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Nadie sabe cómo nacieron los híbridos o el porque, solo se sabe que la primera generación nació de padres humanos normales y corrientes, junto a ellos el pánico inicio, la confusión se volvió en miedo y el miedo puede convertir a la gente en algo horrible, sin embargo con la segunda odeala de nacimientos híbridos la reacción de la gente fue distinta, en especial la de la gente con poder. la primera vez que alguien vio a un híbrido crecido fue con una correa y collar decorado con diamantes, este híbrido era la mascota de un actor importante en su tiempo y las reacciones fueron variadas, pero gracias a ese híbrido la vida y oportunidades de su especie mejoraron, los híbridos ya no eran abandonados a su muerte o asesinados en cuanto nacían si no que ahora eran tratados como una nueva especie animal y con ello reservas y centros de adopción se crearon, se les permitía crecer y a las generaciones que llegaron después se les permitió aprender para que ayudarán en el creacer del hogar o simplemente para ayudar gente que dependía de alguien más; aunque estos también se volvieron en algo importante en la sociedad de los famosos, porque entre más exótico tu híbrido más poder tenias y los carnívoros eran sin duda la punta de la pirámide y todos querían uno, pero esto eran demasiado difíciles de domar y aún más de enseñar, por ello todo aquel que tuviera un híbrido carnívoro domado era importante y respetado, nadie había tenido uno que hablara al menos no en la alta sociedad, por el momento.
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La familia Ryomen era una familia importante en el bajo mundo, vendiendo armas y drogas a cualquiera y en desaparecer a gente, ellos eran conocidos por trabajar en conjunto con híbridos, lo cuales eran una parte importante en sus líneas, los Ryomen no solo tenían poder social en cualquier sitio, si no que también tenía poder financiero eran una de las familias más millonaria no solo en Japón si no que en todo el mundo y su riqueza aumentaba con cada día que pasaba.
Los Ryomen contaban con solo tres integrantes humanos junto a sus híbridos, Akuma el patriarca y líder actual de todo lo relacionado a los trabajos que se realizan, el era dueño de una híbrido conejo de nombre Ichika el cuál tenía desde que fue nombrado líder de la familia, su híbrido lo ayuda en diferentes misiones o reuniones al poder oír todo lo que se decía a su alrededor; Natsu era la segunda al mando y la esposa de Akuma, ella tenía un híbrido búho de nombre Kazuki quien también ayudaba en sus negocios al tener una buena memoria y una increíble vista, este había sido un regalo de unión por parte de su esposo; y por último sukuna el heredero de todo y el más salico de toda su familia, el era una combinación de sus padres y su más grande orgullo, el tenía un híbrido de leopardo de las nieves cuyo nombre era Satoru, el híbrido tenía tres años menos que Sukuna y había llegado a la familia desde que era un bebé, había sido encontrado en un almacén donde Akuma había matado a un grupo que había robado de su mercancía, en el almacén se encontraban varios híbridos de diferentes edades y tipos pero el que más llamo su atención fue el pequeño leopardo de cabello y piel blanca y sin dudarlo lo llevo a casa, fue criado y educado junto a Sukuna como si fuera un hijo más del matrimonio.
La familia tenía múltiples reglas pero la más destaca era que todos, incluyendo a sus híbridos debían estar en la cena para poder tener un momento en familia y eso era lo que tenían actualmente, solamente esperaban al último integrante de la familia.
— ¿Porque tarda tanto? — Akuma pregunto por quinta vez esa noche observando la hora en su reloj observando que su hijo ya llevaba media hija de retraso.
— tranquilo cariño, estoy segura de que ya vienen en camino — Natsu comento tomando su copa con agua para tomar un poco de ella y tal como dijo, Ichika movió sus orejas y casi inmediatamente las puertas del comedor se abrieron de rolpe por un jóven adulto con el cabello desordenado de un color rojo al igual a sus ojos, respiración agitada, un sonrojó en sus mejillas y labios hinchados — te lo dije — la mujer dijo con un toque de burla al ver a su hijo en tal estado
— lamentamos la tardanza — sukuna habló con su voz ronca parándose derecho y acomodando su camisa de vestir antes de entrar al comedor — estábamos... terminando algunos asuntos — dijo dirigiendo una sutil vista a su compañero que caminaba tras el, quien lucía un cabello mucho más desordenado de lo normal, sus orejas estaban aplastadas sobre su cabeza, el sonrojo sobre sus mejillas era mucho más intenso por su pálida piel, sus labios estaban hinchalos y una sutil mancha roja iniciaba de su labio inferior y manchaba un poco su barbilla, sus ojos de un azul único en todo el mundo se encontraban vidriosos y sus pupilas estaban dilatadas y su cola estaba enrollada alrededor de su pierna — madre, padre — el mayor saludo antes de apartas una de las sillas de la mesa y hacer un gesto al híbrido menor de que se sentará, Satoru siguió la orden no dicha, pero al hacerlo Natsu notó un moretón en el pálido cuello que era tapado por el elegante collar negro con diseños rojos.
— y... — Natsu dirigió una mirada a su pareja quien veía al dúo con diversión, mientas que Ichika solo negaba con la cabeza mientras tomaba de su jugo de zanahoria — ¿Que asuntos eran los que los atrasaron tanto?
