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El Camino No Escrito

Summary:

Una predicción del futuro pone en peligro la vida de Killer. Sin embargo, lo que la adivina no pudo prever fue cómo el guardaespaldas del príncipe se enamoraría de él.

Notes:

Me inspiré en cómo se conocieron Rubí y Zafiro de Steven Universe.

Chapter 1: Destino

Chapter Text

En el reino de Dessrosa, su gobernante Donquixote Doflamingo se encontraba preocupado debido a los últimos incidentes provocados por un par de rebeldes.

A pesar de sus esfuerzos por ocultar su inquietud, toda la corte real había notado su tensión y el temor que sentía de que esos malditos fueran tras su cabeza.

Fue entonces cuando su mano derecha, Trébol, le sugirió traer a una joven adivina para que les revelara el destino de los rebeldes.

Al principio, el rey se negó, pero al darse cuenta de cómo todo esto le afectaba, decidió que debía llamar a la adivina.

Todo se llevó a cabo durante la noche, sin que nadie en el reino se percatara de la entrada de la mujer en el castillo.

–Buena noche, su majestad –saludó cordialmente la joven.

–Bonney, dime qué sucederá –preguntó intrigado por lo que la chica diría.

–Mi predicción es que los rebeldes atacaran la noche del baile –dijo, mirando seriamente al rey, notando como este iba a decir algo al respecto –Pero serán acorralados aunque antes de que pase herirán a siete personas, los cuales son dos de los tres guardaespaldas del príncipe –guardó silencio por unos segundos notando como las expresiones faciales del rey cambiaban de una molesta a una relajada, así que decidió continuar –Aunque esto también implicaría la muerte del príncipe Killer –concluyó.

Todos los presentes se sorprendieron y se concentraron en ver la reacción del rey.

A este se le notaba algo molesto pero antes que nada pregunto –Dime qué sucederá luego de que él muera.

La chica lo miró extrañada por la pregunta pero continuó –Los rebeldes serán capturados y la rebelión terminará esa noche.

–Eso significa que seguiré gobernando sin ningún problema –cuestiono con una media sonrisa.

–En efecto su majestad –respondió sin más.

El rey se quedó en silencio por unos segundos pensando en lo que acababa de decir la chica –Gracias Bonney, es todo lo que necesitaba saber –contestó aliviado –Ya puedes retirarte.

Luego de que se hubiera ido todos los presentes quedaron en silencio esperando a saber cuál sería la decisión que tomaría su gobernante.

Nadie se atrevía a hablar, hasta qué Trébol preguntó –Neh Doffy que harás con dicha información.

El rubio lo miró serio por unos segundos y luego sonrió –Que no es obvio, si para seguir mi reinado tengo que sacrificarlo lo haré, de todas formas no me importa –dijo restándole importancia.

–Crees que lo acepte, podría luchar y arruinarlo todo –intervino Diamante.

–Solo tengo que decirle que es un sacrificio por el bien del reino –sonrió.

•••

~A La Mañana Siguiente~

–Vergo, quiero que pongas a tres novatos al cuidado de Killer –ordenó a su guardaespaldas –Y recuerda mantener toda la información en secreto –le murmuró antes de tocar la puerta de la habitación del príncipe.

–Puede pasar –se escuchó desde dentro.

–Buenos días, querido hijo –saludó entrando a la habitación.

–Padre es extraño verte por aquí –contestó, imperturbable mientras miraba por el balcón.

–Me ofende que me trates así, como tu padre me preocupo por ti –comentó, haciéndose el ofendido.

–Si claro, ambos sabemos lo poco que te importo –comentó con desgana –Para ti solo soy tu hijo el débil e inútil –quitó la vista del balcón, para encarar a su padre –Así que dime qué deseas de mí.

Después de esa respuesta sabia que tenia que ser cuidadoso con lo que le diría a su hijo –Sabes he estado preocupado por los altercados que han ocurrido últimamente por el pueblo –vio como el menor tarareaba afirmando que si lo escuchaba, mientras volvía a mirar por el balcón, cosa que no pasó desapercibida por el mayor, pero decidió ignorar –Así que anoche hice que trajeran a una adivina para que me contara qué sucederá.

Aquello atrajo el interés de Killer, haciendo que dejara de prestar atención a lo que estuviera viendo fuera para escuchar a su padre.

