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Don't Worry

Summary:

It is said on some tale that all the secrets have to be uncovered because its armor are the lies that hide them, where the true is the only path to reach the heart. However, Ranpo does not want this little shameful secret to reach the light—the only thought of that makes him feel filthy and ashamed of his sins.

When Poe decides to inquiry on what he wants to hide, would it end on a good or bad end?

Notes:

Hi there! This is my first Ranpoe fanfic and I am excited to bring it to the light with my favorite tag. Seriously, every week I look for some works on that.

Some notes:
• This is written in Spanish because I do not want to translate it, I love my mother tongue more than anything.
• If you do not speak Spanish, simply reach the three points on your browser and search for the Google Translator and translate, it's not that bad. Or even you can practice your Spanish! (Although mine is kinda complicated as I get some unused words for the sake of lyrical prose)
• No, I will not get an English translation. Only do what I was doing for five years. English is not everything.

Anyways! Enjoy!

(And, yes, I have a high level in English, but for learning purposes.)

Chapter 1: The Bright I Look for

Chapter Text

En aquella mullida cama de un buen hotel de Yokohama, Edgar Allan Poe piensa en muchas cosas y por sobre todo, que lo ha llevado hasta el otro lado del mundo.

El primer sustantivo que llega a su mente es "Ranpo" con quien comparte una relación sumamente extraña que no podría describir realmente ¿Son acaso pareja y él sigue sin poder asumirlo? Para él, es un rival que aprecia mucho y le da un calorcito reconfortable en el pecho. Él es su catarsis y por lo tanto, la persona que más aprecia en su vida; aquello es lo que lo llevó a Yokohama, Japón.

Hace ya unos meses que Ranpo se estaba comportando extraño y menos animado que de costumbre. Los incontables retos que le proponía no hacían que se emocionara o siquiera mostrara un pequeño ápice de emoción. Obviamente en un principio pensó que se debía al estrés que seguro le estaba otorgando algún caso que se presentase en Yokohama; mas, seguían pasando los meses y seguía en aquel estado de apatía que intentaba aparentar en su presencia.

Como buen rival (no pareja, repite para sí), llegó al nivel máximo de preocupación y preguntó directamente; recibió una evasiva y más nunca pudo volver a meter el tema entre sus conversaciones espontáneas. Intentó pensar en alguna teoría para que algo termine inquietando a Ranpo de tal manera que quiera evitar el tema lo más posible, sin embargo no pudo llegar a alguna conclusión con sentido y lo único que pudo pensar fue ir al meollo del asunto, o sea, Yokohama.

Es del saber de Poe que Ranpo trabaja en la Agencia Armada de Detectives, por lo que, al día siguiente se propuso ir ahí para obtener algunas respuestas y como bonus, darle una linda sorpresa a Ranpo.

También, los nervios lo carcomen por la reacción de Ranpo ante su presencia en territorio japonés. No avisó, no dio señales de vida, Ranpo es ajeno a que ahora está en la ciudad donde vive. Él podría enojarse por el simple hecho de que esté en Yokohama en el peor de los casos, mientras que en el mejor de los casos solo hace un pequeño berrinche y luego pasan el tiempo juntos en lo que Poe descubre que lo tiene tan inquieto.

Es raro, siente mucho miedo por la expectación de una reacción que no puede controlar y seguramente solo está maximizando todo y, aparte, dándole un toque de fatalismo como suele hacer en sus escritos. Da vueltas en la cama e intenta conciliar el sueño para calmar sus pensamientos.

No lo logra en un período de tiempo corto, pero de lograrlo lo logra.


"Las calles de Yokohama son aterradoras"

Eso es lo primero que piensa luego de poner un pie en la calle para dirigirse a donde trabaja Ranpo. En esos momentos solo confía en que llegue rápido algún taxi para salvarlo de tanta gente que empieza a estresarlo. Extraña a Karl, al menos cuando salía y lo llevaba con él, podía acariciarlo.

No pasan muchos minutos para que vea un taxi e instantáneamente lo llame.

—A la Agencia Armada de Detectives, por favor— habla en un japonés algo imperfecto pero que le ayuda a sobrevivir.

El conductor no responde verbalmente, solo asiente ante el pedido que le dio. Poe siendo observador, notó cómo se tensó significamente cuando mencionó a la agencia y eso lo deja en duda.

¿Por qué? Se pregunta siendo ello el eje de sus incógnitas. Según sabe, la agencia trabaja para que Yokohama se mantenga en paz y los inocentes no queden involucrados en asuntos sucios, entonces, esa reacción no tiene sentido alguno. Quisiera preguntar, sin embargo no tiene el coraje suficiente para alterar más la paz del conductor de lo que ya está con solo mencionar a la agencia. Al final, solo le queda guardar silencio mientras mira la ventana.

En su interior, concluye que eso tiene que ver con el cambio de actitud de Ranpo y derivados. Después de todo, con esa capacidad deductiva que él posee (no mayor que la de su rival, por supuesto) puede saber casi con seguridad que el conductor reaccionó así por fruto de algunos rumores, ya que conoce de cierta forma la reputación que posee la agencia y nuevamente, no hay sentido alguno. Al final, siente que sigue donde empezó en aquella investigación.

El recorrido hasta la agencia continúa en un silencio que puede ser descrito como incómodo por el aire pesado que hay en el auto y Poe solo desea que ya llegue para salir de la incomodidad.

Después de unos tortuosos 30 minutos, al fin llega. Lo recibe una fachada de color rojo con detalles en crema que consta de 4 pisos. Abajo encuentra una cafetería, por lo que entra para comer algo.