— nada importante — Sukuna respondió de inmediato volviendo a su yo normal, a diferencia de su compañero que parecía aún está intentando calmarse.
Los esposos una vez más compartieron una mirada de burla, solo que en esta ocasión Natsu rascó levemente su cuello y ante eso Akuma sonrió de manera diabólica.
— Satoru, estás herido? — el albino lo miro con un toque de sorpresa, su compañero en cambio miro a su plato como si fuera lo más interesante del mundo — tienes un moretón.
— ah... Solo es el collar, estaba muy ajustado, pero ya está bien, no tiene que preocuparse — el felino respondió sin ver a nadie directamente a los ojos, un arto lindo si le preguntan a Natsu
— en mis tiempos se llamaban chupetones — la mujer pelirroja comenzó levantando el collar para ver mejor el chupetón.
— madre, porfavor — sukuna comento enojado quitando la mano de la mujer del cuello del peliblanco — ¿podemos comer de una vez?
— creo que Satoru ya comió bastante — el matrimonio junto al búho rieron ante el comentario de la coneja, ocasionando que el mencionado se pusiera nuevamente rojo por la vergüenza, mientas que el Ryomen murmuraba maldiciones en voz baja.
— espero que no sea haci — Akuma comenzó a decir limpiando las lágrimas causadas por la risa — porque yo mismo conseguí la carné para ti y sería un desperdicio tirarla, sin mencionar que Uraume estará enojado por ello.
— es suave? — Satoru cuestionó con sus orejas levantadas toda vergüenza olvidada, gracias a la comida.
— pedí que cocinara el muslo, se que es tu favorito — mientas hablaba hizo un gesto con la mano a uno de los sirvientes que estaban cerca a una puerta diferente por dónde los más jóvenes habían entrado, el sirviente inmediatamente acato la orden y salió camino a la cocina — dijo que intentaría hacer una nueva receta haci que, sin duda lo disfrutarás.
Mientras la comida era llevada a la mesa la familia hablaba sobre su día, omitiendo el trabajo familiar, también contaban historias o quejas y críticas sobre algunas familias que conocían, era una escena extraña iniciando con los híbridos sentados en la misma mesa que sus dueños, ya que los Ryomen eran conocidos por su extrañeza ellos no comían si su compañero no estaba a su lado, eran la única familia que hacía eso lo que ocasiono opiniones bastante variadas.
Cuando todos los sirvientes salieron del comedor, la familia agradeció la comida, antes de comer, mientas que cuatro de ellos comían carne, junto a una sopa y ensalada, la híbrido conejo comía una ensalada de diferentes verduras y frutas, Satoru por otra parte solo tenía carne en su plato bañada por una salsa dulce pero picante al mismo tiempo, el felino hacia sonidos de placer cada que ingresaba un poco de carne a su boca, llamando la atención de sukuna quien lo observo atentamente.
— ¿tan bueno está? — el mayor preguntó con la vista pegada al piblanco, quien en ese momento parecía más una ardilla con sus mejillas llenas de comida. El carnívoro sintió con la cabeza para acercarle el plato al otro para que tomara un poco y esté así lo hizo, con un poco de duda llevo la carne a su boca para al igual que el felino soltar un gemido de placer ganando la atención de los otros quienes habían dejado de charlar — carajo, está delicioso! — dijo para tomar más carne y al igual de la ves pasada un sonido gustoso salió de el — mierda, es lo mejor que he comido en mi maldita vida.
— Sukuna, lenguaje — Natsu intento regañarlo, pero esto callo en oídos sordos porque su hijo se encontraba intentando quitarle el plato al leopardo quien hacía de todo para que esto no pasará, la mujer estaba segura de que el menor de los dos estaban a nada de morder a sukuna — Sukuna — intento nuevamente, pero no consiguió nada, la voz de sukuna se escuchaba por el comedor aún más alta que la suya, exigiendo a Satoru que de diera el plato y los gruñidos de este ya se escuchaban más como una promesa que una advertencia — un poco de ayuda me vendía bien — la mujer hablo directamente a su esposo quien veía todo con gan diversión, a su dalo la híbrido conejo grababa todo con su celular.
— deja que Satoru lo muerda, talvez haci aprenda la lección — no faltó mucho para que el gritó de dolor y enojo por parte de Sukuna se escuchará seguido por una increíble cantidad de maldiciones — y por ello no debes quitarle la comida al gato — este dijo observando a su hijo quien de devolvió la mirada enojado manteniendo una mano sobre su brazo donde suponen fue mordido, Satoru en cambio siguió comiendo dirigiendo su mirada a sukuna cuando esté se movía demasiado cerca de el.
Después de aquel accidente la cena siguió sin ninguna interrupción, solo con burlas por parte de la híbrido a Sukuna y respuesta cortantes de este, quién al final de cena se contento al recibir el último pedazo de carne por parte de Satoru en una ofenda de paz, el matrimonio no lo culpaba, el probé felino compartía habitación con el pelirojo y ambos sabían que su hijo era un poco salico con más venganzas, prosibremente el híbrido leopardo no caminaría por una semana si el joven heredero estaba enojado con el.
