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Language:
Español
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Published:
2023-11-30
Words:
3,007
Chapters:
1/1
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2
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10
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151

~El vuelo del águila de Plata ~

Summary:

Un fic que intenta ser romántico sobre Marín . La llegada de esta al santuario , de como conoce a un Aioria golpeado por la vida y como , poco a poco van enamorándose .

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

El vuelo del águila de plata~



Un día, ella despertó sin su memoria en un lugar desconocido. Un lugar que cambiaría su vida por siempre. 

 

 一 Hay un gran vació hay en tu mente y corazón  一 le dijo un niño que estaba sentado junto a la cama donde ella ha despertado. Es un niño moreno, ojos pequeños y oscuros.

 

Ello lo ve, pero a la vez parece que algo cubre su vista, como si viera a través de un cristal. Inconscientemente lleva sus manos al rostro, encontrándose con una superficie fría y dura de metal.  

 

 一 Ya no te lo puedes quitar, no en este lugar, no frente de un chico  一 explica el niño antes de que intentara quitarse la máscara, y mientras lo hacía trataba de entrar en la mente de la niña recién rescatada.  一 Que raro...al parecer, no tienes memoria. ¿Qué es lo último que recuerdas?.

 

Una campanilla que ha perdido, piensa Marín, gente en el mercado...y un niño protegiéndola.

 

 一 Yo….mi hermano…¿dónde está mi hermano?.

 一 ¿Cómo se llama tu hermano?

 一 ….

 

Marín no recuerda. Solo sabe que tiene un hermano, es lo único que tiene claro en la vida. Que tiene un hermano menor que siempre la protegía. Solo eso.

 

Llevándose las manos a la cabeza, Marín se encorva , se abraza así misma. Llora en silencio por la pérdida, llora por el agujero que representa el vacío de sus emociones. El niño moreno solo se queda ahí, nervioso sin  saber qué hacer….

 

Asterión, que es como se llama el niño, tiene la habilidad que le permite acceder en la mente de los demás, pero también sentir sus emociones. No pasó mucho tiempo para que el niño llorara también. La tristeza se le pega , como una enfermedad, como un virus . Aún no sabe cómo proteger su mente .

 

Fue el llanto lo que hizo a otro hombre entrar en la habitación. Un hombre con una gran túnica blanca, máscara que cubría su rostro y un yelmo que recordaba a los generales romanos.  

Suspiró al ver a su pequeño informante llorando a moco tendido. El sabueso de Plata aún debe entrenar sus defensas . Paternalmente, acarició la cabeza de Asterión y este se avergonzó de su existencia, de su debilidad, de la muestra tan patética de su inmundo ser. 

 

 一 Patriarca, yo….

 一 Esta bien, Asterión...has hecho buen trabajo, ahora ve, tranquilízate y sigue entrenando.  

 

Asterión asiente lloroso. Mira de reojo a Marín oscilante entre la piedad y el enojo. Enojo por que ha fallado frente al patriarca, ha sido expuesto, humillado y ha sido la culpa de la niña. 

 

El hombre de la túnica, se acerca a la niña, acaricia su cabello y se sienta a su lado. 

 

 一 ¿Sabes cuál es tú nombre?.

 

Marín tarde en contestar, pero finalmente lo hace, pues el aura de ese hombre la tranquiliza y le da confianza. Nunca antes un adulto le hubiera provocado esa sensación de seguridad.

 

 一 Marín.

 一 Bien, Marín. Te explicaré lo que ha pasado.

 

Marín ha llegado al santuario, un lugar que solo los elegidos pueden encontrar y acceder. Ella no recuerda cómo fue que llegó. Pero eso sucede frecuentemente ante lo que el hombre denomina: “el llamado de Athena”. 

 

Cuando eso sucede. Ningún niño puede marcharse hasta llevar a cabo su destino: convertirse en guerreros de la diosa de la guerra. Un destino cruel. Pero necesario.

