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Si pudiese describir su vida en este momento… sería un sueño.
Aquel hombre había despertado hacia una hora, pero era inusual de él no levantarse automáticamente de la cama. El frio de la isla quesadilla aun no se disipaba, pero aun así el salía a ejercitarse desde temprano… entonces. ¿Qué pasaba?
Su cabeza daba vueltas con recuerdos vividos de los últimos días. Todos llenos de la misma cosa, Pac.
El rostro de Fit encorvo una sonrisa cálida. Aun no podía creerlo. Su cabeza no podía procesarlo del todo, así que cada mañana desde aquel día cerraba sus ojos y recordaba lo que había pasado, como si se tratase de un sueño que interrumpe en la madrugada y tienes miedo de que el recuerdo de aquel sueño desaparezca por la mañana.
La cita le había mostrado que tenia incluso más en común de lo que creía con Pac. A ambos les encantaba hablar mientras veían películas, discutir y convivir. Todo aquello le había demostrado que el nerviosismo inicial de aquella inocente cita no era necesario. Aunque cualquier alago que Pac hiciese hacía que su corazón diese un vuelco, debía mantener su compostura como siempre. Después de todo, él y su compañero se conocían bien.
Pese a que su cita fuese irritantemente interrumpida, eso tampoco bajo los ánimos de lo que iba a hacer.
Cuando por fin pudo decirle la verdad a Pac, sintió el peso gigantesco de un planeta entero bajarse de sus hombros. No podía con la culpa de ocultarle a una de las personas mas importantes de su vida la realidad de su situación. Quedo más sorprendido aun cuando Pac se ofreció a ayudarle, parecía genuinamente preocupado por el…
lo que no hacia más que reafirmar lo que el ya suponía y aceptaba desde hacia tanto tiempo… Estaba genuina y perdidamente enamorado de aquel hombre.
Aquel ultimo abrazo unió sus pechos. Podía sentir el cálido retumbar de un corazón… Podía jurar que los corazones de ambos palpitaban al unísono.
“Mi Novio brasileño” Le decía. No podía estar más feliz de por fin decir aquello. Parecía como si en cualquier momento fuese a soltar alguna risilla como si fuese un niño. Pac le hacia sentir tan pleno que no podía ni siquiera ponerlo en palabras.
Pero aquel abrazo… le recordaba continuamente algo.
“Ustedes tuvieron una cita, se abrazaron y ni siquiera se besaron. Eso es raro” Las palabras de Pac aun resonaban en su cabeza.
Pudo sentir y ver la mirada acusatoria de su ahora novio en aquel momento.
¿Besarse? ¿El y Pac? PFF, era pan comido, claro que podía hacerlo.
…
No, no podía. La realidad del asunto apenas estaba procesándose en su cerebro, ni en sus más locos sueños había pensado algo asi. Quizá era la duda de saber si realmente tendría que actuar diferente con Pac ahora que estaban en una relación. ¿Era necesario eso? Ellos se llevaban increíble y estos días habían sido dulces y entretenidos… No sabía del todo dar el siguiente paso en aquella inusitada relación.
Podía sentir su rostro acalorándose hasta las orejas, así que uso sus congeladas manos para taparlo y tratar de calmar aquello.
Pero tenia que levantarse pronto, el lo sabía… Hoy se vería con su pareja.
Starbobby oficialmente se había convertido en el lugar de sus “encuentros de citas NO oficiales”. Les encantaba tomar café y conversar durante horas en aquel lugar, fuera de chismes o cosas triviales. Lamentablemente Copacabana había sido parcialmente destruida hacía ya 2 días por los trabajadores de un ojo, por lo que Fit iba constantemente a ayudar a un insistente Pac quien quería reconstruirla así fuese solo.
Podía verlo. Podía sentir de alguna manera que su compañero le ocultaba el verdadero dolor que sentía al ver un lugar tan atesorado por el destruido. Le reafirmo varias veces a Pac que podía contarle lo que sea, cuando el quisiera… Pero el aun no quería hablar de aquello.
Después de todo, ese era su preciado hogar.
Se levanto después de mucho pensar. Tenia que estar para él, fuese como fuese. Se alisto rápidamente, colocándose un suéter de cuello, casi la ropa de siempre y …lentes. Últimamente había querido parecer menos amenazante. Era un hombre de familia ahora. Necesitaba no ser tan “intimidante” como solía serlo. Aunque sin darse cuenta ya era mil veces mucho menos intimidante que cuando solía estar en 2b2t.
