Work Text:
And I don’t think that that’s a selfish want, I really don’t
I’m not saying that I have this capacity
Because it’s hard to develop that capacity on your own
When you’re being stopped at every turn.
NT: De la canción “Fake It”, se traduce a:
Y no creo que eso sea un deseo egoísta, realmente no
No estoy diciendo que tenga esta capacidad
Porque es difícil desarrollar esa capacidad por tu cuenta
Cuando estás siendo parado a cada paso.
***
Draco no tenía ni idea de por qué accedió a esto. Obviamente era una mala idea aparecer por la ceremonia destinada a recordar a quienes habían perdido la vida un año antes. Nadie quería estar cara a cara con uno de los responsables de sus muertes. Y eso es lo que Draco era, realmente. Responsable y culpable.
Se quedó incómodo al borde de la multitud. Reconocía la mayoría de los rostros. Los Weasley eran los más fáciles de identificar; el color anaranjado de todos ellos juntos creaba un halo a su alrededor que podía verse a kilómetros de distancia. Granger estaba con ellos, su cabello sorprendentemente obediente. Draco se preguntó qué había hecho para conseguir eso, y si volvería de nuevo a su estado habitual cuando terminara la noche.
Un grupo de antiguos Gryffindors se arremolinaban justo al lado de los Weasley. Vio a Longbottom con su brazo alrededor de una Hufflepuff cuyo nombre nunca se molestó en aprender. Thomas y Finnigan estaban con ellos, junto con Lee Jordan y Angelina Johnson.
Draco jugueteó con el gemelo de su manga izquierda. Se sentía muy fuera de lugar, pero McGonagall le había asegurado que, dado que había ayudado a restaurar Hogwarts, era justo que presenciara la ceremonia de apertura. Él no opinaba lo mismo. Ayudó a restaurar la escuela porque, en primer lugar, él había sido parte de la razón por la que fue destruida y lo sintió como una forma de empezar a compensar sus errores. Sólo estaba en la ceremonia porque su madre se lo había pedido.
Ah, sí, su madre. Prometió quedarse junto a él todo el tiempo, pero ahora él estaba solo y ella había desaparecido. Miró a su alrededor y la vio al frente de la multitud, en los escalones que conducían a la puerta principal del castillo. Una gran cinta morada estaba suspendida frente a los escalones, y su madre estaba parada frente a ella, escuchando atentamente algo que Potter le estaba diciendo.
El aliento de Draco quedó atrapado en su pecho. Sabía que Potter estaría aquí. Por supuesto que vendría. Y no es como si fuera la primera vez que Draco lo veía después del desastre que fue su juicio; ambos habían ayudado con las restauraciones. Aún así Draco sintió como si se le helara la sangre. Se había disculpado con todos los amigos de Potter, pero no se atrevió a escribir la carta a su antiguo enemigo. Tenía la sensación de que le debía a Potter más que una nota de disculpa.
Potter levantó la vista y se encontró con los ojos de Draco. Pareció vacilar en su discurso por un segundo, pero luego se recompuso y volvió su atención a la madre de Draco.
Una mano suave sobre el hombro de Draco le hizo desviar su atención de los susurros que estaban intercambiando. Luna le sonrió. Estaba vestida con una túnica color magenta intenso y descalza.
“Hola, Draco. Parecías un poco solo, así que pensé en guardarte un asiento a mi lado”, señaló hacia la última fila de asientos, donde ya estaba sentado un hombre con cabello blanco que Draco reconoció instantáneamente como Xenophilius Lovegood. Luna se acercó a él. “Se siente un poco como primavera, ¿no? Siempre me encanta ver como florecen las flores nuevas”. Ella le sonrió.
Mientras tomaban asiento, Draco notó que algunas personas miraban en su dirección. Granger le lanzó una pequeña sonrisa, pero Weasley ignoró a Draco deliberadamente. Su madre se acercó a él. Aunque Luna estaba jugueteando con uno de sus pendientes de rábano, Narcissa no hizo comentarios sobre la elección de compañía de Draco.
“¿Qué tenía que decir Potter?” -Preguntó Draco. Le sorprendió la ligera amargura en su tono. Se aclaró la garganta.
