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En silencio

Summary:

Eren Yeager posa como modelo como favor para su mejor amiga, Mikasa Ackerman, un martes en la tarde. Mientras ella lo retrata, el joven policía recordará como se conocieron y el impacto de su amiga a lo largo de su vida.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

En una tarde normal de Martes, se suponía que Eren debía rondar por las calles en su vehículo institucional y asegurarse que las pequeñas zonas cercanas a Maria y sus cuarteles se encontraran en perfecta condición.

Sin embargo, el día 12 de diciembre fue diferente para él. Estaba sentado en un banco y llevaba puesto una camisa country roja con un pantalón blanco mientras era retratado por su mejor amiga, Mikasa Ackerman.

Ella le había pedido amablemente si estaría dispuesto a ser su modelo para una comisión de un hombre ficticio que tenía una comporalidad similar a la de Eren.

"Aunque no te preocupes, Eren" Pronunció la joven de labios regordetes, mientras lo miraba con cariño. "Le podría preguntar a Jean si no estas disponible por tu patrulla"

Si al moreno le quedaba duda alguna de participar, había desaparecido. En primer lugar, podía jurar que el cuerpo de Jean era mucho más delgado que el suyo, que destacaba por su musculatura. Y también, no podría trabajar bien si Mikasa observara y analizara el cuerpo de alguien que no fuera a él, aunque fuera para sus proyectos artísticos. Eren, de hecho, creía que era un pacto no dicho entre ellos no mirar el físico de alguien más, para serle "fieles" al otro.

Nunca había tenido novia por ese sencillo motivo. El no necesitaba a nadie si la tenía a ella, la tímida hija del oficial Ackerman que le solía adornar el pelo con coronas de flores mientras un profundo sonrojo comenzaba en sus mejillas. Eren siempre admiró su lindura e inocencia, que le hacían sentirse mejor consigo mismo a su vez. Sus vestidos coloridos, su sonrisa desordenada en un día de verano y su pelo largo con diversos accesorios eran de sus recuerdos infantiles favoritos.

Ahora que ya habían dejado la niñez atrás, ella fue adquiriendo, o destacando, cualidades que no poseía antes. Si le preguntabas a Eren que la palabra definía a Mikasa Ackerman, diría sin dudarlo que fue la elegancia. Su postura, sus modales y su gentileza cotidiana le otorgaban una grandeza infinita a sus ojos y él no fue, de hecho, él único que pensó así.

Un día mientras hablaba con sus colegas oyó decir al respetado oficial Ackerman que su hija era una obra de arte tan perfecta, fina, que ni ella misma podría retrarse y, en silencio, mientras miraba a la ventana, Eren estuvo de acuerdo con él. Tal vez es por eso que nunca hizo nada al respecto con sus sentimientos: Ella era algo único, irrepetible e inalcanzable según su juicio. El no merecía a alguien tan increíble como ella.

Aún así, vale decir que Eren se había esforzado para mostrar sus sentimientos a lo largo de años. Cada vez que se realizaba un baile en su escuela, él la invitaba con flores a juego con su vestido y la llevaba a un caro restaurante después. En esos momentos, se sentía tan bien de poder presumir que ella lo elegía a él cada vez, que no podía evitar subir miles de fotos a sus historias y contarle a todo el mundo. Además, a pesar de su bruteza natural, al bailar trataba a la mano de Mikasa como un cristal que podría romperse en cualquier momento. Así que cuando le pegó a Mikasa con una pelota de baloncesto a los 15 que le generó una cicatriz en la mejilla, estaba completamente devastado. Se disculpó personalmente con sus padres y prometió cuidar de Mikasa siempre, incluso si tenía que sacrificar algo suyo. Años después, cuando sus superiores le preguntaban sobre su motivo para ingresar a la policía, mencionaría aquella promesa como una de las razones.

Dos años después, cuando se postuló como presidenta del Centro de Estudiantes, él le apoyó incondicionalmente en su rol cono encargado de deportes. El primer soneto que tuvo que redactar en literatura también lo escribió para ella y acudió a cada un de sus eventos artísticos. A veces, le comentaba estas cosas a Armin en sus charlas cotidianas y concluía siempre en lo mismo.

"Personas como yo, Armin, aman en silencio"

Un teléfono empezó a sonar de repente en el estudio de la artista y Mikasa notó que era el suyo. Se disculpó por un momento, saliendo de la habitación y prometió volver en unos minutos. Eren dio un vistazo rápido su retrato, el que aquellos ojos grisáceos como la roca estaban pintando y sonrió. Se apretó los nudillos y los miró, como si hubiera logrado algo; Asi de hermoso era su cuerpo al menos a los de ojos de Mikasa.

"Eren, tengo que decirte algo"

No notó que su mejor amiga había entrado hasta que habló directamente. Su apariencia había  cambiado  y ahora lucía un vestido azul y su pelo estaba suelto. Además, llevaba un par de pendientes que él le regaló hace un años en un intercambio navideño. Él le indicó con una leve mirada que prosiguiera.

