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Dulce Navidad.

Summary:

Siempre y cuando exista Navidad, siempre les gustará celebrarlo en familia.

Notes:

Bien, escribí esto sin querer ^^ así que espero que te guste de verdad. Ten una feliz navidad 🎄.

Work Text:

Su aspecto especialmente no era desagradable. Por durante treinta años — y luego de aquellos — se había conservado bastante bien. Tal vez mucho mejor de lo que sus caseras querrían, mejor que ellas y ellos, porque era importante.

Siempre sé y mantén una buena imagen.

Jaemin Na, el inquilino de la casa color palo de rosa, siempre era conocido por su lindo corazón y buena disposición. Las mujeres y hombres lo adoraban por ser tan buena persona, pero no lo hacía con ninguna otra intención, estaba en su ser.

Y aun así, su esposo Jeno, tampoco soltaba la mano de Jaemin en las reuniones sociales ni en los festivales de fin de año. Ellos se merecían. Por supuesto, su familia había crecido con el tiempo, igual que muchas cosas.

Cuando la Navidad llega, es una fecha importante en sus vidas, sobre todo la de Jaemin. Un fiel amante de la Navidad siempre anticipaba sus fechas con tiempo. Más allá de la celebración típica, también tenía el honor de recordar la dulzura de su aniversario de bodas. Era su fecha favorita. Y preparaba lo necesario para pasarlo en familia, luego de cumplir sus deberes con el grupo de ayuda en el que era voluntario, se dedicaba por completo a los suyos.

Empujando el carrito a través de todos esos pasillos coloridos, su corazón se derretía ante tanta cosa bonita, en especial su bebé, no paraba de tomar las cosas y querer llevarlas a su boca; lo brillante le parecía atractivo, como ese Santa Clos de juguete. Jaemin estaba pensando en cómo llevarlo todo.

- No bebé, esto es muy pequeño para ti - Jaemin alejó una figura pequeña de las manos de su bebé Jisung. El niño pataleo y fingió estar molesto. Ambos estaban usando un conjunto a juego, un abrigo blanco, a diferencia que el bebé usaba su gorrito blanco y él una bufanda. Continuaron mirando a su alrededor los adornos navideños, pero sentía que tenía muchos ya.

- Mira Jisung, ¿te gusta? - Jaemin colocó un par de orejas de reno en su cabeza, justo a la medida del bebé, pero a Jisung no le gustó del todo - Te ves precioso, ¿por qué no le enviamos una foto a papá? - la cámara de su celular apuntó hacia ambos en una divertida fotografía con Jisung haciendo una mueca y él sonriendo atractivo.

Este año, no tuvieron problemas en pasar Nochebuena en su casa, a diferencia de los anteriores años donde siempre solían viajar para compartirlo con los padres de Jaemin. Era una linda tradición, sus padres estaban encantados con los bebés, les regalaban muchos obsequios por ser sus únicos nietos. La familia Na podía ser demasiado sentida con la Navidad, ellos lo amaban con locura, algo que innegablemente adoptó Jaemin.

Pero era una locura. Preparar la cena y los demás preparativos jamás imaginó que sería una tarea que conllevara toda su concentración y tiempo, entonces por primera vez admiró a su madre por el trabajo que solía hacer en estas épocas, sobre todo porque era una cena maravillosa. Jaemin aceptó hacerse cargo de la cena solo porque pensó que sería sencillo, y claro que no lo fue. Cuando se vio en aprietos, no tuvo más opción que pedir ayuda a su concuñado, el esposo del hermano mayor de Jeno, así que debió invitarlos también, aunque esa era la idea principal al inicio.

La mujer del mostrador se acercó a ellos con un par de bolsas en mano, mismas que Jaemin recibió de imprevisto. Habían muchas bolsas de verdad. Jeno se lo había dicho, podía usar la tarjeta esta Navidad.

- Ah, pero qué hermoso bebé - Seohyun sonrió con amabilidad hacia Jisung, él estaba jugando con los botones de su abrigo. Conocía a la familia Lee desde tiempo atrás, así que vio crecer al primer niño, y ahora a éste - ¿Cómo te llamas, cielito?

- ¡Sung! - aplaudió emocionado.

