin por un usuario de nombre @/aguanegra_2505. La cuenta tenía un número bajo de seguidores y el video de Hua Cheng era el único; sin embargo, su elegancia, seguridad y carisma rápidamente lo posicionaron en la tabla de tendencias y fue cuestión de semanas para que algunas marcas famosas se pusieran en contacto con el propietario de la cuenta y le propusieran pequeños trabajos como modelo. Lo demás es historia, rápidamente Hua Cheng (a pesar de su peculiar carácter) se ganó el corazón de varias jóvenes y cada producto que anunciaba se agotaba en cuestión de horas. Sinceramente Xie Lian no creyó que existiera forma alguna de toparse con él cara a cara en medio de la ceremonia mientras ejercía su trabajo como periodista. Y mucho menos tener la oportunidad de entablar una conversación de una manera tan vergonzosa.
Recapitulando un poco, Xie Lian era pasante en una agencia de periodismo. En esta ocasión tuvo la oportunidad de asistir al evento benéfico con el motivo de recaudar fondos para combatir la deserción escolar y el trabajo infantil en Beijing. Xie Lian asistió a la ceremonia en compañía de otros dos pasantes más, Feng Xin y Mu Qing. Ambos de personalidades muy distintas que chocaban entre sí, pero, muy competentes al momento de realizar su trabajo. Los tres se habían conocido en el último año de universidad, y aunque el destino los llevó por caminos separados al momento de titularse, fue una sorpresa que sin ponerse de acuerdo el trío aplicara para la misma empresa unos meses después.
La misión de la noche era sencilla; obtener algunas fotografías y entrevistas de los invitados y así poder publicarlas en la edición dominical del periódico donde trabajaban. Por lo tanto, al llegar al evento los tres decidieron tomar caminos separados con la intención de abarcar un mayor número de celebridades. Sin embargo, en su afán de evitar un encuentro incómodo con su antiguo asesor de tesis, el doctor en comunicología Jun Wu, la mala suerte de Xie Lian lo obligó a darse la vuelta bruscamente chocando con la persona a su lado y de paso, derramando encima del otro hombre la bebida qué éste sostenía con su mano derecha. Convenientemente, el hombre tenía buenos reflejos y ocupó su mano libre para tomar por los hombros a Xie Lian y evitar que por la conmoción cayera e hiciera un escándalo mayor. Aun así, la gente que estaba alrededor notó el choque y estaban cuchicheando entre ellos para identificar quién se había atrevido a molestar a la estrella de la noche. Fue hasta ese momento que Xie Lian pudo reaccionar, se apartó ligeramente del toque del contrario, se paró correctamente y antes de que pudiera inclinarse para pedir disculpas, alzó la mirada para ver la cara del desconocido quién ya lo miraba con una expresión divertida. Era el mismísimo Hua Cheng. ¡Xie Lian había golpeado, mojado y avergonzado a Hua Cheng todo en una misma noche!
Pero, ¿por qué Hua Cheng tenía esa expresión en su rostro? ¿acaso no estaba enojado por estar lleno de vino? ¿por qué la gente a su al redor seguía murmurando? ¿no tenían otra cosa mejor que hacer? Afortunadamente, Hua Cheng fue muy inteligente, reaccionó rápido y tomó con mucha suavidad la mano de Xie Lian para dirigirlo al sanitario de caballeros. En el corto camino, Xie Lian apenas pudo pensar en la manera de disculparse correctamente. Era obvio que quería conocer a Hua Cheng, pero, ni en sus sueños imaginó que la situación sería tan ridícula y vergonzosa. Definitivamente no esperaba que su primera (y probablemente única) conversación fuera en el sanitario. Sin embargo, las cosas estaban hechas y Xie Lian había desarrollado durante muchos años una cara gruesa para evitar que este tipo de situaciones le afectaran en el exterior.
“Gege, ¿está bien? ¿no le cayó vino a su ropa?"
“¿Eh?, ¿me hablas a mí?” Xie Lian estaba un poco confundido por lo cómoda que sonaba la voz de Hua Cheng hablando con él. No obstante, su tono a pesar de ser ligero y cómodo también era respetuoso. "No hay necesidad de ser tan formal. El que debería preguntar por la ropa soy yo. Sonará raro, pero en realidad, admiro mucho tu trabajo y aunque esperaba poder charlar contigo no quería que fuera de esta manera. Lamento el descuido y haber arruinado tu traje".
Hua Cheng ignoró las primeras preguntas de Xie Lian y en su lugar respondió “No hay necesidad de disculparse, en realidad soy yo quien debería agradecerle. Este incidente es la excusa perfecta para retirarme temprano de este evento y alejarme de toda la basura inútil”
Xie Lian no pudo evitar pensar ‘¿basura inútil? ¿no se supone que este evento es para una buena causa?’ Xie Lian fue sorprendido cuando Hua Cheng volvió a hablar. “Gege, no lo piense demasiado. Éste habló sin pensar. La motivación y el objetivo de la velada es una situación muy seria, es solo que no soporto la hipocresía de algunas personas fingiendo durante una sola noche y el resto del año no se permiten observar más allá de su nariz.
Si bien Xie Lian no pudo refutar este argumento porque no conocía personalmente a ningún invitado; tuvo que admitir que este tipo de pensamientos ya habían pasado por su cabeza más de una vez. “Aun así, no puedo evitar sentirme apenado por todo el incidente. Esta noche la atención estaba puesta sobre ti y probablemente algún medio aprovechará la oportunidad para hacer publicidad amarillista.
