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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-10-27
Words:
693
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
2
Hits:
32

Demonio de nieve

Summary:

"Érase una vez un demonio de nieve". Shippo cuenta una historia a la luz del fuego sobre un demonio terrorífico de la época de Kagome.

Traducción de Demon of Snow, de TouchofPixieDust

Notes:

Disclaimer: Los personajes de Inuyasha son de Rumiko Takahashi y la historia es de TouchofPixieDust, yo únicamente traduzco.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

—Érase una vez —dijo Shippo con tono grave mientras la luz del fuego provocaba sombras danzarinas alrededor del campamento. Era un momento extraño para el resto de viajeros. Ninguno quería ir muy lejos sin su compañera del futuro—. Érase una vez un demonio de nieve.

Inuyasha puso los ojos en blanco desde su sitio en el árbol mientras el zorrito empezaba a contar su historia de fantasmas. Simplemente no era lo mismo sin Kagome aquí. Es que, ¿qué estaba haciendo en el futuro? El hanyou sabía que le había prometido tres días, pero la separación le molestaba.

Siempre le molestaba.

—¿Un demonio de nieve? —preguntó Sango—. Dijiste que Kagome te habló de este demonio… ¿de su época?

—¡Sí! Dice que los niños entonan su nombre y cuentan historias sobre cómo cobró vida… —Shippo hizo una pausa dramática antes de incorporarse en toda su altura y bramar—: ¡LE DIERON UN ALMA!

Inuyasha se dejó caer al lado del zorrito, cruzándose de brazos mientras se sentaba en el suelo. No estaba de humor para que se metieran con él. Pero tampoco podía ignorar cualquier peligro potencial.

—No seas toooonto. En la época de Kagome ya no hay demonios.

—¿Ah, sí? ¿Qué hay del demonio ciempiés que la trajo en un principio? ¿Eh? ¿Qué hay del demonio flautista de almas, el tatarimokke que Kagome dijo que tocaba la flauta para llevarse las almas de los niños?

—Eso no es exactamente lo que… —intentó interrumpir Sango.

—¿O la máscara Noh carnívora? ¿Ves? ¡En la época de Kagome sí que hay demonios!

—Vale —gruñó Inuyasha—. Sigue con tu estúpida historia.

Shippo volvió a su pose de cuentacuentos. Su voz se quebró un poco con la risa.

—Pum, pum, pum… Pum, pum, pum… ¡Se le oye venir! Pum, pum, pum… Pum, pum, pum… Sus ojos son negros como… negros como el carbón. De hecho… ESTABAN hechos de carbón, ojos sin alma de un cuerpo con un alma prestada. Su cuerpo no era más que hielo y nieve prensados. ¡FUEGO Y HIELO!

Cuando el zorrito se levantó y alzó los brazos, las sombras detrás de él se volvieron demoníacas… PUEDE que hubiera ayudado un toque de su magia ilusoria.

A Inuyasha no le gustaba cómo sonaba esto. ¿Por qué no le había hablado Kagome A ÉL de este demonio de nieve? ¡Seguro que no pensaba que podía derrotarlo ella sola con sus débiles poderes de miko! Sabía que él siempre la mantendría a salvo… ¿no? No solo en la época de él… sino… siempre.

—Bueno… —preguntó Inuyasha lo más despreocupadamente que pudo—. ¿Y cómo de peligroso ES este estúpido demonio tuyo?

Una luz en los ojos de Shippo destelló mientras se carcajeaba de júbilo… júbilo demoníaco.

—No se le puede matar… cada vez que se le derrota, vuelve a la vida.

Eso no puede ser bueno… ¿cómo se mata lo inmatable? ¿Adoptaba una nueva forma? ¿O era el mismo cuerpo resucitado? ¡La resurrección NUNCA salía bien, eso estaba claro!

—Cerca o lejos, se pueden oír sus carcajadas… mientras «jugaba» con sus víctimas. —Shippo hizo las comillas con los dedos.

Inuyasha se movió inquieto en su sitio. Sabía lo que significaban esas comillas.

—Después de «jugar» con sus víctimas, les dice que huyan —dijo Shippo en voz baja—. ¡CORRED! —gritó.

Inuyasha se puso en pie de un salto y corrió.

¡Kagome no estaba a salvo!

SABÍA que era mala idea dejar que se fuera al futuro.

¡Nadie iba a tocar a su Kagome! Ni siquiera un demonio de nieve y hielo.

Con un rugido, Inuyasha desenvainó la espada y bajó volando por el pozo devorador de huesos.

—Kagome no va a estar contenta —dijo Miroku con un suspiro.

—¿Por qué no? —preguntó Sango.

Miroku sonrió.

Frosty, el muñeco de nieve es una canción infantil… no un demonio.

Shippo se encogió de hombros mientras se giraba hacia el pozo para esperar a Inuyasha y a Kagome.

—¡A mí sí que me parece un demonio!

El zorrito se sentó en el borde del pozo devorador de huesos tarareando Frosty, el muñeco de nieve con una melodía lúgubre. Juraría que oyó la palabra «siéntate» incluso desde el otro lado del tiempo.

Pum, pum, pum…

Notes:

Nota de la traductora: Un poco de humor en este mes del terror. ¡Espero que os haya gustado!