- Qué lindo - asintió mirando hacia Jaemin - De verdad crecen muy rápido.

- Tiene razón, no todos estamos preparados para eso - Jaemin guardó su tarjeta en su billetera, Jisung tenía su mano en su boca - Pero creo que me estoy acostumbrando.

Al nacer su primera hija Minjeong, no tenía idea de nada; mirar su crecimiento se convirtió en algo especial, ahora era una niña linda de cinco años, hasta que llegó de nuevo la alegría al hogar con el nacimiento de Jisung.

- Que tenga felices fiestas, señor Lee. - dijo Seohyun con una leve inclinación de su cabeza.

- Felices fiestas para ti también - Jaemin miró a Jisung - Di adiós, Jisung - el niño únicamente se despidió con un movimiento de su mano porque su hablar no era tan extenso todavía.

La nieve estaba empezando a caer y sabía cuanto sus hijos adoraban la nieve. Rápido cubrió a Jisung con su abrigo mientras buscaban el automóvil. Caminando por las calles, encontraron una tienda de ropa la cual no había visto antes, tal vez era nueva, pero estaba allí presentado un lindo suéter que amó a los pocos segundos.

Ahora que la familia llegaría a su hogar, se le hizo buena idea comprar un par como su estreno de la noche.

 

[...]

 

Jeno sostuvo a Minjeong en sus brazos haciéndola reír. La niña estaba encantada con todas las muecas y cosquillas que su padre hacía. El jardín del hogar era amplio, lo suficiente para que ella y su hermano jueguen sin problemas.

En un momento oportuno, las cortinas del salón se hicieron a un lado por una mano delgada que pertenecía a Jaemin, y se dejó ver su rostro hacia su marido, un rostro sugerente para él en un indicativo de silencio, pues estaba hablando al teléfono.

- Minnie, ¿por qué no vamos adentro? Papi nos necesita - decía Jeno con su respiración agitada y su ropa desordenada.

- Pero aun es muy temprano.

- Sí - él colocó sus manos sobre sus rodillas para estar a la misma altura de su hija -, pero papi debe prepararse y prepararte a ti también para verte como una hermosa princesa.

- Quiero ser una princesa.

- Sí lo eres cielito - la niña tomó la mano de su padre.

Siempre estaría fascinado por el enorme parecido que su hija mayor tenía con su esposo, lo cual no le ofendía del todo.

Jeno cerró la puerta del hogar cuando, apenas puso un pie dentro, Minjeong salió corriendo entusiasmada.

- No corras dentro de casa, Minjeong - le dijo Jeno en advertencia.

Jaemin hacía malabares para sostener a Jisung en su cadera y en su otra mano el teléfono inalambrico, intentando entender el mensaje que la mujer del otro lado de la línea decía para él. Vio a su marido venir desde el otro lado de la habitación acomodando su ropaje con un rostro expectante. Al ver al hombre, su bebé extendió sus manitas y Jeno lo sostuvo, provocando muecas tontas para entrenerlo.

Sabía que su esposo era un hombre ocupado por su trabajo, los dos lo eran, pero acordaron deshacerse del trabajo por esa fecha en especifico, para dedicar su tiempo a sus hijos y familia.

- ¿Todo bien? - preguntó tranquilo. Jaemin colgó y entrelazo sus manos.

- No grabaré el mensaje de Navidad de este año, es un alivio - dijo - Miyeon se las arregló para cambiarlo.

- Todos tus videos son especiales, me encanta verte grabar - Jaemin rodó los ojos divertido sosteniendo la manita de su bebé. - Hablo en serio.

- Es una pena, pero no me gusta, me siento como un actor - soltó un suspiro.

- Eres presentador de noticias, no es lo mismo cariño.

- Salir en televisión, memorizar líneas, maquillaje... ¿Cuál es la diferencia? - se encogió de hombros. Desde que tiene memoria siempre soñó con salir en televisión, hasta que lo logró, y han sido unos maravillosos años. Era el más amado de su generación y eso lo podía ver.

- Eso nos da tiempo para la cena de esta noche. - sonrió a lo que Jaemin se contagió de ese pensamiento.

La cena, era otro punto que debían resolver.

