Chapter Text
—…¿Qué? — Los ojos de Gojo están muy abiertos, las gafas se deslizan por el puente de su nariz y su boca parece que en cualquier momento caerá al suelo.
Geto lo observa en silencio, en sus adentros, las ganas de reír empiezan a cosquillear su garganta, esa expresión de Gojo, sin duda, es icónica, pero se encuentra tan cansado, con muchos pensamientos en su cabeza que incluso sonreír es un trabajo pesado en este instante.
Más que todo, por qué esta situación afectará de por vida su destino, muchas cosas cambiarán de ahora en adelante y Geto naturalmente le tiene cierta incertidumbre al cambio, a lo desconocido.
Sin embargo, encuentra fuerzas para que su lengua pueda volver a repetir las palabras — Se que escuchaste, Satoru…Tengo tres semanas…. De embarazo— No importa si lo dice en voz alta o en un susurro, después de todo está en la habitación de Satoru y nadie más que ellos se encuentran ahora.
— Ah, mierda, si escuché. Solo que…— Gojo que está sentado al lado de Suguru, coloca sus manos en su cabeza, el cabello blanco alborotado de alguna manera se logra ver aún más desaliñado y la frente empieza a brillar por el sudor. Satoru respira profundamente antes de agregar con muchas emociones en la punta de su lengua —…No sé que hacer, no sé que haremos —.
Geto mira fijamente al suelo, las sábanas que toca nunca jamás se habían sentido tan ásperas como ahora, incluso el aire lo siente tan espeso en sus pulmones.
Sabe que Gojo en cualquier momento entrara en una crisis, así que tiene que actuar rápido y decir alguna solución o consuelo, incluso si es una broma, alivianar el ambiente sería ideal pero ¿Cómo sería capaz Geto? Si el mismo está en mitad de una crisis.
Aún así, Suguru se toma su tiempo, sabe que Satoru no merece esto, el ya tiene mucho peso en sus hombros y demasiados problemas como para aumentarlos.
Suguru no quiere más responsabilidades, no algo tan importante como lo es ser “madre”.
Así mismo, como no se perdonaría jamás, si el obligará a Satoru a ser padre, por que sabe que Satoru jamás lo obligaría a hacer algo que el no quisiera.
Además ambos están demasiado ocupados, arriesgando su vida a diario, tan lejos de lo que es la paz, con cicatrices horribles en sus cuerpos y heridas aún en proceso de curación ¿Cómo podría desarrollarse un embrión adecuadamente en su cuerpo? En el cuerpo que consume maldiciones como si fueran desayuno, almuerzo y merienda.
Suguru no piensa mucho antes de soltarlo — Abortare — pero aún si el lo dice fríamente, Suguru realmente no está a gusto con la idea de deshacerse del embrión puesto que es su hijo después de todo, incluso si aún no está desarrollado, en su cuerpo, ese extraño afecto lo siente en su pecho y envenena su cerebro.
Tal vez por ser hechicero y debido a sus sentidos agudizados, el vínculo se siente tan tangente.
Pero aún así, es una solución el abortar.
Geto intenta no ser egoísta al menos en esta situación y en el último de los casos, podría simplemente abandonar jujutsu tech y tener al bebé.
Eso es aún más problemático, pero incluso Geto duda de sus pensamientos y soluciones, porque sabe lo inestable que está ahora.
—… ¿Qué? —Gojo lo regresa a ver rápidamente, sus gafas terminan por caer al suelo debido al brusco movimiento, haciendo un ruido sordo y en su rostro, tiene una mueca indescriptible, que esta llena de ansiedad. Satoru agrega rápidamente — ¿Por qué lo harías? — El aire parece estar atascado en sus pulmones, de repente se ve aún más ansioso.
Geto no lo regresa a ver, su mirada sigue fija en el suelo, sus manos están entrelazadas y heladas, sin embargo, una gota de sudor resbala por su frente y salpica la mejilla izquierda.