Su madre le lanzó una mirada fría. “Quería preguntar por nuestro bienestar. Aunque aparentemente tu disculpa se perdió en la red de correos, ¿ya que él no recibió nada tuyo?”
Draco de repente se interesó enormemente en sus uñas. Se sentaron en silencio hasta que finalmente Kingsley dio un paso adelante y la multitud se calmó.
Draco no escuchó mucho del discurso de Kingsley. Estaba ocupado observando a Potter, quien estaba prestando extrema atención al suelo bajo sus pies, frunciendo levemente el ceño. Draco le veía mejor de lo que lo había visto en mucho tiempo, supuso que un año sin que nadie intentara asesinarlo hizo maravillas con su apetito. Sus mejillas ya no estaban hundidas y su cabello había crecido hasta rozarle los hombros. Su túnica le quedaba como un guante, acentuando el bulto de sus brazos. Draco lo reconoció como un efecto secundario de construir la escuela, ladrillo tras ladrillo. La firma mágica alrededor de Hogwarts había quedado gravemente desequilibrada después de la batalla, por lo que la mayor parte de la reconstrucción tuvo que hacerse a mano. Luego, los delicados encantamientos se crearon y entrelazaron poco a poco bajo la guía de Flitwick.
Una ronda de aplausos hizo que Draco parpadeara y volviera a mirar a Kingsley, quien parecía haber anunciado a Potter, que se acercó con una sonrisa forzada.
“Pues”, dijo, mirando a la multitud. “Bienvenidos a todos y gracias por estar aquí hoy”. Se miró las manos.
“Realmente no sé qué decir, si soy sincero. Ha pasado un año desde que murió Voldemort, pero no creo que podamos considerar eso como el fin de la guerra. Este último año ha sido una batalla constante para la mayoría de nosotros. Tuvimos que luchar por avanzar más allá de los recuerdos de aquellos que perdimos para poder honrar su sacrificio siguiendo adelante. Tuvimos que luchar por el perdón, tanto para los demás como para nosotros mismos. Y, por último, tuvimos que luchar para que Hogwarts volviera a ser el lugar mágico que solía ser, para que nuestros hijos y nietos pudieran experimentar la alegría del castillo como todos nosotros hicimos. Quiero agradecer a cada uno de los voluntarios que trabajaron bajo la lluvia, la nieve y el calor abrasador para restaurar lo que habíamos perdido. Si no estuvierais aquí, todavía estaría intentando descubrir por qué los ladrillos no se mantienen uno encima del otro”.
La multitud se rio débilmente, y esto pareció alentar un poco a Potter, porque a partir de entonces empezó a mirar a la gente.
“Este nuevo año es el principio del fin de la guerra que comenzó incluso antes de que yo naciera. No soy tan ingenuo como para creer que los magos nunca volverán a estar en desacuerdo sobre nada, pero puedo serlo lo suficiente como para esperar que intentemos aprender de los errores anteriores y tratemos de ser mejores personas de lo que solíamos ser.
“Ahora tengo el privilegio de pedirle a la directora McGonagall que corte la cinta y declare Hogwarts abierto una vez más”.
Draco no prestó atención a nada de lo que pasó después de eso, porque el ceño fruncido de Potter había vuelto, a pesar de que no tenía motivos para no estar feliz. Draco tenía tantas ganas de preguntarle qué pasaba. Quería preguntar por qué no estaba orgulloso del discurso que acababa de pronunciar. Se contuvo debido a que no podía estar completamente seguro de que Potter no lo maldeciría si lo intentaba.
Draco aplaudió cuando McGonagall cortó la cinta. Vio a Potter estrechar la mano de Kingsley, estaba sonriendo pero la sonrisa no llegó a sus ojos. Abrazó a McGonagall y luego caminó hacia Draco.
Mientras se le aceleraba el corazón, Draco intentó limpiar disimuladamente sus palmas sudorosas en su túnica. No sabía por qué Potter querría hablar con él. No tenía nada que decirle al Niño Que Vivió, a pesar de que cada centímetro de Draco parecía gravitar hacia el chico como si este lo estuviera invocando.