El mayor comenzó contándole todo lo que le había dicho Bonney, claramente distorsionando algunas cosas de la realidad, para que su hijo aceptara sin protestar demasiado.

Cuando terminó de contar su historia la habitación quedó en silencio por unos segundos, hasta que Killer decidió hablar –¡Me estás pidiendo que muera por ti! –gritó molesto –Esto es el colmo padre, he vivido gran parte de mi vida soportando tus insultos, maltratos y humillaciones, pero nunca creí que me pedirías morir sin siquiera luchar, es más como puedes pedírmelo tan casual, como si mi opinión no importara, te recuerdo que es mi vida de la cual estamos hablando.

–¡No es por mi Killer! –grito mirando con furia a su hijo –Como príncipe de este reino debes estar dispuesto a sacrificarte por tus súbditos.

Después de escuchar aquello quedó en shock, desvió la mirada hacia el suelo tratando de analizar lo dicho por su padre, el cual por mucho que odiara tenía razón, no podía permitir que se formara una guerra por su culpa, muchas personas inocentes sufrirán y eso sería algo que no se perdonaría.

–Acepto, no lucharé si me atacan –de todas formas no tenía motivos por los cuales seguir viviendo.

–Es el destino Killer, tienes que morir por el bien de los ciudadanos de este reino –sonrió aliviado de que el menor aceptara –Asignare tres guardias a tu cuidado y uno de ellos estará permanentemente a tu lado.

–Si crees que escapare no te preocupes por ello –dijo seriamente.

–Lo hago en caso de emergencias, no creas que no me preocupo por ti –hablo listo para salir de la habitación –Entonces paso a retirarme –salió sin esperar que el menor contestara.

Una vez más la habitación volvió a su silencio habitual, el rubio suspiro, para luego mirar una vez más por el balcón –Ya no está –murmuró desilusionado.

Por su parte, al otro lado de la puerta el mayor se encontró con su guardaespaldas –Ya escogiste a los guardias.

–Si, se los presentare al príncipe en la tarde cuando decida salir al jardín –hablaba mientras seguía al rey.

–De acuerdo dime quiénes son y cómo son –pidió informe.

–Primero esta Coby, es nuevo, algo torpe y no es muy bueno con las espadas; luego Helmeppo, algo ágil con las espadas, pero bastante miedoso, no hay nada de qué preocuparse así que todo estará bien y por último Eustass Kid –dejo de hablar cuando noto que el rey detenía su andar.

–Ese no es el chico que reclutamos recientemente, creí que aún no habíamos roto su espíritu rebelde –le interrogó –Es alguien fuerte y por eso lo reclute, no crees que de problemas.

–Aún no lo hemos quebrado, pero ya que odia a la realeza no le importara lo que le pase al joven príncipe, así que no se interpondrá en el baile –informó.

–Genial, eso jugará mucho a nuestro favor –sonrió satisfecho –Ponlo como guardia principal y que lo vigile hasta el baile, tal vez hasta lo mate él mismo.

Ooh que equivocados estaban...

•••

Esa misma tarde, Killer no sabia ni como sentirse, su hora de ir al jardín había llegado y eso lo hacía feliz como siempre, pero por culpa de su padre tendrá que compartir su lugar de paz con un desconocido que seguramente lo trate con indiferencia como todos los demás.

Al final llegó a la conclusión de que entre más se demoraba pensando, más perdía el tiempo, así que decidió salir de su habitación, tal vez si evitaba a Vergo tendría algo de tiempo para sí mismo.

O eso creía, hasta que se encontró con el mayor, el cual apareció de la nada.

–Joven príncipe, al fin lo encuentro, podría jurar que tomó otro camino para llegar a su jardín solo por evitarme –dijo en un tono algo sarcástico.

–¿Mhm? claro que no, es solo que el día de hoy quería caminar más antes de llegar y ser vigilado como si fuera un prófugo –respondió murmurando lo último.

–Me alegra saber que no huía, en fin, lo buscaba para que conociera a sus guardias –se hizo a un lado para que los dos jóvenes que lo seguían dieran un paso adelante y se presentarán.

–Un gusto príncipe, mi nombre es Coby y estaré a su servicio –se presentó enérgicamente un pelirosa.

–Aquí Helmeppo, un gusto –saludo el rubio con lentes algo menos animado.

–El gusto es mío –respondió cordialmente.

Vergo se había quedado viendo alrededor, buscando a alguien en concreto –¿Dónde está Eustass? –cuestionó algo molesto.

