Actions

Work Header

Tan cerca...

Summary:

Stiles está MUY emocionado con la perspectiva de ir a cierta fiesta... ¿Pero qué se encontrará allí?
¿Y qué pasará tras la misma?

Notes:

Vale, este AU tiene su historia... Y es que tengo la continuación con exactamente 8 capítulos. Así que si queréis que la suba tenéis que decírmelo ^^
Pero sólo si este os gusta lo suficiente. Lo digo más que nada porque el fic está a mano y tendría que pasarlo al ordenador.

Disfrutad~

Chapter 1: Oneshot Precuela

Chapter Text

Photobucket

A Stiles le gusta mucho hablar. Demasiado. Sin parar. Podría tirarse horas y horas contando cualquier chorrada y seguiría por más tiempo rebatiendo sus propias palabras.
Ese impulso se multiplica cuando está nervioso o emocionado.
Por eso, cuando su mejor amigo Scott le invita a la fiesta de cumpleaños de Lydia Martin, de la que siempre ha estado enamorado y continúa estándolo, no puede dejar de hablar.

-Mañana a las 7... Has dicho a las 7, ¿no? Tendré que cenar antes, porque WOAH, sabes que tengo que cenar con mi padre salga o no salga. Ya sabes, es un ritual desde... aquello -hace un gesto de comillas con los dedos y prosigue-. Y no sé qué ponerme, tío. Un smoquin es DEMASIADO, ya que no será una fiesta formal... ¿Verdad? Joder, tal vez lo sea y yo sin traje... ¿Tienes uno que puedas prestarme? No, espera, pregunta estúpida, no tienes -chasquea con la lengua y Scott resopla.

-Si llego a saber que te pondrías así te lo hubiese dicho mañana al salir de clase.

-¿Así cómo? Si estoy normal... Oye, por cierto, me estás invitando a mí porque Allison ya estará allí, ¿verdad? Que a mí no me engañas.

Se le escapa una risita a su amigo-. Obviamente. Pero no lo vayas soltando por ahí, que no quiero que todos piensen que somos gays y...

-Ser gay no es malo, tío -y por un momento parece estarle regañando.

-Sí si lo somos entre nosotros, y no es el caso. Brindaré mañana por eso...

-A veces pienso que no me quieres...

-No, Stiles, ¿en serio? ¿EN SERIO? -con un suspiro, palmea su hombro y se aleja mochila al hombro.

Como siempre, Stiles se queda mirándole con un gesto de profunda concentración en la cara y la boca medio abierta. No puede evitarlo.

 

Resulta ridículo pensar la de veces que rebuscó en su armario en busca de algo decente que ponerme, teniendo en cuenta que era un chico y los chicos, bueno, siempre se ponen lo primero que pillan. Stiles no. Al menos no ese día. Quería causarle una buena impresión a Lydia, entrarle por los ojos y que le pidiese llevarle un vaso de refresco, o que le pidiese bailar, o incluso un beso... Un beso estaría bien. Mejor que lo del vaso de refresco e incluso que el baile. Pero eso no iba a pasar si llevaba lo de siempre.
Y terminó llevando lo de siempre. Su padre ayudó mucho en eso, diciéndole que si la chica en cuestión no le quería por cómo era es que no valía la pena. Y no es que aquel discurso tan típico ayudase a Stiles a decidirse, qué va, es que realmente no tenía nada que ponerse y odiaba tener la habitación como una pocilga. Eso tal vez sobraba en el esquema, pero en su opinión era algo a tener en cuenta.
Tras recoger a Scott en su casa (-Esto es todavía más gay, Stiles. -Si prefieres ir a pie...), llegar a la de Lydia fue sólo cuestión de minutos. Antes de salir del coche, su adorado Jeep, inspiró unas cuantas veces -lo menos veinte- para infundirse valor, o algo de sentido del ridículo para no cagarla mucho.
Allison fue la primera en aparecer en su campo de visión, enganchándose a Scott como si no le hubiese visto en años. Tuvo que reprimir un bufido y se fue directo a la mesa de las bebidas y las patatas. Se llenó la boca de eso último y se cogió una coca-cola. La música no estaba mal; una mezcla de pop y dance. La gente parecía estárselo pasando de maravilla, cosa que Stiles estaba muy lejos de sentir. Aún no había visto a la pelirroja y ya tenía la extraña sensación de que la cosa seguiría así, de que nada cambiaría en su vida.
Por fin la encontró. Con el capitán de Lacrosse, el tío más popular del instituto, Jackson Whittemore. Y se estaba besando profundamente con él.

-Genial -no pudo evitar decir en voz alta.

-Me alegra que encuentres genial tirarme tu bebida encima.

Al reconocer aquella voz abrió mucho los ojos y la boca, y miró hacia arriba. Moreno, ojos azules y fríos, expresión dura y hasta sádica...

-Derek Hale... -dijo en un hilo de voz.

Este sonrió de forma aún más sádica y le cogió por la pechera de la camiseta hasta tenerlo a dos palmos de su cara.

