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Buenos Aires, ciudad de Argentina, quien lo diría, jamás pensó en pisar una sola vez en la vida este país, pero quien sabe, tal vez pasen cosas interesantes.
Este viaje se le había planteado como posible destino de intercambio, pero desde Noruega hasta sudamérica, era demasiado según sus amigos, y si se lo replanteo en varias ocasiones, pero algo en el fondo de su pecho le decía que debía realizar esta odisea, aunque sea solo por la anecdota, ni si quiera estaba seguro de si hablaba bien el idioma, había tomado clases de un año, esperaba fuese suficiente, pero al menos lo intentaría, es hora de cosas nuevas.
__ Señor su pasaporte __ rápidamente lo sacaron de su ensoñación, estaba pensando demasiado, pero que más da, ya estaba aquí.
__ Si, gracias__ tomó sus maletas, y se dirigió hacía la salida, ya en el taxi observaba el paisaje y las calles, que se le presentaba, su auto llegaría en una semana, el cielo estaba completamente gris, pero hacía un calor sofocante, ya se estaba arrepintiendo un poco.
__ Extranjero?__ se dirigió hacía el, el taxista, seguramente era obvio, sus rasgos físicos destacaban en esta multitud.
__ Si, cómo lo descubrió?__ preguntó en cierto tono divertido y sarcástico.
__ Oh muchacho, no te hagas el canchero, mirá por acá no abundan los rubios gigantes como vos, sobre sales.
__ Y si eh, es aquí, gracias __ bajó sus cosas, pero antes, el conductor lo detuvo.
__ Si es tu primera experiencia en el país, cuídate pibe, esto es Argentina, hay que cuidarse de los cholos, ladrones, que podrían robarte hasta el corazón, literalmente, si te descuidas__ se corrigió a si mismo.
El rubio tragó saliva, debió pensarlo mejor __ Lo tendré en cuenta, gracias por la advertencia.
Con eso en mente, se dirigió al edificio de departamentos, confirmo en la recepción y subió a su nuevo hogar, no era la gran cosa solo el último piso en el centro de Buenos Aires, sus padres querían que estuviera cómodo, supone.
No quiso sacar nada, solo ropa cómoda y para la cama, habían sido muchas horas de viaje, cruzar medio mundo no era fácil, envío un mensaje, avisando que llegó a salvo y se cayó en el colchón como un saco de papas, abrió los ojos, observando el atardecer, habían salido algunos rayos del sol para el final del día, que lugar tan extraño.
Segundos después cerró los ojos, entregándose completamente a los brazos de Morfeo, mañana sería un nuevo día.
Odiaba el sonido el despertador, una mano pasó por encima de su celular una y otra ves a ciegas hasta dar con el endemoniado aparato.
Julián Álvarez era un chico, que se podría decir aborrecía/amaba las mañanas, era un sentimiento de amor incomprensible, que de algún modo había estado presente desde que tiene memoria.
__ Genial, está lloviendo, odio mi vida__ habló el cordobés, hundiendo su cara de nuevo en la almohada, cosa que no duró mucho, por que tenía que levantarse, a seguir con su desgraciada vida, con mucho esfuerzo lo hizo y caminó en la oscuridad hacia el baño, un nuevo día.
Bueno quizá se había pasado con lo de desgraciada vida, el café y alfajor a primera hora, hacían que la vida valiera un poco más la pena, ya estaba vestido y listo para salir e ir y abrir su pastelería, con 23 años, su sueño de montar una se había cumplido, quizá para muchos era muy poco, pero para el lo era todo, solo es un omega soltero que quiere vivir tranquilo.
Terminó todos sus quehaceres y se dirigió al trabajo, hoy seguramente no abrían muchos clientes por la lluvia y ya tenía preparado los pasteles agendados, solo hacía falta glasear, la campanita de la puerta sonó al entrar, a algunos les resulta irritante, pero era un buen método de aviso, después de todo, trabajaba solo, por suerte llegó antes de que la lluvia lo alcanzara, se sacó la casaca, guantes y bufanda, adentro todo estaba aclimatado.
Cuando iba a ingresar a la cosina, se escuchó la campanita, el primer cliente, tan temprano pensó el castaño con olor a vainilla, mientras percibía un espeso olor a chocolate, alfa.
Mientras un Erling muy mojado ingresaba al primer lugar que veía abierto, pensó que sería buena idea venir caminando, ya que el hospital se encontraba relativamente cerca, además aprovechaba y conocía el lugar, bueno eso no salió muy bien, estaba completamente mojado y con frío, irónico conociendo su nacionalidad.
__ Ah hola, necesita algo?__ intervino de inmediato el más bajo.
__ Hola, perdón por entrar así de repente, y quería si puedo quedarme hasta que pare la lluvia__ dijo el más alto, al que hasta ahora no le había visto el rostro, ni nada, estaba completamente cubierto.