Potter se detuvo para hablar con Weasley y… Oh. Draco había olvidado que todos los amigos de Potter estaban sentados en una fila más adelante de la suya. En realidad, no quería hablar con Draco. No pasó mucho tiempo contemplando la decepción que llenaba su pecho; en lugar de eso, se volvió hacia su prima.
“¿Cuáles son tus planes para este año?” preguntó, y Luna sonrió. La escuchó mientras ella divagaba entusiasmada sobre las plantas, el Quisquilloso y la nueva casa a la que estaba a punto de mudarse. Fue un alivio para él concentrarse en otra persona por un tiempo, en lugar de tener que responder preguntas de las que realmente no sabía la respuesta.
Luna finalmente se excusó para hablar con Longbottom, dejando a Draco con su madre una vez más. Ella lo miró con el ceño fruncido, lleno de intriga, durante aproximadamente un minuto, antes de soltar un suspiro exasperado.
“No nos iremos hoy hasta que hables con Potter. Estoy cansada de que estés deprimido todo el día por la culpa que sientes. Puedes hacerlo voluntariamente, o puedo llevarte de la mano como a un niño, pero va a suceder hoy”.
Draco buscó en los ojos de su madre alguna señal de que pudiera hacerle cambiar de opinión, pero ella se mantuvo firme e inquebrantable. Se rindió y miró a su alrededor. Realmente le vendría bien un trago ahora mismo. Tal vez Blaise le llevaría al pub si se lo pidiera bien.
Potter estaba al borde de su círculo de amigos. Weasley y Granger parecían estar en medio de una discusión acalorada, Neville estaba escuchando a Luna y el resto estaban enfocados en cada palabra que Ginny Weasley pronunciaba. Potter parecía no estar prestándoles atención a ninguno de ellos, y sostuvo la mirada de Draco sin ningún esfuerzo. Draco sonrió tímidamente, algo que Potter le devolvió, aunque con reservas.
Draco se volvió hacia su madre, que solo asintió alentadoramente, todavía manteniendo una expresión severa. Draco respiró hondo y luego se dirigió hacia el grupo.
"¿Potter?" Draco volvió a juguetear con el gemelo en el puño de su manga. Se dio cuenta y se reprendió a sí mismo por el hábito.
Potter se dio la vuelta. No parecía tan enfadado como solía estar. En cambio, Draco no vio en él nada más que cansancio. Realmente había esperado que fuera mucho más feliz. Quizás este día le estaba trayendo demasiados recuerdos. Draco podía entender eso.
"¿Puedo hablar contigo?"
Potter se giró para mirar a Granger, quien se encogió de hombros, y luego se volvió hacia Draco. “Claro, Malfoy. Pero primero tienes que sacarme de aquí”.
Draco podría jurar que escuchó un toque de desesperación en el tono de Potter. Frunció el ceño confundido y se encontró con la mirada de Granger por encima del hombro de Potter. Ella se encogió de hombros nuevamente y lanzó una mirada preocupada a su amigo. Draco levantó una ceja, como para pedir permiso, y ella se encogió de hombros una vez más, pero no parecía oponerse a lo que Draco estaba preguntando. Ni siquiera él mismo sabía qué era eso.
"¿No eres una parte importante de la ceremonia?" –preguntó Draco al fin.
Potter apretó la mandíbula. “Di mi discurso. Sobrevivirán sin mí. Si no vienes conmigo, me iré solo, pero no quiero estar aquí más tiempo.”
Draco asintió y extendió su brazo. Era una jodida suerte que la barrera anti-apariciones estuviera defectuosa, ya que Draco pudo aparecerles sin mucho problema.
"¿Dónde estamos?" preguntó Potter. No parecía asustado o enfadado por haber sido, en esencia, secuestrado por un ex-mortífago, lo cual Draco apreciaba.
“El punto de aparición en Wiltshire. Hay un pub muggle no muy lejos de aquí, sirve unos fascinantes tragos morados que no conocía antes de que me prohibieran la entrada a la mayoría de los establecimientos mágicos.” Draco comenzó a caminar, con las manos metidas profundamente en los bolsillos de su túnica azul oscuro. “¿Te apetecería probar uno?”