- Tu hermano confirmó su asistencia, igual que tu primo, tu mejor amigo... - Jaemin se detuvo a medio pensar - Tienes una gran familia, Jen. Oh, y los Suh estarán aquí.

- ¿De verdad? No pensé que aceptarían.

- Son nuevos en el vecindario, tienes suerte que sea también sean socios, así que es una buena oportunidad - explicó Jaemin, quien al final sonrió de una manera amable.

Si se trataba de su bebé, Jeno era muy apegado, siempre intentaba tenerlo en brazos, no quería perderse otra de esas oportunidades. Y también Jisung, el que jugaba con los pliegues del cuello de la camisa de Jeno.

- ¿Compraste lo necesario? - mencionó haciendo alusión a las bolsas de diferentes marcas en la entrada de su hogar.

- Sí, y un par de cosas para después - Jaemin quiso evitar explicaciones precisamente por los regalos. Entonces, decidió bajar la voz un poco, solo por si su hija estuviese cerca - ¿Qué hay con los regalos de Minjeong?

- Me encargaré de eso - contestó Jeno entregando a Jisung a su esposo el que lo recibió con un beso. Jeno también se despidió de ambos con un sonoro beso.

- Date prisa, Santa.

Había mucho por hacer.

La taza de chocolate caliente fue dejada en la barra, aun estaba muy caliente para ser servida, así que Donghyuck tuvo que esperar.

Siempre le impresionó como el hogar de su cuñado se veía limpio, además olía bien, y en esta ocasión, lo hacía con un dulce olor a canela. Le preguntaría a Jaemin luego dónde conseguir las velas con aroma.

El árbol era lo atractivo de su sala, era grande, aunque lo habían comprado hacía ya muchos años atrás. Y en una de sus ramas, resplandecia la perfectamente doblada carta de Navidad para "Santa".

Jaemin regresó a Minjeong por tercera vez de su hombro a su posición mientras arreglaba el cierre de su vestido, la niña estaba muy emocionada por toda la decoración, sabía que era Navidad y que recibiría muchos dulces. Su vestido blanco combinaba a la perfección con los listones en su cabello negro. Él en cambio, lucia un bonito traje beige, del mismo modo que había vestido a Jisung.

Jaemin no tenía la menor idea de dónde comenzar con una cena de Navidad tan especial como esa. Por suerte, para él, su cuñado y el esposo de este eran tan buenos amigos, además de chefs, que estaban guiandolo.

Antes de las cinco de la tarde, ellos ya estaban allí, siendo los primeros invitados en llegar temprano. Donghyuck solo podía beber chocolate, por sus antojos. Mark lo controlaba en ese aspecto.

Jaemin era el anfitrión perfecto: una bella casa, un lindo atuendo, una decoración impecable, parecía la reina de Inglaterra en tanta modestia; y era fácil saber por qué era uno de los presentadores de noticias más cotizados de su ciudad. Pero habían ciertas cosas en la familia que, no siempre resultaban agradables de resolver.

Como el asunto de su padre.

Eso lo mantenía hecho un manojo de nervios. Sacudía las manos cada cinco minutos de forma juguetona. Quería que fuese lindo.

Él sacó la bandeja de las galletas del horno. Su pequeña Minjeong se percató de ello y ahora estaba insistiendo a Jaemin por permitirle decorar las galletas.

- Me lo prometiste - dijo alargando cada palabra.

- No quiero que ensucies tus manos o tu vestido - explicó.

- No lo haré, seré cuidadosa -

- Tienes que usar un delantal - Jaemin estiró su mano para alcanzar el dicho delantal que colocó en su hija. Luego tomó las chispas de chocolate y se las entregó en sus manos - Ten cuidado.

- Ah, las galletas de jengibre - la voz de Donghyuck los hizo alzar su rostro, parecía fascinado por eso - Qué tradicional. Mark también las hace a veces.

- ¿Crees que el tío Mark quiera ayudarme? - preguntó Minjeong a su padre.

- Tal vez. Ve a preguntarle.

La niña se bajó de su silla corriendo dentro del salón.

- Es adorable, de verdad ha crecido mucho. - dijo Donghyuck sonando nostálgico. Jaemin también lo estaba.

- Prefiero emocionarme porque ama la Navidad tanto como yo.

