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Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 1 of El gato Magistral se supera y hace de celestina
Collections:
Fictober23
Stats:
Published:
2023-10-07
Completed:
2023-10-08
Words:
2,540
Chapters:
2/2
Comments:
9
Kudos:
7
Bookmarks:
1
Hits:
237

El gato Magistral se supera y hace de celestina

Summary:

Saku se ve acorralada por sus compañeras de trabajo y busca la ayuda desesperada de Yukichi.

Notes:

fic enmarcado en el reto #Fictober23
promt.- 19.- What if we’re wrong? / ¿Y si estamos equivocadas?

Chapter 1: El gato magistral pasa de ayudar a Saku

Chapter Text

Yukichi estaba en el supermercado comprando lo que necesitaba para la cena. Vestía como siempre: con su delantal blanco, su cesta de la compra y sus zuecos de madera. Escogió un buen repollo, un par de zanahorias, sopesó si era mejor una bandeja de sashimi o de ternera y al final se decidió por lo primero, y por último cogió dos latas de cerveza para Saku. No sabía si se las iba a merecer, pero no estaba de más llevarlas por si acaso.

Cuando llegó el mostrador para pagar, Rio la dependienta de las mañanas, le dio los buenos días.

—Hola, Yukichi-san. Hoy vais a cenar bien.

El gato asintió.

—Fukuzawa… ¿está bien? —Rio se puso ligeramente roja al hablar. Y eso hizo que el gato magistral torciera la cabeza porque no sabía qué era lo que preguntaba exactamente la chica porque estar, estaba bien, tenía todo en su sitio, aunque fuera un desastre y no supiera vivir como un humano funcional, a veces se preguntaba cómo podía sobrevivir fuera de casa. Movió la cabeza para espantar el pensamiento y asintió fuerte— Me alegro de que esté bien. Espero verla pronto.

Rio se despidió de Yuchiki y este se fue directo a casa. Tocaba doblar la colada que ya estaría seca.

Mientras Fukuzawa, estaba en el receso para comer de su empresa. Siempre llevaba los obentos más deliciosos y vistosos de toda la empresa. Todos admiraban lo bien que cocinaba y hablaban de lo buen partido que sería para el hombre que se casase con ella. Y ella siempre pensaba lo mismo “como se descubra la verdad estoy acabada”.

—Oye, Fukuzawa, ¿cuándo nos vas a enseñar a cocinar? —Oshiro la miraba con ilusión.
—Eso, que quiero dejar de estar soltera… O por lo menos alimentarme mejor, lo que primero venga. —Sabaki se estaba comiendo un triste sándwich que había cogido de una máquina expendedora—. Así que no remolonees y dinos cuando nos puedes hacer una clase práctica.
—Esto… —Saku las miraba contrariada, no podía darles clases de cocina, no ha cocinado en su vida. Todo lo que lleva al trabajo, de comer, es porque Yukichi se lo hace. Tendría que hacer algo con la insistencia de las chicas.
—No, con el lío del trabajo y eso, no sé si podría daros clases…je. —Saku se felicitó internamente por saber salir del lío con éxito.
—Por eso no te preocupes, la semana que viene es la Golden week y podemos quedar cuando quieras para que nos enseñes. —Sabaki sonrió victoriosa.
—Esto…

 

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—Yukichiiiiiiiiii!!! —Saku entró corriendo en casa, se quitó los zapatos y se tiró encima del gato, que estaba terminando de hacer la cena—. No sé qué haceeeeeeer, ¡las chicas me han pedido que les enseñe a cocinar! ¡No les sirvió de nada que les mandara las recetas por internet! ¡Quieren verme cocinar! Esto va a ser un desastre….

Mientras ella se lamentaba, Yukichi procedió a ignorarla, terminar de hacer la cena, obligar a Saku que se metiera en la bañera y servir lo que había cocinado.

