Actions

Work Header

Pijamada

Summary:

A veces es bueno probar cosas nuevas, ¿cierto?

Notes:

Este fanfic va dedicado a mi muti porque es la única persona que conozco que le gusta este ship, un saludo pa mi mutual que se lo merece

Ojalá disfrutes esta porquería, tqm aunque no hablemos mucho lol

(No lo revisé mucho, perdón x eso)

Work Text:

Kevin había invitado a uno de sus amigos a tener una pequeña pijamada en su casa. Hoy habían hecho de todo. Ya era de noche, ambos ya cansados de tanto tiempo hablando, ahora estaban en su propio mundo viendo sus celulares. Mientras estaban acostados en colchones distintos, se mandaban videos entre sí, uno más estúpido que el otro.

—Sigo sin entender qué te da risa de ese tal “Don Pollo”.— dijo el más bajo mientras se rascaba la pierna.

—Es chistoso— objetó, a la vez que veía un video del tiktoker. —Dice su frase típica, come y después empiezan a llamarlo. Me da risa lo fuerte que suena la notificación y como se queja mientras lo llaman.

Tom soltó una pequeña carcajada. —No tenías por qué explicarlo de todos modos.

—Que importa— después de decir eso, se salió de las sábanas lentamente para estirarse. —Es tonto, ya sé. Oye, Tom…

El mencionado volteó a verlo, apagando su teléfono mientras alzaba una ceja levemente, esperando a que Kevin soltara las palabras.

—¿Qué hora es?

—Huh.— se fijó en la hora. —Bueno, ya son casi las tres de la mañana…

—Oh.— frunció el ceño, no quería dormir aún. Menos teniendo a Tom a su lado, pues había hecho tantas cosas junto a él que no podía ni cerrar sus párpados. —¿Quieres… dormir?

—No.

Se puso muy contento al escuchar esto. Pensó que diría lo contrario por un breve instante. —Yo tampoco.

—Eso significa que…— entrecerró los ojos, mirándolo firmemente, analizando cada parte de su ser. Fue ahí cuando ambos empezaron una pequeña batalla de miradas desafiantes sin pestañear, para ver quien ganaba primero intentando descifrar los pensamientos del otro.

Kevin gritó —¡Noche de películas!

Mientras que Tom dijo, al unísono —¡Noche de videos de gatitos!

Ambos se miraron fijamente en silencio.

 

(...)

 

“Diablos” pensó, “No pensé hacer esto con alguien en mi vida” se sentía un poco ridículo, pero al fin de cuentas él había perdido en el juego de papel, piedra o tijeras. Nunca pensó que estaría con alguien en un sofá viendo compilaciones de videos de animales graciosos. De cualquier forma, no era para nada aburrido, de hecho, la estaban pasando mejor que nunca. La compañía de Tom lo hacía mucho mejor.

El de piercings bostezó profundamente mientras se arropaba entre una frazada que trajo consigo. No era común en él, pero el sueño estaba acabandolo. Quizás era porque estar junto a la persona que amaba relajaba su pequeño corazón y cuerpo. Tom lo miraba de vez en cuando, sus mejillas prendiéndose cada vez más. Sentía que cada minuto que pasaba, se acercaba a su rostro, sin embargo, eso era solo una ilusión; Había tantas mariposas revoloteando en su estómago que estas le hacían pensar cosas que no estaban pasando.

Se imaginaba todas las cosas que podrían hacer si fueran algo, pues algo le decía que a Kevin le atraía él, o que incluso le gustaba de vuelta, de cierta forma. Podría hacerle cartas, dedicarle canciones, regalarle sus cosas favoritas, y lo que parecía ser lo mejor de todo: Probar sus secos pero tiernos labios. Todo eso pasaba rápidamente por su mente, hace mucho que no se sentía así por alguien.

Y sin darse cuenta, estaba tomándole de la mano, su mano arriba de la de Kevin mientras él veía el video. El mayor, al percatarse de esto, se sobresaltó un poco. No estaba acostumbrado al contacto físico, pero tampoco era una molestia. Sin embargo, los nervios crecieron en su interior al sentir los dedos del británico acariciando su mano, como si de un gato se tratara.