- Honestamente, quién no lo haría - Donghyuck movió la taza a un lado mientras tomaba asiento en una de esas sillas. - Esperaba ver tu especial de Navidad en la televisión.

- Bueno, se canceló - Jaemin se encogió de hombros con una sonrisa aliviada - Estoy bien con eso. Quería de verdad dar una buena cena. Realmente no sé si lo estoy haciendo bien - él tallo su frente con sus dedos pareciendo preocupado -, mi madre organizaba lindas cenas, no sé cómo lo hacía.

El temporizador de el honor los alertó. De ninguna forma Jaemin sabia cómo preparar pavo, así que hace un par de horas podías encontrarlo moviendo la barrita del video de su celular cada dos minutos porque no entendía el tutorial que encontró en Internet. Finalmente se rindió y creyó que hizo lo suficiente.

Cuando el pavo se cerró en el horno, él dejó su delantal a un lado.

- Es la primera Navidad sin mi madre que celebraremos aquí en Corea, y mi padre no tardará en llegar - le dijo a Donghyuck en murmullos - Pensé que podrían empezar con pie derecho con Jeno, por lo de asunto del anterior año.

Nada personal contra Lee Jeno. Desde la primera vez que se presentaron, las cosas iban bien. Fue una Navidad pasada que Jeno se pasó de copas que arruinó las cosas un poco. Desde aquel día era una incertidumbre. Jeno consideró junto a su esposo que una cena de Nochebuena un poco más sobria sería justa para limar asperezas entre él y su suegro.

El timbre de la puerta sonó y Jaemin casi sobresalta en su sitio. «Qué barbaridad» pensó. Él y Donghyuck se miraron consternados entre sí. A paso rápido, caminó a la puerta mientras acomodaba todo su atuendo, de pies a cabeza, el cabello también. Entonces dejó ir un suspiro. Todo un año debió esperar para ver de nuevo a su padre y ahora era realidad. Nadie se encuentra a la misma persona dos veces.

Su mano giró la perilla cuidadosamente. De pie, se dejó ver allí en la entrada, pulcro como puntual, a un hombre ya en sus cincuentas, con una expresión distinguida en su rostro.

Na Goongmin se estaba debatiendo en qué diría cuando viese a su hijo, hasta que vio realmente a su hijo y se quedó en blanco. Un hombre como él, más bien alto y bien puesto, no siempre tenía la paciencia que desearía; eso lo podían ver bien por los pequeños cabellos blancos que ya aparecían en su cabello negruzco. De todos modos, su hijo le estaba sonriendo e indicándole que es bienvenido a pasar a su hogar.

El hombre estaba encantado, lo que sea por ver a sus nietos, su familia en general. A excepción de alguien en particular.

- Te ves increíble para ser abuelo ya - comentó Jaemin, mirándolo con cariño.

- Tú también para ser padre.

Jaemin rio por lo bajo y abrazó al hombre; un abrazo sincero pero corto.

- Te extrañé de verdad. ¿Tuviste un buen viaje?

- Horas en el avión pero nada que no pueda soportar. - Goongmin dejó su abrigo en el sofá admirando la casa de su hijo.

Desde el momento en que se mudó de Estados Unidos, no visitó su hogar por diferentes motivos. Era bello, muy bien cuidado. Su aroma espectacular, le recordaba a los días con su esposa en su hogar en América. Su hijo lo había heredado de ella. Sin duda, aprendió también a criar una familia, tener todo lo que quisiera. Estaba feliz por Jaemin.

- En especial, tenía miedo que cambiaras de opinión - dijo - es que... ya sabes... por lo de mamá.

- Ah, no podría hacer eso; además, quería ver a mis nietos, un hombre viejo como yo solo desea pocas cosas en su vida - decía Goongmin apreciando la foto familiar ubicada en el centro del salón. La foto familiar que decidieron tomar en una sesión de fotos luego del nacimiento de Jisung, estaban los cuatro juntos, sonrientes.

- Seguro - dijo - Jeno y yo estamos felices que nos estés acompañando.

- Sí, ya lo creo - Goongmin se sentó en el sofá diciendo eso con un poco de ironía - Por cierto, ¿dónde están los niños?