“Gege parece saber mucho sobre publicidad y comunicaciones” comentó Hua Cheng con una breve carcajada y levantando una ceja. “¿Debería juntarme más seguido con usted para aprender algo de su sabiduría?
“Sí... bueno... yo” el tono de voz y la confianza que desbordaba Hua Cheng comenzaron a afectar al castaño. De repente sintió que la habitación en la que se encontraban era muy pequeña y el color tiñó sus mejillas. Pero lo más extraño es la leve sensación de familiaridad y comodidad que sentía en su corazón. A pesar de que era la primera vez que hablaba con Hua Cheng sentía como si lo conociera de toda una vida.
Después de su (inoportuno) tartamudeo, Xie Lian solo atinó a responder “En realidad yo también soy periodista, esta noche era el primer evento importante que cubrí con ayuda de mis dos colegas. Aún estoy reuniendo experiencia, pero tengo varios contactos de la universidad; así que si mañana existe algún artículo malicioso sobre el incidente de hoy no dudes en llamarme para poder solucionarlo. Es lo mínimo que puedo ofrecerte, Hua Cheng”
“Oh gege, gege, soy muy afortunado de tenerte” comentó Hua Cheng en un tono juguetón. “En todo caso, quiero pedirle dos cosas. En primer lugar, llámeme San Lang, por favor. Hua Cheng es demasiado formal y todos en la compañía me llaman así, no se siente en absoluto especial. La segunda es que, si quiere compensar lo de esta noche, acepte salir a comer conmigo. Conozco una cafetería con un excelente servicio y podría contestar algunas preguntas. Tómelo como la oportunidad de una entrevista exclusiva con el modelo más cotizado del momento” comentó el pelinegro mientras con un movimiento exagerado de su mano peinaba su largo cabello y mostraba una sonrisa coqueta.
“¿Salir? ¿tú y yo? ¿en una cita?” mencionó el castaño en un tono (bastante) alarmista. Xie Lian quería que la tierra se lo tragara. San Lang jamás mencionó la palabra cita, mucho menos en un plan romántico y ¿qué era esa sensación de comezón en su dedo medio? Recién la había empezado a notar.
Xie Lian aclaró su garganta, y secretamente agradeció que Hua Cheng no contestara sus preguntas recientes, antes de responder “Si a San Lang no le molesta que lo llame de esa forma no veo que haya inconveniente en hacerlo. Por otro lado, me encantaría ir a la cafetería. Sería una oportunidad muy importante para mi carrera y estoy agradecido de que me des esta confianza cuando recién nos conocimos hoy”
Justo cuando el castaño terminó de hablar, se escucharon golpes en la puerta del sanitario.
“Xie Lian estás ahí? Llevas mucho tiempo adentro, hemos terminado nuestro trabajo y notamos el pequeño incidente que tuviste con Lluvia Sangrienta. ¿Quieres ir a casa ahora?” ese tono de voz pertenecía a Feng Xin.
“Sí, supongo que podemos retirarnos ahora. No creo ser capaz de rechazar cortésmente una invitación más para pasar un rato divertido después del evento” y ese otro definitivamente era Mu Qing. Entre todo el incidente y la plática con Hua Cheng olvidó que quedó de reunirse con sus colegas una vez que terminaran sus entrevistas.
“¿De qué estás hablando? El único que tiene el privilegio de pasar un rato divertido contigo después del evento soy yo” respondió Feng Xin en un susurro muy audible para las dos personas que se encontraban en la habitación.
Xie Lian siempre había sospechado que existía una relación extraña entre esos dos, pero jamás imaginó que se atreverían a dar el salto de fe y comenzaran una especie de ¿relación? –¡Oh! Feng Xin, Mu Qing. En un momento salgo, si quieren pueden esperar en la puerta de salida. Ya casi termino”.
Si le preguntan a día de hoy, Xie Lian no sabe de dónde sacó el valor para tomar a Hua Cheng del brazo, subir la manga de su camisa y anotar su número de teléfono al lado del tatuaje de tinta negra en su antebrazo. Tal vez fue todo lo contrario a sexy, quizá fue demasiado atrevido para su primera cita. Sin embargo, de lo único que estaba seguro Xie Lian es que la acción se sentía segura con Hua Cheng; cualquier cosa se sentía natural con Hua Cheng y secretamente estaba agradecido por haber derramado esa copa de vino sobre él esa noche.
PLUS
Hua Cheng odiaba profundamente a las basuras inútiles de Feng Xin y Mu Qing, en cada vida se dedicaban a interrumpir los momentos a solas que conseguía con su alteza. Pero, secretamente empezaba a tenerles aprecio. Después de tantas reencarnaciones los dos habían podido recompensar el haber abandonado a su alteza tras la caída de Xian Le. En cada oportunidad la relación entre Xie Lian y sus dos subordinados se hacía aún más estrecha, y el rencor que les tenía Hua Cheng había disminuido solo un poquito.
Por otro lado, no sabía que clase de trama rara le preparó el destino. Solo sabía que había nacido cientos de veces, vivido cientos de veces y muerto cientos de veces y él parecía ser el único en poder recordarlo con detalle. Sin embargo, las penurias, el sufrimiento y la confusión se desvanecían rápidamente gracias a su única constante. La única cosa que se repetía una y otra vez era el amor profundo e inquebrantable que su alteza y él mantenían. Sin importar en qué parte del mundo o época vivieran, Xie Lian y él estaban destinados a encontrarse y amarse. Y el hilo rojo en su dedo medio era prueba suficiente para él.
Mientras estuviera destinado a amar y adorar profundamente a su alteza Hua Cheng podría vivir durante la eternidad. No por nada alguna vez dijo Su alteza, rezo para nunca descansar en paz.
