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Tres meses después…
Un pequeño rayo de sol atravesó las cortinas de la ventana, y se posó en el rostro de Sam. Eso provocó que este se despertara, Sam se incorporó, refregó sus ojos y estiró su cuerpo. Se cambió su pijama por su ropa deportiva y salió de la cabaña para correr alrededor del lago. Luego de una hora, volvió a la cabaña donde Castiel lo estaba esperando en la cocina con su desayuno listo. Era lo mismo todas las mañanas. Era algo así como su rutina.
Sam, al principio, creyó que le iba a dar mucho miedo salir después de lo que pasó con Dean. Aún tenía pesadillas que se sumaban a otros traumas pasados, y sabía que lo iban a seguir por el resto de su vida, pero ahora tenía a Castiel y a Mike. Ambos fueron un gran apoyo para él.
La cabaña se encontraba muy próxima a una pequeña y pintoresca ciudad, obviamente Sam no podía ir más allá, ya que Dean seguía libre. Pero iba todos los días a la pequeña ciudad. Allí encontró un trabajo en una cafetería. Mike tenía a muchos cazadores rodeando y vigilando a Dean en la distancia. Siempre sabían dónde estaba ubicado, y los cazadores tenían órdenes estrictas de no acercarse a Dean. Era peligroso y Sam no quería saber de lo que era capaz para encontrarlo.
Luego del delicioso desayuno, lo cierto era que Castiel se estaba volviendo mucho mejor cocinero con el paso del tiempo, Sam tomó la camioneta y fue hasta la ciudad, entró en la cafetería y comenzó su día. Saludó a su jefe, Harry, y a su compañera, Sarah. Se puso su delantal y comenzó a atender a sus clientes. La mayoría eran regulares, vecinos que iban todos los días y muy pronto Sam aprendió sus nombres y lo que pedían. También había otros clientes que solo fueron los primeros días para verlo, ya que querían saber sobre el nuevo vecino que vivía en la cabaña alejada.
Sam mantuvo el trato amistoso, pero distante. Saludaba a su jefe y compañera y solo escuchaba a Sarah o a Harry cuando hablaban sobre política, sobre el clima o cualquier cosa que estuviera pasando en el país, pero no hablaba, tal vez solo tiraba algún comentario al respecto. Principalmente sonreía y concordaba con alguno de ellos. Al principio Sam se sintió algo mal, y pensó que esa actitud iba a molestar a su jefe, principalmente, pero ninguno le dijo nada y siguieron hablando con él.
A la tarde, esperaron a que los últimos clientes se fueran y cerraron la cafetería, se despidieron como siempre y cada uno se fue a su vehículo; excepto Sarah que vivía a tan solo a dos cuadras de la cafetería. Sam se subió a la camioneta y manejó hasta la cabaña, de camino compró un poco de comida china. Cuando llegó a la cabaña, cenó con Mike y con Castiel, cuando Mike se fue a acostar se quedó junto con Castiel para mirar una película en la sala, no se dio cuenta en qué momento apoyó su cabeza en el hombro de Castiel y se durmió.
…
En ese momento Dean estaba del otro lado del país. Se encontraba en una casona sucia y prácticamente abandonada. Dean se secó el sudor de su frente y miró a la cazadora que estaba atada en la silla frente a él. Se llamaba Victoria, no era una cazadora muy regular; solo tomaba casos muy de vez en cuando, pero sabía que tenía buenos contactos.
“Vamos otra vez”, cantó Dean, como si estuviera disciplinando a un niño. “Donde. Mierda. Esta. Mi. Hermanito” y en cada pausa le hacía un corte en la espalda de Victoria con su machete.
Victoria, quien respiraba pesadamente, sollozó. “Yo… no… no lo sé. Lo juro”
Dean se arrodilló frente a ella, “La cosa cariño, es que cuando estuve en el infierno, fui un torturador, y era algo en lo que era bueno, muy bueno. También soy muy bueno identificando cuando alguien me está mintiendo”, dijo suavemente.
Victoria se estremeció ante la calma que manejaba Dean, de verdad se había vuelto completamente trastornado. “No importa lo que te diga o lo que no te diga”, dijo con dificultad. “Me vas a matar de todas formas”
Dean se encogió de hombros. “Cierto, pero vos elegís si morís lentamente, con mucho dolor y suplicando que pare, o puede ser sin dolor"
Victoria lo miró por un instante, y luego escupió sangre y saliva en la cara de Dean. “Dame lo mejor que tengas. No voy a dejar que le pongas una mano encima a Sam”
Dean sonrió. “Esperaba que dijeras eso”, se levantó y fue hasta la mesa donde estaban todos sus instrumentos, y disfrutó la mirada de horror en Victoria cuando ella vio el soplete que estaba en su mano derecha.
Una hora y media más tarde, Dean abandonó el cadáver de Victoria atado en la silla. Dean sonrió cuando terminó, y se dirigió y subió a su auto. Por fin sabía quien estaba escondiendo a Sam.
El puto Mike.
Aunque tenía que admitir que Victoria aguantó mucho más que los otros cazadores. Solo que ahora tenía una pista real, sabía quien tenía a Sam, y muy pronto su hermanito iba a volver a su lado. Justo donde pertenecía.
“Voy por vos, mi Sammy”, susurró Dean en la oscuridad con una sonrisa que podría estremecer al mismísimo Lucifer.
…
Sam se despertó sobresaltado, respiraba pesadamente y sintió como una horrible sensación recorría todo su cuerpo y se estremeció. Al instante sintió unas manos en sus hombros, miró para su costado y se encontró con la mirada preocupada de Castiel.
