Actions

Work Header

Harry Potter y la Orden de los Merodeadores

Summary:

Cedric es salvado por un mensajero, harry se da cuenta de la realidad, de que no es más que un peón más, un cerdo criado para el matadero. ¿De quien? Del mismo jefe de la luz a quien consideraba una figura de abuelo o mentor.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: El regreso

Chapter Text

- ¡Harry! -oyo grita a Cedric-. ¿Estas bien? ¿Cayo sobre ti?

-¡No!-respondió Harry, jadeando.

Se miro la pierna: sangraba mucho; tenía la túnica manchada con una secreción viscosa en las pinzas. Trato de levantarse, pero la pierna le tambaleaba y se negaba a soportar el peso de su cuerpo. Se apoyó en el sexto, falto de aire, y miro a su alrededor
Cedric estaba a muy poca distancia de la copa de los tres magos, que brillaba tras el.

-Cógela-le dijo sin aliento-vamos, cógela. Ya has ganado.

Pero cedric no se movió. Se quedó allí, mirando a Harry. Lego se volvió para observarla. Harry vio la expresión de anhelo en su rostro, iluminado por el resplandor dorado de la copa. Cedric volvió a mirar harry, que se agarraba ahora al seto para sostenerse en pie.
Cedric repusieron hondo y dijo:
-cógela tu. Tu mereces ganar:me has salvado la vida dos veses.
-no es haci el torneo-torneo replicó Harry
Estaba irritado:la pierna le dolía muchísimo y tenía todo el cuerpo magullado por forcejeos con la araña; pero, después de todos sus esfuerzos, Cedric había llegado antes, igual que había llegado antes a pedirle a Cho que fuera su pareja de baile.
-El primero que llega a la copa gana. Y el primero has sido tú. Te lo estoy diciendo: yo no puedo ganar ni una competencia con esta pierna.
Cedric se acercó un poco más a la araña desmayada, alejándose de la copa y negando con la cabeza.

-¡No!-dijo
-¡Deja de hacer alarde de tu nobleza!-exclamo harry irritado- no tienes más que cógerla, y todos podemos salir de aquí.
Cedric observó como se agarraba del seto para mantenerse en pie.
-tu me dijiste de los dragones- recordó cedric -yo habría caído en la primera prueba si no me li hubieras dicho.
- a mi también me lo dijeron -espero Harry, tratando de limpiarse con la túnica la sangre de la pierna-y luego tu me ayudaste con el huevo: estamos en paz

- También a mi me ayudaron con el huevo.
-seguimos estando es paz- repuso Harry, probando con cautela la pierna que tembló violentamente al apoyar el peso sobre ella. Se había torcido el tobillo cuando la araña lo había dejado caer.

-te merecias más puntos en la segunda prueba-dijo cedric tercamente-Te rezagaste porque querías salvar a todos los rehenes. Es lo que tendría que haber hecho yo.

-¡Solo yo fui bastante tonto para tomarme en serio la canción! -contesto Harry con amargura-. ¡Cóge la Copa!
-No-contesto Cedirc, dando unos pasos más hacia harry.
Este vio que Cedric era sincero. Quería renunciar a un tipo de gloria que la casa de Hufflepuff no había conquistado desde hacía siglos.
-vamos, cógela tu- dijo Cedric. Era como si le costara con todas sus fuerzas pero había cruzado los brazos y su rostro no dejaba lugar a duda: estaba decido.

Harry miró alternativamente a cedric y a la Copa. Por un instante esplendoroso se vio saliendo del laberinto con ella. Se vio sujetado en alto la Copa de los tres magos, oyó el clamut de la multitud, vio el trosto de Cho embragado de admiración, más nítido de lo que había visto nunca... y luego la imagen se desvaneció y volvió a ver la exprecion seria y firme de Cedric
-vamos los dos- propuso harry.
-¿Que?
la conseguiremos los dos al mismo tiempo. Será victoria de Hogwarts. Empataremos.
Cedric observó a harry. Dezcurzo los brazos.
-¿Es... estas seguro?
-si- afirmos Harry-. Si... Nos hemos ayudado el uno al otro, ¿no? Los dos hemos llegado hasta aquí. Tenemos que cógerla juntos.
Por un momento pareció que cedric no daba cretido a sus oídos. Luego sonrió.
-adelante pues-dijo-. Vamos cógio a harry del brazo, por debajo del hombro, y lo ayudo a ir hacia el pedestal e en el que descansaba la Copa. Al llegar, uno y otro sendas manos a las relucientes asas
- A la cuanta de tres ¿Vale?- propuso harry- uno... dos... tres...
Estaba seguro que antes de agarra la copa pudo escucharlo, alguien recitando el 《imperius》.