Por lo que ella entendió, no la iba ayudar. Estaba muerta socialmente. Descubrirían que era un gato gigante quien le prepara la comida. La separarían de Yukichi, se lo llevarían y nunca lo volvería a ver… Por suerte era sábado y podía relajarse, cuando salió del baño su cena estaba preparada en la mesa, calentita, acompañada de una cerveza fresquita.

—Gracias Yukichi. —Le dio un trago largo a la cerveza—. Aaaaaahh, qué bien entra así fresquita. Yukichi… —habló con la boca pequeña—. ¿no me vas a ayudar?

El gato estaba de rodillas apoyado en la mesa, que había en el centro de la sala, mirándola fijamente con el ceño fruncido. Negó con la cabeza.

—Pero que malo eres…. ¡Ayudame!

La noche transcurrió siguiendo el mismo patron, Saku preguntando y Yukichi negándose hasta que se fueron a la cama y se quedaron dormidos.

Al día siguiente, mientras el gato magistral se fue a hacer la compra para el día, Saku se fue a dar un paseo por el barrio, a ver si se le ocurría alguna excusa para evitar tener que dar clases a sus compañeras de trabajo.

—Saku-san! —Una voz conocida le sacó de sus pensamientos.
—¡oh! Rio, eres tú. Pensaba que estarías trabajando. Yukichi fue a hacer la compra.
—No, hoy me toca por la tarde. ¿Disfrutando del día libre? —Rio estaba muy contenta de ver a Saku, pensaba que se le iba a salir el corazón del pecho.
—Bueno algo así. Rio, me he metido en un lío…
—¿Qué ha pasado? —La chica se temía lo peor.
—Tengo que enseñar a cocinar a unas chicas de mi trabajo.
—Que susto, pensaba que era algo grave de verdad. —la chica sonrió para darle ánimos—. No será para tanto.
—Río, no he cocinado en mi vida. —Saku había cogido por los hombros a la chica—. Todo me lo hace Yukichi. ¿Entiendes ahora el problema?
—Oh. Sí que es un problema.

Rio entendió la situación inmediatamente. Muy poca gente conocía la verdad sobre Yukichi, solo Río, la señora Mei, la sobrina del jefe de Saku, Yume, y la madre de la niña. El resto de gente se cree que es un cosplayer raro que le gusta ser un gato y se lo toman, en opinión de quienes lo saben, demasiado bien.

—No sé qué hacer. —Saku se sentó en un banco a la sombra.
—¿Cuándo habéis quedado?
—El jueves que viene.
—¿En casa de Yuri Sabasaki? —Rio la miró con intensidad.
—¿Cómo lo sabes?
—¡Menuda coincidencia! Es mi prima, me contó que tenía una compañera del trabajo que era magnífica. Y ayer me llamó muy contenta, que me invitaba a su casa el jueves, que esa compañera le iba a enseñar a cocinar a ella y a Oshiro. Le dije que sí, para que no me diera la lata.
—¿Sabasaki es tu prima? El mundo es un pañuelo.
—Sí, la verdad es que si que lo es… —Rio ya no estaba tan alegre, porque pensó en su prima y en lo mucho que “admiraba” a Saku, igual que ella, y las dos sin saber que era la misma persona. Pero se repuso enseguida—. Bueno, pues tenemos que encontrar una solución. ¿Yukichi no te puede enseñar a cocinar?
—Llevo desde ayer intentándolo y no hay manera.
—Igual si le pregunto yo le puedo convencer.
—Lo podemos intentar. —Saku se emocionó—. Igual le podemos sobornar con unas latitas… Tendrán que ser muchas chuches.
—Yo creo que sí que lo convencemos entre las dos.
—¿Y si nos equivocamos? Y si sigue sin querer ayudarme… —Saku volvió a entrar en la espiral de negatividad…
—¡Mira! Por ahí va Yukichi, aprovechemos ahora…

Rio cogió de la mano a Saku y fueron juntas a convencer al gato magistral.