Castiel siguió mirando la película con Sam dormido sobre su hombro, nunca iba a admitir el sentimiento cálido que eso generaba en su interior y la pequeña sonrisa en su rostro. Con mucho cuidado había comenzado a acariciar el cabello de Sam y le gusto cuando sintió como el joven Winchester ronroneaba ante la caricia. Cuando la película estaba por terminar Castiel se sorprendió cuando Sam se despertó de golpe, observó preocupado como este respiraba con dificultad, también se dio cuenta que la remera de Sam estaba completamente empapada en transpiración. Castiel puso sus manos sobre los hombros de Sam, rodeando su espalda, para tratar de consolarlo, y se angustió por cómo se encontraba Sam, hasta parecía a punto de desmayarse por lo pálido que estaba.
“¿Estás bien, Sam? ¿Qué fue? Una pesadilla?”
Sam tragó, sentía su garganta completamente seca. “Dean. Viene por mí. Lo sé”, dijo con angustia.
Castiel asintió lentamente comprendiendo lo que había pasado, Sam había tenido una horrible pesadilla, y pasó una de sus manos por la espalda de Sam. “No estás con Dean. Estás a salvo, Sam. Solo fue una pesadilla”
Sam quería creerle, pero lo último que recordaba era la imagen de Dean en el impala diciendo que iba a ir por él. Ya había tenido pesadillas con Dean antes, no entendía porque sentía que esa era diferente, se sintió demasiado real. Le contó todo eso a Castiel.
Castiel frunció el ceño y una idea se le vino a la mente, pero sentía que no era el momento de decírselo a Sam. Pensó que eso le iba a generar más angustia, “Lo importante es que ahora Mike y yo estamos para protegerte. Nadie excepto nosotros tres sabemos de este lugar. Como dije antes, estas a salvo”
Sam lanzó una risa seca. “Por cuánto tiempo?”. Se levantó, fue hasta la cocina y se sirvió un vaso de whisky. Se lo tomó de un trago.
Castiel que lo había seguido de cerca, hizo una mueca al ver como Sam tomaba, “Sam…” comenzó, pero este lo interrumpió.
“No hay otra manera, no?”, preguntó con lágrimas en los ojos. “Hay que matarlo”, dijo con la voz quebrada. Le tomó cada célula de su cuerpo decir eso en voz alta, fue un pensamiento que circuló en su mente desde que Castiel le preguntó qué quería hacer con Dean. En ese momento Sam le había dicho que ningún cazador debería acercarse y que solo había que mantenerlo vigilado. Pero ahora, por sus pesadillas y más que nada por la que tuvo hace unos instantes sabía que nunca se iba a sentir seguro si Dean seguía libre por ahí. Su hermano mayor jamás iba a parar de buscarlo.
Esto tenía que parar.
Castiel suspiró, y se aproximó a Sam. Cuando se dio cuenta que estaba temblando, Castiel apoyó una de sus manos en la espalda del Winchester más joven y trató de consolarlo. “Eso es tu decisión, Sam. Si pensas que vas a estar seguro de esa manera… Bueno, mañana voy a hablar con Mike y vamos a encontrar una forma para hacerlo. Para encargarnos de Dean”
Sam asintió, se sirvió otro vaso y se lo tomó. “No quiero hacerlo yo, pero quiero estar ahí cuando lo hagan. Quiero estar presente cuando muera y yo me voy a ocupar de su cuerpo”
Castiel frunció el ceño, “Estás seguro de eso, Sam?”, preguntó preocupado. No sabía si eso iba a ser lo mejor para Sam, es más, pensaba que era una terrible idea.
Sam lo miró a los ojos. “Estoy seguro, Cas”, dijo decidido, y se frotó los ojos con sus dedos. Estaba tan cansado.
“Por qué no te vas a descansar? Trata de dormir el resto de la noche”, dijo Castiel suavemente.
Sam asintió y se dirigió a su habitación, antes de subir las escaleras, se detuvo y volvió su mirada hacia Castiel. Con timidez, preguntó, “Cas, podrías…”
“Con gusto me voy a unir con vos, Sam”, dijo con una sonrisa y juntos subieron hasta el piso de arriba y luego a la habitación de Sam. Castiel se acostó a su lado y Sam apoyó su cabeza en el pecho del ángel.
Esto se había hecho costumbre para ellos, después del primer mes en la cabaña, una noche, muy parecida a a que acaban de tener, Sam le pidió a Castiel que se quedara con él y el ángel se quedó toda la noche con Sam, sentado en una silla a su lado, con el paso de los días y las semanas comenzaron a compartir habitación y la cama, y Castiel siempre esperaba que Sam le pidiera quedarse con él. Ninguno sabía si Mike lo sabía o sospechaba, pero jamás hizo un comentario al respecto.
Para Castiel era un sentimiento hermoso poder estar de esa manera con Sam , aun no había tenido el valor de decirle a Sam todo lo que sentía por él. Tampoco sabía muy bien cuando exactamente comenzaron esos sentimientos por el joven Winchester y tampoco sabía si iba a ser correspondido, lo único de lo que estaba seguro era que Sam necesitaba más tiempo. Aún tenía que recuperarse del cuativerio.
Le gustaría saber lo que pasaba por la cabeza de Sam.
Sam sonrió mientras se acurrucaba más contra Castiel. Se sentía seguro de esta manera, hacía años que no se sentía así con alguien. Había comenzado a sentir algo parecido con Max, pero Dean impidió que esos sentimientos evolucionaran. Pero Castiel siempre fue especial para Sam. No solo por ser un ángel. Sam recordaba la primera vez que vio a Castiel, obviamente se encontró decepcionado de los ángeles, pero cuando este cambio de bando y luego se sacrificó tantas veces por ellos, Sam no pudo evitar que algunos sentimientos brotaran. Obviamente jamás dijo nada.
¿Cuál sería el punto? Castiel jamás correspondería a sus sentimientos, Sam no era digno de tener el amor del ángel.
Tal vez jamás tendría el amor del ángel de manera romántica, de la manera que él más quisiera, pero en ese mismo momento, con ambos acurrucados y Sam sintiendo el cariño del ángel, sabía que eso era más que suficiente.
