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Language:
Español
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Published:
2023-11-04
Words:
1,648
Chapters:
1/1
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6
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16
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136

Sacrificios

Summary:

Un sacrificio requiere de tener la suficiente madurez para estar de acuerdo en que algo debe perderse durante el proceso y, también, ser consciente de la posibilidad de que no se puede tener nada a cambio a costa de ello. Si estás buscando algo a cambio entonces no estás hablando de un sacrificio, sino de una transacción.

Notes:

¡Este es un regalo para steela_07! Leer tu historia me llenó de inspiración y fue así que pude llevar a cabo esta historia. No soy muy bueno con las palabras, y quise devolver la amabilidad con un humilde gesto. Espero este relato sea de tu agrado. Intenté enviar esto con tu nombre de usuario pero la página me dijo que no se aceptaban regalos, sin embargo espero puedas verlo en un futuro próximo. Te deseo un excelente día.

He de decir que mi idioma nativo es el español, por lo que también dije "¿por qué no?". Eventualmente subiré su traducción en inglés.

Un saludo al Toasty! Posteo para todos los Kombatientes.

Work Text:

Era una noche tranquila como cualquier otra. Dos hombres yacen recostados, sonriendo, a la par que vuelven a su rutina de platicar cómo les fue en el día pues, tras el trabajo laborioso de Johnny en el estudio y la infinidad de papeles y casos de los que tiene que estar a tanto el Agente Takahashi… deben aprovechar cualquier oportunidad, incluso la más mínima, para olvidarse de las cargas del trabajo y lo que conlleva.

A Johnny y Kenshi les gusta hablar de todo; temas que van desde el origen de la vida, de las especies, la creación… la posibilidad de la existencia de vida en otras realidades más allá de su comprensión, de reinos ocultos envueltos por el velo de la sombra y el misterio, y, en ocasiones, de nada. El mero hecho de ser capaces de contemplarse el uno al otro les brinda tal satisfacción que ninguna otra actividad les puede otorgar.

Ellos dos atesoran el tiempo que tienen juntos, disfrutan de las risas producto del sentido del humor de Cage, de las sabias palabras de aliento de Kenshi… y claro, cada cuando disfrutaban de los placeres de la carne; volverse una sola entidad y disfrutar de sus cuerpos, reconocerse mutuamente producto de la exploración y el consentimiento.

Pero esa noche era diferente.

—Creo que es hora de que hablemos de eso.

Kenshi Takahashi expresó de tal manera que pudo ver cómo la alegría y tranquilidad en los ojos de Johnny se había esfumado. Una expresión que oscilaba entre el enfado, el temor y la resignación dominaron sobre Cage quien no pudo contenerlas y optó por darle la espalda al hombre japonés.

—Vamos, Johnny…

Con gentileza Kenshi comenzó a acariciar el brazo descubierto del actor, tocándolo en una serie de movimientos verticales con la intención de tranquilizarlo.

—No, no es hora. Todavía falta mucho tiempo para eso… no puedes simplemente pedirme que hablemos de eso… no… no quiero. Voy a dormir.

—Debemos hacerlo. Sabes que todavía arrastro algunos fantasmas del pasado, y que, eventualmente, me encontrarán y seré llevado directo al abismo con ellos.

—¿Cómo carajo quieres que lo haga entonces? No todos los días se me pide que contemple la sola idea de que… algún día… ¡Carajo! ¿Por qué me torturas así?

—Sabes que es una posibilidad.

—¡Pues no! No será una posibilidad ni hoy ni mañana, ni el día que viene después de mañana. Deja de decirme esta mierda. Estábamos tan bien… no entiendo por qué de un momento a otro decidiste que sería una puta buena idea tocar el tema.

Johnny seguía en completa negación.

—Johnny…

—No puedo, Kenshi… no puedo… la sola idea… el sólo pensar que llegará el día en que…

—Hay gente que todavía me sigue buscando y que no dudará en…

—¡Pues les patearé el culo entonces! Los encontraré antes de que siquiera se acerquen a ti… si ellos quieren ir a por ti entonces más les vale agarrarse los huevos porque tendrán que pasar por mí primero.

—Sabes que eso no es posible, Johnny. Tal vez podrías si esto se tratara de una película de Hollywood… pero entiende… esto es real, esta es la vida real. Por más que yo confíe en tus capacidades… sabes… ambos sabemos qué podría suceder si llega el momento.

—¿Entonces qué quieres que haga, completo imbécil? ¿Quieres que me quede de brazos cruzados? ¿Cómo puedes ser tan cabrón…?

—Quiero que seas fuerte, Johnny.

—No entiendo por qué me pides algo como eso… yo… no quiero aceptarlo. Sí, carajo, sí… sé que un día de estos despertaré solo, sé que la única maldita cosa que tendré de recuerdo será a Sento… y aún así… nada ni nadie podrá llenar el vacío que dejarás justo aquí…

Johnny puso su mano sobre su pecho dando a entender lo mucho que significaba Kenshi para él.

—La idea me aterra… es por eso que trato de evadirla tanto me sea posible. ¿Qué será de mí sin tí aquí? ¿Qué haré cuando ya no estés? Cuando el ruido en los pasillos se convierta en silencio, cuando la única imagen vívida que tendré de ti será la producida por mis recuerdos… cuando…

—Cuando eso pase… vas a seguir, Johnny.

—No sé si podré…

—Quiero que entiendas… mi pasado, toda esa gente mala con la que alguna vez traté… podrían ir tras tu cabeza por el simple hecho de estar conmigo. Es mejor, para los dos, que me suceda a mí primero, y lo sabes. Tú tienes un futuro, Johnny, tienes gente que te ama, tú lo has dicho… tienes toda la vida por delante, y no podré perdonarme de ninguna manera si algo te sucede por mi culpa. ¿Crees que es fácil para mí saber que lo único que represento para ti, para tu vida, para la vida de todos aquellos a tu alrededor, es peligro?

