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Desde que Seido ha logrado romper sus cadenas luego de la gran inundación, Havik ha adquirido un nuevo hábito de no aceptar ningún tipo de ley o regla que pueda afectar su propia libertad, por más mínima que sea. No es sorpresa que al ser el nuevo representante, más no su líder, haya escuchado que se dirijan a su reino por el nombre de "El reino del Caos".
No obstante, eso no significa que no vaya a obligar a Reiko a renunciar a sus códigos de conducta. No, pesé a lo que parece, Havik no insistiría... No más de lo necesario.
Mientras ambos están recostados, con Havik acariciando el cabello suelto de Reiko, decide romper el silencio.
— Tal vez sí te presentas con el cabello suelto, podrías empezar a adquirir algo de mi visión.
— No necesito estorbos mientras peleó. Necesito mi campo de visión libre en todo momento, los intentos de asesinato contra mi general deben ser detenidos.
— Él podría defenderse solo, Reiko. Eres su hijo, no vas a estar siempre ahí, ¿Qué tal sí ahora está muerto? – el Seidan ni siquiera se inmutó con la mirada del hombre, no está haciendo nada malo, solo diciendo la verdad. Misma razón por la que Reiko prefirió dejarlo pasar.
— Como su comandante y segundo al mando, es mi deber procurar su vida.
— El cabello suelto no va a hacer la diferencia.
— No lo sabrías.
— Menos tú, no tienes la preparación adecuada.
— ¿Y sí usas algún color que no sea rojo? Es una forma de anteponerse a un patrón y a un órden.
— ¿Te han dicho que insistes demasiado?
— ¿Te han dicho que eres un anarquista principiante al cuestionarme tanto? No puedo esperar para ver cómo empiezas a revelarte ante tus líderes.
— Eso ya lo hice. – su respuesta fue más con diversión.
A veces Havik parece ignorar como el que se conocieran se dio porque Reiko, el general y su ejército se opusieron al gobierno de la familia real para liberar al pueblo de sus mentiras y falsedad, olvida que eso mismo hizo que el Seidan se interesará en pedir ayuda, solo para que el general de negará por tener sus propios problemas.
Reiko acaricia el rostro en carne viva de su novio al recordar cómo este mismo había decidido pelear con su general, ganándose una risa del ejército completo, y aunque terminó perdiendo, fue una sorpresa para todos el como Havik ofreció una pelea e hizo uso de sus habilidades regenerativas, logrando herir varias veces al general.
— ¿Tu padre aún quiere matarme? –
Reiko negó divertido, volviendo a acariciar los tendones expuestos y músculos derretidos, antes de besar con cariño los dientes expuestos del hombre, quién cerró los ojos un momento para disfrutar del momento.
— El general aún tiene sus opiniones. –
Fue ahora Havik quien acarició el rostro de su novio, separandose un poco para tomar su pintura ceremonial para empezar a pintar las áreas ya determinadas con ligero disgusto, sonriendo nuevamente cuando el lado derecho fue más uniforme, mientras que el izquierdo tenía un diseño diferente.
— Quizás está vez se cumpla tu sueño... Sólo sí vienes conmigo en busca del rey dragón. Necesito toda la fuerza conmigo.
— Es muy probable que muramos. Reiko.
— Es un riesgo que estoy dispuesto a tomar sí eso nos da la oportunidad de ayudar al pueblo de Outworld o proteger tu reino de Edenia... No podría irme de este plano de vida e irme con la idea de dejarte solo, preferiría irme sí es a tu lado.
— Puedo conseguir ayuda para ti, guerreros que puedan ayudarnos... – declaro Havik luego de un silencio donde ni siquiera lo estaba viendo. — Mi reino aún me necesita. Darrius me necesita. –
El rostro de Reiko pareció expresar tristeza o decepción cuando tuvo esa respuesta, apretando la mano de Havik entre la suya a la par que presionaba su frente con la de su novio.
— Sabes que te necesito... Pero lo entiendo. Solo prométeme que no vas olvidarme sí no vuelvo. –
— Jamás lo haría, Reiko, jamás. –
