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Estar enfermo es lo peor del mundo. Y Naruto es verdaderamente afortunado al decir que no se enferma con facilidad, pero cuando lo es, es catastrófico.
Odia enfermarse.
Enfermarse solo significa que estará aún más solo.
En el orfanato, una vez se enfermó, lo suficiente como para aislarlo en la enfermería y dejarlo ahí hasta que salió por su propia cuenta y todos se molestaron cuando volvió a sentarse a desayunar en el comedor.
Estar enfermo solo significaba que su pecho dolía más de lo normal.
Así que, Naruto lo sabe tan pronto como se despierta. La cabeza le duele, su cuerpo se siente pesado, tiene frio pero su piel está caliente, y se siente terriblemente mal.
Estar enfermo significa que se queda más tiempo en su cama, y da gracias a cualquier dios que haya hecho que sea su día libre. La claridad que entra por su ventana le molesta, siente su nariz tapada y le pesan los ojos al parpadear.
Ve el reloj en su pared y sabe que el día será demasiado largo.
Estar enfermo también significa que su cabeza comienza a sobre pensar, le recuerda su soledad, y que estará solo en su pequeño departamento hasta que pueda ponerse de pie por su propia cuenta.
Respirar duele y es un esfuerzo monstruoso llegar al baño y no derrumbarse apenas pone un pie dentro. El agua que cae por su cuerpo no ayuda en lo absoluto y tampoco lo hace ponerse ropa más cómoda. La falta de sonido dentro empieza a calar en su piel. Cede en su intento de calentar Ramen cuando no puede lograr que el agua no se riegue de la olla y regresa a su cama.
Debe de haberse quedado dormido, porque cuando vuelve a abrir los ojos la sombra del sol es distinta y también ve la humedad en su cama. ¿Cuánto tiempo ha estado dormido? No lo sabe, pero despertarse lo hace escuchar la razón que lo trajo de nuevo al mundo de los vivos.
Están tocando la puerta de su casa.
Naruto hace una mueca, realmente espera que no sea su casero, ya ha pagado la cuota del mes, pero si el hombre lo decide vendrá a gritarle que no es verdad y Naruto no quiere escuchar sus gritos en ese momento.
No se molesta en ponerse las sandalias. Ni tampoco le da importancia a como su cuerpo se tambalea hasta llegar a la puerta. Supone que el ruido que crea ha hecho que la persona que toque deje de hacerlo.
Las manos torpes de Naruto logran, después de un tiempo, abrir la puerta.
Su mente confundida tarda en darle sentido a quien está frente a él. Sus ojos parpadean en más de una ocasión para ver mejor.
Sasuke está parado en su puerta.
Sasuke que tiene un ceño fruncido mientras ve los ojos negros recorrerlo de arriba abajo, y si se puede el ceño fruncido es más pronunciado. Sostiene algo en sus manos pero su mente no tiene ganas de investigar que podría ser. Lo único que quiere saber es…
—¿Qué estás haciendo aquí? —Naruto odia como suena su voz.
Lo único que recibe es la misma bolsa contra su pecho.
—Estás enfermo.
Si Naruto pudiera, pondría los ojos en blanco.
—Gracias por notar lo obvio. —la cabeza comienza a punzarle y deja caer su cabeza contra el marco de la puerta. —¿Tienes algo que decirme?
—Estás enfermo—es lo que Sasuke repite. Es agotador y Naruto cree que podría comenzar a llorar.
Siente las manos de Sasuke empujarlo y no opone resistencia cuando lo hacen a un lado y el otro entra en su casa. Naruto solo cierra la puerta y se queda en su lugar, quiere que deje de doler.
Suspira de alivio cuando siente una mano fría contra su muñeca. El alivio es momentáneo porque después siente el calor y quizás, solo quizás, porque está demasiado confundido como para saberlo, lloriquea.
—¿Has comido algo? —Sasuke se sigue viendo serio mientras mira todo su pequeño departamento.
—¿No?
Naruto solo puede ver su cama con añoro a lo lejos.
—¿Por qué no vas a darte un baño?
—Creo que me desmayare antes de llegar ahí.
Una mano toca su frente, y no puede evitar inclinarse ante el contacto.
—Tienes demasiada fiebre—la voz de Sasuke suena molesta, a Naruto no le gusta, le gusta un Sasuke feliz.
Las manos de frías toman sus muñecas y cuando se siente parpadear esta dentro del baño de nuevo. Su cuerpo se siente pesado, pero se siente moverse, y se siente fresco por un momento.
El agua llena su cuerpo y cree que ve vapor en el aire.
Cuando se da cuenta siente su cama debajo de él. Ve su cama y se ve ¿diferente? ¿Por qué es azul? ¿No era blanca?
Esta sobre su cama, sus parpados pesan y cuando los abre ve a Sasuke sentado frente a él. Es una vista sorprendente, los ojos de Sasuke son tan grandes, su nariz es bonita de cerca, lo único que le molesta es el ceño fruncido.
—¿Estás enojado? —le molesta hablar.
—Estás enfermo.
Los labios de Naruto hacen un puchero y cree que hay agua en sus ojos, porque le cuesta ver.
—¿Soy molesto? —es lo que Naruto se escucha decir.
Contiene la respiración y la respuesta llega con la cabeza de Sasuke negando.
—Debes de comer, Naruto.
Naruto siente hambre, por primera vez siente su estomago resonar molesto en su interior. Sasuke lo ayuda a sentarse y después pone un tazón pequeño de sopa cerca. Sasuke lo ayuda a comer y Naruto prueba por primera vez el que alguien más lo alimente.
Sabe rico, incluso con sus papilas atrofiadas sabe delicioso.
Ve a Sasuke alejarse y por un segundo duele cuando lo hace, aun cuando puede verlo ir solamente a la cocina, nota la olla en su estufa y puede ver más cosas en su mesa. Recibe gustoso el toque de Sasuke cuando lo mueve y deja que las manos de porcelana del otro comiencen a poner un parche en su cabeza y siente pomada en su pecho. Le hace beber de una cuchara y tragar pastillas con agua ¿no es eso raro?
Deja que Sasuke lleve su cabeza hacia la almohada y no puede evitar cerrar los ojos cuando comienzan a jugar con su cabello.
Se siente bien.
—Yo te cuidaré, — es una promesa. La voz de Sasuke es suave, tranquila y no suena molesta— descansa, estaré aquí para ti.
Su cabello se sigue moviendo.
No estará solo.
Y por primera vez, Naruto se siente cálido.
