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En esta casa no existen fantasmas, son puros recuerdos

Summary:

Quackity hace un improvisado altar de muertos para Tilín.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Flores moradas, velas, pan de muerto y el moño de Tilín eran lo único que adornaba un improvisado altar en medio de la nada.

Quackity suspiró, sentándose a los pies del altar de un solo nivel. Se sentía mal de no poder hacer más. Se sentía mal de no tener más; de no tener más pertenencias, más recuerdos. De no tener más a Tilín.

Tal vez no había sido el mejor padre de todos, ya había masticado esa posibilidad antes, pero eso no significaba que amara menos a su pequeña criatura. Simplemente... Le ganó el miedo.

El miedo de no ser suficientemente bueno para Tilín, de ser incapaz de amar correctamente. El miedo de ser responsable de alguien tan frágil que apenas estaba aprendiendo sobre la vida lo sobrepasó. 

Por eso, dejó que Roier le cuidara. Él haría un mejor trabajo.

Fue así por un tiempo. 

Se alejó todo lo que pudo. 

Hasta el día del accidente.

Y ahora está aquí, solo, frente a las velas que estaban por acabarse. 

Las llamas danzaban de lado a lado iluminando el moño rojo que solía usar Tilín. Las flores casi marchitas no hacían un buen trabajo haciendo lucir mejor el altar para su bebé.

Quackity se sentía culpable de no poderle dar un altar decente. Había visto a los otros, el de Mariana y Slime para JuanaFlippa y el de Roier y Jaiden para Bobby. Eran hermosos. Estaban llenos de recuerdos. 

El suyo solo era una muestra de su ineptitud.

Era otra prueba ferviente de que no debió, jamás, ser padre. 

Ya llevaba mucho tiempo llorando, solo, y las lágrimas eran ríos de tristeza fluyendo por su rostro. No tenía voz para gritar lo mucho que se arrepentía por haberle fallado a Tilín.

Secó su rostro, un acto algo inútil considerando que sus lágrimas continuaban saliendo de sus ojos, y se acomodó de rodillas frente al altar.

—No sé si estés ahí—comenzó, con voz temblorosa—. Pero quiero que sepas que te amo. Y te extraño. Y haría lo que fuera por que volvieras. 

Se mordió la lengua ante lo último. ¿Realmente creía que Tilín quería volver con él? 

—Lamento que yo haya tenido que ser tu padre.

—Y perdóname por no saber cuidarte, por dejarte con otros, por no ser responsable. Es mi culpa que te hayan lastimado, y que ahora no estés aquí, que no hayas conocido a tus nuevos hermanos.

Las palabras salían por si solas. No las pensaba mucho. Solo... Decía lo que sentía.

Lo que Tilín merecía escuchar. 

Una sincera disculpa.

Se quedó en silencio un momento después, con los ojos cerrados, tratando de calmar el temblor en su cuerpo, hasta que un torrente de viento arremetió contra él y le hizo tambalearse. Abrió los ojos de repente y vio el moño de Tilín volar por los aires.

Se levantó rápido y corrió tras él. 

No podía perder lo único que conservaba de Tilín.

Corrió por mucho tiempo, el viento de alguna manera hacía que la tela revoloteara en el aire y se moviera constantemente entre los árboles, haciendo difícil para Quackity alcanzarlo, pero no se iba a rendir ante un poco de viento.

Finalmente, el aire se detuvo, y el moño aterrizó frente a una estructura que para Quackity era muy conocida.

La tumba de Tilín. 

La estátua del moño lo recibió imponente, y las macetas de flores marchitas de los alrededores le recordaban el tiempo que llevaba sin visitar aquél lugar.

No era muy oportuno. 

Tenía miedo. 

Miró a los alrededores, creyendo que el haber sido guiado justo a este lugar era de por sí muy cruel. No queria ser llevado lejos de nuevo, no quería que le quitaran el recuerdo de Tilín nuevamente.

No había nadie, seguía solo.

Ahora, frente a la tumba que lo acompañaba en sus pesadillas. No quería estar ahí. 

Pero debía. 

Algo se lo decía. Debía estar ahí, entrar a la cripta. Verle de nuevo, una última vez. 

Así que lo hizo.

Entró por la escotilla y bajó las escaleras tratando de no hacer mucho ruido. 

Cuándo finalmente aterrizó sobre el piso de terracota roja, meditó unos segundos antes de ver al frente. 

Ahí estaba, Tilín. Durmiendo en un sueño eterno. 

Quackity no sabía si esperaba ver algo más.

Se sentó en el piso y observó unos minutos más. Un sueño intenso se hizo presente en su sistema, junto a una tranquilidad demasiado repentina. Estaba a punto de caer dormido ahí mismo, estaba cansado. Necesitaba dejar de llorar, necesitaba descansar.

Pero antes de caer por completo ante su somnolencia, una voz dulce hizo eco en sus oídos. 

—Yo también te extrañé, dad...

Y así fue que, con una sonrisa, Quackity no pudo evitar caer dormido. Sin embargo, esta vez y sin saberlo, estaba acompañado.

 

Notes:

En twt no vi ningún minific con esta temática que solo fuera de Tilín y Quackity así q lo escribí yo porque me gusta sumergirme en miseria, tristeza y lágrimas propias :]]]]

 

PD: no había visto el evento de dia de muertos cuando escribí esto. No puedo creer que q!Quackity no haya tenido la oportunidad de ver por última vez a su criatura. Quackity pagame la terapia ya no es broma