 

 一 Pero mi hermano…

 一 No podrás encontrarlo si no lo recuerdas..¿cierto?. Haremos algo. Quedate. Entrena muy duro, sé fuerte y eso te dará claridad sobre las cosas. Siendo amazona al servicio de nuestra amada diosa, podrás buscarlo, si fortaleces tu mente y tu corazón podrás recordarlo y, como amazona, lo protegerás junto a la humanidad. ¿Que dices, Marín?

 

Una parte en la mente del patriarca se rió de él. ¿es que ahora negociamos con niños?. Y yo soy el cruel?.  

 

Detrás de la máscara, Marín apenas sonrió con una rayito de esperanza. Acepta el trato sin enterarse siquiera que de todos modos no habría tenido otra opción. 

 

 一 Ahora te presentaré a tu guía, Marin. Te enseñará las reglas del Santuario de Athena, tu nuevo hogar.  一 el patriarca se levantó y al hacerlo, la puerta se abrió nuevamente, dejando pasar un adolescente pelirrojo. Pero se notaba que aquel no era su color natural.  一 El león Aioria.

 

Miró de reojo al joven mal encarado y que siempre parecía estar de mal humor. Una gatito arisco que siempre parecía estar en contra de todo lo que era ordenado, pero jamás se negaba por la necesidad de lavar el nombre de su familia. El patriarca se retiró sin mirar atrás, dejando a los dos jóvenes solos. 

 

Marín se levantó de cama. Tenía ya puesta una indumentaria extraña que le era incómoda, demasiado pegada a su cuerpo delgado. Internamente se preguntó quién había sido quien le había cambiado. 

 

Mientras tanto, Aioria , de brazos cruzados y cara de fastidio, miro a la nueva recluta del santuario. Era una niña pequeña, muy flaca y temblorosa. Como un avecilla frágil que era obligada a dejar el nido antes de tiempo. Tenía vendajes en la palma de las manos lastimadas. Aioria le instó a que lo siguiera al exterior, donde el sol del medio día castigaba con sus rayos.

 

 一 ¿Por que la máscara?  一 preguntó ella, caminando al lado del adolescente, fijándose desde su altura en su perfil típico griego, su porte arrogante y su andar seguro.

 

 一 Aquí, todos somos iguales: guerreros. No importa que seas mujer, serás golpeada y sometida a duras pruebas. Para eso, el santuario ha tomado tu feminidad, ha ocultado tu rostro de los hombres...así nunca serás sobrestimada, serás una igual, tan fuerte y grandiosa como los demás guerreros. 

 

“Si es que sobrevives” pensó .

 

Aioria, era….apasionado. Fue la palabra con la que lo describiría Marín. Era fuego. Y había furia idealista en sus palabras que se contagian a ella. 

 

 一 Me parece bien.. 一 respondió la pelirroja 一 no recuerdo mi lugar de nacimiento. Pero quiero eso. 

 

Aioria le miró, las amazonas le perturban por que no podía ver, precisamente su rostro. Solo podía leerlas por la entonación de su voz y su lenguaje corporal. Eso había hecho todo el camino: leía a Marín.

 

La voz infantil de ella era calmada, fría. No parecía de las que hablaran demasiado aun en confianza. Era valiente y con temple, lo supo: cualquier otro niño aún estaría inmóvil sin aceptar que había llegado a un lugar desconocido en donde sería obligado a pelear, a matar, a obedecer… cualquier otro niño lloraría . Muchos terminan enloqueciendo, muchos adolescente se suicidaban.  Pero ella…. Ella veía todo alrededor friamente, a veces se detenía, preguntaba puntualmente algo, se quedaba en silencio y continuaba. 

 

Aioria dejó de imaginarse a Marín como una frágil avecilla, un canario o un gorrión. No...Aioria percibió una gran fuerza interior en ella. Parecía la cría de lo que podía ser...un gran ave real. 

 

 Otra cosa que se dió cuenta desde el inicio: su origen.