–Dijo que sería más fácil si esperábamos al príncipe en el lugar al que iba, así que se separó de nosotros y fue directamente al jardín –informó Coby.

Eso molestó a Killer, quién era ese y cómo se atrevía a ir a su jardín privado, sin su consentimiento, ese lugar era su escape en donde nadie lo juzga ni critica, donde se sentía libre.

Se apresuró en ir al jardín sabiendo que Vergo lo seguía detrás, pero estaba tan molesto que ni le tomó importancia, todo hasta que llegó al jardín y basto un segundo para que su enojo se disipara.

–Kid, te presento al príncipe Killer –escucho a Vergo hablar, pero solo podía concentrarse en el pelirrojo frente a él.

Por su parte Kid dejó de prestarle atención al hermoso jardín para encarar a dicho principito que tenía que cuidar, desde un principio esto le había parecido una tremenda idiotez, el no es niñera, pero todos sus pensamientos desaparecieron cuando lo vio.

Era el chico que veía en aquel balcón y era mucho más lindo de cerca... espera cómo que –Príncipe –frunció el ceño algo extrañado, ese chico no parecía uno.

Vergo notó cierta tensión extraña entre esos dos, supuso que era porque Kid no quería hacer este trabajo en primer lugar.

–Príncipe, Kid será su guardia principal, así que lo dejó con él –noto como ambos se ignoraban –Bueno, ya cumplí mi trabajo, ustedes vayan a entrenar –indicó para luego retirarse siendo seguido por los otros dos.

Killer seguía algo descolocado por la situación, pero decidió ignorarlo para por fin adentrarse en su jardín.

–Así que, eres un príncipe –comentó el pelirrojo que lo iba siguiendo.

–Si, acaso me odias por eso –fue un susurro triste, roto, decepcionado...

–Creo que podrías apuñalarme en estos momentos y no podría odiarte –dijo con sinceridad.

Vio al rubio detenerse abruptamente frente a él, para luego girarse y mirarlo a la cara –Por qué dices algo así tan de repente –contestó avergonzado.

"Se ve aún más lindo sonrojado" –negó con la cabeza y respondió –No lo se, es solo que no te pareces al resto de personas que he conocido en este castillo, todos me miran como un inferior, pero tú me observas mucho desde tu balcón, ¿acaso te gusto?

–No sé, solo me diste curiosidad, pero tu también me miras mucho, ¿acaso yo te gusto? –desafío, confiado de que el otro se negaría.

–Mhm, podría decirse que si, eres lindo y creo que hacerte sonrojar se convirtió en mi nuevo segundo pasatiempo favorito –sonrió al ver como el otro evitaba su mirada.

–¿Así? y cual es el primero, si se puede saber claro está –cuestionó mirándolo a los ojos, aunque sabía que el otro no lo notaría debido a su fleco.

–Verte sonreír –respondió dándole una sonrisa arrogante.

Killer se sorprendió al escuchar aquello y luego se rio a carcajadas, quería evitarlo a toda costa, odiaba su risa, pero fue inevitable, el pelirrojo era tan diferente y espontáneo que no pudo evitar reír.

Aquello tomó desprevenido a Kid, no esperaba escuchar la risa de Killer y tampoco esperaba que fuera tan genial.

–Fafafa, definitivamente estás loco –dijo tratando de calmarse para seguir con su caminata por el jardín.

–Puede ser, nunca le he dicho a nadie que me gusta y mucho menos en la primera cita –confesó mientras seguía al rubio.

–Para tu información, esto no es una cita, solo me estás vigilando –le corrigió.

–Que aburrido eres Kill –dijo haciendo pucheros.

–¿Kill? –se extraño por el apodo.

–Ujum, ¿no te gusta? –comentó un poco desilusionado.

–No es eso, solo que nunca nadie me había llamado así –para él fue un lindo detalle que el pelirrojo lo llamara así.

–También podría decirte mi amor –le guiño un ojo, notando como el contrario se sonrojaba.

–Y ahí esta el mismo tonto de hace unos minutos –dijo cubriéndose la boca con la mano para evitar que el otro viera su sonrisa.

La brisa de la tarde hacía que las cosas fueran más amenas y tranquilas entre ellos, Killer los había guiado a una zona donde solo habían tulipanes, los cuales tenía planeado cuidar hoy.