…
A la mañana siguiente Castiel seguía acostado al lado de Sam, obviamente al ser un ángel no necesitaba dormir, así que se quedó leyendo toda la noche el señor de los anillos. Era uno de los libros favoritos de Sam y le había hablado mucho sobre el libro. Castiel escuchó los sonidos de las escaleras y luego movimiento en la cocina, era Mike que se había levantado y seguramente estaba preparando el desayuno, así que muy despacio se levantó y dejó a Sam descansando.
Castiel bajó las escaleras y entró en la cocina. “Buenos días, Mike”, saludó y fue hasta la cafetera. Con el paso del tiempo pudo saborear y disfrutar algunas de las bebidas, infusiones y comidas humanas. Se sirvió una taza de café y le puso mucha azúcar, se volvió a sentar y vio la mueca de disgusto en el rostro de Mike y Castiel se encogió de hombros, “Lo sé, le pongo mucha azucar, pero me agrada de esta manera”
Mike sonrió y negó con la cabeza. “Eso es un crimen contra la humanidad, pero sos un ángel, supongo que tus papilas gustativas son completamente diferentes a las de los humanos. Solo por eso estas perdonado”
Ambos hombres tomaron sus cafés sin decir ninguna palabra más, hasta que Mike interrumpió el comodo silencio. “Dormiste en la habitación de Sam anoche?”, preguntó con curiosidad.
“No duermo. Soy un ángel”, contestó Castiel y cuando Mike puso los ojos en blanco, siguió, “Pero me acosté con él en su cama. Me lo ha pedido en algunas ocasiones desde que lo rescatamos. Lo hace sentir más seguro, supongo”
Mike lo miró fijamente, como si estuviera tratando de atravesar a Castiel. “Lo amas”. No lo dijo en tono de pregunta, fue más una afirmación. “Creo que no lo había notado hasta ahora, pero tiene sentido”, añadió.
Castiel tenía los ojos muy abiertos, como platos, no sabía como Mike se había dado cuenta. Tal vez no fue tan sutil como esperaba. Eso significaba que Sam también se había dado cuenta? Esperaba que no. “Por favor no le digas a Sam”, suplicó.
“Por qué no?”
Castiel suspiró, “Ha pasado por mucho y no creo que sea el momento de sumarle esto. Tengo miedo de que lo tome mal y que crea que soy como…”
“Como Dean?”, preguntó Mike con el ceño fruncido. “Vamos, Cas. No podes pensar que Sam pensaría algo así de vos”
“Por favor, Mike. ¿Podemos no hablar de esto ahora?”
Mike suspiró, “Está bien, pero voy a decir una cosa y quiero que escuches con atención”, y cuando obtuvo la atención del nagel, continuo, “Solo voy a decir que Sam no te ve como Dean y jamas pensaria eso de vos. Por alguna razón, sos al que recurre cuando tiene una mala noche, entiendo que te de miedo. No saber si sos correspondido da miedo y tenes razon, tal vez no es el momento para hablar de eso con él, pero estoy seguro que Sam siente algo por vos”
Castiel lo miró atentamente por unos segundos y asintió, “Lo voy a a tener en cuenta, gracias Mike”
Mike sonrió y asintió, “Lamentablemente hay otro asunto de que ocuparnos”
Castiel frunció el ceño, “Cual?”
“Dean Winchester. Está cazando, torturando y matando cazadores para obtener información. Ayer murio una buena amiga mia, Victoria”
“Ella le dijo algo?”
“No lo sé, ella sabía que yo había ayudado a Sam, pero jamás le dije que se estaban quedando conmigo actualmente. Nadie sabe de este lugar. Fui cuidadoso. Pero ahora ella está muerta y no sé qué fue lo que le saco exactamente”
Castiel maldijo interiormente, sabía que Dean era un gran torturador. Había escuchado historias y lo había visto en acción cuando lo sacó del infierno. Cosa de la cual se arrepentía mucho en ese momento. “Hay que actuar”
“En qué estás pensando?”
“Bueno, hablé con Sam anoche y está de acuerdo con que no podemos seguir teniendo a Dean libre y que tampoco podemos encerrarlo. Sam dijo que está de acuerdo con que la solución definitiva es matarlo”
Mike suspiró con tristeza, no se imaginaba lo que le debió costar a Sam aceptar que debían matar a su hermano, quien fue quien lo crió y que trabajaron juntos tantos años. “Voy a dar aviso a los demás cazadores, para…”, pero Mike no pudo terminar su frase porque una tercera voz lo interrumpió.
“Para matar a Dean Winchester?”, preguntó Sam, con los ojos ahogados en lágrimas sin derramar. Sam había sentido cuando Castiel salió de la cama, aunque el ángel había tratado muy suavemente de no despertarlo, y se levantó cuando escuchó murmullos en la cocina. Había comenzado a escuchar claramente la conversación cuando Mike le explicaba a Castiel que Dean estaba cazando, torturando y matando cazadores para tratar de obtener alguna pista sobre su paradero.
“Sam”, suspiró con tristeza Castiel. “¿Cuánto escuchaste?”, preguntó con algo de pánico.
Sam se sirvió una taza de café. “Escuche que mi hermano me está buscando”, dijo mientras se sentó en la mesa y no notó el suspiro de alivio de Castiel. “Entonces, hay algún plan?”
Mike miró por un momento a Sam, “Yo iba a dar aviso a los demás cazadores…”
“Para que Dean se deshaga de ellos uno por uno?”, preguntó incrédulo Sam. “No, eso no va a funcionar. Tenemos que tener un plan y tener a Dean vulnerable. Lo he visto en modo oscuro y sé que puede deshacerse de un nido de vampiros él solo”, dijo recordando como Dean actuó con la Marca de Caín en su brazo.
“Sam tiene razón, Dean es un cazador muy peligroso y ahora sabemos su verdadera naturaleza. No podemos mandar a cada cazador individualmente para intentar matarlo”
“Entonces qué están pensando?”, preguntó Mike.