__ Si claro, no se preocupe__ comentó, pobre, ojalá no se enferme, pensó el chico.
Con algo de temblor , el extraño por fin levantó la mirada y unos ojos azules le perforaron el alma y quizá tal vez el corazón, esta mirada caminó hacía adentro, estaba lloviendo a cántaros, no pararía en un rato, nadie en su sano juicio saldría así.
__ Si bueno, supongo que tendrás que esperar, hay una mesa libre allí, si quieres puedes sentarte __ Comentó, que debía hacer, ofrecerle un café?
__ Gracias__ respondió este con un fuerte acento que de ninguna manera reconocía, pero le parecía sexi, su cara enrojeció de inmediato ante ese pensamiento intrusivo, Julián cálmate se decía a si mismo, su lobo se puso a acicalarse de la nada, como si quisiera llamar la atención de este sujeto, eso no pasaba desde hace, bueno nunca.
Por otro lado, si a Erling le hubieran dicho que bajo este torrencial y en un pequeño lugar lleno de pasteles, iba a encontrar a una personita tan tierna, con gusto hubiera caminado bajo un diluvio, no lo culpen jamás había visto a alguien de semejante belleza, era tan diferente al lo que había conocido antes, su lobo aulló como un loco en su interior saltando y jugueteando, que demonios era esa reacción.
Sin tomarle mucha importancia ambos se observaron "discretamente" unos cuantos minutos, hasta el más bajo se acercó con una taza humeante, suponía alguna bebida caliente, para precisamente calentarlo, pero con su presencia era más que suficiente, todo se sentía cálido a su alrededor.
__ ¿Estás bien?, ¿de dónde vienes?, estás completamente empapado, ¿a dónde tienes que ir?
Eran muchas preguntas, lo dejó parpadeando durante unos segundos, que había pasado para que se preocupara por el, si hace un rato lo trataba con total indiferencia, solo alguien que necesitaba ayuda.
__ Si lo estoy, solo un poco de frío, vengo del centro y tengo que ir al hospital que está cerca de aquí.
__ Oh por dios, estás enfermo, cuánto lo siento, no lo sabía, perdón por la actitud de hace un rato __ estaba hablando mucho según el rubio y muy rápido, siempre era así?.
__ No, no es eso, soy doctor, bueno algo así, soy interno y acabo de llegar de intercambio __ Julián cambió de inmediato su actitud, así que no estaba enfermo, eso era bueno, un chico así de fuerte como el, no debería estar enfermo verdad?.
__ Así que era eso, bueno de igual forma lo siento, ah sido una mala mañana, particularmente hoy, no sé que pasa.
__ Dímelo a mi, primer día en el país y ya fui azotado por una tormenta.
Iba a decir algo, pero otra persona ingresó al pequeño lugar, con un paraguas, un cliente, el pequeño volteó y fue a atenderlo, a diferencia de el, a esta señora la trató con mucha amabilidad, esta había tardado un tiempo en elegir y en todo ese tiempo, no podía dejar de verlo, se veía delicado y paciente, pronto dejó de llover y tenía que irse, seguramente iban a amonestarlo, pero no era su culpa o quizá un poco si.
Se levantó de la mesa, bajó la taza y procedió a retirarse, Julián lo vio y se detuvo un poco de su actividad, y se volvió hacía él.
__ A dónde vas?__ inquirió el castaño como si lo estuviera regañando.
__ Al hospital, ya sabes, tengo trabajo, puedo retirarme señorito?__ Sonrió el más alto, era lindo con su carita de preocupación.
Este lo miró fijamente y solo le pasó un paraguas, transparente con lunares azules.
__ Toma, por si vuelve a llover__
__ Ya estoy completamente mojado__
__ No importa, tú solo tómalo __ con duda lo tomó y agradeció, que clase de poder tenía este chico sobre él, para hacerlo obedecer tan fácil, el chico le dedicó una pequeña sonrisa y volvió con su clienta, así por fin salió del lugar y si efectivamente después llovió de nuevo.
__ Tú alfa es muy lindo, es bueno que lo cuides tanto, que tengas un buen día __ comentó la señora y no le dió tiempo de decir nada.
__ Ah, el no es.., no es mi alfa.
Sobra decir que después de ese día, regresó al día siguiente para regresar el paraguas, la puerta volvió a sonar, con la misma persona.
Julián levantó la mirada y unos ojos azules lo estaban saludando de nuevo, como ayer, una sonrisa pasó fugaz por sus labios, pero se contuvo y lo saludo, logrando una respuesta inmediata.