Cuando llegaron allí, el rubio comenzó sus cuidados a las plantas, así que estuvieron un rato en un silencio, el cual Kid llegó a amar por el simple hecho de ver lo lindo que se veía Killer arreglando sus plantas mientras tarareaba alguna canción cualquiera.

Decidió acabar con aquello, solo para poder seguir hablando con el mayor –Por cierto, tu risa es genial, bastante única a mi parecer.

Esto tomó por sorpresa a Killer –Felicidades eres el único que piensa así –dejo de ver los tulipanes para encarar a Kid –Porque yo la odio, hubiera preferido que no la escucharas –confesó seriamente.

–¡¿Qué?! ¿Por qué? –no entendía cómo Kill podía odiar su risa.

–No lo se, supongo que no soporto oírla y aquí todos se burlan de ella –volvió a concentrarse en lo suyo.

–Entonces te haré amarla –murmuró.

–Hhm, ¿dijiste algo? –se giró para mirarlo nuevamente.

–No, nada importante –sonrió orgulloso –Solo que golpearé a cualquiera que se burle de ti.

–Eres raro Kid, apenas me conoces y dices todas esas cosas, no pareces el tipo de persona a la cual le interesen los demás –confesó volviendo a darle la espalda al menor.

–Entonces déjame conocerte, juro prestar mucha atención en todo, es la primera vez que me intereso en alguien –sonrió viendo como el rubio acariciaba un tulipán.

Killer se levantó con dicho tulipán en la mano y guio a Kid a un banco cercano para que pudieran hablar en calma –Supongo que tendrás que soportarme hasta la noche del baile –suspiro mirando aquella flor.

–¿Que?, no, estaré contigo siempre, juro que entrenaré y me volveré aún más fuerte para poder protegerte –comentó con ilusión.

El rubio sonrió algo desalentado –Si, siempre –murmuró.

Kid pudo notar a Killer algo decaído, pero decidió no decir nada al respecto, tal vez si se ganaba la confianza del otro este le contaría lo que le pasaba.

–Hey se que decirte que me gustas fue algo apresurado, pero no quiero que te sientas comprometido, lo dije porque quiero conocerte mejor no porque estoy enamorado de ti o algo solo quería intentar tener algo contigo –murmuró un poco avergonzado.

–Pfff, seguro que eres el desvergonzado que estaba hablando hace unos segundo conmigo –dijo tratando de contener una carcajada –Aquí tienes te lo dejo para que me recuerdes –le entregó el tulipán que tenía entre sus manos.

–La cuidare como si te cuidara a ti –confesó colocando dicha flor en un bolsillo cerca de su corazón.

El resto de su tarde fue tranquila, conversando de todo un poco y conociéndose mejor, ambos congeniaron bastante bien.

Pero antes de que se dieran cuenta ya se había hecho tarde y el rubio tenía que volver a su habitación, Kid le había dicho que tenía que descansar y que por la mañana se verían.

Así fue cada vez que salía de la habitación, se la pasaban juntos, aunque ambos sabían que ese era el trabajo del pelirrojo, también sabían que este no lo hacía por obligación.

Y por primera vez en muchos años Killer no se sentía como una carga o una molestia al lado de alguien y eso lo hacía demasiado feliz.

Pero la felicidad no dura para siempre...

•••

La noche del baile había llegado más rápido de lo que le gustaría, ya había aceptado su destino, pero solo una cosa lo molestaba y eso era que se había vuelto muy unido a Kid, tanto que odiaba saber que tal vez con su muerte lo lastimaría.

Los días después de conocerse habían sido maravillosos, cada vez se conocían mejor, pero a la vez trataba de ser un tanto distante para no encariñarse o eso quería lograr, pero falló en su objetivo había sido tan feliz al lado del pelirrojo que no lo pudo evitar.

De todas formas eso ya daba igual, hoy su destino será decidido, moriría por un bien mayor.

–Príncipe, el rey lo ha mandado a buscar –informó Coby desde la puerta.

–Salgo enseguida –se miró por última vez en el espejo, suspiró y terminó de arreglar su traje.

Ya fuera de su habitación noto como ambos guardias se sorprendieron de verlo así de arreglado, busco con la mirada al pelirrojo pero no lo vio –Ahm, ¿dónde está Kid?

Coby se aclaró la garganta para atraer la atención del príncipe –Nos encontrará abajo, dijo que tenía que buscar algo antes de encontrarse con usted.