“Hay que tenderle una trampa, pero tiene que ser un buen plan. Dean es sumamente inteligente como cazador, va a saber cuando lo estemos engañando”, dijo con nerviosismo. Sam apretó sus manos para que estas dejaran de temblar.
Castiel se dio cuenta del temblor en las manos de Sam y apoyó una de sus manos sobre una de las manos de Sam, “Sam, necesitamos que estés tranquilo. Dean jamás te va a volver a poner una mano encima”, dijo suavemente. “Te lo prometo”, y sonrió cuando Sam relajó los hombros y sonrió.
Mike miró el momento entre los dos hombres y una sonrisa cariñosa se extendió sobre su rostro. “Exacto, estamos acá para protegerte”, añadió con determinación. “Ahora, vos sos quien lo conoce mejor. Cual seria una buena estrategia?”
Sam se quedó callado, frunciendo un poco el ceño. “Ahora no lo sé. Lo mejor será que aún tengamos vigilado a Dean y para mañana tengamos pensado un plan. No podemos dejarlo así mucho tiempo, más sabiendo que está torturando a amigos y compañeros”, dijo Sam con determinación y tanto Castiel, como Mike asintieron de acuerdo.
…
Sam fue al trabajo y trató de estar tranquilo, atendió a sus clientes con una sonrisa tranquila y un trato cordial. Pero aparentemente, no funcionó, ya que casi a la mitad del día su jefe, Harry, se acercó y lo llevó al almacén para hablar.
“Está todo bien, Sam?” preguntó preocupado.
Sam asintió, encogiéndose de hombro. “Por supuesto, ¿por qué?”
Harry suspiró, “Porque Sarah y yo notamos que estabas un poco más tenso y nervioso de lo normal. Está todo bien en casa?”. Lo cierto era que Harry no sabía mucho sobre Sam cómo le gustaría. Sabía que el hombre era algo ermitaño, ya que nunca lo veía por la ciudad y la cabaña donde se quedaba estaba bastante alejada. Sam nunca hablaba sobre él en el trabajo, pero era un buen trabajador y hasta donde notaba Harry pudo reconocer que era una buena persona. También notó que había sufrido mucho y entendía por Sam podía ser alguien que no compartía sobre él. Pero ese día, Sarah le hizo notar que Sam no estaba bien y ahora estaba preocupado por su trabajador.
Sam sonrió, “Si todo está bien, hace algunas noches que no vengo durmiendo bien y creo que hoy se nota más. Pido disculpas, seguramente hoy a la noche puedo tomar algo para noquearme y tener un par de horas de sueño. Le prometo que no se va a volver a repetir”, dijo Sam lo más educadamente posible.
“Sam, sos humano y se te permite tener un mal día. Todos los tenemos y los clientes ni siquiera lo notaron”, dijo Harry despreocupado. Es más, desde que Sam comenzó a trabajar en su cafetería, había muchos más clientes tantos femeninos como masculinos, y no podía culparlos. Sam no solo era un hombre amable, sino que era hermoso. “Solo quería hacerte saber que Sarah y yo estamos para vos. Está bien?”
“Gracias Harry”, dijo Sam con una sonrisa.
En la noche, decidió dormir solo, casi se arrepintió cuando vio la mirada de decepción de Castiel, pero necesitaba concentrarse y tomar una decisión. Había un plan en su cabeza desde la conversación con Mike y Castiel. No sabía si iban a estar de acuerdo, ya que desde que lo recataron tomaron el papel de ser su guardia personal, pero Sam sabía que al final iba a poder convencerlos.
Era un buen plan, pero una parte de él no quería hacerla por miedo. Tenía miedo de que fallara y si el plan fracasaba, entonces si iba a terminar en las manos de Dean de nuevo.
…
A la mañana siguiente, todos estaban reunidos para desayunar de nuevo. Estaban en silencio y Mike fue el primero en hablar. “Bueno estuve pensando algunas ideas. Ninguna de ellas es lo suficientemente buena”, dijo con desánimo.
Sam miró hacia la mesa unos segundos y sus ojos se movían de un lado a otro y luego suspiró. “Yo tengo un plan”, y cuando obtuvo la atención de sus dos amigos, agregó, “Yo”, dijo con voz pequeña.
“Que?” preguntaron ambos hombres algo atónitos.
“Ya les dije que necesitamos a Dean vulnerable, y es a mi a quien quiere. Podemos decir que me van a trasladar a otro lugar seguro. Fomentar el rumor o que alguien en particular se lo haga llegar a Dean de alguna forma. En este momento está desesperado por encontrarme y le vamos a dar la ubicación y horario exacto para que pueda hacerlor”
Todo quedó en silencio, Mike estaba a punto de decir algo cuando vio la mirada asesina de Castiel. “No. De ninguna manera. Eso no va a pasar”, le dijo Castiel a Sam con determinación.
Mike tragó, “Estás seguro de que queres hacer eso, Sam?”, preguntó con angustia. Lo cierto era que no quería seguir el plan de Sam, pero tenía un punto. Necesitaban que Dean estuviera vulnerable, desesperado, y entregarle la ubicación de Sam en bandeja de plata era perfecto. Dean nunca iba a negarse esa oportunidad para tener a Sam de vuelta con él.
“No, no estoy seguro. Lo cierto es que estoy muerto de miedo, Mike”, confesó Sam. “Pero no encontré otra forma, ¿y ustedes?”
Ninguno pudo contradecir a Sam.
Sam y Mike observaron cómo de pronto Castiel se levantó de su silla abruptamente y salió de la cabaña, dando un portazo que resonó por toda la casa. Sam suspiró, “Yo voy con él”, le dijo suavemente a Mike, y siguió a Castiel. Cuando salió de la cabaña, miró alrededor y vio al ángel sentado en la orilla del lago, se aproximó y se sentó al lado de Castiel en silencio.
Permanecieron un largo rato en silencio, solo observando el lago, hasta que Castiel habló. “Perdón por irme así. Pero no quiero hacer esto, Sam. No quiero usarte como cebo para llegar a Dean”, dijo con completa honestidad.
