Chapter Text
"Nami-swan, tu príncipe ya está aquí" La voz del chico alto y rubio se escuchó al abrir la puerta de la cafetería dramáticamente, atrayendo por un instante la mirada de las personas del establecimiento. Con su confianza habitual caminó en dirección a la mesa en que lo esperaban sus amigos. "Aunque aún estoy un poco dolido por prácticamente matarme en tu ultima novela, pensaba que Mr. Prince era tu declaración de amor para pedirme que tuviéramos una relación de tres con Vivi-chwan, fue una sorpresa devastadora."
"¿En serio te lo parece? La mayoría de fans ha dicho que era algo que se veía venir, creo que tiene que ver con el hecho de que ni una vez se menciona su verdadero nombre" Respondió un chico de tez morena que no apartaba la mirada de su computadora mientras tipeaba.
"¡Cállate, Usopp! Eso es culpa del maldito editor que tuvo la brillante idea de que el estúpido espadachín no recuerde su nombre" Se quejó con exasperación el rubio, mirando furioso a su amigo.
"Bueno, mira el lado amable, prácticamente Mr. Prince es el protagonista de este libro, hasta esta en la portada ¿No me quedó genial?" Comentó Usopp desviando la mirada al rubio un instante con una sonrisa compasiva. "Además de que la fan base de Mr. Prince hizo explotar internet."
Sanji estaba por seguir la conversación cuando se percató del estado de la pelinaranja. El postre y café helado a su lado estaban intactos mientras mantenía su mejilla izquierda pegada a la mesa de madera, haciendo muecas de fastidio al murmurar palabras que Sanji no lograba entender.
"¿Nami-san? Usopp, dime quien le hizo daño a mi querida Nami, haré que page por apagar a la luz de mi vida."
Antes de que pudieran responder por ella, la escritora se levantó, golpeando la mesa con la palma de sus manos, haciendo que su comida saltará un poco, casi cayendo de no ser por las rápidas manos del rubio quien la miro sorprendido y espantado, esperando una explicación de las repentinas acciones.
"¡Los imbéciles de tus hermanos y el resto del consejo, eso es lo que pasa!" Explicó Nami con una aterradora mirada en su rostro dirigida a sus amigos "Necesitamos atraer más público y un romance entre el protagonista seguro lo hará, sabes que han pasado años pidiéndolo ¿Y que saben ellos sobre lo que quieren? Yo les doy lo que necesitan ¿Qué él éxito de tres libros no significan nada para ellos y tratarme así? "
La joven se dejó caer en su silla, tomando su bebida para darle un sorbo, recibiendo sobre ella la mirada confusa de Sanji y unas palmaditas de apoyo en su cabeza por parte de Usopp. Sanji hizo una mueca al recostarse en la silla, sintiendo un hormigueo en sus labios y la punta de sus dedos, deseando fumar. Él mejor que nadie entendía el sentimiento de frustración que sus familiares podían generar al tratar de imponer a los demás sus ideas.
La editorial Germa era una gran empresa fundada por su abuelo, ahora dirigida por su padre, que generaba millones con la distribución y producción de licencias de obras de diferentes tipos: mangas, cómics, weebtoons, novelas ligeras, literatura universal. Pero a pesar de su renombre, no era conocida sólo por su éxito, también lo era por ser una empresa explotadora y de decisiones cuestionables, por tal motivo quizás había logrado establecerse en Asía con tanta plenitud a pesar de ser una marca extranjera.
Sanji nunca estuvo demasiado involucrado con la empresa, se había alejado a temprana edad del conglomerado de los Vinsmoke al ser el único de sus hermanos que decidió irse con su madre tras el divorcio. Creció lejos del estrés y las expectativas irrealistas que Judge imponía a sus hijos, teniendo una infancia e inició de adolescencia normal hasta la muerte de su madre debido al cáncer. Tuvo que mudarse a la casa de su padre más por cuestiones legales que el deseo de alguien de quererlo en aquella mansión que parecía estar embrujada, convirtiéndose él en el fantasma que se la pasaba deambulando sin que a nadie le importara.
Los únicos momentos felices de su adolescencia fueron sus encuentros y amistad con Nami, Usopp y Vivi. El cómo dos de ellos terminaron trabajando para su familia fue una mera coincidencia en la cual Sanji nunca intervino, aunque, ellos no le creyeran por completo. Nami, desde la escuela, cuando los obligaba a leer sus relatos, apuntaba a ser publicada por Germa, puesto que sus autores eran los más famosos del mercado y con mejor remuneración, mientras que Usopp fue contratado luego de sus prácticas profesionales de la universidad consiguiendo el empleo como diseñador y maquetador.
"¿Entonces lo harás?" La voz de Nami rompió la concentración de la mente del rubio, regresándolo de un tirón a la realidad luego de perderse en sus pensamientos.
"Lo que sea por ti" Respondió de manera mecánica con una sonrisa, apretando las manos de su amiga quien las soltó de inmediato con una sonrisa, tomando sus bebida y pasando el postre a Sanji.
"Sabía que podía contar contigo, muchas gracias, bueno, me voy, me encontrare con Vivi para discutir una manera de hacer que el consejo deje esa idea estúpida, no quiero hacerla esperar, nos vemos."
Sanji se despidió con un gesto lento sonriendo embobado antes de percatarse que no tenía idea de que había prometido y miró a Usopp quien volvió a concentrarse en su computadora.
"Suspendieron la junta hasta mañana porque no pudieron llegar a un acuerdo, Nami quiere que hables con tu hermana para tener al menos una carta bajo su manga" Explicó la situación el moreno con paciencia, acostumbrado a esa dinámica en su grupo de amigos. Suspirando, extendiendo su taza de café al rubio "Cuando órdenes tu café, pídeme otro, estaré aquí un largo rato"
"Pero ¿Tan pronto están hablando del nuevo libro? Solo han pasado un par de meses."
"Tu familia es codiciosa y, hay que admitir que Nami también, ya deberías saberlo, a mí me parece que incluso se están tardando, al parecer quieren mantener al público enganchado y expectante para el año que viene, ahora ten compasión de mí y trae café."
El rubio asintió resignado, sin tener mucha salida u opinión sobre el asunto cuando ya le había hecho la promesa a Nami, aunque no estaba seguro de cuánto podría ayudar que hablara con Reiju, era la única con la que tenía una relación de cierta hermandad, pero nunca se involucraba en su trabajo o la compañía, después de todo, él era la oveja negra de la familia. Aunque para él ya era una batalla perdida, estaba dispuesto a lucharla, no es como si hacerlo lo mataría.