–De acuerdo, vayamos antes de que mi padre se enoje –indico, mientras comenzaba a caminar siendo seguido por los otros dos.

Cuando bajó las escaleras pudo sentir varias miradas puestas sobre él, como también noto algunas miradas de compasión, oh ellos sabían lo que le sucedería, supuso que le tienen lástima.

Al parecer nunca fue importante como para que alguien desafiara la orden del rey, de todas formas quien era.

El hijo que el rey tuvo solo para que lo ayudaran a derrocar al rey anterior, un inútil débil según su padre quien sabe.

Mientras el padre ocultaba sus ojos detrás de gafas para que no notaran sus mentiras, el hijo los escondía detrás de su fleco para que no vieran su tristeza.

Suspiro cansado de analizar esas cosas, de todas formas ya pronto no importaría.

Dio un par de vueltas por aquí y por allá, habló con su padre al respecto de lo que sucedería, le cuestionó si se había arrepentido, obviamente se negó ya estaba listo para dejarlo todo atrás.

Cuando se dio cuenta que nadie lo notaba desapareció de la multitud entre las sombras, sin que sus guardias se dieran cuenta, Kid aun no se presentaba, pero si era sincero no quería verlo, no en ese momento cuando se sentía triste.

Era un idiota ya estaba listo para ver a Killer, pero no, a don pendejo se le había olvidado lo mas importante, aquel tulipán que el rubio le había tejido luego de que el primero que le dio inevitablemente se marchitara.

Luego de haber encontrado lo que buscaba, por fin pudo dirigirse al gran salón en busca del rubio, solo había un problema.

–¿Dónde está Killer? –preguntó algo molesto a los dos guardias, que se supone deberían estar con el príncipe.

–Es...estaba aquí hace unos momento –habló Helmeppo, quien empezando a buscar con la mirada.

–Me estas diciendo que no saben donde está –casi les gritó –Este lugar está lleno de personas, es peligroso para él.

Ambos chicos se quedaron en silencio, hasta que Coby habló –Iremos a buscarlo rápidamente.

–No, yo lo haré, ustedes quédense aquí por si vuelve –ordenó alejándose del lugar.

La pregunta era, por donde empezar a buscar, pensó en la habitación, pero si ese hubiera sido el caso Killer le hubiera dicho a esos dos, así que descarto esa posibilidad.

Su segunda opción era el jardín, con eso en mente corrió a buscarlo, aunque antes de llegar pudo notar a alguien dentro del pequeño domo que estaba antes de llegar al jardín.

Su primera reacción fue ir a gritarle a esa persona por estar en uno de los lugares privados de Kill, sin su consentimiento, pero no fue hasta que se acercó más que lo noto, el como la luz de la luna lo iluminaba, lo hacía ver increíble.

–Se ve precioso esta noche su majestad –elogio desde la entrada del lugar.

–Es la primera vez que me tratas de usted –dijo sin voltear a verlo –Y dime para ti cuando no me veo precioso –sonrió disfrutando de la brisa nocturna.

El pelirrojo se fue acercando para colocarse al lado del rubio –No lo se, aun no te he visto cuando recién despiertas, pero antes de eso si quieres puedo ir esta noche a tu habitación y verte de otras formas –sonrió arrogante mientras le guiñaba el ojo.

Esto hizo sonrojar a Killer –Que estás diciendo, loco pervertido –dijo mientras le daba un golpe en el hombro.

–Jajajaja, qué, yo no dije nada, tú sacaste tus propias conclusiones –se burló alzando los hombros haciéndose el desentendido –Dime qué haces aquí, está haciendo mucho frío, por qué no vamos adentro –le ofreció.

–Solo quería ver la luna llena una última vez –murmuró algo decaído.

El pelirrojo no entendió aquello, pero supuso que era algo que tenía que ver con el ciclo lunar.

Se quedaron en silencio observando la luna, cada uno metido en sus propios pensamientos.

Todo hasta que Kid noto como la música del salón llegaba hasta donde estaban ellos y esto lo animó a hacer su siguiente movimiento.

–Joven príncipe, me concedería esta pieza –dijo ofreciéndole la mano.

Killer dudo en si tomarle la mano o no –Si quiera sabes bailar.

–Eso no es lo importante –dijo tomando la mano del mayor y acercándose a él –Lo importante aquí es disfrutar.