Sam asintió. “Lo sé, pero es un buen plan”
“Lo es”, concordó Castiel con los ojos llorosos por la impotencia que le causaba la situación. Odiaba el plan de Sam. Odiaba la idea de poner en peligro a Sam. Odiaba a Dean por lastimar a Sam; y se odiaba así mismo por no ver a tiempo la verdadera naturaleza de Dean. “Odio esto”, agregó.
Sam tragó, “Yo también, Cas. Pero te necesito a mi lado, necesito que me ayudes en esto. Porque estoy muerto de miedo de que algo falle, de que no funcione, pero más miedo me da que Dean esté suelto buscándome. Te necesito, porque sin vos no lo voy a poder hacer y necesito poder vivir sin ese miedo”
Castiel miró a Sam, tomó la mano del cazador entre las suyas y sonrió. “Siempre voy a estar con y para vos, Sam. Creeme que aunque no me guste, voy a estar con vos en esto”
…
El plan era el siguiente: trazaron una ruta y marcaron en el mapa los moteles donde iban a parar; también establecieron la fecha en la que iban a partir. Iban a ir en la camioneta, Castiel es quien iba a manejar, Sam iba a ir en el asiento del acompañante y Mike en la parte de atrás. Mike contactó a sus amigos de máxima confianza para incluirlos en el plan, ya estaban informados, uno de ellos estaba encargado de darle la información a Dean en persona, sobre que Mike y Castiel iban a sacar del país a Sam, y que se iban para Canadá. Los demás cazadores iban a tomar la misma ruta que Castiel y Sam, pero a una distancia segura, e informar en el instante que se dieran cuenta que Dean los estaba siguiendo. Una vez que supieran que Dean los estaba siguiendo, iban a enfrentarlo y emboscar en el momento en que Dean decidiera tomar a Sam.
Muchos de los cazadores pensaban que estaban locos, pero Mike se alegró de que de todos modos se sumaran al plan. En total se iban a sumar cuatro cazadores, cinco si contaban al cazador que le iba a decir a Dean sobre el traslado de Sam.
Sam pidió unos días en el trabajo y Harry se los dio sin pensarlos dos veces, algo que Sam agradeció con su alma. En ese momento Sam estaba en su habitación, haciendo las maletas para un viaje falso y rió internamente cuando se preguntó qué debería poner en la maleta. Salió de la habitación y antes de salir por la puerta de entrada de la cabaña, miró el interior de la cabaña una vez más. Si el plan salia bien, nunca más volvería allí para esconderse de Dean. Y si volvía allí iba a ser por su decisión, ya que sería libre.
Le dio su bolso a Mike y lo puso en el baúl, Sam se subió y se acomodó en el asiento del acompañante, Castiel ya estaba frente al volante. Mike se subió en la parte de atrás y se acostó para ocultarse. Castiel y Sam se miraron una vez más y ambos asistieron al unísono y Castiel arrancó el motor. Cuando salieron de la ciudad, Castiel volvió a mirar a Sam, quien tenía sus manos apretadas y respiraba nerviosamente. “Por que no tratas de dormir un poco?”, preguntó suavemente.
Sam lo miró y asintió lentamente. “Si, tenés razón. Me va a hacer bien descansar un poco”
Algunas horas después, ya de noche, Castiel frenó en el estacionamiento del primer motel de su itinerario. Escuchó como Mike se incorporó y revisó a su alrededor, y Castiel despertó suavemente a Sam. “Sam? Llegamos”
Los tres hombres salieron del vehículo y entraron al motel. Sam y Castiel iban a estar en una habitación y Mike pidió la habitación de al lado. Una vez dentro de la habitación, Sam sacó las armas y Castiel aseguró la puerta y las ventanas.
Por el resto de la noche, Castiel estuvo atento a Sam, quien no durmió esa noche. Observó cómo Sam se quedó al lado de la ventana mirando las estrellas. Castiel se acercó en un momento y se sentó al lado de Sam. “Esto era algo que hacías con tu hermano, ¿no? Mirar las estrellas”
Sam asintió. “Si, se que es estupido despues de todo lo que paso con Dean. Debería odiar hacer esto, pero…”
“Pero que?”
“Pero extraño a Dean. Extraño cuando ignoraba todo y no sabía nada, y Dean solo era mi gran hermano mayor”, dijo con la voz ahogada. “Cuando me consideraba afortunado por tenerlo en mi vida”
“Sam…”
“Recuerdo como me castigaba y me odiaba a mi mismo cuando decepcionaba a Dean, o cuando lo hacía enojar…”, Sam se interrumpió cuando las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. “Extraño a mi hermano mayor, Cas”
“Lo se, yo tambien extraño a mi mejor amigo”
Sam asintió. “Y una parte de mi está aferrada a la posibilidades de que esté bajo un hechizo, o que esté poseído, o algo”, ante la mirada de angustia de Castiel, Sam agregó, “Sé que no lo está, es solo que…”
“Es lo que queres creer, y lo entiendo. Nadie te puede culpar por eso, Sam. Cuando Mike y yo estábamos buscando una forma de entrar al bunker, creí eso las primeras semanas. Hasta que lo vi en persona y no había nada, era solo Dean”, declaró Castiel perdiéndose en el recuerdo.
Ambos quedaron en silencio y miraron las estrellas toda la noche, hasta que Sam se durmió con la cabeza apoyada en el hombro de Castiel.
Al día siguiente, se subieron a la camioneta y estaban apunto de continuar viaje cuando el celular de Mike sonó, este contestó y dijo, “Gracias”. Miró a Sam y Castiel, “Dean nos esta siguiendo”
…
Días antes…
Dean se encontraba en un bar de mala muerte, sucio y con un olor asqueroso que parecía impregnar en su ropa y en su piel, pero el aspecto de Dean no era el mejor luego de torturar, matar y cremar o enterrar a los cazadores en busca de información sobre Sam, Castiel o Mike.