"Yo sé que posiblemente no te diste cuenta, Eren" La muchacha se acarició el pelo y lo miró con algo que se veía como adoración y vergüenza, con una pequeña risa saliendo de sus labios. "Pero hoy decoré el estudio especialmente porque viniste y he colgado todas mis obras significativas para la ocasión"

Tenía razón, luego que dejó de mirar a Mikasa como había hecho todo el día, lo notó. Estaba la pintura que ella hizo en su primer concurso: Era una paloma presenciando la puesta de sol en un playa. Al explicar su obra en su momento, Mikasa aludió a un sueño que tuvo donde él y Armin visitaban el mar, en un tono extrañamente melancólicos, así que decidió representarlos como un pájaro que únicamente podía observar.

Eren recuerda vagamente haber llorado en esa ocasión ya que, a medida que pasaban los años, era cada vez más usual que se sintiera conmovido con el arte de Mikasa. En otro lado de la habitación, estaba la imagen de un hombre borracho en medio de la ciudad de Maria. La joven había insistido en retrarla verlo en la vida real con Eren, al no poder creer en qué podian convertirse honorables personas con unos cuantos vicios. Eren siempre se fijó en el personaje de la foto, Nile Dok, un compañero de su padre, ex suboficial de la policía.

Mientras el joven recorría la habitación con la mirada, Mikasa acercó su asiento hacia el corpulento joven y continuó "Quería que todo fuera perfecto, Eren" Pausó brevemente y emitió un gran suspiró. "No sé si lo has notado. No sé ni cómo decirlo" Sus dedos eran cada vez más blanquecinos a sus ojos, ahora que sus mejillas ardían con un color burdeo. Estaba nerviosa y parecía cada vez más pálida, preocupada, como si fuera a perder algo importante en cualquier momento. Antes que Eren pudiera siquiera preguntar si le dolia el estómago o presentaba cualquier otro malestar, como le habían enseñado en la academia, unos regordetes labios se le anticiparon.

"Estoy enamorada de ti, Eren y yo espero que me ames también"

"Mikasa"

De repente, su mundo se detuvo y no supo que decir más que su nombre, fue como un reflejo. Después de todo, estaba seguro que no había  otra palabra que conociera mejor.

"Mikasa". Se levantó de su asiento.

"Mikasa". Se acercó lentamente, como si estuviera asustado, a ella.

"Mikasa". Se arrodilló frente a ella, como si le rogara.

"Mikasa". Tocó sus mejillas y miró a aquellos ojos que lo volvían loco, los orbes que lo inspiraron a ser un policía.

"Yo también estoy enamorado de ti, Mikasa. Siempre".

Y sin pronunciar otra palabra, porque no faltaba ninguna, se besaron lenta y apasionadamente. Tocó su cabello, asegurándose que era ella y que seguía ahí y sintió una paz mental que no había experimentado desde hace años. Aunque amaba su trabajo, ver día a día a gente en pobres condiciones que posiblemente amenaza tu integridad era desgastante, pero ahora estaba aquí, vivo, radiante y feliz.

Se separaron, buscando el aire perdido, mientras Eren seguía en el suelo, mirándola. La estaba adorando. Si el fuera un artista, ella sería su musa. Pero es un policía, por tanto, Mikasa es su razón para seguir en pie todos los días en el trabajo y no sentir miedo de lo que le pueda pasar. Le encantaría poseer por un día las habilidades literarias de Armin, para así poder escribir vivamente qué es amar a Mikasa y cómo le ha cambiado la vida a lo largo de años.

Pero él nunca ha alguien gentil, paciente y amable que disfrutaba el momento, sino ella, por tanto lo primero que hace tras juntar sus manos es preguntarle ansiosamente:

"¿Quién te llamó, Mikasa?"

"Oh, Eren. Era un delivery. Pedí sushi para nosotrls, por si todo salía bien, o para mi si nada funcionaba."

Eren se vio mucho más aliviado de repente y tras procesar lo ridícula que era su reacción, se rieron juntos. Tras ayudarle gentilmente a Mikasa a ponerse de pie, Eren le preguntó sobre su proyecto. Si había salido todo bien y si hoy había suficiente tiempo  para terminar todo. Ella lo miró con gracia y una sonrisa burlesca.

"Era una mentira, Eren. Terminé la comisión hace unos días. Ese retrato es únicamente para nuestra casa"

Eren la miró y sonrió. Nuestra casa. Sonaba bien, más si provenía de esos labios color coral y de la mujer que más amaba en el mundo. La miró y con un tono estúpido que ella amaba, el que solía alegrarle las mañanas en la secundaria, habló:

"Señorita Mikasa, desde ahora, queda declarada como la es-novia del príncipe Eren. Solo aclaro la situación para ti, querida"

Tras una tonta reverencia de Mikasa, que casi termina en su propia caída, compartieron un abrazo y se digieron finalmente a comer cómo una pareja.

Notes:

Primera vez que escribo algo eremika en lo absoluto, pero ando con un bainrot tremendo de snk ahora que terminó :( Vi el reto de la eremika week y amé esta dinámica, así que ojalá les guste chicos

Escrito en español pq mi gente latino