Ambos se comenzaron a mover de un lado al otro, tratando de seguir el compás de la música, sus movimientos eran torpes pero amenos, se sentían libres.

Cada vez que hacía girar a Killer se quedaba admirado lo lindo que se veía, debido al reflejo de la luna, esta era la primera vez que se tomaban de las manos y encajaban a la perfección.

Se movían en silencio, sin hacer mucho esfuerzo, no necesitaban hablar para expresar lo que sentían.

En algún punto de su torpe baile se acercaron lo suficiente como para que Kid colocara sus manos en la cintura de Killer, para que este pudiera colocar las suyas alrededor de su cuello.

Sentir el aliento caliente de Killer en su cuello hizo que los latidos de Kid se detuvieran por un momento, esto era lo más cercano que habían estado desde que se conocen.

Colocó una de sus manos en la mejilla del mayor e hizo que lo encarará, se inclinó hacia adelante haciendo que sus labios finalmente se tocaran.

Ambos se hundieron en el suave beso, moviendo cuidadosamente sus labios el uno contra el otro, sintió lo secos y frágiles labios de Killer, como este temblaba bajo su toque, siguiéndolo de una forma inexperta.

Se separó de los dulces labios del rubio por la falta de aire y con ello volvieron sus pensamientos conscientes dándose cuenta de lo que había hecho.

Por su parte Killer estaba impresionado, eso no tenía que haber pasado, pero por otro lado aquello debería ser eterno.

–Lo...lo siento yo no debí... –trató de disculparse algo avergonzado, pero una vez más pudo sentir esos dulces labios sobre los suyos.

En ese momento lo supo, quería estar con Killer, así tuviera que pasar por el mismísimo infierno, lo seguiría de eso estaba seguro.

En algún punto de la canción se unieron, en otro momento se besaron. Todo estaba siendo tan perfecto que parecía irreal.

Aunque ambos sabían que la perfección no existe...

•••

Ahora estaba confundido, sabe lo que pasará cuando vuelva al salón principal, lo había aceptado, estaba dispuesto a morir por el reino, pero ahora su corazón y mente estaban confusos, por qué la vida era así con él, después de años de vivir en la mierda, ahora que le pasa algo bueno no puede ni disfrutarlo, que había hecho de malo para merecer esto.

Suspiro rendido, solo debería volver y rendirse de una vez.

–Acaso no te gustó el beso –cuestionó haciendo pucheros.

–Deja de hacer eso, si no me hubiera gustado me hubiera alejado de ti –le dio un golpecito en el pecho.

–Hhm... oh, si quieres puedo ir a tu habitación más noche y seguir con algo más –bromeo coqueto.

–Si, más noche –comentó algo distante.

–Kill, estás distraído –le acaricio la mejilla, le encantaría poder mover el fleco del rubio y poder mirarlo a los ojos, pero decidió no hacerlo –Sabes que puedes decirme, haré lo que sea.

–No te preocupes, no es nada, ahora vamos antes de que se desesperen por no saber dónde estoy –le mostro una sonrisa.

Tomó la mano del pelirrojo y lo guio a la salida, pero antes se detuvo y miró a Kid –Gracias por hacerme sentir vivo por última vez –y continuó su camino.

–Killer... –murmuró preocupado, tenía un mal presentimiento.

Mientras en el gran salón el rey estaba algo ansioso –¿Dónde esta ese idiota? más le vale no haber huido.

–Tranquilo joven amo, las cosas pasaran como tengan que pasar –trataba de calmarlo Diamante.

Antes de que el rey se alterara y mandara a buscar al príncipe, este ya estaba en el salón algo cerca del trono como se le había ordenado.

Al parecer todos estaban listos para lo que sucedería, noto como algunos se alejaban y otros se acercaban, supuso que algunos sabían, mientras que otras quizás no. En algún punto logró separarse de Kid, era lo mejor. Los únicos que estaban con él en ese momento eran Coby y Helmeppo, solo esperaba que no salieran muy heridos.

Cuando menos lo esperaba pudo escuchar un grito no muy lejano –He venido a patear tu trasero Migo –era un chico bajito pelinegro, con un sombrero de paja y al lado de este se encontraba otro pelinegro más alto.

Gritos y desesperación, eso pudo notar en todo el salón, muy poca gente entendía lo que sucedía, algunos guardias habían resultado golpeados por el de sombrero de paja.