Minjeong fue la primera en llegar, ella corrió directo a Goongmin en cuanto puso un pie en la sala, quien lo recibió feliz. La niña siempre fue apegada a sus abuelos.

Jaemin aprovechó esto y se retiró hacia la cocina.

 

[...]

 

Antes de las ocho, la cena estaba lista para ser servida. Ambos esposos pensaron que sería una cena de lo más privada — como la mayoría de personas en sus hogares — pero pronto se dieron cuenta que eso más parecía una cena benéfica que una familiar. Aunque estaba bien con eso, su hogar no se había sentido así de vivo hacia algunos años atrás.

Cuando Jisung comenzó a lloriquear por un pañal sucio, se lo llevó disculpándose con toda la familia unos minutos. En la tranquilidad de su habitación, hizo lo necesario para limpiar a su bebé. El niño mordía su piecito con tranquilidad. Una vez terminado, Jaemin lo tomó en brazos, y, percatandose del bonito paisaje, acercó a Jisung también a la ventana, así podría "observar" lo que él. La nieve ya había cubierto por completo todo el perímetro, pero eran las luces en las casa aledañas lo que daba un toque mágico a la noche. De repente, el cielo estaba una locura, estrellas brillando por doquier.

- Jae... - Jeno golpeó un par de veces antes de entrar en silencio y se acercó. Encontró a su esposo meciendo a su bebé cerca a la ventana.

- Vamos enseguida.

- Hay un par de reporteros allí abajo - le avisó y Jaemin rodó los ojos - Deberías atenderlos o querrán quedarse por un regalo también.

Jaemin no tuvo otra opción.

Su familia estaba encantada con su bebé, nadie lo conocía a excepción de un par de fotos que publicó en sus redes. Incluso con sus padres, y hubiera deseado tenerlos esa noche, pero las cosas fueron distintas con ellos.

Y hablando de padres, su primera impresión de su suegro, fue lo muy cambiado que estaba, y era obvio, no siempre somos jóvenes. Un apretón de manos fue suficiente, el hombre afortunadamente no le miró de pies a cabeza, en ese caso, Goongmin podría ser muy disimulado, pero seguía siendo un muy buen abuelo, había traído regalos para Minjeong y Jisung, grandes y coloridos.

Ni qué decir de su demás familia, sus primos también eran gente con mucha solvencia, querían mucho a sus hijos. Por decir, recuerda perfectamente cuando su primo Taeyong junto a su esposo, acordaron no tener hijos propios, pero tanto él como Jaehyun estaban enloqueciendo por Jisung.

Y fue su turno de hacer un brindis aquella noche. En esa gran mesa larga, cada uno con sus lindos abrigos y rostros brillantes, todos esperaban por una velada buena. La empleada dejó las copas en cada puesto y él tomó la suya. Había sido un buen año, estaba feliz de tener una vida maravillosa. Alzando su copa con un gesto de complacencia, dijo su muy elaborado discurso agradeciendo la presencia de todos, incluida la de su suegro, al final, las copas chocaron entre sí y brindó por una Feliz Navidad.

Su esposo regresó a su lado cuando terminó sus asuntos, también tomó una copa de champagne y la bebió rápido. Jeno rió por su reacción.

- ¿Qué tal lo hice? -. murmuró cerca suyo.

- Ah, tramposo, ni siquiera te presté atención. - él lo empujó juguetonamente.

- Entonces...

- Creo que escribirán un buen titular para esta semana - Jaemin tomó un bocadillo de la bandeja a su derecha y se lo llevó a su boca, era un amante de los chocolates - En serio, deben dejarme disfrutar de Navidad por una vez.

- Te esmeraste por que quede maravilloso - Jeno besó su sien - Todo está en orden - bebió lo último de su champagne antes de decir lo siguiente - incluso lo de tu padre.

- ¿Hablaste con él? - preguntó expectante.

- Nada que un buen saludo no resuelva; además, sí lo hice. Creo que todo estará bien ahora, hasta que no le indique la colección de la NBA que le compré, me amará.

- Solo sé amable - dijo sonriente.

Recibió elogios por la cena, decían que estaba deliciosa, pero todo era gracias a la magnífica y secreta receta que su madre tenía guardada en sus apuntes, algo que logró recuperar. Jaemin podía ver como lo que siempre soñó se materializaba en ese instante, una familia de ensueño en una casa hermosa.