De pronto, Dean sintió como alguien se sentó a su lado, y estaba bastante cerca. Dean miró a su costado y reconoció al hombre, era un cazador, aunque no recordaba su nombre. “Te puedo ayudar?”
El hombre sonrió. “Mi nombre es Martin. Creo que yo soy el que te puede ayudar Dean Winchester”
“Me tengo que impresionar ante el hecho de que sepas mi nombre?”, escupió.
“No, pero vengo a darte algo que estás buscando con desesperacion, asi que algo de respeto no te vendría mal, muchacho”
Dean frunció el ceño y mario al hombre con los ojos entrecerrados, “De que mierda me estas hablando, Martin?”
Martin sonrió de forma desagradable, “Estás buscando a tu hermanito, ¿no? Bueno, tengo información”
Eso hizo que Dean se incorporará de inmediato y paró las orejas, pero enseguida se volvió cauteloso, “Todos los cazadores se pusieron de acuerdo para mantener a Sammy alejado lo más posible de mi. ¿Porque vos me lo queres entregar en bandeja de plata?”
Martin suspiró y puso su rostro serio. “Estoy al tanto de lo que estás haciendo con los cazadores, como nos estás cazando y matando uno por uno en busca de información. Prefiero entregarte lo que queres, que terminar en tu silla o escuchar que torturaste y mataste a alguien importante para mi”. Martin tomó un trago largo de su bebida, “Aunque entregarte lo que queres implique traicionar a Sam y a Mike”
Dean asintió. “Decime lo que sabes, y te prometo que me voy a detener. Ningún cazador más va a morir. ¿Cómo suena eso?”, preguntó Dean con una sonrisa.
Martin suspiró, “Eso suena como un trato. Tenes un mapa?”
Momentos después, el mayor de los hermanos Winchester salió del bar hacia su auto, completamente extasiado de felicidad y adrenalina. Por fin tenía información de calidad y muy valiosa, tenía literalmente en sus manos la ruta que Sam y Castiel iban a tomar y todos los moteles donde iban a parar. En serio? Canadá? No se les ocurrió nada más original?
Antes de arrancar el auto, Dean se tomó un momento. Cerró sus ojos y sonrió de felicidad, por fin iba a tener a Sam de vuelta en sus manos. Donde pertenecía.
…
El día en que estaba previsto el inicio del traslado de Sammy, Dean se unió a la ruta con su Chevy Impala. Pensó en usar otro auto, ya que seguramente Mike, o algún otro cazador iban a cuidar a Sam en algún momento, pero decidió que si iba a recuperar a Sam, si lo iba a llevar de vuelta a su lado, lo iba a hacer en su hogar, en su auto.
Luego de un buen rato en la ruta, encontró la camioneta y pudo deslumbrar una gabardina en el lado del conductor. Dean sonrió, y de inmediato tomó bastante distancia para que no lo vieran, ya sabía el camino que iban a tomar, así que no los iba a perder. Cuando llegó al primer motel, vio la camioneta estacionada y casi siguió su instinto de ir y clavar una espada angel en el pecho del ángel y tomar a su Sammy, pero no lo hizo. Fue hasta el motel más próximo y se quedó en una de las habitaciones.
Sintió que aún no era el momento.
Al día siguiente, Dean se despertó temprano y con su café esperó en el auto y vio pasar la camioneta anaranjada donde iban Castiel y Sam. Dejó pasar varios minutos y luego se sumó a la ruta.
…
De nuevo en el presente…
Mike, Castiel y Sam llegaron al segundo motel más ansiosos y nerviosos que antes, ahora que sabían que Dean los seguía estaban en alerta constante. Antes de bajar de la camioneta Sam preguntó, “Entonces sabemos cuando va a tratar de llevarme?”. Trató de sonar indiferente, pero lo delató el tono nervioso de su voz.
Mike suspiró, “No lo se, Sam. Ojalá pudiéramos leer la mente de Dean. Pero estoy en contacto con Martin y él lo está vigilando con los demás cazadores. Estás seguro y a salvo, van a estar vigilando el motel toda la noche y ante cualquier cosa, van a reaccionar”, dijo suavemente, tratando de tranquilizar a Sam. “Queres que esta noche nos quedemos los tres en la misma habitación?”
Castiel miró a Sam, esperando a que este respondiera. “Tal vez no es mala idea”
Sam frunció el ceño, cerró los ojos y ordenó sus pensamientos, “No. Vamos a seguir con el plan, si Dean ve que algo es diferente va a saber sobre la emboscada. Todo debe seguir igual que el primer motel. Trata de que la habitación esté lo más cerca posible, pero debemos hacerle creer a Dean que estoy solo con Castiel. Decile a Martin que los demás no se queden estacionados, que den vueltas. No sabemos qué autos puede Dean reconocer”, dijo con determinación y todos se pusieron de acuerdo.
“Vos das las ordenes, jefe”, dijo Mike.
Lo que no sabían era que Martin los había traicionado. No fue su intención y se sintió como una mierda por traicionar a Mike y hacerle lo que estaba por hacer a Sam. En lugar de decirles a los demás cazadores que dieran vueltas alrededor en las cercanías del motel, les dijo que Mike, Sam y Castiel iban a ir al próximo, y que querían que ellos llegasen primero. Luego llamó a Dean y le dijo en qué habitación se encontraban tanto Sam y Castiel como la de Mike.
Después de que la llamada terminó, Martin cerró los ojos y suspiró. Sabía que la decisión que acababa de tomar lo iba a perseguir por el resto de su vida. No se quería imaginar lo que Mike y Castiel le iban a hacer cuando se enteraran de su traición. Pero después de su conversación con Dean en ese bar, vio la honestidad en el hombre y comprendió que si quería conservar a sus amigos y compañeros vivos, entonces tenía que darle a Dean lo que más quería.
Solo quería un poco de paz. Aunque sea a costa de Sam.
En ese momento, el sonido de un mensaje entrante en su celular interrumpió sus pensamientos.
