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Hay tres cosas que un hombre sabio debe temer: «la tormenta en el mar, las noches sin luna y la ira de un hombre amable»
O algo así le relataba Alfdred a su pequeño amo; al crío licántropo cuyos padres tuvieron como único delito: existir en un mundo en contra de los monstruos.
Tras años de terapia y por Clark, Bruce dejó atrás esa idea de ser un monstruo, de ser un indeseable y de no pertenecer a ningún lugar.
Si bien, otros fantasmas atormentan a Wayne y, a razón de ello, es que Bruce cometió una imprudencia, una gran imprudencia: llevó consigo el pequeño Timothy; un niño que descubrió ser licántropo y decidió unirse a la manada del hombre que protegía Ciudad Gótica.
Un infante demasiado astuto que estuvo presente durante la masacre del circo de la luna roja; en la cual, Richard "John" Grayson quedó huérfano y si no fuese por Clark, por el gran corazón de Clark, Bruce no se habría dado la oportunidad de volver a ser padre; no tras dos desastrosas pérdidas.
Por eso, Bruce tomo a los niños y se aseguró de dejarlos a salvó en la baticueva y dentro del Batimóvil en modo de resguardo.
Bruce no quiere dejarlos atrás, pero su instinto de omega imperaba su partida a media tormenta y, es así , que sin siquiera llevar su traje, Bruce se apresuró al mausoleo dels Wayne; en dónde fue testigo de una imagen inconcebible:
Su alfa, su honesto y pacífico Smallville se encuentraba peleando mano a mano con Jeremíah Valenska o, como la ciudad le conoce: El Joker
Bruce no relaciona al psicópata villano con el pelirrojo del cual se enamoró en su juventud.
El hombre con el cual decidió forjar una manada y fue ahí cuando su cuerpo le demostró que no era infalible y tuvo la primera pérdida: Jeremías; de quién aún Bruce recuerda su pelaje pelirrojo y lo mucho que parecía sólo dormir cuando finalmente le dieron sepultura.
Su primer hijo; la segunda pérdida por la cual se sintió muerto en vida hasta conocer al patoso Clark Kent.
Un simple humano cuyo crimen era su parecido exagerado al Superman de Rusia; al villano que tenía países reducidos en bolas de cristal.
Clark no era un hombre lobo, pero tenía un gran instinto paternal desde que su ex-novia, Lana Lang abortó a sus gemelos: Jon y Conner o esos habrían sido sus nombres; si ella no se hubiese suicidado con ellos.
E incluso así, Clark cerró sus duelos y auxilió al murciélago a arder; a constituir una manada con el siempre fiel Alfred, con Dick y su ímpetu aventurero y el joven veterinario auxilió a Bruce a decidir cuando una mujer le vendía a su bebé; un hermoso lobo de pelaje oscuro y pelirrojo como la primera cría de Bruce .
Un licántropo no deseado al que Bruce terminó arropando tras cada pesadilla y después llegó Tim, quien discernió que no encajaba con su familia y buscó la suya, incendiado aún más la hoguera que es ahora un incendio mientras Bruce corre a recoger a Jason, cuya boquita está destrozada, pero pronuncia entre sangre y restos de dientes el nombre de su padre, de Bruce, quien maldice a la falta de luna , de fuerza vital para ayudar a Clark, pero un disparo le anuncia que no está tan sólo como imaginó y su manada lo protegió,
Él ya no es sólo cenizas como Jeremíah pensó
Bruce Wayne es ahora un incendio decidido que llevó a Jason al hospital en sus propios brazos, sin importarle dejar en claro a la ciudad que el millonario Bruce Wayne es un licántropo
—Plata de 950—Alfred anunció y revisó a su otro señor; al granjero que llenó la mansión de vacas, caballos, gallinas y la sonrisa de Bruce
—¿Por qué…?—Clark bisbiseóy el mayordomo le sonrió.
—No era para mi chico; esa bala la reservaba para mí. He visto demasiadas cosas, aunque me faltaba ver cómo un simple humano fracturó la mandíbula de un lobo alfa enloquecido—Por cierto, gracias por avisarme de su salida y seguí su sugerencia, los niños están con Leslie Thompkins—Alfred dice con total diplomacia y un brillo de orgullo al contemplar cómo un alfa por fin despertó
Clark se puso rojo.
No era su intención romper en dos el rostro de aquel hombre.
Él —simplemente— actuó por instinto al notar la ausencia de su Jason, de Jay, del amado niño que cada noche duerme con ellos; y su instinto alfa le obligó a marchar, a confrontar a alguien que lo superaba en fuerza, experiencia de combate y sed de sangre.
Empero, ganó la lealtad por su familia; su instinto de protección por su cachorro por el que recibió tres golpes, pero Hay tuvo que soportar dos crueles varapalos de una pesada tubería
En la madrugada, Jason despertó con Bruce a su lado.
Un Bruce diferente.
Un Bruce que días después comenzó a entrenar a sus cachorros, porque no iba a permitir que nadie se los arrebatarse; ni siquiera los fantasmas de su pasado que fue incapaz de confrontar y,por su culpa, casi perdió a Jay, quien señala a la derecha de Bruce, dónde casi siempre se situaba Clark
—Papá está bien, simplemente ocupándose que el payaso nunca vuelva a ti—Bruce sujeta la manita desvalida del niño y éste la aprieta con fuerza, con fuego aún en su alma porque aunque dolió, comprobó que sus padres lo aman, lo protegen
No lo dejarán atrás, cómo hizo su gestadora
Jason tiene una manada y Bruce, por vez primera, desde que tenía nueve años: experimentar el calor de una familia; de un mayordomo que pasó a ser su figura paterna, de un desconocido que es ahora el amor de su vida y sus cachorros; cada uno diferente y único. Especiales.
Cachorros…
Bruce vaciló y se preguntó si es por el bebé en su vientre que Clark tiene sus sentidos alfa más activos y estaba dispuesto a matar, cuando es su gran y dulce Smallville.