—¿Y por qué regresaste, entonces? ¿Esta es acaso una advertencia de tu partida inminente? ¿Cuál es la maldita lógica en regresar y después decirme todas estas mierdas? ¡Debiste decirlo cuando nos volvimos a encontrar!

—¡NO ES FÁCIL! NO ES FÁCIL, ¿ME OYES? No es fácil para mí saber que si bien deseo con toda mi alma estar junto a ti… ir  más allá de lo que nos es permitido es sentenciarte a muerte.

—Pero juntos-

—Juntos nos atraparán, me harán ver cómo te violan entre veinte mamarrachos, me harán verte rogar, suplicar… me harán ser testigo de cómo tu mente se rompe y desearás que te maten, me harán ver cómo te torturan hasta que tu cuerpo ya no pueda más y encuentres consuelo en la muerte… no se detendrán… le harán cosas a tu cuerpo como una señal y entonces… van a seguir conmigo. ¿Es eso lo que quieres?

—¿Y por qué venir, entonces? ¿Cuál es la razón por la cual sigues queriendo estar junto a mí si eres tan “consciente” del peligro que representas? Hasta donde yo sé fuiste tú quien volvió luego de que decidieras desaparecer de mi vida. Si tienes tanto miedo, si tú no crees que esto pueda funcionar… por favor… toma tus cosas.

—Johnny…

—No me hagas repetir… por favor. Yo… estoy harto. Realmente pensaba que lo nuestro podría funcionar en algún punto… pero me sorprende la facilidad con la que encuentras excusas, encuentras obstáculos, innumerables “peros” a lo nuestro… Tal vez esta sea tu forma de “desensibilizarme” ante tu muerte, que con apartarme de esta forma, yo, de alguna manera… llegue a odiarte… pero estás muy equivocado. Lo único que consigues… es decepcionarme y herirme.

Kenshi permanecía en silencio, por este motivo él se sentó a un costado de la cama y lo único que pudo hacer fue suspirar, abatido.

—Entendí lo de tus dificultades para adaptarte, el que trabajaras en ti mismo como una forma de volverte a encontrar… sé que tu ceguera es una mierda y que desde entonces mucho ha cambiado… con el tiempo pude comprender el por qué te fuiste, entendí en ese instante que yo era un obstáculo para tu desarrollo y que debías hacer las cosas por ti mismo. ¿Pero ahora? No te entiendo… de ser así… hubieras vuelto cuando todos tus asuntos estuvieran arreglados.

—Pensaba que ya había saldado todas mis cuentas… pero no me di cuenta de lo equivocado que estaba. Todavía hay gente detrás de mí… y es injusto, Johnny… no puedes sacrificar todo lo que has construido, ni poner en riesgo a todas las personas que están involucradas contigo… sólo por estar a mi lado.

—Pues eso te hubieras puesto a pensar. Yo estaba bien, Kenshi… estaba avanzando, y de pronto vuelves… me haces tocar el cielo… pero mientras más subía no me percataba de lo mucho que me dolería la caída. ¿Por qué eres así?

—Yo… no lo sé… te digo, pensaba que tenía todo arreglado, todo en orden. Esta vez… debo irme, por el bien de los dos.

—Al menos te despides.

—No podía cometer el mismo error que aquella noche. Quiero que sepas mis motivos.

—A pesar de que los sé… se siente tan mal. Quisiera tenerte a mi lado, pero al parecer lo nuestro no puede ni podrá ser… ¿Verdad?

—No por ahora. Johnny… sabes que la mayor muestra de amor que te puedo mostrar ahora mismo es alejándome de ti, lo sabes… ¿Verdad?

—Carajo, Kenshi…

—Cuando todo se resuelva… volveré. Dejaré toda esta vida atrás, me cambiaré de identidad, volveremos a vernos y podré darte todo el tiempo del mundo. Haremos todas esas cosas que siempre has querido, pero para entonces… amar es decir adiós.

—Sólo… una última cosa.

Johnny se acercó a Kenshi y, aunque sea por una última vez, lo besó. Kenshi correspondió al beso, sintió el calor de sus caricias, de su respiración… no quería alejarse pero era necesario.

—Quiero que tengas esto.

Kenshi le dio su bandana roja  en las manos a Cage como si de un recuerdo se tratara.

—Puede que no esté contigo físicamente, pero quiero que sepas que te mantendré en mi pensamiento. Eres uno de mis más grandes motivos, eres la razón por la cual he de enfrentar esta situación con la frente en alto.

Johnny tomó la bandana y la abrazó.

—Lucho por nuestro futuro. Y Johnny… quiero que sepas… que si no vuelvo…

—No digas eso…

—Debes encarar los hechos. Si no vuelvo…

—Debo… ¡Maldita sea!

—Debes seguir. Si no volvemos a vernos, Johnny, quiero que sepas que estoy agradecido a la vida por permitir que nuestros caminos se cruzaran. Si el amor entre tú y yo florece en otro universo, en otra vida… espero de todo corazón que no haya impedimentos para que sean profesados.

Kenshi terminó de empacar algunas de sus pertenencias y no tardó mucho para comenzar a caminar hacia la salida del apartamento de Johnny.

—Oye, Kenshi…

—¿Sí, Johnny?

—Patéales el culo ¿De acuerdo?

Kenshi sonrió, asintiendo.

Pronto su figura se perdió en la oscuridad de los pasilllos.