…
En la mitad de la noche, Martin se aproximó hasta la puerta de la habitación de Mike, llamó y esperó a que este le abriera.
Mike abrió la puerta con su arma en la espalda, pero sonrió y se relajó cuando vio que era Martin. “Martin, ¿pasó algo?”, preguntó algo preocupado.
Martin miró a su alrededor antes de poner una mano en el hombro de Mike, se aproximó más a este y le clavó una aguja con sedante que tenía en su otra mano en el cuello de su amigo. “En serio perdón por esto”, susurró, mientras veía como su amigo perdía el control de su cuerpo y se cayó sobre Martin. Luego, Martin colocó a Mike sobre la cama y trabó la puerta de la habitación con sigilo, y le mandó un mensaje a Dean de que su parte estaba hecha.
Se subió a su auto, lo puso en marcha y arrancó hacia la ruta, su parte estaba hecha.
Ignoro las lágrimas que corrían por su rostro.
…
Dean vio a Martin subirse a su auto e irse. Así que observó unos momentos alrededor del motel, y se bajó del auto, se aproximó a la habitación de Sam, forzó la puerta e intentó entrar lo más sigiloso que pudo. Sonrió al ver a su hermanito en una de las camas durmiendo. De inmediato, vio de reojo a Castiel mirarlo con horror y comenzó a acercarse a él y Dean lanzó un pequeño hechizo que inmovilizó al ángel en ese lugar. Luego Dean fijó su vista a su hermanito, quien por todo el alboroto, se había levantado de la cama y lo miraba con horror.
“Sammy”, dijo Dean con una expresión de felicidad pura en su rostro. Frunció el ceño cuando su hermanito en lugar de ir hacia él dio pasos hacia atrás para chocar contra la pared, y cuando Dean avanzó solo un centímetro, vio como su Sammy sacó un arma y le apuntó al pecho. “Qué estás haciendo con eso, Sammy?”
Sam se rió secamente, “¿Qué te parece que estoy haciendo?”
Dean cerró los ojos, “Como había extrañado tu voz, hermanito. No tenes ni idea”, dijo con una mirada cariñosa. “No tenemos tiempo para esto, vamos al auto”
“No voy a ir lado con vos”, dijo Sam con determinación y se incorporó para despegar su cuerpo de la pared. Del otro lado, Castiel sonrió con orgullo por cómo Sam se plantó contra Dean.
Dean suspiró, “Sé que te asuste con mis acciones, Sammy. Lo lamento mucho. Sé que hice cosas que…”
“Me violaste”, interrumpió Sam.
Dean dio un paso hacia atrás, como si alguien le hubiera golpeado el pecho. “No, yo..”, tartamudeo sacudiendo la cabeza.
“Lo hiciste”, dijo Sam con la voz ahogada. “Mataste personas muy importantes para mi, me encerraste y me mantuviste drogado, débil y sumiso. Hiciste lo que quisiste con mi cuerpo y no te importó lo que yo quería”
Dean abrió y cerró la boca, no sabía qué decir ante eso. Cerró los ojos y cuando los volvió a abrir los tenía llorosos. “Te amo, Sammy. Quería que me amaras, que me vieras, que me eligieras por sobre el resto. Como yo lo hice. Siempre te puse primero”
“Yo te amaba, Dean. Solo que no de la misma forma. Pero eso no te vasto, querías más”, dijo Sam con los dientes apretados.
“Dame otra oportunidad”, dijo Dean prácticamente con desesperación. “Te prometo que conmigo vas a ser feliz, Sammy. Ese es mi trabajo después de todo, ¿no? Proteger, cuidar y amar a mi hermanito”, dijo esperanzado. “La primera vez que estuvimos juntos lo querías, lo disfrutaste y me quisiste. Podemos volver a eso”
Sam cerró los ojos y cuando los abrió, se encontró con la mirada penetrante de Castiel. Quien lo miraba implorando que no escuchara a Dean, que no se dejara engañar por sus palabras. Sam enfocó su mirada en su hermano mayor, la persona que más había amado y quien más lo había amado a él, quien lo había criado, quien le había enseñado a hablar, a caminar, a escribir, quién lo ayudó con sus tareas y quien lo protegió de los abusos de John Winchester. Miró a su alma gemela a los ojos y dijo, “Te amo, Dean”, vio por última vez la sonrisa en el rostro de su hermano, y trató de guardarla en su memoria.
Entonces Sam disparó.
…
Una semana después, Mike, Sam y Castiel se dirigieron al búnker. Bajaron las escaleras y sus pasos resonaron en el lugar que ahora estaba completamente vacío.
“Esto es increíble”, susurró Mike admirando el lugar, una vez que Sam prendió las luces.
Sam sonrió. “Te lo dije, este lugar es ideal para que sea un refugio para los cazadores. Hay mucho material, armamento y varias habitaciones. Podrían quedarse entre cacerías, vivir o reponerse de sus heridas cuando lo necesiten”
Mike asintió. “Muchas gracias por hacer esto, Sam”, dijo con suavidad apretando el hombro de su amigo. Le conmovía que Sam eligiera hacer esto después de todo lo que pasó en ese lugar. “¿Estás seguro que no te queres quedar? Después de todo es tu hogar, Sam”
Sam negó con la cabeza. “Ya no. No tengo buenos recuerdos de este lugar, Mike. Ahora se va a convertir en algo más. Tal vez en lo que siempre tuvo que ser”
“Creo que lo que están haciendo es increíble”, añadió Castiel orgulloso. “Puedo revisar los sigilos para saber si Dean dejó alguna trampa y para revisar los que ya estaban. Asi ninguna criatura puede violar la entrada”
“Eso sería genial. Gracias, Castiel”, dijo Mike. Sacó unas llaves de su bolsillo y se las dio a Sam, “Las llaves de tu cabaña”, dijo cuando vio la mirada de confusión de Sam.