Su piel era suave, al igual que sus largas uñas. Podía sentir algunas de sus cicatrices, algunas ya maduras, sus relieves y algunas de sus quemaduras. Se preguntó por qué tenía tantas heridas. Quizás era por aquellas aventuras con los niños que habitualmente venían a su dulcería. Siguió mimandolo, ahora con ambas manos, sin importarle mucho su reacción.

Era raro, el afecto realmente no era algo común para él, pero con el tiempo se fue adaptando. Aunque aún estaba muy nervioso al momento de sentir sus heridas siendo tocadas por alguien más. Normalmente era él el que lo hacía, pero este cariño lo hizo sentir como si las heridas estuvieran siendo completamente curadas y… cuidadas. Era como si él estuviera cuidandolo como un niño pequeño. Se sonrojó ligeramente ante la idea.

Los vídeos seguían reproduciéndose en la televisión sin parar, y Tom empezaba a sentirse algo agotado, así que apoyó su cabeza lentamente en el regazo de Kevin, acomodándose de a poco. Lo miró, los nervios consumiendolo. ¿Desde cuando era tan cariñoso? Tom quería decirle algo al chico, sin antes soltar algunas risitas. El video era muy chistoso.

—Kev… ¿me harías un favor?

No sabía por qué, pero ahora estaba rojo como un tomate. Tom era un encanto. Él respondió. —C-claro, ¿qué es?

Agarró la mano del contrario y la apoyó en su cabello. —Hazme cariño, por favor.

Kevin, apunto de explotar, sonrió más de lo que debería, pero era una sonrisa sincera. —Oh, uh… está bien.— dijo para empezar a acariciar su pelo, haciendo que este suene. Ya ni siquiera estaba concentrado en lo que estaba pasando en la complicación, solamente en Tom. Nunca lo había pensado antes, pero ahora se dio cuenta de que le parecía alguien realmente atractivo, y tenerlo así justo ahora era como un sueño hecho realidad.

Temblaba sin parar, pues no podía mantenerse quieto; Había miles de cosas pasando por su mente ahora mismo. Decidió ver la hora otra vez, el reloj marcaba casi las cuatro de la madrugada. A pesar de que aún no quería dormir del todo, a su amigo le había ganado el sueño, y se encontraba durmiendo en la pierna del mayor.

—¿Enserio vas a dormir?— habló en un tono preocupado, como si fuera el fin del mundo. —Te relajaste mucho…— se rió un poco —Aunque te ves tierno así. Nunca habías sido tan mamón conmigo.

Los ojos de Tom se hicieron platos al escuchar esto, volteando a ver a Kevin al instante. —¿Qué? No soy tierno.— le reclamó, un poco molesto, tornándose rosa.

—No te enojes, mi terroncito— se burló un poco, aún sobando sus dedos contra el cabello del menor. Sus ojos estaban entrecerrados, dedicándole una mirada un tanto sensual, pero a la vez dulce.

Se sorprendió mucho. No se esperaba para nada una respuesta así, pero le había gustado mucho. —Hmph— rodó sus inexistentes ojos y abrazó a Kevin, ahora sintiendo su pecho, su corazón latiendo y lo mejor de todo, su calor.

Ahorra podía oler su pelo y la fragancia del shampoo que había usado. Era de melón. Sonrió dócilmente, disfrutando cada segundo de esto. Y no fue mucho el tiempo para que a Kevin se le ocurriera hacer algo en concreto, aunque no estaba muy seguro de si iba a ser lo correcto o no, pues él y Tom eran solo amigos, nada más. Sin embargo, no perdía nada con probarlo, ¿cierto? Podrían seguir siendo amigos después de eso.

—Tom, mírame, quiero intentar algo, pero necesito tu permiso para hacerlo— dejó de acariciarlo para posicionar sus manos en los hombros del muchacho, ahora ambos viéndose a los ojos.