__ Te traje el paraguas, me sirvió mucho, gracias y también un café, pero como no sabía tu nombre no lo pusieron.
__ De nada y esta es una estrategia para agradecerme o saber mi nombre, digo dudo.
__ Ambas, quiero agradecerte y saber tu nombre también, entonces...?.
__ Julián Álvarez __ respondió y tomó el paraguas lo puso en su lugar, el café olía delicioso, ya había tomado, pero un gesto amable no se rechazaba, verdad?.
__ Genial, ah por si te interesa, mi nombre es Erling Haaland, un gusto conocerte __ el alfa levantó la mano y el omega la tomó y fue recibido por un suave apretón.
__ Que nombre más diferente, jamás lo había escuchado __ comentó con toda la sinceridad.
__ Bueno, quizá no habías visitado Noruega antes, es completamente normal.
__ Noruega, no estoy tan al tanto del mapa del mundo actual, pero sé que es muy lejos, que diablos haces aquí __ preguntó curioso, Noruego es en serio.
__ Supongo y no sé, algo me decía que tenía que estar aquí, mis amigos y familia me tacharon de loco, pero tomé la decisión y ahora estoy aquí, contigo.
Un silencio los envolvió a ambos y todo el lugar se volvió completamente suyo, por unos momentos sus miradas se pertenecieron el uno al otro, y sus feromonas bailaron juntas al son de una melodía ya bastante conocida.
__ Si bueno algunas veces, hay que hacer solo lo que dicta el corazón, creo yo.
__ Si..., yo también lo creo.
El sonido de la puerta de nuevo los interrumpió y ambos rieron bajando la mirada.
__ Bueno tienes trabajo, nos vemos mañana __ dijo Erling, dejando de nuevo al mayor sin hablar, que manía tenía la gente de hacer eso.
Sonrió de nuevo, viéndolo cruzar la calle, el café estaba rico, tomó un sorbo y procedió a atender a la persona que había llegado.
El era siempre así?, se preguntaba, dejaba una calidad sensación y se iba, si era así no estaba seguro de quererlo cerca, a quien engañaba, Erling Haaland eh.
Muchas mañanas más fueron así, un saludo mañanero, un café y una mini conversación casual, jamás habían tenido tiempo de hablar más, el rubio siempre se tenía que ir, dejando al castaño con una sensación agridulce, siempre se tenía que ir?.
Así pasó el tiempo y día tras día iban conociéndose más, pequeñas risas y sonrojos adornaban sus cortas conversaciones, al final llegaron a la conclusión de que no tenían casi nada en común, no podían ser más diferentes, y así les gustaba.
Otra mañana llegó pronto y Julián estaba ansioso por ello, volvería a verlo una ves mas, otro día que comenzaría con una sonrisa solo por ver unos hilos de oro cruzando por su puerta, pero pronto se desanimó Erling siempre era puntual al llegar con su café y el le regresaría el favor con un cookie de vainilla, su favorito, lo había aprendido con el tiempo, pero esta ves no llegó, seguramente tenía prisa.
Estaba ordenando algunas cosas un momento después, fue cuando el sonido de la puerta por fin se escuchó, volteó feliz, pero por primera ves esos ojos azules no lo miraron y lo primero que vió fue un enorme ramo de girasoles, era muy hermoso, pero más hermoso aún era ese "Buen día" de la mañana con ese característico acento que tanto amaba, amaba?
__ Erling!, pensé que no vendrías __ soltó el chico, su semblante cambió de inmediato, el sol siempre había estado tan brillante afuera?, pensó este.
__ Claro que vendría, no podría vivir tanto tiempo sin verte litt, también me extrañaste?
__ Por supuesto, como dije, pensé que no vendrías y tal ves eso me puso un poco decaído.
__ Bueno, pues ya estoy aquí, aunque me demoré, solo un ratito, es que me tardé buscando esto__ señaló con la mirada el enorme ramo de girasoles deslumbrante.
Tan pronto como su rostro cambió la primera vez, también lo hizo ahora, el corazón de Julián cayó al piso en ese momento, que pensaba, Erling era guapo, inteligente y divertido, era obvio que conseguiría a alguien pronto, una omega bonita a quien cortejar.
__ Ah, es muy bonito, estoy seguro que para quién sea, que fuera el obsequio le gustará __ tragó saliva, el corazón se le rompió en mil pedazos al decir aquellas palabras.
__ De verdad, no sabía que darle, no sé que tan diferentes son las cosas aquí para cortejar a un omega, así que es genial que te guste__ al alfa le alivió y animó saber que las flores le gustaron al mayor, pues se había esforzado mucho para elegir el obsequio ideal, para el Omega ideal.
Las lágrimas del castaño estaban a punto de surgir y un nudo se formó en su garganta, de nuevo se le estrujo el corazón, pero antes de que la primera gota cayera, el rubio hizo lo inesperado.