Sus guardias en cambio lo estaban por proteger de aquel chico con gorra moteada, ambos fallaron, por lo que pudo ver fueron derrumbados, su padre le había dicho que Bonney predijo que todo pasaría muy rápido.

Ella tenía razón, podía ver cómo aquel joven se le acercaba –Príncipe, acaso está listo para morir.

Se paró derecho y desafiando al espadachín dijo –Nunca estuve tan listo –sonrió con arrogancia.

Claro que lo estaba, había cerrado los ojos, listo para morir por aquella espada, pero no pasó, se apresuró en abrir los ojos y entender qué sucedía, cuando lo vio tan imponente y arrogante como siempre era.

–No te atrevas a tocarlo –amenazó protegiendo al rubio con su espada.

El otro chico lo miró algo aturdido y extrañado de que dicho pelirrojo defendiera a alguien que no fuera el mismo –Acaso quieres enfrentarte a mí, estás loco.

Nadie entendía nada, eso no era lo que debía haber sucedido, los más allegados al rey que sabían lo que pasaría entraron en pánico, al igual que el mismo rey.

Ordeno que los guardias atacaran a esos dos rebeldes inmediatamente, no dejaría que sus planes fueran arruinados por su estúpido hijo y ese idiota guardia, que acaso no odiaba a la realeza, por qué demonios defendía al príncipe.

–Torao, es hora de irse –gritó el de sombrero de paja, mientras agarraba al chico y corrían lejos de la multitud –Luego volveré y te pateare el trasero Mingoooo –así como entraron se fueron, sin dejar rastro.

–Kill, ¿estás bien? –se volteó a cuestionarlo, para verificar si tenía alguna herida, aun sin entender qué sucedía a su alrededor.

–Kid, ¿qué hiciste? –susurró asustado y preocupado.

Todos en el salón salieron de su estupor y voltearon a verlos.

–¡Killer, esto no es lo que se supone que pasaría! –grito furioso desde el trono tomando una de sus espadas, para dirigirse a los menores.

–No se que sucede, pero nada es culpa de Kill –dijo el pelirrojo tomando al rubio y colocándolo detrás de él para protegerlo.

–Ciertamente me doy cuenta de que la culpa es tuya por interponerte –se iba acercando listo para matar a esos dos por haber arruinado sus planes.

Estaba dispuesto a pelear no le importaba matar al rey, estaría feliz de hacerlo, pero al parecer ya los estaban empezando a rodear lo que implicaría tener que huir, aunque luego estaba Kill no podía dejarlo atrás, tenía que pensar rápido.

Pero antes de darse cuenta estaba siendo arrastrado lejos de la multitud, miró su mano y luego al frente, Killer lo estaba guiando por su jardín, alejándose cada vez más, llevándolos a una salida escondida.

–Kill deberías volver, soy yo el que está en problemas, no se que pasa, pero no tendrías que estar conmigo, es más seguro para ti volver que estar al lado mío –advirtió deteniéndolo de salir por aquel escondite.

–¡No estoy seguro aquí! –alzó la voz –En el único lugar que me siento seguro en estos momentos es a tu lado, así que por favor apresúrate y huyamos de aquí –termino de decir algo nervioso.

Esto tomó por sorpresa al pelirrojo, sabía que Killer le ocultaba algo, aunque no tenía ni idea de lo que era, haría lo que sea por el rubio, así que le tomó la mano y la beso –Vámonos de aquí –luego resolverá sus dudas, pero por ahora tenían que salir de ahí.

Ese había sido su comienzo de algo nuevo...

•••

Caminar a oscuras por un bosque inexplorado, no había sido la mejor de sus ideas, pero era eso o morir a manos de su propio padre y no iba a dejar que eso pasara, mucho menos sabiendo de lo que sería capaz Kid si eso sucedía.

Lo que no esperaba era lo que estaba ocurriendo, había empezado a llover y eso lo estaba poniendo de los nervios. Nunca salió del castillo, todo era nuevo y estresante, no iba a mentir sentía que lloraría en cualquier momento.

–Mierda, tenemos que buscar un lugar para refugiarnos –habló de repente el pelirrojo sacándolo de sus pensamientos.

Noto como Kid miraba hacia diferentes direcciones, como si buscara algo, hasta que al parecer lo logró –Vamos, debe haber una cueva cerca de aquí.

