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Lacónicos

Summary:

¡CLANK! Seguido por la caída de una lluvia repentina de vidrios.

Notes:

Escribí esto en el primer día de este nuevo año, con el propósito de desarrollar un poco más a mi perspectiva y rendición de Adler. Espero que este nuevo año sea uno en el que podamos lograr nuestras metas o que, al menos, estemos más cerca de cumplirlas. Les deseo muchas bendiciones y buenas vibras. ¡Comencemos el año bien, con mucho optimismo! Yo estoy comenzando otro año de escritos con esta turbulenta, pero hermosa pareja. ¡Espero que disfruten este "vignette"!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

En la distancia podía escuchar el bullicio, las celebraciones, pero él estaba demasiado concentrado en los escritos que leía. Allí, escondido en aquel refugio secreto en las afueras de la ciudad, se distraía del sentimiento enterrado muy profundo dentro de sí. Alguna vez le había dicho a Bell que si iba a ser parte de su equipo, debía asegurarse de descansar bien... y tomar mucho café. Hoy se lo tomaba muy en serio, optando por trasnochar con tal de ignorar lo que su cuerpo le avisaba, ya fuese el cansancio o sentimientos molestos que resurgen con fuerza en días festivos. 

Era una buena distracción, el sentir que tenía trabajo que hacer, el escuchar al mundo disfrutar mientras él lo observa tras bastidores, mientras se asegura de mantenerlo seguro. El servicio secreto, siempre a la vanguardia, siempre observando, siempre—

¡CLANK! Seguido por la caída de una lluvia repentina de vidrios. 

Le tomó menos de un segundo levantar la mirada y entender lo que había ocurrido. Bell había llegado, había hecho ruido ya antes pero Adler lo había ignorado, – tan ensimismado en los papeles – trajo consigo una botella de champaña con dos vasos de cristal... Y uno de ellos se había caído al suelo. Tristemente, había sido la champaña que asumió Bell quería compartir con él. 

Bell le observa, esperando una respuesta o una reacción más prominente, pero Adler se mantiene callado... En ese silencio, camina hacia donde el otro, pisando incluso los vidrios con sus zapatos. Le toma de la mano, caminando hacia aquella diminuta habitación que usualmente se encontraba cerrada. La abre, toma una bolsa de allí y sale, sentando a Bell en una de las sillas cercanas. Adler, en contraste, se agacha al frente suyo.

"¿No me vas a regañar?" Pregunta Bell en voz baja, su mirada igual de baja, posada en la mano ensangrentada que el mayor había tomado con las suyas. Concentrado en ello, Adler se quita los lentes y los posa en la mesa en donde tiene los utensilios a utilizar. Pronto, comienza a limpiar aquella sangre con una toallita llena de alcohol. Un leve quejido sale del joven, quien pasa a observar aquellos ojos azules expuestos – no era usual que Adler se mostrase así, por ello Bell optó por darle intensa atención a cada diminuta acción. 

"No te voy a regañar... Ya casi es año nuevo." Le respondió en un susurro, como si eso le fuese a ayudar a mejorar pronto. En la lejanía, mientras la sangre parecía no ceder, la detonación de la pirotecnia les llamó la atención. Sin embargo, Adler no dejaba de mirar las heridas de Bell... y Bell de mirarle a él. "Quedaron lindos este año. Los fuegos artificiales." 

"¿Lograste ver alguno?" Preguntó Bell, confundido. 

"Sí. Justo aquí." Su dedo pulgar hizo presión en la herida más profunda, ocasionando que Bell se quejase un poco, pero pronto sonrió al ver cómo el otro envolvía ese carmesí en vendas puramente blancas y su fuerte y cálido tacto.

"Sí,... quedaron lindos este año.”

 

Notes:

¡Gracias por leer! ¡Feliz Año Nuevo!