 

Aioria poseía una gran mirada analitica dado a su estado de constante desconfianza. Era la forma en que él se protegía; analizando a los demás en silencio. Gracias a algunas señales corporales, por ejemplo y de forma inconsciente; al ser presentada o introducida, Marín inclinaba la cabeza, también  notaba como luchaba entre caminar detrás o a su lado. Uno por costumbre que por decisión. Eso solo lo había visto en los orientales…

 

Eso movió más su interes por ella. ¿Cuantos orientales había en el santuario?. Aioria solo recordaba a los discipulos de Shaka, indios ambos. Cristal era de Rusia…

 

Por el acento que ella aún conservaba,  Aioria dedujo que debía ser  japonesa. Muy interesante.  Ella, lo era.

 

 一  ¿Has descubierto algo interesante ?  一 interrumpió sus pensamiento la niña, quien lo veía alzando el rostro al ser el chico mucho más alto que ella.  Aioria sonrió nerviosamente.

 

 一 Uh…¿por qué lo …

 

 Marín no respondió, a lo que Aioria sonrió divertido...y entonces se dió cuenta que había pasado mucho tiempo desde su última sonrisa genuina, pero también se dió cuenta que estaba dando mucha atención a la niña.

 

Una alarma de advertencia sonó en su cabeza. 

 

¿Cuantas nuevos niños habían llegado al santuario y cuantos no habían sobrevivido?.  Debía de dejar de inmiscuirse con los demás y solo, enfocarse en su deber...en limpiar su nombre y el de su hermano. Solo eso.

 

 一 Gracias  一 dijo la niña al llevarla a las barrancas destinadas a las amazonas  一 si no es molestia, quisiera seguir tratandote….eres el único en quien confió, y probablemente serás el único. 

 

 一 Eso no lo sabes...debes confiar en el patriarca y en tus compañeros de rango…

 

 一 No. Solo en ti. Los demás se ocultan detrás de otro tipo de máscaras, hay maldad dentro de ellos, lo sé..y mentiras. 一 sentenció la niña japonesa pelirroja, tajante, como lo haría un adulto, un juez. Firme, tajante y frío. Aioria no pudo más que asentir ante aquella “no promesa” que hicieron . 

 

Quizá era por que, en ese santuario nadie confiaba en el. “Era el hermano del traidor”, siempre bajo sospecha. 

 

Tristemente Aioria previa que, en unos días, Marín se enteraría de que “el león dorado” no era de fíar. Aioria previa que con el paso de los días, ella se alejaría por la mala fama que el se cargaba.  Lo daba por seguro.  

 

Pero se había equivocado.

En esos primeros días. Aioria le mostró su nuevo hogar:  El santuario. Le mostró su geografía y su función en el mundo. Le enseñó las normas, sus prohibiciones.  Le presentó su instructor junto a los otros aprendices en esa primera etapa de entrenamiento, conformado por niños y niñas que han de  fortalecer sus pequeños cuerpos para ser aptos de aguantar el cosmos. 

 

Marín nunca “lo miró diferente”.

 

 一  ¿Qué esperas?  一 le preguntó la niña en una ocasión.

 

Tenía el cuerpo lleno de vendajes en muñecas, piernas y estomágo, su piel rota por profundos cortes, amoretada por los golpes,  lesiones de huesos rotos y el cabello quemado, tanto que tendrá que raparselo en algún momento. Y aún así, Marín no parecía quejarse ni llorar. Solo miraba al cielo viendo a las aves pasar, viendo las nubes sobre sus cabezas.

 

 一 ¿A qué te refieres?

 

Estaban los dos, sentados en la sombra de un árbol, refrescandose. Los entrenamientos habían acabado, el sol moría lentamente en la lejanía, ocultándose y pintando el cielo de unos naranjas intensos.

 

 一 Conozco la mirada de quien espera algo, de quien espera un insulto o algo así.  一 contestó como solía hacerlo, sin sutilezas, bestialmente directa . Aioria solo cerró los ojos, eligiendo sus palabras, acomodando sus pensamientos.; Marín le agradaba...mucho….¿cómo abordar un tema tan delicado sin sonar agresivo?.

 

al no recibir respuesta, ella suspiró  一 Sé lo que se dice de tu hermano.

