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Albedo al conocer a Aether se sintió como un idiota enamorado.
La atención que recibía del chico rubio, su suave sonrisa, esas miradas llenas de determinación y admiración.
Aether era un ser precioso que quería cuidar.
Aether al conocer a Albedo sintió admiración y pensó que Albedo podía ser un gran amigo.
Ambos se admiraban de diferentes maneras, uno admiraba con un fuerte amor y el otro sentía una gran hermandad.
El amor también puede florecer de diferentes maneras.
Albedo sentía que el amor era como la galaxia, tan extensa y sin límites, mientras que Aether no creía en el amor.
Eran tan diferentes, pero se entendían a la perfección.
“Aether, si algún día llego a faltar o algo así, espero y me recuerdes como una persona alegré y que te quiere con todo su corazón” dice de la nada en una de las misiones Albedo, Aether no entendía el porqué sintió un escozor en su corazón, pero asiente, mientras Paimon hablaba tonterías que a él ni le importaba.
“Si así es tu deseo, entonces lo cumpliré” dice suavemente Aether, la sonrisa tan brillante que le dió Albedo, hizo que su corazón palpitara de angustia.
No quería sentir esa extraña sensación, la odiaba.
Más no quería decepcionar a Albedo al negarle la petición.
***
Nunca debí haber llamado
Porque sabía que me dejarías
Pero no pensé que pudieras hacerlo tan fácilmente
Y nunca debí haber tomado tu mano
En esa fría noche lluviosa
Porque más adelante, causaría otra pelea
***
Aether recibió una llamada una fría noche de Diciembre.
Era Albedo, solicitando su ayuda.
Al llegar encuentra el lugar hecho un desastre y a Albedo llorando.
“¿Qué pasó aquí?” Pregunta Aether preocupado por el estado de su amigo.
“No soy suficiente para la persona que amo” dice con sus ojos rojos por el llanto, “o tal vez no se ha dado cuenta de mis señales, quiero creer que al menos soy importante en su vida, pero siempre está rodeado de muchas personas, siento que no soy suficiente”.
“Pero si lo eres, eres una linda persona, te preocupas por las personas que amas y los cuidas como si fueran parte de ti” Aether no podía creerlo, ¿Acaso esa persona no ve los encantos de Albedo? “Esa persona debe de estar ciega”.
“Tal vez lo esté” Albedo murmura, al sentir la mano de Aether en su hombro, tratando de darle consuelo.
“Vamos a tratar de relajarnos y a limpiar esté desastre que hiciste” Aether le sonríe suavemente, “además que no vale la pena destruir tu espacio por una persona que no ve lo hermoso que eres” Aether habló como si esa persona de la cual Albedo estaba enamorado fuera un idiota.
Albedo se ríe a carcajadas, sabiendo que Aether se estaba maldiciendo a sí mismo, pero eso no lo debe de saber.
***
Aether estuvo para Albedo en ese momento de dolor, literalmente estuvo en el momento en donde tenía el corazón destrozado por quién sabe que persona.
Ahora era Albedo el que trataba de consolarlo por su ruptura con Scara.
Aunque todavía sentía la mirada de decepción de su amigo al enterarse apenas de que tenía pareja y nunca le había dicho nada.
No sabía si le dolía más la ruptura con Scara o esa lejanía que estaba sintiendo últimamente con Albedo.
No quería perder su amistad, pero tal parece que algunas veces las amistades pasan por su momento de fragilidad.
“Lo superarás, así como yo también estoy tratando de superar esté amor unilateral” Albedo lo consuela con su típica sonrisa, mientras suavemente le hacía un pequeño masaje en su cabeza, “no todas las veces las almas gemelas están destinadas a ser” Aether no entendía porqué de la nada Albedo decía esas palabras, pero le dolía.
“No digas eso, en cualquier universo, si sus almas se encuentran, tarde o temprano podrán ser felices”, Aether no quería pelear, pero últimamente sentía que tal vez el amor no era sufrir, sino saber quién era la persona indicada, lastimosamente Albedo ya no pensaba lo mismo.
Ambos estaban sin saberlo estaban intercambiando sus roles.
Ahora el sufrimiento sería para ambas almas que sintieron el dolor y la traición.
***
Extraño, eso es todo lo que veo
Cuando te miro a los ojos
Un alma gemela que no estaba destinada a ser
Extraño, quien sabe todos mis secretos
Puede separarme y romper mi corazón
Un alma gemela que no estaba destinada a ser
***
Aether se sentía solo, Albedo ya no le contestaba como antes y ahora esas suaves sonrisas iban para su hermana Lumine.
No le gustaba ese sentimiento, lo odiaba más que nada.
Odiaba ver a Albedo ser feliz con su hermana.
Odia sentir envidia, de que Albedo abrazara a su hermana.
Lo odiaba, pero odiaba más no ser el portador de esa suave mirada llena de amor que le daba Albedo a las demás personas.
Lumine se sienta al lado de su hermano.
“¿Qué tienes?” Aether trato de ignorar a su hermana, pero Lumine era insistente, “es extraño no ver a Albedo detrás de ti”, Aether no pudo evitar morderse el labio, no quería tratar mal a su hermana, “pero entiendo el motivo de su alejamiento”, Aether mueve sus ojos esperanzado de que Lumine le dijera algo, pero ella permaneció en silencio y abandona la habitación, “lo sabrás con el tiempo”.