A Harry no le había sorprendido que el pub que le había gustado a Malfoy era intrínsecamente más elegante que cualquier establecimiento que a él le gustara frecuentar. El Dark Horse estaba sólo medio lleno, lo que Harry supuso que tenía sentido un domingo al mediodía. En los sofás de color burdeos oscuro había un par de personas que parecían charlar amablemente, compartiendo un plato de patatas fritas y unas cervezas. Siguió a Draco hasta la barra vacía, donde ambos tomaron asiento.
Harry echó otro vistazo a su alrededor y sonrió. No sabía si era por el horrible discurso que acababa de dar, o por la naturaleza absolutamente predecible de Draco Malfoy, pero de repente se sintió un poco mareado. El camarero se acercó y les preguntó qué iban a tomar.
"Dos chupitos de Potency y un café irlandés", pidió Malfoy. Miró a Harry. “Te invitaré a una bebida y después podemos hablar del tema que estamos evitando. Dependiendo de cómo se desarrolle esa conversación, podemos permitirnos disfrutar de tomarnos unas copas o puedes irte a casa”.
Harry se encogió de hombros y cogió el líquido morado que Malfoy le ofreció. Levantaron sus vasos y Malfoy no rompió el contacto visual mientras se tragaba el suyo. Harry, que nunca se echaba atrás ante desafíos tan obvios, lo siguió poco después. El alcohol le quemó la garganta al pasar, pero sabía como si alguien hubiera intentado que tuviera un sabor afrutado. Harry no estaba seguro de si lo había logrado.
"Vale", dijo Malfoy y giró todo su cuerpo para mirar a Harry. “Quiero disculparme por algunas de mis decisiones pasadas. Siento haberte roto la nariz esa vez en sexto año. Siento haber estado a punto de hacer que despidieran a Hagrid en tercer año, solo porque era tu amigo. Siento haber estado a punto de torturarte aquella vez en el baño. Siento haber difundido ese rumor de que tenías ladillas en quinto año para que ninguna de las chicas quisiera salir contigo”.
Harry levantó una ceja, pero dejó que Malfoy continuara.
“También hay algunas cosas por las que me niego a disculparme. No me arrepiento de haber recibido la marca para proteger a mi madre. No me disculpo por las acciones de ninguno de los miembros de mi familia, porque esas no son mis acciones y no soy
yo quien debe disculparse. No me arrepiento de esas chapas que hice en cuarto año. Creo que siguen siendo uno de mis mayores logros hasta el día de hoy. Además, no me arrepiento de todos esos dibujos tuyos que hice y puse en la sala común de Slytherin para que la gente se riera. Creo que se podrían considerar auténticas obras maestras esperando a ser enmarcadas”. Malfoy tragó y miró hacia otro lado.
“Entiendo que las disculpas son necesarias y, créeme, ya he hecho unas cuantas durante el último año. No significan tanto para mí como lo hace el demostrar que merezco que me perdonen. Eso es algo que hago todos los días, porque espero irme a la cama una noche y creérmelo yo mismo”. Se aclaró la garganta y volvieron a hacer contacto visual. “Eso es todo lo que tengo que decir sobre el tema, así que puedes quedarte o irte. Es tu elección."
Harry hizo un sonido de aceptación, luego asintió y después llamó al camarero. Necesitaba emborracharse enseguida.
"Todo el mundo habla constantemente de que pase página en mi vida y siga adelante", dijo Potter arrastrando las palabras. Draco lo observó con atención absoluta, trazando el borde de su vaso con su dedo índice. “¡Y quiero hacer eso! Quiero olvidarme de la guerra, del puto Voldemort y de tener que luchar por mi vida todos los días durante siete años.”
“Entonces, ¿por qué no lo haces? ¿Qué te detiene?" Preguntó Draco.
“¿Qué te hace pensar que algo me está deteniendo?” Preguntó Potter, repentinamente a la defensiva.
Draco puso los ojos en blanco. “Por favor, Potter. Esa frase obviamente tiene un gran 'pero' al final.”