 

Aioria tragó saliva con dificultad, ladeo la cabeza, girando el rostro a ella, expectante. 

 

 一 Sé por qué te pintas el cabello...y para serte franca es una estupidez. Fuera de ese detalle, eres el hombre más franco que conozco, el más noble y el mejor de los caballeros. Deja esperar que te dé la espalda. Deja de esperar que hable a tu espalda. Deja esperar que te traicione. Yo confió en tí y en lo que eres.

 

Si fuera otra persona quien hubiera dicho semejante cosa, Aioria hubiera reído y sonreído con burla. Hubiera alegado un “tu no sabes nada de mí”. Se hubiera apartado, pues odiaba que le tuvieran lastima o que criticaran sus decisiones. 

 

Pero por alguna razón no pasó eso con Marín. La niña menor que el por 4 años poseía un carácter fuerte y tenía cierta sabiduría de los adultos. 



一  Dime…¿hace cuanto no hablas sobre el?. ¿Quién era tu hermano, Aioria?.

 

Aioria, permaneció en silencio. Uno muy terco y muy doliente.

 

一  Yo...tengo un hermano, menor. He perdido la memoria, no recuerdo su rostro o su nombre. No recuerdo si peleabamos o si nos llevabamos bien. Solo tengo claro una cosa: esta vivo y algún día lo voy a encontrar...algún día recuperaré los días perdidos, que aunque sean dolorosos...me han hecho lo que soy.

 

Al bajar la mirada, Aioria observa la pequeña mano de Marín, blanca, lastimada y fragil que se posa sobre la suya, tan tosca. Es un toque discreto, inocente y sin otras pretención que mostrar su apoyo.

 

Sonrie con las lágrimas agradecidas contenidas en sus ojos esmeraldas.

 

 一 Wow...nunca habías hablado tanto, Marín.  一 respondió torpemente el león y supo que Marin había sonreído por un “hum” que había escuchado de ella  一 gracias...significa mucho para mí. Si me permites...te hablaré de Aioros.

 

 Quedaron ambos viendo el anochecer, vieron nacer las estrellas en un cielo diamantino extraordinario, todo mientras AIoria hablaba, por primera vez en tantos años sobre su hermano. No como el traidor. Cosas íntimas, sobre su tonta banda roja, sobre el sonido de su risa, la alegría que contagia a los demás y su pésima mano en la cocina. 

 

Lo mucho que lo extrañaba, lo tanto que lo necesitaba.

 

一  No estás solo. ¿Lo sabes?.

 

Aquello le pareció muy comico a Aioria, sensible aún, por una niña a la que no había visto el rostro..y probablemente nunca lo haría. Pero que se había abierto a él. 

 

一  Lo dice la señorita de las relaciones públicas. 

一  Solo tu vales la pena en este sitio.

 

Aioria sin saber por qué, se sonrojó. 

 

Rápido por momentos el tiempo pasaba.  Marín padeció mucho en el santuario. Recibió innumerables palizas y estuvo al borde la muerte muchas veces. Era silenciosa y antisocial, parecía que su único amigo en el mundo era, precisamente Aioria. 

 

Mucho tuvo que ver por la campaña de odio que Shaina, otra amazona, había iniciado en contra suya. El odio y enemistad que Shaina sentía por Marín nació desde que se conocieron. Hasta ese instante, Shaina se había erigido como la líder de las amazonas, como la más fuerte de todas. Pero había algo en Marín que amenazaba su lugar, su estatus. Y es que era totalmente opuesta a ella. Shaina la odiaba por que no le temía como todas las demás. 

 

Shaina le superaba en aliados . La amazona italiana no dudaba en hacer un gran show de sus habilidades y de su fuerza. Marín en cambio, no pretendía demostrar nada a nadie. Siempre apartada de todos, incluso cuando fue envestida de plata, bajo la constelación del águila.

 

Quizá fue por ello que el patriarca, al notar su desapego con sus compañeros, designa para Marín un discípulo.

 

Seiya.

