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Cuando Shen Yuan llegó al universo de la novela "Camino del Orgulloso Demonio Inmortal" supo que estaba jodido
Cuando tuvo conocimiento de que el cuerpo en el que su alma actualmente residía no era otro más que el del gran villano escoria de su novela menos preferida, supo que estaba aún más jodido.
Cuando el sistema, horrible por cierto, arrojó una gran variedad de datos e información en donde se resaltaba algo llamado 'ABO', dígase el famoso —quizá no tanto para Shen Yuan— omegaverse; realmente quiso poner fin a su sufrimiento en ese momento.
¡Pero no todo estaba tan mal, bien! Quiero decir, ¡Vamos!, ¡A pesar de la poca coherencia que tuvo Camino del Orgulloso Demonio Inmortal, sigue teniendo una construcción de mundo interesante!
Monstruos, bestias, flora y fauna, ¡Qué interesante resultaría verlas todas! ¿Villano escoria?, ¿Omega?, ¡Qué importa!, ¡Es lo suficientemente fuerte para explorar, jaja!
Además, siempre y cuando pueda desactivar la restricción de OOC puede darle un buen futuro a su pequeño lotito blanco, su ovejita y el señor demonio al que más admira: Luo Binghe.
Tal vez, y solo tal vez, Shen Yuan debió haberse informado mucho más acerca de las tradiciones del mundo al que fue transmigrado...
Quiero decir, era solo una noche helada más en su casa de bambú, Binghe había trabajado duramente a lo largo del día que ni siquiera podía mantener los ojos completamente abiertos mientras recibía sus lecciones personales de caligrafía.
Shen Yuan solo se había acercado, acariciando su cabeza y susurrando que fuera a descansar. Ante los ojos brillantes que lo recibieron con una sonrisa y un pequeño '¡Podré descansar una vez que termine!' fue casi imposible para él —Shen Yuan— el no sonreír suavemente mientras dejaba un pequeño beso en la frente de la ovejita que tenía como discípulo.
No entendió el sonrojo de Binghe, ni sus ojos que parecían a punto de derramar grandes lagrimas saladas o su sonrisa que parecía extenderse cada vez más; lo único que supo fue que realmente, realmente, adoraba ver a su pequeño Binghe feliz.
Por supuesto, tampoco entendió por qué Binghe, una vez regresando del abismo, no buscó venganza inmediata, sino que más bien tomó sus manos, besando una de ellas, sonriendo felizmente mientras decía con voz baja y dulce: "Shizun, tomó más tiempo de lo esperado, pero tu Binghe por fin es apto para aceptar tu propuesta de cortejo."
Si tan solo alguien le hubiera dicho al confundido Shen Yuan que los besos en la frente eran una invitación de cortejo...