Depsues de tomar la Copa, Harry sintió una sacudida en el estómago. Sus pies despegaron del suelo. No pudo aflorar la mando que sostenía la Copa de los tres magos: lo llevaba hacia adelante, en un torbellino de viento y colores. Solo, no vio a cedric.

..........

Harry sintió que los pies daban contra el suelo. La pierna herida flaqueó, y cayo de bruces. La mano, por fin, soltó la copa

- ¿dónde estamos?.

Al no escuchar respuesta, Harry giró su cabeza, buscando a su compañero de amarillo. Estaba solo en lo que parecía un cementerio. Sabía que esto no era parte del torneo.habia soñado con esto, había soñado con la muerte de Cedric y la resurrección del señor tenebroso.

Un sonido se escucha en la oscuridad alarmó a harry, sacando su varita y apuntando a una sombra que emergía de ella.

Ahí estaba. Escudriñando en la oscuridad, vislumbro unos figura que se acercaba caminando derecho hacia el por entre las tumbas, harry no podía distinguirse la cara; pero por la forma en la que andaba y la postura de los brazos, pensó que llevaba algo en ellos.
La distancia entre ellos se acortaba a cada paso, permitiéndole ver lo que llevaba el encapuchado parecía un bebé... ¿o era simplemente una túnica arrebujada?

Harry bajo su varita observando al hombre finalmente detenerse junto a una gran lápida vertical de mármol, a dos metros de el. Durante un segundo harry y el hombrecillo no hicieron más que mirarse.
Y entonses, sin previo aviso, la cicatriz empezó a dolerle. Fue un dolor más fuerte que ningún otro que hubiera sentido en toda su vida. Al llevarse las manos a la cara la varita se le resbaló de los dedos. Se doblaron sus rodillas. Cayo al suelo y se quedo sin poder hacer nada, pensando que la cabeza le hiba a estallar.

El hombre de la capa hizo aparecer por arte de magia unas cuerdas que sujetaron firmemente a harry, atándolo a la lápida desde el cuello a los tobillos. Harry podía oír el sonido de una respiración rápida y superficial que provenía de dentro de la capucha. Forcejeó, y el hombre lo golpeó: lo golpeó con una mano a la que le dlataba el dedo y entonses harry comprendió quien se ocultaba bajo la capucha: Colagusano

-¡Tú!- dijo jadeando.
Peor colagusano, que había terminado de atarlo no contesto: estaba demasiado ocupado comprobando la firmeza de las cuardas, y sus dedos temblaban incontrolablemente hurgando en los nudos. Cuando estuvo seguro de que harry había quedado tan firmemente atado que la lapida que no podía moverse ni un sentimiento, colagusano sacó de la capa una tira larga de tela negra y se la metió s harry en la boca.
Luego, win decir una palabra, le dio la espalda y se marchó a toda prisa. Harry no podía decir nada, ni podia ver a donde había ido colagusano. No podía volver la cabeza para mirar al otro lado de la lápida: solo podía ver lo que había delante.

El lío de ropa que Harry había pensado que sería un bebé se hallaba cerca de el, junto a la sepultura. Se agitaba de manera inquietante. Harry lo miro, y la cicatriz le volvió a doler... y de pronto comprendió que no quería ver lo que había dentro de aquella ropa... mi queir que el lío se abriera...
Oyó un ruido a sus pies. Bajo la mirada, y vio una serpiente gigante que se deslizaba por la hierba, rodeando la lápida a la que estaba atado. volvio a oír, cada vezas fuerte, la respiración rápido y dificultosa de colagusano, que sonaba como si estuviera acarreando algo pesado. Entonces entro en el campo de visión de harry, que lo vio empujando hasta la sepultura algo que parecía un caldero de piedra, aparentemente lleno de agua. Oyó que salpicada el suelo y era más grande 1ue ningún caldero que el hubiera utilizado nunca.

La cosa que había dentro del lío de ropa, en el suelo, se agitaba con más persistencia, como si tratara de liberarse. En aquel momento, colagusano hacía algo en el fondo del caldero con la varita. De repente brotaron abajo el unas llamas precipitantes.
El líquido que contenía el caldero parecía calentarse muy rápidamente. La superficie comenzó no solo a borbotear, sino que también lanzaba chispas abrasadoras como si estuviera ardiendo

-date prisa-
La entera superficie del agua reducía por las chispas. Parecía incrustada de brillantes.
- ya esta listo, amo.

-ahora... -dijo la voz fría.
Colagusano abrió el lío de ropa, que parecía una túnica, revelando lo que había dentro, y harry soltó un grito que fue ahogado por lo que colagusano le habia metido en la boca.