Geto también está sudando, las palabras no quieren salir de su garganta y fuerza su lengua una vez más —… ¿Es una solución, no? —.
Gojo baja su mirada, está con las emociones a flor de piel y los labios se fruncen…A pesar de todo, no ve con cariño la idea de deshacerse del embrión, tampoco es que ser padre sea una idea que lo aterroriza, solo que hay tantas cosas las cuales tiene que adaptarse.
Solo necesita un poco de tiempo, eso es todo.
Además de los sentimientos de ansiedad, confusión e incertidumbre, también hay cariño y felicidad en su corazón.
Después de todo, va ser padre con la persona que ama demasiado, como nunca jamás pensó que lo haría; con esa intensidad y deseo peligroso, que está entre la línea de amor y dependencia.
Pero por otro lado, si Suguru desea hacer el aborto, el lo apoyara, dejara de lado sus deseos, porque sabe que está decisión es de dos. Y si bien, Gojo en varias ocasiones es egoísta, en esta situación tan importante, naturalmente cede su brazo.
—…¿Tu quieres eso? — Susurra Satoru, sus ojos se desvían hacia cualquier punto de la habitación, sin realmente fijarse en nada e incluso su voz se escucha diferente.
Tantas emociones que es imposible saber cuál es la que está sobre poniéndose de las demás.
Geto respira profundamente antes de girar su cabeza hacia Satoru y lo mira fijamente.
Satoru siente la mirada, así que regresa a verlo.
Hay tantas palabras no dichas, a través de los ojos de ambos.
Dos jóvenes inexpertos, con una decisión importante en manos.
El aire tenso, se vuelve aún más espeso y el silencio de repente es sepulcral, ambos jóvenes siguen mirándose fijamente en completo silencio.
Sin embargo, Geto no tarda más en responder, sincero, como lo ha sido la mayoría de ocasiones en su vida con Satoru.
— …No. —
El aire de los pulmones de Satoru por fin se liberan, y de repente, su mente encuentra un poco de estabilidad entre tanto caos.
Siente la llama de felicidad en los adentros de su corazón, que poco a poco va tomando fuerza.
Geto se da cuenta de la reacción de Satoru y casi al instante el también se tranquiliza un poco.
El bebé, a pesar de no ser planeado, tampoco es rechazado.
No obstante, eso no quita los problemas que hay de por medio y todavía hay miles de cosas a las que se le tiene que dar cabeza y adaptarse.
— ¿Entonces que haremos? — Susurra Suguru, colocando su mano en el vientre plano.
Tantea la zona, es dura, con los músculos abdominales anchos y gruesos que sobresalen de la piel ¿Cómo es que un bebé se está formando ahí?
Además, últimamente ha estado consumiendo maldiciones de grado especial y a su vez, su cuerpo está lleno de moretones y heridas aún en proceso de curación por estás mismas criaturas.
Es un desastre, ahora
Y aún así, al parecer, el embrión está incluso saludable, supone que el hecho de ser hechicero hace de su cuerpo algo extremadamente resistente por la energía maldita, pero aún así, Geto debe cuidarse apropiadamente de ahora en adelante.
Y otro problema cruza por su mente, obviamente las misiones que rechazará serán las de grado especial, eso es algo que no hay discusión pero ¿Y la absorción de maldiciones? ¿Debería continuar o detenerse?
Tampoco es que se quiera quedar atrás, en cuanto al crecimiento de su poder; Mientras más llene su colección, más fuerte se hará, así podrá proteger al resto y a si mismo.
También está la incógnita ¿De que cosas como hechicero puede o no hacer? y Shoko es solo una estudiante, preguntarle podría no necesariamente tener una respuesta fidedigna y los médicos de la ciudad están fuera de discusión, ellos ni siquiera sabrían a lo que se refiere con “ingerir maldiciones”. Lo catalogarían como un loco.