Su bebé estaba comiendo muchas galletas, mismas que hacia trozos con sus cortos dedos y las dejaba tiradas alrededor del plato de Jaemin, cuando no recibía la atención de nadie, golpeaba con sus pequeñas manos la mesita de su silla y todos volteaban para darle mimos. Su bebé amaba ser el centro de atención. Y no era para menos, porque también le gustaba molestar a la pequeña Minjeong. Los invitados comentaban el enorme parecido que Jisung mantenía con Jeno, como un retrato.

Pero su bebé era un traicionero, soportó 9 meses de embarazo y horas en labor de parto como para ser semejante a su esposo. Mark decía que era una tradición en su familia, todos los varones de la familia Lee se parecían a sus padres.

Después, el tiempo de los regalos llegó; por supuesto que Minjeong fue la primera emocionada, saltando por todos lados y apurando a sus tíos y abuelo apurarse hacia el árbol porque no podía esperar por abrir sus regalos. Jaemin calmó a la niña diciéndole que irían en unos momentos. Afortunadamente para él, todos recibieron un regalo, incluso él, un bello obsequio con envoltorio lindo.

No pudo no evitar charlar con Ten, su curiosidad por cuántos meses tenía ya fue el tema de conversación principal, su vientre abultado se notaba y él parecía cansado, lo podía entender, no siempre es una bendición como lo pintan en las historias, pero se le hacia gracioso como Ten y su cuñado Donghyuck esperaban un retoño, con una notoria diferencia de meses. Con dos hijos encima, pensaba que tendría un consejo útil, pero la verdad fue que no podía decir una oración en concreto, siempre era tan diferente. Aun así, le pareció adorable.

De regreso al salón, Minjeong le indicó uno de sus regalos, la niña lo agitaba con felicidad, no se aguantó las ganas por descubrir qué era eso. Incluso su bebé recibió uno; un bonito conjunto amarillo, gracias a sus tíos.

La música comenzó a sonar en un tono bajo, lo suficiente para amenizar la charla de los adultos entretenidos en una especie de juego que Donghyuck había traído consigo, entonces Jaemin vio a su padre disculparse con todos y acercarse a él de forma sigilosa.

- ¿Te retiras tan pronto? - preguntó sorprendido meciendo a Jisung quien estaba aferrado a su pecho, pues ya estaba dormido.

- Ya no tengo tu edad para soportar toda una noche - mencionó - Sin embargo, debo admitir que fue una cena maravillosa. Y... uhm... la cena... ¿tomaste la receta de tu madre, no es así? - dijo sugestivo y Jaemin asintió. - Era como volver a tener a Ji Eun de regreso, estaría feliz de verte de esta forma.

- Ya basta, harás que llore y Jisung despertará - antes que Goongmin tomara su abrigo, Jaemin tuvo que aclararle que no era necesario pedir un taxi a un hotel - Preparé la habitación de huéspedes para ti. No sabía si te quedarías o no así que...

- Lamento no haberlo dicho antes; bueno, la ventisca ha dejado varados a muchos vuelos, incluidos los de Estados Unidos, supongo que tendré que esperar. - dijo - Espero que no sea una molestia para ti.

- ¿Qué? ¡No! Puedes quedarte cuando quieras, Minjeong está feliz contigo - sonrió ladino - En serio papá, quédate.

- Bien, gracias.

Jaemin lo detuvo de nuevo.

- Oye, ¿qué hay de Jeno?

Goongmin alzó su ceja expectante por la pregunta.

- ¿Qué hay con él?

- Bueno, escuché que hablaron...

- No exactamente - dijo y carraspeo -, pero creo que está haciendo un vago intento de enmendar ese vino sobre mi alfombra.

- Papá - regañó divertido.

- Está bien - él colocó las manos sobre su cadera - Fue un buen intento. Tu esposo es un buen chico, lo pude ver por cómo se dirigió hacia mi y hablaba de los demás temas. Por supuesto, se disculpó y bueno... no podría decir más de él.