Era como si colagusano hubiera levantado una piedra y dejado a la vista algo oculto, horrendo y viscoso... pero cine veses peor de lo que se pueda decir. Lo que colagusano había llevado con el tenia la forma de un niño adelgazado, pero harry no había visto nunca nada menos parecido a un niño: no tenía pelo, y la piel hera de aspecto escamoso, de un negro rojizo oscuro, como carne viva; los brazos y las piernas eran muy delgados y débiles; y la cara... ningún niño vivo tendría nunca una cara parecida a aquella: era plana y como de serpiente, con ojos rojos brillantes.

Parecía incapaz de valerse por sí mismo: levanto los brazos delgados m, se los echo al cuello a colagusano, y este lo levantó. Al hacerlo se le cayó la capucha, y harry percibió, a la luz de la fogata, una exprecion de asco en el pálido rostro de colagusano mientras lo llevaba hasta el borde del caldero. Luego vio, por un momento, el rostro Pablo y malvado iluminado por las chispas que saltaban de la superficie de la poción, y oyó el golpe sordo del frágil cuerpo contra el fondo del caldero.

《Que se ahogue-pensó harry, mientras la cicatriz le dolía casi más de mo que podría resistir-. Por favor... que se ahogue》
Colagusano habló. La voz le salió temblorosa, y parecía aterrorizado. Levantando la varita cerro los ojos y hablo a la noche:

-¡hueso del padre, otorgado sin permiso, renovará a tu hijo!
La superficie de la sepultura se resquebrajó a los pies d Harry. Horrorizado, vio que salía de debajo un fino chorro de polvo y caía suavemente en el caldero.
-¡carne... del vasallo... entregada voluntariamente... revivirá a su señor!
Extendiendo la mano a la que le faltaba un fri. Agarro una daga muy fuerte con la mano izquierda, y la levanto.
Tapando sus ojos con fuerza, pero no pudo taparse los oídos para evitar oír el grito que perforó la noche y que atravesó a harry como si el también hubiera sido acuchillado con la daga. Oyó un golpe contra el suelo, oyó los jadeos de angustia, y luego el ruido de una salpicadura que le dio asco, como de algo que caía dentro del caldero.

Colagusano sollozaba y gemía de dolor. Hasta que noto en la cara su agitada respiración, Harry no se dio cuanta de que se encontraba justo delante de él.

- Sa... sangre del enemigo... tomada por la fuerza...resucitara al que odias.
Harry no pudo hacer nada para evitarlo, tan firmemente estaba atado. Mirando hacia abajo de soslayo, forcejeando inútilmente con las cuerdas que lo sujetaban a la lápida, vio la brillante daga plateada, temblando en la mano que le quedaba a colagusano. Sintió la punta penetrar en el pliegue del codo del brazo derecho, y la sangre escurriendo por la manga de la rasgada túnica.

Tambaleándose, llavo la sangre en la daga al caldero y la vertió en su interior. Al instante el liquiedo adquirió un color blanco cegadora. Habiendo concluido de trabajo, Colagusano cayó de rodillas al lado del caldero; luego se desplomó de lado y quedó tendido en la hierba, agarrándose el muñón ensangrentado, sollozando y dando gritos ahogados...

El caldero hervía a borbotones, salpicando en todas direcciones chispas de un brillo tan segador que todos lo demás parecía de una negrura aterciopelada. Nada sucedió...

《Que se haya ahogado-penso harry-, que haya salido mal...》
Y entonces, de repente, se extinguieron las chispas que saltaban del caldero. Una enorme cantidad de vapor blanco surgió formando nubes espesas y lo envolvió todo, de forma que no pudo ver a colagusano ni a la serpiente ni ninguna otra cosa aparte del vapor suspendido en el aire
《Ha ido mal- penso -. Se a ahogado... por favor... por favor, que este muerto...》

Pero entonces, a través de la niebla, vio aterrorizado, que del interior del caldero se levantaba lentamente la oscura silueta de un hombre, alto y delgado como un esqueleto.

- Visteme -dijo por entre el vapor la voz fría y aguda, y colagusano, sollozando y gimiendo, sin dejar de agarrarse el brazo mutilado, alcanzando con dificultad la túnica negra del suelo, se puso de pie, acercándose a su señor y se la colocó por encima con una sola mano.

El hombre Delgado salió del caldero, mirando a harry fijamente... y harry contemplo el rostro que había nutrido sus pesadillas durante los últimos tres años. Más blanco que una calavera, con ojos de un rojo amoratado, y la nariz tan aplastada como la de una serpiente, con pequeñas rajas en ellas en vez de orificios.

Lord Voldemort había vuelto.