Geto muerde el interior de su mejilla, para ser honestos, tampoco sabe que se supone que tiene que hacer en este estado, solo está divagando en cuanto a sus instintos le aclaman.
Tendría que informarse adecuadamente y conversar con sus padres, lo que es otro dolor de cabeza.
La peor parte, definitivamente se la llevará el.
De repente, unas ganas de golpear a Gojo empiezan a correr por sus venas.
Geto sospecha cuándo pudo haber sucedido, recordando “esa ocasión” y el mucho sentido que tenía, si hacía cuentas de las semanas que llevaba y esa salida.
Sucedió que después de una celebración por aprobar el parcial y tras matar a cinco grados especiales, se reunieron todos.
Hubo bebida, diversión, retos, etc. Fue espectacular para el grupo de todos esos adolescentes, un lindo respiro tras estar observando a la muerte directamente a la cara diariamente.
Tanto que incluso la malhumorada de Utahime y el serio de Nanami se relajaron.
Sin embargo, al final del día, alcohol es alcohol, y después de que todos se fueran, hubo una “celebración” diferente entre Gojo y Geto.
Debido al Alcohol, Geto no recuerda mucho e incluso Gojo tiene sus dudas de si usaron protección esa noche o no, y tampoco es como si ellos pudieran regresar al motel para comprobarlo.
Al final, Geto pensó que tal vez el si lo hizo ya que las pastillas anticonceptivas habían desaparecido, pero ahora pensándolo bien, pudieron haberse caído en el camino.
Esto fue culpa de ambos, definitivamente, pero aún así, Suguru no puede evitar querer desquitarse un poco.
Gojo hace un sonido con la lengua, como si estuviera pensando a la pregunta de Suguru, tan casual como si no fuera la gran cosa ser padres.
Esto le hace gracia a Suguru.
—Eres un idiota — Susurra Suguru, entonces una sonrisa suave se forma en sus labios a pesar de su apariencia desaliñada — Satoru ¿Sabes en el problema que estamos metidos? —
Satoru observa a Geto y en su boca se forma lentamente una sonrisa socarrona.
Se da cuenta que Suguru está recuperandose, tanto que incluso está bromeando.
De hecho, Satoru está feliz, tal vez no tanto como lo estuviera si ambos fueran adultos, pero aún así, su corazón esta cada vez más cálido, entonces desliza su mano, y la coloca encima de la de Suguru, tocando con la punta de sus dedos el abdomen de Geto
—¿El hechicero de grado especial, Suguru Geto, tiene miedo? — Satoru bromea, y Geto hace una mueca, después Gojo vuelve a agregar con una tono más suave — Pienso que la mejor opción es empezar por oficializar nuestra relación — Satoru sonríe mostrando los dientes, sigue teniendo un aspecto “afectado”, pero de algún modo el ambiente empieza a aclararse gradualmente.
“Eso suena bien “piensa Suguru, más no lo dice en voz alta y entonces desliza su cuerpo hacia un lado.
Cae de lleno en el cuerpo de Gojo, directo en el agujero entre el cuello y el hombro. El aroma de la piel que golpea su nariz también es bastante bueno, esto le pone de buen humor, así que permite burlarse un poco —¿Así de simple? ¿Tan fácil es? —
— Je~ Es solo el primer paso — Gojo hace una media sonrisa, con su mano libre la desliza por la cintura de Suguru y hace un jale hacia atrás, dejando que el cuerpo de Suguru caiga por completo hacia su pecho.
Suguru coloca su cabeza hacia atrás, golpeando en el acto con su coleta, el rostro de Gojo, el cuál no desaprovecha y posiciona un beso en la carne del cuello que es expuesta.
Esto hace cosquillas para ambos.
Suguru cierra sus ojos, disfrutando de la suavidad de los labios que están amándolo, alza su mano y empieza a acariciar la mandíbula de satoru, la piel es suave al tacto — Debes cambiar esa personalidad tuya, nos va a llevar a la quiebra —
Satoru hunde su nariz en la nuca de Suguru, las hebras de cabello salpican su nariz y sus labios, dándole un poco de picor, pero esto no impide que siga disfrutando de la piel contraria.