Eso le extraño, como diablos el pelirrojo conocía el bosque, decidió no prestarle atención a eso y simplemente seguir al contrario, todo bien hasta que de la nada este lo carga.

–¡Qué estás haciendo loco! –le gritó asustado por la acción tan repentina.

–Dah, cargándote, que no es obvio –se lo acercó más al pecho y continuó caminando.

–No, si ya me di cuenta –toco el pecho del contrario –Es solo que no deberías hacerlo –terminó murmurando.

–Porque no, eres mi príncipe, es normal que te trate como tal –le sonrió.

En ese momento agradeció a la noche y a la lluvia, porque estaba seguro de que el pelirrojo podía notar su sonrojo.

La caminata fue rápida y lo agradeció no quería morir por hipotermia, aunque podía sentir la calidez que le ofrecía el otro.

Ya en la cueva, Kid comenzó a buscar ramitas para crear una pequeña fogata.

Mientras tanto Killer, se dejó caer en el suelo de dicha cueva para poder estrujar su cabello y por lo menos reducir la cantidad de agua en este.

–Bueno parece que tendremos que pasar la noche aquí, por lo menos parece seguro... –dios nunca había estado tan agradecido de haber volteado en el momento justo –Azules –susurro encantado de su descubrimiento.

Killer había movido su fleco de los ojos y le estaba mirando a la cara.

–¿Sucede algo? –preguntó al notar como el otro se quedaba en silencio repentinamente.

–Y...yo, ehm, no es nada, solo que es la primera vez que veo tus ojos y son lindos –se estaba sonrojando y noto como Kill también.

Luego de eso ninguno dijo nada mas, ambos estaban en sus propios pensamientos mientras veían el fuego.

–No debiste haber intervenido –dijo de la nada.

–Estás loco, él iba a matarte, claramente debía entrometerme –se defendió.

Killer lo miro molesto –No era de tu incumbencia, creí que odiabas a la realeza, que más daba si yo moría.

–Odio a la realeza con todo mi ser, pero no a ti, además ni siquiera ellos te consideran príncipe y ya te lo dije no podría odiarte, entiéndelo –se acercó al contrario.

–Como puedes decir eso tan seguro, sigo siendo su hijo, podría traicionarte o algo –hablo dudando de sus palabras.

–Ni siquiera estás seguro de eso –le señaló –Ahora respóndeme, por qué no te moviste cuando te iban a matar, si hubieras corrido, nada hubiera pasado, pero en cambio te quedaste ahí de pie sin hacer nada.

Killer se quedó en silencio y desvió la mirada del contrario.

–Lo sabias cierto, estabas esperando tu muerte –comentó incrédulo.

Siguió sin responder.

–Kill, dime desde cuando lo sabías –oh tenía tanto miedo de saber esa respuesta.

–No es necesario –siguió sin darle la cara.

–Killer, te lo ruego, dime –lo tomó por los hombros.

–Desde el primer día que nos conocimos –confesó mirándolo a los ojos.

Eso fue todo, era como si un balde de agua fría le hubiera caído encima –Ni siquiera pude protegerte –susurro desviando la mirada.

–Tu no lo sabías, no te culpes de ello –le acaricio la mejilla.

–Entonces, tampoco te culpes de algo como no morir –murmuró.

–Pero ahora el reino perecerá por mi culpa –dijo decaído.

–Tu culpa, que te ha estado diciendo ese maldito pájaro rosado –comentó –Te mintió, él es el problema en el reino, tú solo eras uno de sus peones.

Silencio absoluto, sabía que no era del agrado de su padre, pero no creía que estaba al nivel de odiarlo tanto como para mentirle de esa forma, solo para no perder el poder.

Podía sentir como se le empezaban a aguar los ojos no quería llorar, mucho menos frente al pelirrojo, siempre había logrado ocultar sus sentimiento, pero ahora simplemente no podía.

–Lamento haber llegado tan tarde a tu vida –se disculpó besando las mejillas del otro.

–Llegaste en el momento justo –alzó los hombros restándole importancia.

Se abrazaron por un rato en silencio esperando a que Killer se desahogara, como debió de hacerlo por años, solo que esta vez no estaba solo.

–Deberíamos descansar, mañana será un día largo –dijo mientras acariciaba la espalda del otro.

–A dónde iremos –preguntó acomodándose mejor cerca del pelirrojo.

–Buscaremos a alguien –confesó.

–¿A quién?

–A esos idiotas rebeldes.