-Stiles Stilinski. Y ahora que nos hemos presentado... ¿Qué vas a hacer con mi camiseta?

Aún por la posición en la que se encontraba pudo mirar hacia abajo, hacia la gran mancha que su coca-cola había dejado en la camiseta (Gris. ¿A quién se le ocurre ponerse una camiseta gris para ir a una fiesta de adolescentes?) del chico y tragó saliva, con fuerza. Derek Hale tenía la peor reputación de todo el instituto. Castigos diarios, bandalismo, hasta se decía que ahogaba gatitos... Bueno, igual eso último era mentira. Pero que no le gustaban, eso sí que podía ser cierto.

-Y-yo... T-te la l-limpiaré... -balbuceó estúpidamente, a lo que Derek amplió su sonrisa. Parecía satisfecho por notar el miedo que emanaba del cuerpo escuchumizado de Stiles.

-Vamos a un cuarto vacío...

Lo más normal es que le hubiese pedido ir al cuarto de baño o incluso a la cocina, pero quería ir a un dormitorio y Stiles no sabía cómo tomarse eso. Tropezándose de camino a uno vacío, con Derek pisándole los talones y agarrándole por la cintura con auténtica posesividad, pensó que aquella noche no podía ir a peor. Se había levantado con el pie izquierdo, era viernes 13, o algo parecido. Eso tenía que ser.
Una vez llegaron, Derek lo empujó dentro y cerró la puerta con pestillo. Y Stiles se quedó en mitad de la habitación, boqueando igual que un pez fuera del agua. Quería hablar, decir algo, lo que fuese, pero por primera vez en su vida se había quedado sin palabras.
Derek miró brevemente a su alrededor y finalmente posó su gélida mirada en el asustado chico frente a sí.

-Estamos en la habitación de Lydia, ¿lo sabías?

Algo en el cerebro de Stiles hizo click y giró el cuello tan rápido que podría habérselo fracturado. Derek tenía razón. Era la habitación de Lydia, su amada. Pareció ligeramente emocionado y se movió para inspeccionar cada rincón. Tenía unos osos de peluche encima de la cama, así que cogió uno y se lo llevó a la cara, aspirando su olor. Olía a Lydia. Sonrió.
Cuando terminó de admirar todas sus cosas, se dio la vuelta para enfrentar al chico malo. Este se hallaba apoyado contra la puerta, cruzado de brazos, y no había despegado la mirada de él en ningún momento. Sus ojos relampaguearon en cuanto sus miradas se encontraron. Azul contra marrón. Stiles volvió a tragar saliva y se acercó un par de pasos. Le había llevado hasta la habitación de Lydia. Había sido a propósito, y se acababa de dar cuenta de ello.

-¿Por qué...?

-Siempre te noto ansioso cuando estás a su alrededor, pero ella simplemente te ignora. Sólo quería darte la oportunidad de sentirla cerca.

De repente sus ojos se desviaron, paseándose por el torso de Derek. La mancha seguía ahí, todavía más visible que antes, lo que le impulsó a dar unos cuantos pasos más hacia él.

-Deberías... Quítate la camiseta. Te la lavaré. Esa puerta de ahí tiene que ser un baño... -señaló la misma.

-Es un armario.

-Oh -se sintió estúpido nuevamente, pero frunció el ceño ante el pensamiento que acababa de aparecer por su mente-. ¿Cómo...?

Derek se encogió de hombros e hizo un gesto con la cabeza hacia la puerta.

-Compruébalo.

-No quiero comprobarlo. Quiero saber por qué lo sabes.

Parece irritado y sabe que no debería estarlo, más que nada porque Derek es mucho más alto y más fuerte que él, y podría triturarlo en cuestión de segundos. Pero eso no hace que su momentánea valentía merme. Necesita saberlo.

-Sólo lo sé.

No es la respuesta que esperaba. Tampoco es la que necesita. Entonces se acerca tanto a él que nota su esencia entremezclarse con la propia. Le mira a los ojos con intensidad, como tratando de leerle, queriendo sacarle una confesión, una que le satisfaga.

-¿Por qué?

Todo su cuerpo clama: "Dímelo. Por favor" Derek niega con la cabeza, agarra al chico por los hombros y le pega a la puerta.

-No te gustará la respuesta...

Stiles se muerde entonces el labio inferior, intentando controlar lo que está sintiendo en ese momento. Porque Derek ha estado en esa habitación más veces, quién sabe cuantas más, y sabe que esa puerta es un armario. Y todo es una mierda, porque aunque se está rompiendo por dentro las lágrimas no llegan, y se siente confuso y frustrado, y Derek parece notarlo porque de repente lo abraza. Stiles se remueve, queriendo salir de ahí, pero su intento por liberarse queda en eso.

-He estado enamorado de ella por tanto tiempo... que ya no sé no quererla.

-Aprenderás... -musitó Derek.