— No hay problema en eso, después de todo somos los mas fuertes — Satoru responde, tan confiado.
Suguru mantiene silencio, sus ojos siguen cerrados, disfrutando la calma antes de la tormenta pero Satoru vuelve a hablar — A propósito ¿Cómo adivinaste que estás…?—
— Casualidad — Responde Geto, la cara de satoru lo mira confundido y probablemente Geto lo supone por qué agrega enseguida — Hoy en la mañana, estaba en el centro comprando unos víveres, entonces en el camino a casa me encuentro a un grupo de estudiantes de medicina, estaban como locos pidiendo algún voluntario para hacerse una ecografía o algo así — la voz de Geto era sutil, como un ronroneo — entonces ví a una chica con una maldición pegada a sus hombros dentro de ese grupito — Geto sonríe, entonces suspira cuando Gojo apoya su rostro, mejilla con mejilla — Esa maldición era bastante graciosa, definitivamente la quería en mi inventario solo por las risas — Geto empieza a dibujar círculos en la mandíbula de Gojo usando la llena de sus dedos—. Me ofrecí solo para poder acercarme a ella, pero la sorpresa fue para mí, cuando vi ese cuerpo extraño por el monitor, la pase mal cuando la estudiante me halago diciendo lo “saludable” que estaba — Geto entonces ya más calmado ve la situación de otra manera — Fue tan inesperado, espero nunca más volver a estar en esa situación—
— Como una película — Gojo se separa un poco — Tenemos suerte, al menos nos hemos enterado temprano —.
— Así es, es lo único bueno— Suspira Geto
Gojo entonces comenta casual, parece como si la sangre que se drenó al principio, estuviera de lleno en su cuerpo, su voz se vuelve a oír enérgica — Oh…Quizás lo mejor era no enterarse, seria una sorpresa…Como…poder conocerlo cuando este mas desarrollado o a punto de nacer —
Entonces suguru se desliza un poco hacia atrás, para observar el rostro de Gojo, en su cara tiene una mueca de pocos amigos — No soy muy fan de las sorpresas ¿Sabes?...Sobre todo si son tuyas —
— Se que estás mintiendo — Sonríe Gojo mientras acaricia la cintura de Geto que es, de hecho, estrecha y esbelta, además el pantalón de cintura alta aprieta la porción abdominal y muestra la forma recta de la carne, la cuál pierde figura cuando gradualmente se proyecta hacia abajo debido al diseño de pantalones extremadamente holgados que usa
Empieza a mirar morboso esa porción un rato.
Gojo antes de ser amante de Suguru, el primer cumplido que hizo en su vida fue a esa zona, tal vez no en voz alta, pero lo pensó cuando Suguru estreno por primera vez con ese modelo de pantalones de cintura alta, que apretaban la carne y mostraban lo pequeña que era, no pudo quitar los ojos de esa zona por mucho tiempo al igual que el pensamiento que golpeaba varias veces su cerebro y le gritaba “Mierda, quiero apretar los costados”.
Al final, Gojo lo hizo porque el siempre fue de cumplir sus propios caprichos.
Sucedió que colocó sus manos en los extremos cuando Suguru se descuido y apretó la carne, tratando de hacerla más pequeña, de poder presionar como si se tratara de alguna especie de maniqui, el definitivamente apretó tanto la zona que las costillas parecían crujir esto naturalmente a Geto le dolió como un demonio con el aire abandonando sus pulmones en el acto, entonces pensando que era un ataque a traición de Gojo, rápidamente saco su maldición más fuerte a pesar de estar dentro de la barrera, y la mando a luchar con Gojo.
Para satoru en ese tiempo, fue algo satisfactorio pero no obstante, la consecuencia fue tener que pelear con una de las maldiciones de Geto mas fuertes dentro de la barrera y lidiar al futuro regaño de Yaga.
