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Minho y Hyunjin se habían conocido en la universidad, siendo ambos parte de la facultad de artes, habían coincidido por casualidad en una exposición de especialidades, elogiando el trabajo del otro, congeniaron de manera magistral, volviéndose desde ese momento inseparables.
La gente que les rodeaba solía decir que el gato salvaje de Lee Minho, por fin había sido domesticado, mientras que Hwang Hyunjin por fin había encontrado a su musa.
Al inicio todo comenzó como una amistad, una muy linda y cercana, donde solo bastaba con una mirada para entenderse y con una llamada para encontrarse, sin importar la hora y el lugar.
Así fue como Minho en una noche de insomnio, terminó acudiendo a su mejor amigo, invitándolo a su casa, a pedir un combo de McDonald's y ver esas películas románticas que tanto le gustaban al menor.
Sin darse cuenta, ni mirar las manecillas del reloj, ambos había sucumbido al sueño acurrucados sobre la cama del mayor.
Cuando sus ojos se abrieron por la mañana, lo primero que pudieron apreciar fue el rostro pacífico del menor, su cabello un tanto revuelto y sus labios entreabiertos que murmuraban una queja incomprensible ante el repentino movimiento del contrario, al cual tenía entre sus brazos.
Minho se sintió embriagado por el cúmulo de sentimientos y sensaciones que le azotaron de repente. Hyunjin era su amigo, pero ¿Por qué sus labios se veían tan apetecibles en ese momento?
Teniendo el máximo cuidado, logro escapar del abrazo del menor, para dirigirse al baño.
Mirándose al espejo, notó el rojo que decoraba su rostro y sus orejas, avergonzado y confundido, se lavó la cara con la esperanza de espabilar y calmar su corazón, el cual no paraba de latir como un loco.
Camino hacia la cocina, tratando de olvidar lo que había pasado por su mente hace un momento, preparándose su habitual café helado antes de cocinar un par de panqueques para ambos.
Fue el delicioso olor lo que logró despertar al menor, el cual silenciosamente llego hasta la cocina donde vio a Lee de espaldas, lavando lo que había utilizado previamente.
Sin hacer mayor ruido, se acercó y rodeó su cintura con sus brazos.
— Buen día, hyung. — Murmuró con voz ronca al estar recién despierto.
Lee se quedó estático, temblando sin previo aviso, ante la sorpresa y el miedo de que su corazón se escapara de su pecho.
— Buenos días, Hyunnie ¿Dormiste bien?
— Mm sí, no recuerdo cuando nos quedamos dormimos, pero desperté a media noche y apague el televisor antes de acomodarme contigo nuevamente.
— Lo siento, creo que yo fui el primero en dormirme.
— No te preocupes, Minho hyung, dormir contigo es super cómodo, eres tan blandito como una almohada.
El carmín se apoderó del rostro ajeno, con esas palabras, causando que se atorara superficialmente antes de intentar desviar el tema.
— ¿Prefieres Té o Café?
— Té, con 2 de azúcar, por favor
Ambos terminaron sentados en la barra compartiendo los panqueques mientras hablaban de cualquier cosa, riendo entre bromas tontas y chistes absurdos.
Para cuando terminaron, ya eran casi la 1 de la tarde, pero poco les importo, ya que no tenían mucho más que hacer y preferían la compañía del otro antes que cualquier cosa.
...
El tiempo siguió pasando y los sentimientos mutuos no tardaron en crecer hasta el punto de que era imposible ocultarlos. Ambos se miraban con tanto amor y admiración que de un día para el otro ya se encontraban caminando juntos de la mano.
— ¿Puedes quedarte? — Pregunto Lee a horcajadas del menor.
Habían hecho una cena en conmemoración de su primer año juntos, y tras ella simplemente terminaron abrazados, en el sofá, compartiendo un par de dulces besos.
— ¿Esta noche? – Replicó.
— Para siempre.
— Quizás podría. — Respondió Hyunjin entre risas.
— O simplemente por ahora, solo… quédate conmigo.
Hyunjin no pudo evitar besarle otra vez, antes de asentir lentamente, acercando más el cuerpo ajeno al suyo, en un fuerte abrazo.
— Te amo, Lee Minho, y puedes decirme si esto está bien o mal, mas siempre que necesites una amorosa mano para ayudarte a conciliar el sueño, aquí estaré.
El mayor escondió su rostro en el hueco entre cuello y el hombro del menor, el cual comenzó a acariciar tiernamente el cabello de su amante.
— Yo también te amo, Hwang Hyunjin, es la primera vez en mi vida que sé algo con certeza y no me importa caer enamorado de ti una y otra vez, porque cada día lo hago más.
La cálida voz del mayor cada vez se iba apagando más, delatando como el sueño comenzaba a ganarle, hasta finalmente dormirlo por completo.
A la mañana siguiente, lo que ya se había vuelto rutina volvió a tomar su curso. El mayor se levantaba primero, hacía el desayuno acompañado de una taza de café y una de Té, con dos de azúcar. Su novio, bajaba posteriormente, le abrazaba, deseándole un buen día con un beso en la mejilla.
— El día está precioso, se nota como llegó la primavera ¿Quieres dar un paseo? Hyung.
— Lo está, pero sinceramente no hay nada que quiera más que volver a dormir, abrazado a ti, por un rato más.
— Lo que mi gatito quiera. — Dijo el menor, tomándolo del brazo para arrastrarlo hasta la habitación nuevamente.
Sorpresivamente, el primero en despertar esta vez no fue Lee, sino que Hyunjin, el cual sintió el cosquilleo causado por el cabello de su novio escondido entre su cuello.
Fue imposible contener una sonrisa ante la tierna imagen de su mayor. Minho solía ser considerado alguien frío, incluso intimidante por el exterior, pero para Hyunjin, solo era un dulce gatito que necesitaba de un abrazo para dormir plácidamente.
Repartiendo pequeños besos por el rostro ajeno, logró despertar a su novio, suavemente, el cual solo pudo reír ante la lluvia de besos que estaba recibiendo.
— Me encanta despertar así.
— Podría hacerlo todos los días, si así quisieras.
— ¿Qué estás insinuando? Hwang Hyunjin.
— Prácticamente, ya vivo aquí, porque hacernos los tontos por más tiempo.
— Yo quería preguntártelo de una manera especial.
— Siempre que sea contigo será especial, amor.
— Por el amor de Dios, puedes parar de decir cosas tan cursis, siento que el corazón se me va a salir del pecho.
— Pues no es muy diferente a lo que yo siento cuando me miras así.
— ¿Así cómo? — Cuestionó Lee.
— Así como si estuvieras observando la obra más bella, alguna vez creada.
— Es porque eso eres para mí, Hyunnie, mi café helado por la mañana, mi lugar seguro y lo mejor que me ha pasado en la vida. ¿Será mi amor eterno suficientemente para mantenerte a mi lado? Cuando todo lo que haces es brillar cada vez más.
— Es más que suficiente, porque todo ese brillo se debe a él.
Las suaves risas no tardaron en llegar nuevamente, sellando su amor, bajo otro dulce beso, con un ligero sabor a café helado.