Stiles cerró los ojos y soltó un suspiro. No era la primera vez que le decían que se olvidase de Lydia, que ella no estaba interesada en él de esa manera. Pero no era de los que se daban por vencidos tan pronto. Aunque aquel parecía ser su límite.
Una de sus manos se movió sola, paseándose por la tela húmeda, palpando los músculos que se notaban a través de la misma. Estos se estremecieron ante su contacto, recularon dándole ganas de tocar más, mucho más...

-¿Quieres sentirte aún más cerca de ella...?

El repentino susurro se coló en sus oídos, provocándole un jadeo que no pudo reprimir. No supo en qué momento dijo "sí", pero de repente se encontró tumbado en la cama, con Derek justo encima devorándole la boca, chupándole la vida a través de sus ardientes besos. Mordía aquí y allá, sus mejillas, su mandíbula, su cuello... Mientras que sus manos no paraban quietas, acariciando el torso de Stiles. Este suspiraba y se arqueaba, buscando siempre más. No quería conformarse con menos.
Estando ya desnudos no pudo por más que entregarse a él, entrelazando sus dedos al tiempo que sus cuerpos se fundían en uno entre los ositos de peluche de Lydia. La cama se movía a su son, amoldándose al ímpetu de Derek, a su fogosidad nata. Stiles sucumbió en una de esas embestidas, alcanzando el orgasmo y llevándose consigo a Derek poco después.
Aún no era consciente de lo que había hecho y ya estaba muerto de vergüenza. Ocultó la cara entre sus manos y gimió lastimeramente. Derek sonrió de medio lado, mirándole lobuno.

-No sé lo que hay tras esa puerta.

-¿Q-qué? -como seguía con las manos en la cara sonó ligeramente ahogado.

-Ya me has oído...

Y entonces le miró. Estaba siendo sincero. Le había engañado. Pensó que debería sentirse mal y traicionado de alguna manera, pero no era así y no pudo estar más confuso.

-Joder... -se incorporó, quitándoselo de encima, y volvió a taparse la cara-. Vale, vale, bien... Nos hemos acostado... en la habitación de Lydia y... ¡OH DIOS MÍO!

Derek se rió entre dientes, divertido con la situación. Llevaba un tiempo detrás de Stiles y por fin había conseguido meterse en sus pantalones. Y no le había resultado demasiado difícil, la verdad. El chico era muy sensible, pero también extremadamente inteligente. Al lado de su gran amigo Scott tenía un cerebro providencial, de hecho. Luego estaban esos ojitos castaños de cachorro, esa nariz respingona, el pelo cortito y suave, y su expresión de empanamiento al llevar casi siempre la boca abierta. Solía ser un grano en el culo cuando empezaba a hablar, pues no había quien lo callase luego, pero en cierta manera resultaba divertido.

-Tengo... tengo que irme -se levantó (Mi culo, ¡maldición!) y recogió su ropa del suelo para después ponérsela con rapidez.

Cuanto más le miraba, más le gustaba. Pero Stiles parecía demasiado ocupado atándose los cordones de sus deportivas. Derek se bajó de la cama y anduvo hasta quedar frente a él, tal y como su madre le trajo al mundo.

-¿Por qué no te olvidas de ella y sales conmigo?

Stiles tragó saliva con fuerza, fijando su mirada en la entrepierna de Derek. Era... Dios, era enorme. ¿De verdad todo eso había entrado en...? Se obligó a cambiar el rumbo de sus pensamientos, alzando la mirada hasta toparse con el azul eléctrico que eran los ojos de Derek. A veces se le ponían así. Debe de ser por la luz, se dijo Stiles.

-¿Me estás hablando en serio? P-porque es algo muy serio y... No sé, ser gay es...

-Tu amigo Danny es gay.

Stiles enarcó una ceja. Buen punto, pensó.

-B-bueno, supongo que entonces no tengo escapatoria...

-La tienes. ¿No quieres salir conmigo? BIEN. Pero te seguiré buscando hasta que aceptes... -se había inclinado hacia él y le enseñaba sus colmillos casi caninos, amenazador-. No suelo darme por vencido a la primera de cambio y no voy a empezar ahora. Siempre consigo lo que quiero.

-¿Siempre...? -Stiles no podía apartar los ojos de su boca.

-Siempre -sonrió entonces.

Stiles se humedeció los labios, pasando lentamente la lengua por estos.

-Pues... aceptaré, porque si no luego te pondrás muy pesado y si Scott empieza a preguntar no sabré qué decirle, porque ,TÍO, esto es un asunto muy grande, ¿sabes? Seguro que hasta mi padre se da cuenta, y no es que yo sea de esos bocazas que sueltan los secretos de los demás, pero los propios... Tiendo a pedir a menudo la opinión de los demás y...

Derek puso los ojos en blanco y empujó al chico hasta dejarle de espaldas sobre la cama.

-Cállate, Stiles -medio gruñó.

-Eh... Ah... Sí. Me callaré y...

El húmedo y profundo beso al que le sometió Derek, interrumpió su nueva perorata. Sin duda, pensó Derek, ha sido la mejor idea que he tenido en mucho tiempo. Y ahora que sabía cómo callarle se aprovecharía de eso.

+.+ FIN +.+