Cuando sale, sin ninguna interrupción va hacia las escaleras en busca de la oficina de la agencia. Recorre piso tras piso en busca de algún cartel que diga "Agencia Armada de Detectives"; en consecuencia, se cansa de tanto caminar y para al inicio de las escaleras que dan paso al cuarto piso. Inhala aire profusamente para recuperar el aliento, es entonces que, se atraganta y comienza a toser.

Es fuerte el sonido que produce al toser, por eso, no se da cuenta que detrás suyo se escuchan los pasos de alguien que lleva tacones. Aquel alguien, empieza a golpearle sin mucha fuerza la espalda. Agradece internamente ello y finalmente, es capaz de respirar sin toser.

—Gracias— dice después de unos segundos.

—No hay de qué— responde la desconocida, da una leve sonrisa reconfortante—. ¿Busca algo por aquí?

Poe siente que su salvación ha llegado en forma de una mujer y asiente. Ella lleva una bata blanca, bajo de ella hay una camisa simple junto con su corbata y una falda; también, en su cabello resalta un broche de mariposa.

—Sí, busco la Agencia Armada de Detectives.

—Pues yo trabajo ahí, ¿te puedo ayudar en algo?

Edgar asiente ávidamente mientras se levanta de su lugar en los peldaños. El cabello que tapa su rostro no deja que se muestre en sus ojos la emoción.

—¿Conoces a Ranpo Edogawa?— pregunta. Nota como la mujer se tensa levemente, mas aun así la leve sonrisa que mantiene en su rostro no se va.

—Sí, lo conozco— responde tranquilamente. Ella avanza unos cuantos pasos hasta el inicio del tramo que lleva al segundo piso y luego, voltea. En ello, nota que es lo que desprenden sus ojos: son fríos y lo que más hay, es desconfianza—. ¿Por qué lo buscas? Se nota que no eres de por aquí.

—A-Ah, bueno— Edgar duda, la mirada le da miedo e igualmente esa emoción lo intenta detener de seguir en sus preguntas. Mas, cree que hablando con esa mujer sabrá dónde está Ranpo y quizá le aporte algo que haga que avance en su investigación—. Primero déjeme presentarme: soy Edgar Allan Poe. Conozco a Ranpo desde hace unos cuantos meses cuando fue a Estados Unidos a una convención de detectives.

La mirada de ella se suaviza y se va parcialmente la desconfianza.

—Ah, eres Poe, de quien tanto habla— menciona en respuesta. Lo analiza con la mirada antes de suspirar—. ¿Ranpo sabe que has venido?

Por alguna razón, se siente descubierto por esa pregunta y suda; parece un interrogatorio.

—... No— contesta después de unos segundos—, quiero darle la sorpresa.

La mujer asiente y baja unos cuantos peldaños. Edgar la mira alejarse hasta que ella voltea a verlo.

—¿Qué hace parado ahí? Sígame— demanda. Poe rápidamente baja hasta llegar al mismo peldaño que ella y ambos bajan juntos—. Lamento si lo asusté, se le notaba el miedo. Por cierto, me llamo Akiko Yosano.

—Un gusto.

—Igualmente, Poe-san— secunda Yosano mientras le sonríe, esta vez sinceramente—. Le voy diciendo que, Ranpo no va a llegar en muy poco tiempo: está trabajando en un caso.

El ambiente se hace algo frío por las últimas palabras de Akiko, como si fueran falsas. Poe lo nota y termina con más incógnitas en la mente ¿Por qué Yosano mentiría respecto a dónde está Ranpo?


No se siente satisfecho con lo que hizo en lo absoluto. Está tan mal y aun así, lo hace. Lo peor de todo es que no duda al momento de hacerlo, la moral no le funciona en aquellos momentos; es agonizante sentir que está muriendo por dentro.

Camina entre callejones, las ratas y pestes son su compañía entre tanta penumbra. Se camufla por tanto negro; nunca se habría imaginado que vestiría completamente de negro.

No se pierde aunque quiera, hace mucho que obtuvo al fin un buen sentido de la orientación. Voltea sistemáticamente sabiendo el camino de memoria, ahora lo único que quiere es beber un chocolate caliente en su cafetería favorita.

Tiembla un poco, aun sin acostumbrarse a la sensación de sentir sus manos sucias. En su mente, espera paciente el castigo que le debe esperar por sus crímenes.

Ranpo Edogawa no puede evitar interiorizar cada pensamiento que lo denigra como persona.

Mas, olvida casi toda aquella falta de autoestima al ver su cafetería favorita. Puede ver con un poco de esfuerzo a Akiko conversando con alguien, tiene cabello castaño y algo enmarañado, no se le puede ver los ojos y sospecha. No logró evitar que se le pegaran algunas costumbres de la mafia, después de todo.

Detiene su caminata floja y hurga entre sus bolsillos buscando un objeto en particular. Sin expresión alguna, saca unos lentes con montura negra y se los pone. Ranpo analiza a la distancia al sujeto: resalta características físicas y con dificultad logra ver las prendas que lleva, desde tal distancia no logra mucho pero es algo, supone. Concluye que, aquel es un hombre extranjero.

Camina, pensando en aquellas personas que, son extranjeras y conocen a Yosano.

Cuando menos de 50 metros lo separan de la cafetería es que la realidad llega a él. Sus ojos se abren radicalmente y su mandíbula tiembla. Solo se puede preguntar ¿Qué hace Poe de todas las personas en Japón?

No piensa y solo corre hasta llegar a la entrada y deja notar su presencia cuando abre la puerta y suena la campanilla.

—¡¿Poe?!— es un grito casi ahogado lo que sale de su garganta.

Todo se derrumba en su mente como si fuera un castillo de naipes.