“Mike…”
“Vamos, Sam. Acéptala. Vi lo enamorado que estabas no solo de la cabaña sino de la ciudad. Hasta tenes un buen trabajo allí. Podes tener una buena, tranquila, y aburrida vida. Dios sabe que lo mereces”, dijo Mike.
Sam suspiró, sonrió y aceptó las llaves. “Muchas gracias, Mike”. Se dio vuelta para mirar a Castiel, básicamente haciendo la pregunta con la mirada.
“Yo voy a donde vos vayas, Sam”, dijo Castiel con suavidad y encogiéndose de hombros.
Mike sonrió con complicidad ante el momento entre los dos hombres y se aclaró la garganta. “Voy a dar una vuelta si no les molesta”
“Este lugar es tuyo, Mike. Podes hacer lo que quieras. No nos tenes que pedir permiso”, dijo Sam con una gran sonrisa. Mike parecía un niño por como miraba todo con gran admiración.
…
Sam fue a su antigua habitación y comenzó a meter sus cosas en un bolso. Por obvias razones, como ser encerrado por Dean en el calabozo y luego el rescate por parte de Castiel, Sam había dejado muchas de sus posesiones en el bunker. Por suerte su hermano no las había cambiado de lugar.
Cuando encontró su caja de madera, la abrió y sonrió ante las fotos que tenía con su hermano cuando eran jovenes, fotos viejas de sus padres que habían sobrevivido el incendio y aguanto las ganas de llorar cuando sacó el amuleto y lo observó en sus manos. Una parte de él quería tirar todo, eso tenía sentido. Todo eso había sido una mentira, su hermano no había sido la persona que Sam creía que era. Pero no pudo. Sam no podía deshacerse de todo. Olvidar a Dean no era la solución. Sam había amado a su hermano, y si era completamente honesto consigo mismo, aun lo amaba y lo iba a seguir amando por el resto de su vida.
Cerró su bolso y estaba a punto de ir con Castiel hacia la puerta de salida, cuando sintió que debía visitar otro lugar primero. Se dirigió hacia el calabozo.
Cuando ingresó al lugar, todo seguía exactamente igual que cuando Castiel lo sacó de allí. Estaba limpio y arreglado. Seguramente Dean pensó que iba a tener éxito en su plan de secuestrar a Sam y tenía pensado llevarlo de vuelta ahí. Sam se estremeció, su corazón comenzó a latir rápidamente y sus manos se pusieron sudorosas. Cerró los ojos y se comenzó a decir que Dean estaba muerto y que nunca más lo iba a encerrar en ese lugar, pero de todos modos, la mente de Sam volvió a esa noche.
…
Hace una semana atrás…
Todo se quedó en completo silencio, Sam aún tenía extendido su brazo con el arma apuntando al ahora cadáver de Dean. Todo su cuerpo temblaba y no lograba controlar su respiración. Había matado a su hermano. A su Dean.
Sam observó como Castiel se acercó lentamente al cuerpo en el suelo, ya se había liberado de cualquier hechizo que Dean había usado para mantener al ángel en su lugar. Castiel se arrodilló, puso una mano en el pecho de Dean y dijo, “Está muerto”, con voz sombría y miró a Sam con compasión en sus ojos.
Ambos hombres miraron hacia la puerta cuando Mike entró con su arma entre sus manos y se quedó atónito al ver el cuerpo de Dean en el suelo, su mirada fue a Sam inmediatamente. “¿Estás bien, Sam?”
Sam no supo cómo responder a eso, solo sentía sus lágrimas corriendo por su mejillas. Por dentro estaba igual que Dean. Sentía que estaba muerto.
…
“Sam, ¿estás bien?”
Una voz trajo de vuelta a Sam a la realidad y se dio vuelta. Sonrió cuando vio que era Castiel, quien lo miraba con preocupación desde la puerta del calabozo. “Estoy bien, Cas”, y se acercó al ángel. “Gracias a vos”, dijo agradecido, pero su voz sonaba ahogada.
“No te creo”, dijo Castiel con una mueca. “No entiendo porque los humanos dicen eso cuando en realidad no están bien. Te conozco, Sam. No estás bien”
Sam se rió y asintió. “Es verdad, no lo estoy. Supongo que lo decimos porque es lo que en el fondo deseamos. Queremos estar bien, y tal vez si nos lo decimos lo suficiente se va a hacer realidad”, reflexiono Sam. “Pero tenes razón, no estoy bien. Me va a llevar tiempo estar bien, Cas”
Castiel miró a Sam atentamente, con esos grandes ojos azules, tomó una de las manos de Sam y las envolvió entre las suyas. “Y yo voy a estar allí con vos, Sam. En cada paso del camino”, dijo con suavidad, casi como un susurro. Como si fuera un secreto entre Sam y él.
“Lo sé”, contestó Sam algo sonrojado. “Cas…”
“No se si sea el momento de decir esto, pero ya no puedo soportar esconder mis sentimientos por vos, Sam. Con lo listo que sos seguramente hace tiempo que lo sabías”, dijo Castiel de una vez. “Pero me equivoco al pensar que mis sentimientos tal vez son correspondidos? Preguntó Castiel esperanzado.
Sam abrió y cerró la boca, cerró los ojos y sonrió. “Lo son, Cas. Por supuesto que son correspondidos”, confesó Sam. “Pero..”
Castiel lo interrumpió, “Yo te voy a esperar, Sam. Ya dijiste que no estás bien, estás en un mal lugar ahora, y no hace falta que decidamos nada en este momento. Como dije, estoy para vos. Siempre voy a estar para vos”
Lágrimas de felicidad se asomaron por los ojos de Sam. “Y yo siempre voy a estar para vos tambien, Cas”, dijo apoyando su frente contra la de Castiel. Luego se alejó y tomó el rostro de Castiel entre sus manos. El rostro de Castiel tenía una sonrisa radiante en él, y Sam dijo, “Hace años que me muero por hacer esto”, y besó a su ángel y sintió que se derretía cuando el Castiel le devolvió el beso.
FIN