__ Sabes Julián, este corto tiempo que hemos estado interactuando, me hicieron comprender que puedes encontrar a la persona correcta en la parte del mundo y momento que menos crees, así que Julián Álvarez, me permites cortejarte?
Y fue ahí que el Omega rompió a llorar, dejando completamente estático al menor, el alfa no sabía como reaccionar, no le había gustado el regalo, debió ser algo más ostentoso, pero le dijo que le gustó o solo fue amable todo este tiempo y el había confundido las cosas.
__ No te gustó, puedo cambiarlo, solo dilo__ pero el omega tenía otra idea, jaló de su ropa había abajo, tomó su cuello y lo besó, al principio fue unilateral, pero pronto fue de ambos, era una respuesta clara, si se lo preguntan, el beso se volvió lento, armonioso y cálido, tal como lo eran ellos, perfecto.
Bajó las manos a la cintura del más bajo y ambos sintieron una especie de electricidad en sus columnas, por ese único toque, el primero de muchos, de millones.
Lamentablemente no eran un solo cuerpo, eran dos y así estaba bien, para poder expresar su amor hacía el otro sin limitaciones que solo el cuerpo y con mucho pesar se alejaron el uno del otro, se miraron fijamente y un suspiro salió de ambos, una sonrisa y un sonrojo los invadió, jamás habían sentido algo parecido, era casi fantasía, pero era real.
__ Entonces es un si?__ Pregunto, solo para asegurar, no quería un mal entendido, o quizá estaba tan nervioso que ni el mismo entendía lo que ocurría, su lobo estaba enloquecido dentro suyo y su parte humana estaba a punto de colapsar si su amado no hablaba.
__ Si!, mil veces si!, millones de veces de veces si!, toda la vida y todas las vidas si!__ exclamó alegre el castaño, sacándole una sonrisa al rubio, este besó cada parte de su rostro y lo abrazó con fuerza, ya jamás lo iba a soltar.
Esa ves, fue memorable al igual que los posteriores catorce obsequios de cortejo, obviamente no mucho después se hicieron novios, luego se presentaron a sus amigos, estos estaban muy felices, pues sus amigos habían estado esperando a su persona especial durante un largo tiempo, finalmente habían llegado el uno para el otro, fue divertido ver a Enzo amenazando al alfa con hacerlo mierda si lastimaba a su amigo, a Erling este ser le recordaba a los Chihuahuas, pero no lo iba a decir en vos alta.
Luego las familias, oh las familias, eso fue estresante para ambos, a ambos les preocupaba no agradarle a la familia del otro o peor aún, que estos no aprobaran su relación, especialmente por la diferencia cultural, pero afortunadamente para ellos, fue mucho mejor de lo que esperaban, se puede decir que a ambas partes les agradó bastante, y todos fueron risas al final del día.
Después la boda, la boda fue maravillosa, maravillosamente desastrosa, se había llevado a cabo en Noruega, pues aquel pacífico lugar no se caracterizaba por su cálido clima, llovió a cántaros ese día, la boda iba a ser al aire libre pero al final todos tuvieron que a entrar a la casa, todos completamente mojados, vestidos y trajes empapados, pero con los novios sonrientes y más felices que nunca.
Posteriormente el primer cachorro, y los siguientes, cada uno representaba un nuevo reto, personalidades diferentes, pero todos con cabecitas rubias, al parecer el gen vikingo era demasiado fuerte, ya todos esperaban que el quinto cachorro que venía en camino, finalmente ganaran los genes del Argentino, secretamente el alfa también lo esperaba, aunque amaba a todos sus hijos, un bebé parecido a su omega sería muy lindo también.
Ellos vibieron la mayoría de su vida en Argentina, Julián continuó con su negocio que luego se hizo más grande abriendo múltiples sucursales y Erling, bueno el se graduó e hizo dos especialidades, cardiología y traumatología, le pareció lo adecuado, y casi al final de su vida, después de haber vivido de todo, muchas aventuras y experiencias, ya en la vejez se mudaron a Noruega a vivir en un pueblo alejado, en una pequeña granja, donde sus nietos pudieron visitarlos.
Fueron muy felices y amados también, hasta que llegó el día de su partida, uno se fué detrás del otro, apenas con horas de diferencia, y aunque ocasionó un gran dolor para sus familias, sabían que solo podía ser así, ninguno soportaría estar sin el otro, y así, hasta la siguiente vida, para encontrarse y enamorase nuevamente, infinitamente.
Otro shipp del que en verdad, no hay casi nada, pero no sé, a mi me gustó, jajaja tal ves no tengan nada que ver, pero la diferencia de altura me puede. 🙈