- Entonces ¿está todo bien ahora? - Jaemin de verdad esperaba que se solucionara, las dos personas que más amaba, y relativamente la única familia que tenía ahora, necesitaba sentir que todo estaba bien.

- Sí lo está - Goongmin se encogió de hombros, no quería restarle importancia, no lo estaba haciendo, solo estaba jugando con su hijo, pero en el fondo podría decir que no estaba en edad ya para pelear con su yerno, tal vez en años anteriores, cuando su yerno solo era el novio de su hijo, aunque su enojo aquella vez por el vino fue real, ahora lo ve pasajero - Solo lo perdoné porque su regalo de la NBA es algo que siempre quise de adolescente. - ambos rieron.

Su padre caminó hasta desaparecer por el pasillo, pero sus palabras resonaron en su mente.

Finalmente fue sacado de esos pensamientos por la voz de Donghyuck llamándolo para que se reúna con ellos.

Allí fue recibido con un poco de licor, una vez ya habiendo llevado a sus niños a la cama; con esa misma copa, hizo un pequeño brindis, por su amistad y por la gran Nochebuena que han tenido. Simplemente se volvió, una pequeña fiesta de amigos.

 

[...]

 

Jeno encendió la lámpara de la habitación de Minjeong una vez se despidió de ella, la niña no estaba despierta, pero le deseó dulces sueños.

En su habitación, vio a su bebé en su cuna y a su esposo arreglar el desastre de la ropa en el cesto de la ropa. Se veía reluciente incluso sin maquillaje. Pronto cada uno se preparaba para dormir en su lado de la cama, hasta que Jeno estiró su mano para apagar la lámpara y la habitación se quedó a oscuras, únicamente con el sonido de sus respiraciones y las de su bebé.

Él se acurrucaba en su esposo buscando el calor del momento, pero ambos estaban mirando a la nada, pensando en todo lo que pasó y lo muy cansados que estaban. No podía estar más agradecido por esa sensación de bienestar y tranquilidad, de estar con el amor de su vida.

Otro año más donde la Navidad era testigo de los acontecimientos más lindos en sus vidas. Había pasado ya, volvería en unos meses, sin embargo, no olvidaría lo que es. Siempre quiso organizar una cena por él mismo, y lo logró. Tenía un grandioso empleo y un grandioso esposo, ¿qué más podía pedir?

- No te agradecí por eso - susurró Jaemin y Jeno no comprendió a qué se refería, así que ladeo el rostro.

- ¿Por "eso"? ¿A qué te refieres?

- Por ser quién eres, un hombre bueno y un buen padre, porque hiciste posible esta noche, por eso, a eso me refiero - mencionó en medio de un suspiro. Jeno sujeto a un más cerca a Jaemin. - Fue una noche espectacular.

- Pero no fue solo mi ayuda - dijo -, tú también hiciste la mayor parte de las cosas, y todos quedaron encantados. No solo tu público te ama, tu familia también.

- Somos una linda familia, ¿no? - Jeno asintió a la pregunta. Jaemin alzó su mirada, analizar a su esposo era algo que le gustaba hacer, tenía una belleza que lo volvía loco siempre. - Fue una linda cena de Navidad.

- Sí, sobre todo porque tu padre me perdonó al fin. - Jaemin rio ante el comentario.

- Él es así, déjalo, ya no está en su edad para discutir.

- Lo sé, solo era una broma.

Entonces Jeno observó a su marido también. Sus ojos se conectaron y sus corazones latieron en sintonia, como una canción.

- Minjeong estará feliz con sus regalos mañana. - le recordó - Será mejor que te prepares para ser despertado tan temprano.

- Ella está emocionada por Santa - Jeno asintió.

- Sí. Yo también lo estoy - dijo - creo que recibí mi regalo por adelantado.

- ¿En serio? - preguntó inquietoso, casi entendiendo las palabras de su esposo - ¿Qué fue lo que pediste?

Jeno tomó su barbilla acercando sus labios a los suyos. Se juntaron en un fogoso beso, uno de amor, casi se lo come completo, pero lo necesitaban de verdad; solo ellos entenderían el significado de sus besos, porque su amor era distinto a todo lo que la gente estaría acostumbrada.

- Feliz Navidad, Jae. - le dijo en medio del beso.

- Feliz Navidad, cariño.