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fiesta

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Airazor trató de anudar su corbata, pero le fue imposible hacerlo por como sus dedos temblaban. Suspiró derrotada y se dejó caer en la cama. Tenían una fiesta y la idea de ir le estaba causando mucha ansiedad. 

 

Al principio aceptó la invitación sin pensarlo mucho, después de todo, iba a ir gente que ya conocía, ya que era una fiesta de la empresa para la que trabajaba. Además de poder pasar una velada con sus amigos y con su novia, bailando y tomando champagne. 

 

Pero al acercarse la fecha, esa sensación desafortunadamente familiar para ella, comenzó a surgir.

 

No estaba acostumbrada a eventos grandes y francamente le ponían nerviosa las multitudes. Apreciaba su momentos de soledad.

 

— ¿Airazor? — una voz la llamó desde el otro lado de la puerta.

 

Blackarachnia entró a la habitación que ambas compartían. Sostenía su vestido contra su pecho, y apartó su cabello de su espalda, dejando que caiga como una cascada en su hombro.

 

 — Ayúdame con el cierre.

 

Airazor asintió y levantó el cierre, admirando por un segundo la curvatura de su espalda.

 

Sintiéndose ligeramente triste, depositó un beso sobre su hombro. Blackarachnia se veía hermosa como siempre, y ahí estaba ella, a punto de arruinar la velada con sus inseguridades.

 

Dándose la vuelta, Blackarachnia comenzó a anudar la corbata de Airazor pero se detuvo al ver su expresión.

 

— ¿Qué ocurre? — preguntó, sin embargo antes de que Airazor pudiera contestar lo hizo por ella. — No quieres ir a la fiesta.

 

Directa como siempre. A algunas personas podía molestarles ese nivel de sinceridad pero en momentos como este, era justo lo que necesitaba. En vez de darle vueltas al asunto innecesariamente o mentir, Airazor sabía que era mejor ir directo al grano.

 

— Estoy un poco … nerviosa — admitió Airazor.

 

— No tienes que forzarte a ir — dijo su novia simplemente. — Después de todo, es una estúpida fiesta para que Megatron presuma de yo-que-sé ante nosotros.

 

Airazor soltó una risa. Era cierto. Después de que Blackarachnia se cambiara a la empresa de los Maximales (siendo la tercera empleada en hacer esto) Megatron se veía cada vez más resentido con todos y aprovechaba cada oportunidad para descargarse con otros.

 

— Mírame. — Blackarachnia levantó su mentón levemente, sus ojos mirándola fijamente. Airazor sintió que se quedaba sin aire. Dios, era tan hermosa. Ya pasó más de un año desde que empezaron a salir, y aún así no podía dejar de maravillarse. — Si quieres que nos quedemos en casa, no hay problema. Podemos ver una película. 

 

La idea sonaba tentadora. Podían pedir una pizza y acurrucarse en el sofá mientras veían una de sus películas favoritas.

 

— No… Le prometí a mis amigos que iría. — Decidió finalmente, tomando valor.

 

Blackarachnia suspiró exageradamente.

 

— Tu siempre tan noble. — Se sentó en el regazo de Airazor y comenzó a jugar con su corbata para tirar suavemente de ésta y besarla en el cuello. 

 

Airazor cerró los ojos, disfrutando de la sensación. — El labial… — dijo débilmente. 

 

— No te preocupes. Es un labial fijo. — Y para demostrarlo, tomó la muñeca de Airazor y plantó un beso en ella. 

 

— Tú siempre preparada.

 

Blackarachnia se encogió de hombros.

 

— Tenía pensado en escaparnos al baño y divertirnos un rato mientras Megatron da uno de sus insufribles discursos.

 

Riéndose, Airazor la levantó en brazos y la besó.

 

— Vamos, quiero que bailemos toda la noche.