Estaba algo confundido, pero decidió aceptar. —Uhm, como quieras, pero ¿Qué se supone que…— fue entonces cuando sintió una pequeña presión en su nuca, la cual hizo que se acercara al rostro del contrario lentamente. Aún sin poder creerlo del todo, rápidamente entendió de qué se trataba, viendo a Kevin abriendo su boca levemente y cerrando sus ojos. ¿Esto era real? Sí, era muy real, estaban a punto de darse un beso. Tom hizo lo mismo, con los nervios de punta, abrió su temblorosa boca y cerró sus ojos fuertemente, esperando con ansias a juntar sus labios contra los del chico.

Ambos chocaron sus bocas, saboreando cada parte de ellos, mientras que Tom se acomodaba para ponerse arriba de Kevin y tener una mejor experiencia. Sus pulgares sostenían sus mejillas, mientras que el otro movía sus manos por su cintura, llegando hasta sus caderas, apretando un poco. La televisión parecía haber desaparecido por completo, pues su existencia ya no importaba. Aunque el ruido de animales y efectos chistosos seguían propagándose por la habitación, lo que protagonizaba ahora eran los sonidos emitidos por ellos mismos.

Tom se sostenía de los hombros de su amigo, gimiendo, sintiendo la deleitable y jugosa lengua del chico de los dulces. Tomaban aire cada unos segundos, sus frentes casi sudando, absortos en la pasión del momento. A medida que eso pasaba, el pelinegro rozaba lentamente su mano debajo de la camisa del menor, tocando su espalda, enterrando sus uñas en él de forma agradable y placentera. 

Se escucharon, entre más cosas, algunos quejidos agudos de parte del más bajo. A medida que se separaba de su boca, sus respiraciones se mezclaron entre sí, los dos jadeando y manteniendo la lengua afuera. Tom fruncía un poco el ceño, arrugando las terminaciones de sus cejas. Estaban babeando, exentos de tanto tiempo besándose, porque a pesar de que en realidad fueron solo unos pocos minutos, había sido un poco intenso como para ser el primer beso entre ellos.

—Oh- M..mierda— dijo el amante del ska, totalmente en shock. No podía creerlo, acababa de besar a Kevin. —Eso estuvo…

—¿Genial?— preguntó con una larga sonrisa, viéndolo desde abajo. —A decir verdad, ese fue el mejor beso que he tenido en toda mi vida…

Tom rió, completamente aturdido y rojo. —Eso es porque probablemente nunca tuviste uno, estúpido— lo insultó, y se limpió la boca con la mano.

—¡Hey! Hablas como si hubieras besado a mil personas— dijo un tanto molesto, pero a la vez amando su sarcasmo. Es verdad que este era uno de sus pocos besos, pero no era el primero en su totalidad. —Oye, Tom.

—¿Hm?

Tomó un respiro, pensando en las palabras adecuadas para decir. La verdad era que había notado hace un tiempo comportamientos en Tom que le hacían pensar que, efectivamente, sentía algo por él. Y no podía negar que le gustaba un poco de cierta forma. Kevin le dijo, con una voz tartamuda —C-creí que… que podríamos intentar… P-porque, uhm, creo que me gustas, y creo q-que tú tamb-

Posicionó un dedo en su boca, haciéndolo callar. —Estás temblando. Cálmate, Kev…— susurró suavemente, dándole un beso en su mejilla. —Ya lo sabía. Ambos sabíamos, Kevin, y estoy feliz de que hayas dado el primer paso.

Ahora moría de la vergüenza, pero se le pasó rápidamente. —Y-ya. Es que, no me pasaba esto hace tanto rato…

—No te preocupes— Lo abrazó nuevamente, dándole un tierno beso en el cuello, y le susurró algo al oído. —Lo siento, pero ya es hora de dormir.

Kevin se iba a quejar en un principio, realmente no quería dormir, pero sus párpados ya se sentían pesados. —Ugh, está bien. Recién me empezó a dar sueño… No como a tí, dormilón.

Bostezó y cerró los ojos, aún abrazándolo. —Te amo.

—También yo.

Esas fueron las últimas palabras que se dijeron antes de caer a los pies del sueño, uniéndose en uno mismo. Y sí, durmieron con la televisión prendida.