Potter pareció desplomarse derrotado. “Es como si Ron y Hermione, e incluso Ginny, asumieran que saben lo que quiero de mi vida. Es como si ya lo hubieran planeado todo sin consultarme y ya no estoy seguro de querer lo mismo que ellos. Estoy seguro de que pensé que lo quería, en algún momento, pero eso fue cuando todavía pensaba que moriría antes de cumplir los dieciocho años y estos planes futuros eran sólo sueños difusos que nunca se harían realidad.
Draco estaba muy familiarizado con tener expectativas impuestas por otros. “¿Cuáles son esos planes? ¿Casarse con la pelirroja?
Potter tomó un sorbo de su bebida. "Supongo. Simplemente tendría sentido, y la señora Weasley ya casi ha planeado la boda. Además, Ron quiere que empiece el entrenamiento de Auror con él a partir de septiembre. Nos han perdonado que no hayamos hecho los E.X.T.A.S.I.S., por lo que ni siquiera tenemos que terminar nuestro último año en Hogwarts”.
Todo eso también tenía sentido para Draco. Por supuesto que Potter se convertiría en un cazador de magos oscuros, ha estado haciendo eso toda su vida y obviamente es extremadamente poderoso. "¿Qué te detiene?" repitió Draco. “Eso suena como una vida decente. Una carrera bastante estable. Una esposa con la que realmente te llevas bien, algunos hijos a los que puedes malcriar.
Potter frunció el ceño. “Simplemente no estoy seguro de querer estar cerca de lo peor de la humanidad por el resto de mi vida, ¿sabes? Limpiar tras asesinatos, ser atacado por hacer mi trabajo. Eso suena exactamente como lo que mis amigos me alientan a dejar atrás, pero ¿cómo se supone que voy a hacer eso si sigo poniéndome en situaciones peligrosas?
“Entonces no quieres ser un Auror. ¿Tienes una carrera diferente en mente?”
Potter arrugó la cara y Draco se sintió abrumado por cuánto tiempo había deseado esto, tener una conversación decente con Potter que no terminara en una pelea.
"No tengo ni idea. Todavía me estoy acostumbrando a la posibilidad de envejecer, apenas he tenido la oportunidad de decidir cómo quiero pasar todo este tiempo extra que tengo de repente”.
“¿Y casarse? ¿Hijos? Seguro que has pensado sobre eso, ¿no?” Draco sin duda lo había hecho. Si pudiera elegir un futuro que fuera opuesto a la idea que su padre tenía de lo que debería ser, lo haría.
Potter pasó una mano por sus rizos desordenados y tiró. El pelo ya casi le rozaba los hombros, lo que hacía que las ondas parecieran menos atroces de lo que Draco recordaba. “Creo que me gustaría tener hijos. Tal vez. Uf."
Se inclinó hacia Draco. “¿Qué haría yo con un niño? No tengo idea de cómo criar uno; Nunca tuve padres que me mostraran cómo hacerlo. Probablemente lo haría tan mal que me odiaría para siempre”.
Draco igualó la intensidad de la mirada de Potter. “Tuve un padre y una madre y créeme cuando te digo que tampoco me enseñaron cómo criar a un niño. Así que entiendo por qué te da miedo. Al contrario de lo que tu Casa ha tratado de inculcarte en la cabeza, a veces puedes tener miedo y no enfrentar ese miedo de frente. Puedes huir de él hasta que hayas decidido el objetivo que quieres alcanzar. Entonces, sólo necesitarás afrontarlo si ese miedo se interpone en el camino hacia ese objetivo.”
Potter parpadeó. "¿Entonces es eso lo que te enseñan en Slytherin?"
Draco se encogió de hombros. “¿Qué, sentido común? Esperan que ya tengamos un poco, a diferencia de otras Casas que conozco”.
Potter le dio un codazo en las costillas y luego llamó al camarero. “Creo que debemos brindar por eso. ¿Cómo se llama esa bebida morada?
Cuando ambos tuvieron sus chupitos frente a ellos, Potter miró a Draco a la cara. “Por huir.”
Draco detuvo su mano donde estaba a punto de chocar su vaso contra el de Potter. “Por pasar página”.
Potter sonrió. "Por arrancar las páginas anteriores y decir 'que le den a todo'".
Draco se rio entre dientes y tragaron al mismo tiempo.
Tal vez seguir adelante no sería tan difícil como Draco imaginaba.
