Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Language:
Español
Stats:
Published:
2023-11-09
Words:
437
Chapters:
1/1
Kudos:
10
Hits:
72

Moto nueva

Summary:

Lo bueno es que siempre tendrá una anécdota que contar y en la próxima fiesta en la que alguien le pregunte, "eh, Bobby, qué es lo más absurdo que has hecho nunca", podrá pensar "tengo una genial", y cuando todo el mundo espere oír algo inofensivo y típico de él, soltará "besé a Hugh Laurie cuando me enseñaba su moto nueva" y a ver quién es el listo que lo supera.

Notes:

Uno de los pocos fics que escribí en el universo de House, en respuesta a desafíos que proponían otras usuarias del Livejournal. Eran buenos tiempos. Y prolíficos.

Work Text:

Lo bueno es que siempre tendrá una anécdota que contar y en la próxima fiesta en la que alguien le pregunte, "eh, Bobby, qué es lo más absurdo que has hecho nunca", podrá pensar "tengo una genial", y cuando todo el mundo espere oír algo inofensivo y típico de él, soltará "besé a Hugh Laurie cuando me enseñaba su moto nueva" y a ver quién es el listo que lo supera.

En realidad, no era su moto nueva. Solo una moto que le entusiasmaba. Un domingo por la mañana, en una exposición de motos clásicas. ¿Qué hacían allí? Ni idea. Hugh dijo "¿tienes algo que hacer?" y él mintió "nope", aunque tenía cosas que hacer pero, aparentemente, no tan importantes como ver una moto japonesa con más colores que el arco iris. "Si miras a esta carrocería directamente..." dijo Hugh, y él respondió "no puedes mirarla directamente porque te quema la retina".

Fue totalmente improvisado. De la nada. Hugh se estaba riendo. Algo sobre el... ¿carburador? Vete a saber. Dijo algo sobre mecánica. Movía mucho los brazos, estaba cargado de entusiasmo y la sombra de su barba parecía dura. Pensó "me pregunto si quema" y, cuando quiso darse cuenta, estaba fijándose en las arrugas de una sonrisa, una mirada azul cobalto, y el blanco de los ojos más blanco del mundo. Fue un beso gilipollas, como un acelerón para no ir a ningún sitio. Fue como creo que quiero besar a Hugh Laurie y, de pronto, creo que estoy besando a Hugh Laurie .

Más que un beso fue una estupidez. O, tal vez, el discurso de San Crispín, algo que haces para arrepentirte, sabiendo que o lo haces o mueres. Y si lo haces morirás también pero no habrá sido en vano.

Hugh reaccionó bien. Mejor que bien. Le dejó besarle, un rato. Como diez segundos elegantes, de amigos. Se separó antes de que se oyeran los aplausos, hizo un silencio dramático de los que ponen al público de pie. Se quedó un poco triste, asintiendo levemente, como si dijera, sí, bueno, lo entiendo, no pasa nada . Le puso una mano en la nuca, fue firme, dulce, majestuoso. Dijo, “hora de irnos ya, Robert". Lo dio ganas de besarle eternamente, maldita sea.

Tardó un rato en encontrarse la voz. Pero lo hizo.

-¿Para qué hemos venido si no te ibas a comprar la moto?

Hugh tenía esa sonrisa. Esa sonrisa del que sabe algo que preferiría no saber.

-Es una buena moto -dijo-. No necesito que sea mía para admirar una buena moto.

Odia eso de él. En serio. Que siempre tenga las mejores frases. Lo odia.