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Leopold "Butters" Stotch miró con sorpresa al joven rubio de brazos tatuados y ojos azules ataviado con una camiseta blanca, chaqueta rojinegra sin manga y sus pantalones de mezclilla, quien se había sentado al lado suyo en una mañana de otoño en la biblioteca municipal.
El joven de 17 años conocía a Trent Boyett desde el kínder, si bien los dos no eran amigos o parientes. Tras salir por segunda vez de la prisión juvenil, ejecutó su venganza contra el cuarteto conformado por Stan Marsh, Kyle Broflovski, Kenny McCormick y Eric Cartman, a quienes se agarró a golpes en el patio central de la escuela. En cuanto a él, el rarito de la escuela que fue testigo de lo que realmente pasó con la señorita Claridge, podría decirse que la deuda estaba pagada cuando salió por primera vez de la prisión, así que no lo volvió a buscar para golpearlo. Que qué hacía ahora el bully más despiadado de su escuela sentado por enésima vez junto a él era algo que le generaba escalofríos cuando llegaba esa duda a su mente. ¿Tortura psicológica quizás?, ¿comodidad?, ¿alguna petición por la fuerza para hacer su tarea?
"¿Estoy oyendo bien lo que creo que has dicho? Viejo, soy un chico, no una chica", dijo Butters, desconcertado. "Además, las chicas se vuelven locas cuando te ven. ¿No has pensado que sería mejor invitar a una de ellas a tener sexo en los baños de la escuela? ¿O es acaso alguna especie de apuesta que has hecho con alguien?"
"Vaya... No eres tan pendejo como muchos creen. Por supuesto que es una apuesta, Butters. Entre Kenny y yo".
"¿Por qué no me sorprende? ¿Cuánto dinero apostaron?, ¿diez dólares?"
"Cincuenta".
Cerrando el libro que estaba leyendo, Butters miró a Trent de hito en hito y le dijo: "Bueno, eso cambia las cosas. Si me das la mitad de las ganancias, puedo gemir por todo lo alto en los baños de la escuela, sin necesidad de que lo hagamos".
"Cabrón ambicioso".
"Es lo justo, Boyett. Tómalo o déjalo".
Trent desvió la mirada y reflexionó por un momento. ¿Quién diría que el marica de la clase era también un buen negociador? Y además poniéndole en bandeja de plata as ventajas que supondrían el fingir que los dos tenían sexo. McCormick no tendría otra opción más que pagarle los cincuenta dólares de su apuesta, aunque pensaba en plantearle, como revancha, que Kenny tuviera relaciones con Cartman en vivo y a todo color vía alguna página web de películas para adultos.
"Tenemos un trato", concluyó mientras estrechaba la mano con Butters.
"¡¿Pero qué cojones...?!", exclamó Kenny McCormick cuando él y otros compañeros de la escuela se arremolinaron en la entrada del baño de chicos, de donde provenían gemidos de placer, nombres, frases sucias y Dios sabrá qué otras cosas más sucedía en su interior.
Cartman, quien estaba a su lado, no pudo evitar carcajearse mientras que Kyle y Stan lo miraban como si algo extraño le estuviera pasando. Fue ahí que se enteraron que el gordo del cuarteto le había apostado a Kenny a que nunca conseguiría que Trent y Butters tuvieran relaciones en el baño, al mismo tiempo que Kenny apostaba con Trent a que éste nunca le haría el amor a un chico de su mismo sexo en ese mismo lugar. Dado que perdió la apuesta, Cartman tendría que pagarle a Kenny 100 dólares y éste, a su vez, tendría que pagarle a Trent cincuenta dólares.