Aether odio que su hermana fuera la única en saber el cambio de Albedo.
Se encerró en su habitación recordando cuando conoció
***
Ojalá pudiera volver al día en que nos conocimos y dejarte
Siéntate y luce bonita
Nunca debí haber llamado
Nunca debí haber sostenido
Nunca debería haber besado
Nunca debería haber dicho
***
Albedo llamó a Aether una fría madrugada de febrero.
“Necesito que vengas al hospital, es urgente” fue lo único que escucho antes de escuchar el pitido de finalización de la llamada, sin importar si estaba en pijama, salió a ver a la única persona con quién quería hablar desde hace meses y que desde el último día de diciembre le dejó de hablar, al llegar encuentra a sus amigos y a Lumine, que simplemente le sonríe con una mirada de disculpas.
“Piso 5, número 3” Lumine le habla cómo si sus palabras lo iban a romper, no le gusto esa sensación de abandono.
Cuando Aether llega a la habitación, se encuentra con un Albedo muy enfermo y pálido.
“No quería que me vieras en estás condiciones, pero tampoco quería que pensaras mal” Albedo está muy despierto a pesar de su condición, Aether iba a regañarlo por no descansar, “no tengo tiempo, creo que me queda poco tiempo para decirte mis sentimientos y el porqué de mi alejamiento”.
“Me sentí triste, muy triste de tu alejamiento, pero eso no importa ahora, cuando estés mejor me dices todo lo que quieras” Aether intento que Albedo descansará, pero los ojos de Albedo decían otra cosa, tuvo un mal presentimiento.
“Creo que no me estás entendiendo, así como las veces anteriores que trate de hablar contigo o mis indirectas, entonces seré directo” Albedo sentía un amargo sabor en su boca, odiaba tratar a Aether como si fuera un completo idiota, aunque lo era, “tengo cáncer terminal”.
“¿Cómo? ¿Por qué no me lo habías dicho?” Aether tenía el corazón en la boca, sus ojos se llenaron de lágrimas.
“Estabas pasando por un mal momento cuando me descubrieron el cáncer, así cómo tú buen amigo, decidí callar para poder estar para ti, no te culpes, ya que después yo tuve miedo de decírtelo” Albedo sonreía suavemente, como solía hacerlo antes de alejarse, “quería vivir mis últimos momentos tranquilo, pero me dolía mucho estar cerca de ti, así que me aleje, pero fue una muy mala idea, decaí y heme aquí, enfermo y contando mis últimos momentos”.
“No sigas, te recuperarás” Aether no quería seguir escuchando, sus lágrimas salían como cascadas, “te recuperarás”.
“Hay que ser realista, Aether” intentar de moverse era una tarea demasiado complicado para Albedo, “déjame ir, pero antes quiero que me escuches y sepas todo”, Aether no se podía negar y más al ver el esfuerzo que hacía su Albedo, “cuando te conocí sentí un extraño flechazo por ti, con el tiempo te fuí conociendo y sabiendo tu hermosa forma de ser, lástima que tal vez me deje engañar, ya que tampoco confiaste lo suficientemente en mi, como para decirme cosas que me fui enterando por mi mismo, me dolía, pero decidí seguir por ti, ya que pensé que con el tiempo ibas a confiar en mí y en parte tuve razón, más no pensé que no confianza fuera algo nula, ya que pensaste que era débil de mente y me ocultaste que hacías que las personas se alejaran de mí, me ocultaste tu noviazgo, además que me trataste como el peor amigo cuando me comencé a alejar de ti, me siento bien de haberlo hecho, ya que no pensé que teníamos esa relación co-dependiente en donde siempre uno sale más herido que el otro, me sentí mal porque al principio pensé que no podía alejarme de ti, pero uno aprende a vivir sin las migajas recibidas”, Albedo seguía sonriendo a pesar de sus duras palabras, “no te necesito ya en mi vida, eres esa alma gemela que no estaba destinada a ser en está ni en las demás vidas, no te quiero más cerca mío, no me visites cuando muera, ya que siempre fui una carga para ti, aún sabiendo de mis sentimientos por ti” Albedo suspira fuertemente, no sentía ningún tipo de lamentaciones, “sé libre de mi y ahora forja tu propia vida sin mí” y ahí termina lo que nunca comenzó.
Aether trato de retener sus fuertes sollozos, no pensó que iba a doler cuando Albedo se enterará de todo lo que había hecho a sus espaldas, pero tiene razón, no merece estar en su vida.
“Lo entiendo, no te pido que me perdones, porque sé que no tengo perdón por todo lo que te hice, pero espero y tengas tus mejores últimos momentos” ya sea sin mi horrible presencia en ti.
Aether sale de la habitación sin esperar respuesta, pero la escucha suavemente “no te lamentes, a pesar de todo, fuiste alguien muy precioso para mí”.
Todo lo que empieza mal, termina mal.
Ahora mirando al cielo, Aether sabía que Albedo jamás lo odio a pesar de todo y por eso Albedo murió con una brillante sonrisa acompañado de sus amigos y familiares más apreciados.