 

El pequeño  japonés cambió el carácter de Marín. No sé le notaba mucho, pues seguía siendo seca y fría, seguía siendo apartada y antisocial. Pero Aioria quien la conocía realmente, notó como una dulzura se apoderaba de ella cuando entrenaba al testarudo y cabeza dura de Seiya. Marín parecía feliz oculta en su fachada de maestra estricta. 

 

El león ha estado junto a ella todo el tiempo, apoyandola. Aioria la ha visto “volar”. Le admira, tanto ella como él, se respetan, se quieren. Seiya ha sido un punto de unión entre ellos dos, ha sido la razón por la que él aparece “convenientemente” para dar un pertinente consejo, gracias a Seiya, Aioria avanza más en su relación. Gracias a ello la cena se vuelve un momento alegre. Cenan juntos,  como una familia, comiendo en una mesa rustica para compartir el pan. 

 

Aioria recuerda esos momentos en que comía con Aioros y un joven Shura, todos en sagitario, bromeando, molestando...felices.

 

Marín recuerda que  la sensación de felicidad no es nueva. La vivió alguna vez…ve en Seiya a su hermano menor y su corazón se colma de alegría.

 

Seiya siente que de nuevo esta con Seika. Y es feliz, por un momento. Tres desconocidos formando una familia en un cuadro alegre.

 

Un instante viven. No saben cuanto va a durar. En presente es un preciado regala para quien tiene un futuro bañado de sangre y muerte. 

 

Por que en un cercano futuro , Seiya será acusado de traición al santuario.

 

No saben el dolor de Marín al ser designada para eliminar a su discípulo. En ese momento alegre de tiempo detenido, ignoran que Aioria se le ordena  asesinar a Seiya...

 

Es por eso que esa misma noche, el león besa a Marin. Un beso sobre la máscara fria. Un dulce beso que, aunque no tocó sus labios, llegó directo a su corazón.

 

No hubo otros besos. Ellos lo complicaron mucho, buscaron muchos pretextos. Se alejaron. El sentimiento era tan fuerte como la sensación de la inminente guerra. 

 

Pasaron los años de guerras sin fin. La guerra interna del santuario, la de asgard, la lucha de las saintias, las batallas en el fondo marino.  Fue cuando esta última finalizara cuando Marín llegó a Leo. 

 

Ella no perdió el tiempo. Frente a Aioria se quitó la máscara por primera vez. Se entregó sin reservas al león dorado con pasión y con esa ternura reservada a el, sangró para él, gimió y suspiró a su oído. Lo amo toda la noche, la más larga de las noches.  Besaron sus cicatrices, sanaron sus heridas, rompieron las reglas antes de la batalla final, antes de que la muerte y sus espectros invadieran el santuario. Se amaron antes de que el eclipse amenazara la vida.

 

Y como broma de mal gusto, justo cuando llegó a recordar el nombre de su hermano, fue el día en que el cosmo de Aioria se apagó.

 

Al término de la guerra, cuando Hades fue derrotado y el sol brillaba radiante. Marín con la mano en el vientre sonrió. Un pequeño gesto que su, ahora amiga Shaina, fue la única que no pasó por alto.

 

Por eso dejó que Marín se retirara del santuario. Por eso convenció a Athena y a Seiya, que no la buscaran, que le permitiera ser feliz, formar una familia, que le dejaran volar libre como el águila que siempre ha sido. 

 

***

 

Fin

Notes:

Ah! Pura tragedia conmigo, caray XD.
Solo unas notitas:
Aioria se pinta el cabello de rojo en el episodio G. Segun recuerdo, la actitud de Aioria en los primeros tomos era algo arisca...luego se vuelve el dulce bombon que conocemos xD

El final, ha sido ignorando Next dimention y tomando en cuenta Saint Seiya omega: ¿por que?. Para que mi aguilita pudiera retirarse a ser feliz...y esto es por que en Omega no aparece ni es mencionada...asi que quiero pensar que se retiro y vive felzi con la bendicion que Aioria le dejó XDDD.

Si, mi desmadre de canon incaninico XD, perdon por nacer.

Gracias por leer.