Entonces Gojo se siente nostálgico de repente, y hunde su nariz otra vez en la piel de Suguru, sacando un suspiro del último mencionado.
Satoru no lo dirá, porque es un mocoso orgulloso, pero ama demasiado a Suguru, ya no se trata de un buen sexo o una buena conversación, simplemente el estar a su lado incluso si es en silencio, lo hace tan feliz, lleno de paz.
Por lo que, a pesar de estar jodido, si es un hijo de Suguru y el, puede soportarlo.
Aún no ha creado lazos con el embrión, ni ha pensado siquiera un nombre para el, pero Satoru tratara de ser un padre aceptable.
Entonces el ambiente es cortado por el sonido del celular de satoru y el vibrador del celular de Suguru.
Ambos se toman su tiempo en sacar su celular y al mismo tiempo forman su espacio personal de nuevo.
Las expresiones de ambos entonces se vuelven serias y un poco decepcionantes.
Satoru es el primero en hablar, su rostro no se ve muy convencido — Hey, Suguru… ¿Misión de plasma estelar? — Gojo no puede evitar titubear.
— Si, me llegó el mismo correo de Yaga — Geto asiente con la cabeza, no se ve sorprendido para nada. Ya tenía una intuición de que las vacaciones que les dieron eran una excusa perfecta para mandarlos a una próxima misión problemática, como lo ha hecho últimamente la institución
— Justo ahora, ah — Gojo se queja, su voz toma un tono de molestia — Una misión peligrosa e importante justo ahora, que suerte de mierda — Gojo hace una mueca de disgusto.
— Si, pero es lo que hay— Dice Suguru, también rascándose la cien, al final del día, su deber sigue siendo proteger al más débil — ¿ Buscamos a Yaga para pedir la información completa o que el nos busque, como de costu—
— Tu no vas — Interrumpe automáticamente Gojo, ni siquiera pensó, por qué sus palabras salieron primero y al ver como el rostro de Geto paso de uno neutral a uno no muy contento , sabe que deberá explicarse mejor.
— ¿Por qué no voy? — Suguru está un poco ofendido, ni siquiera termino de hablar y ya le dijeron “no”, como si fuera un niño pequeño. Esa mierda no le gusta.
Gojo piensa las palabras adecuadas solo un poco, antes de responder — No puedes, por qué estás “así”. No podrás luchar con maldiciones y esos sicarios sin lastimarte en el proceso —
— Yo puedo hacerlo — Suguru exclama, sus cejas se fruncen y sus ojos rasgados casi que se cierran por el enojo — Satoru, tú, ni nadie, me va a prohibir nada —
Gojo pone los ojos en blanco, pero aún así habla tranquilo, dándole palmaditas a Suguru intentando que capte lo que quiere decir — No te estoy prohibiendo nada, solo que la misión del “plasma estelar”, se ve con mucho riesgo. Sabes tu estado, definitivamente no debes aceptar la misión —
Suguru apoya su mentón en su mano, es una posición bastante terca, y sus cejas y labios no dejan de estar fruncidos — La aceptaré, Satoru. Tu no puedes encargarte solo de eso, necesitas un compañero.—
— Si pero no debes ser tu, le diré a Yaga que me dé otro compañero —Satoru insiste, su voz se vuelve dulce tratando de convencer a Suguru, sin embargo, sus ganas de burlarse de él por su terquedad también son fuertes, solo que, si lo hace, probablemente después de estar peleando con algunas de sus maldiciones, Suguru definitivamente irá y eso no es de su interés. Gojo debe ser paciente, muy paciente y persuasivo.
Suguru lo regresa a ver en silencio, pensándolo detenidamente, Gojo le sonríe de vuelta, dando un aire de confianza y tranquilidad.
Entonces su rostro se suaviza un poco pero aún sigue sin estar del todo convencido, por lo que exige sin más — Un grado especial, no aceptaré menos de eso —
Satoru suspira, esta es la mejor opción que ha sacado de su novio — Si, le diré eso —
Suguru aún le dirige una mirada de advertencia y Gojo se hace el tonto y mira hacia otro lado.
— Bien, entonces —Suguru suspira antes de volver a hablar —… La misión dura casi dos semanas, mientras tú estás ocupado yo me encargo de este otro problema — Entonces alza dos dedos y señala el vientre bajo.
— ¿Estarás bien? ¿Deberia preocuparme? ¿No quieres que te caze una maldición fuerte antes de irme? — Comenta Satoru con una sonrisa suave, mientras se agacha y recoge sus gafas que están en el suelo. El está hablando en serio.
Geto entonces lo mira divertido — ¿Qué eres, Satoru? ¿Un gato que le da el ratón a su dueña?— Bromea el pelinegro, su semblante enojado cambia a uno más aceptable por las ocurrencias de su novio.
— Quizás —Le sigue el juego, una mirada coqueta de repente.
Geto suspira para después hacer un gesto de fuera con su mano — Ya vete a hablar con Yaga, sabes que mientras más rápido termines esa misión, mejor —
— Me estás votando de mi habitación, Suguru — Gojo enseguida se queja, porque quiere estar un rato más abrazado de Suguru antes de lidiar con el mundo de afuera.
Suguru pone los ojos en blanco, entonces no le da tiempo a más, se acerca a pasos grandes hacia Gojo y rápidamente deposita un beso casto en los labios.
La suavidad es innegable, más la esencia de azúcar y todos esos dulces que satoru come a diario es más tenue e incluso se siente agradable al paladar, probablemente sea por el shock inicial de la noticia de embarazo, por lo que no le dio tiempo de atragantarse de los dulces en exceso.
Suguru agradece internamente, por qué detesta como el excesivo sabor a azúcar se queda pegado en la parte posterior de su garganta por el resto del día con cada beso que se da con satoru.
Por otro lado, los bordes de los ojos de Gojo naturalmente se ponen rojos y hay cierta vergüenza en su corazón, entonces agradece internamente el hecho de tener las gafas puestas, porque lo que más detesta Gojo es ponerse así de tímido
Sobretodo por qué ambos ya se conocen extremadamente bien en todos los sentidos de la palabra, y Gojo no desea verse como un idiota que aún se pone tímido en trivialidades como un simple beso de despedida.
Suguru alza sus manos y acaricia las mejillas de Satoru, la piel está helada — Ve con cuidado, Satoru —
— Tu también, cuida a ambos por mi — Satoru baja su mano y acaricia el vientre de Suguru, detrás de la tela gruesa del uniforme, puede sentir la calidez vivaz que emana la piel.
De repente como si fuera contagioso, Suguru también siento timidez ante el toque tan íntimo de su novio y necesita disimular.
— Ya, vete — Suguru prácticamente lo echa, empujándolo un poco hacia la puerta.
Si no lo hace, Geto está seguro de que Gojo se burlara de el resto de su vida
— Suguru, lastimas mis sentimientos cuando me hablas asi, me voy a poner a llorar — Gojo se burla un poco y arrastra a Suguru con el hacia la puerta de su habitación, jalando de sus manos.
Suguru entonces se irrita, casi puede sentir como una vena de su frente amenaza con salir — Ya vete, Satoru —
A satoru le hace gracia la expresión de su novio.
— JAJAJAJA, si, si, ya me voy —
Entonces ambos adolescentes tontos se terminan por despedir con una palmada en el hombro, y Gojo se pierde de vista tras salir por la puerta.
Pero, rápidamente, una vez la puerta está cerrada, la expresión de Geto cambia, la sonrisa tranquila y suave se pierde, reemplazadas en él por una mirada fría, preocupada, incluso algo irritada.
Geto tiene muchos problemas que lidiar respecto a su situación, su mano empieza a acariciar su frente, pensando primero por dónde debería empezar.