Una vez listo, cambio de habitación en la pequeña cueva. Pese a tener un hogar, aquella cueva se había convertido definitivamente en un nuevo hogar para él y Ramon. Aunque esto no duraría mucho ya que pronto se mudarían hacia la mansión de los huevos… la idea le llenaba de felicidad y emoción por una nueva experiencia. Nunca había vivido en un lugar así, por eso quería ayudar en todo lo que pudiera. Deseaba más que nada que Pac se concentrara en sus propios proyectos, se veía tan feliz planeando aquel nuevo hogar, quería que no se centrara complacer a otras personas. Se acerco al pequeño Ramón, parecía que la fiebre reciente que había tenido por fin bajo. Eso le aliviaba. Le dio un pequeño beso en la cabeza, despidiéndose de su hijo. Hoy le dejaría dormir mas para que pudiera recuperarse… y con ello en mente se marchó.
Había intentado trasladarse a la favela, pero parecía que el teletransporte había sido retirado, supuso que su pareja estaba ocupada con las reparaciones en aquella zona. Decidió hacer una caminata larga hacia el lugar.
El viento fresco le calmaba, podía sentir como sus pensamientos se ordenaban tras un tiempo de caminar. No es de extrañar que conociera los lugares más lejanos de la isla. Se perdía tanto en su mente cuando viajaba que no sabía en donde terminaba. Se preguntaba si algún día Pac querría acompañarle. Solo ellos dos caminando tranquilamente, en un silencio cómodo y acogedor.
Por fin, después de comenzar a ver varios edificios de varios colores, pudo decir que había llegado a la favela. Aquel lugar estaba lleno de vida. Todos los brasileños se habían asegurado de llenarlo de una personalidad propia. Era encantador.
Se acercaba cada vez mas a donde se suponía que estaba anteriormente el spawn de la Favela y, tal como esperaba, pudo ver aquella encantadora silueta azul de su pareja asomándose.
Pac a lo lejos parecía concentrado, tomaba aquellos brillantes y claros ladrillos uno por uno, para reconstruir y mejorar aquel lugar afectado por las explosiones. Parecía cabizbajo, por lo que decidió acercarse y verle sin hacer mucho ruido.
El Ceño de Pac estaba fruncido, molesto, pero a su vez parecía concentrado en su trabajo.
Incluso enojado, Pac era adorable a sus ojos.
Pensó por un momento… ¿Cómo es que pudo negar por tanto tiempo aquellos obvios sentimientos por Pac? ¿Porque se habían demorado tanto en estar juntos?
Quizá era el temor… No solo de ser rechazado, si no el temor a lo que el mismo sentía por su “roommate”. Tenia miedo de sentirse atado a alguien, a sentir cariño, miedo de no saber cómo llevar una relación que nunca había tenido. Aquel aislamiento de varios años en 2b2t realmente había dejado cicatrices, que pese a sanar… Aun podía ver su impacto en el.
Sus pensamientos se cortaron. Pudo escuchar un ladrillo extremadamente grande caer al suelo, levanto la mirada, viendo a Pac, jadeando, mientras mantenía ambas manos en aquel enorme bloque. Parecía… Agotado. Pero mas que eso, su rostro parecía mostrar una gran frustración. Sus dientes apretaron sus labios, parecía estar reteniendo algo…
Pronto Fit lo descubrió.
Una, tras otra, seguida de varias más. Había lagrimas cayendo por mas mejillas de Pac. Eran dolorosas y profundas. El pelinegro dejo su frente con suavidad contra el bloque, recargando su rostro en él. Estaba arrodillado, hecho un ovillo. Se sentía… Roto. Algo dentro de el dolía. Ver aquel lugar que con tanto esmero había construido junto a su, ahora, familia… dolía, no era justo, nada de lo que había pasado lo era. Estaba tan frustrado, tan enojado, tan triste. Todo salió en forma de lágrimas. Necesitaba a sus amigos, a Mike, a Bagi, a Felps… Incluso a Cellbit. Pero le dolía que ellos fueran testigos de lo inútil que fue al proteger su propio hogar. Se sentía… Inútil.
Mientras miraba hacia el suelo, pudo ver una silueta. Al levantar su rostro… Pudo ver a Fit justo a su lado.
- Pac…- Fit estaba en silencio.
- Fit! Eh... Uhm…- Se aclaro la garganta. No esperaba ver a Fit de manera tan repentina, menos en esta situación. No quería preocuparle, así que intento secar sus ya enrojecidos ojos con la manga de su hoodie. Sin embargo, Fit le detuvo sosteniendo su brazo antes de que pudiera hacer eso. Se acerco, agachándose y arrodillándose frente a Pac, para ponerse a su altura.
No. Todo menos eso.
Acerco su mano hacia el rostro de Pac… y acaricio su mejilla cuidadosamente, asegurándose de limpiar un poco del rastro de las lágrimas, en lugar de que él lo hiciera.
- No llores. No lo hagas solo, te lo ruego Pac… - Sus ojos estaban abatidos y preocupados. En su pecho, sentía un escozor insoportable al ver a Pac en aquel estado, pero lo que a Fit mas le afecto… Es verlo llevar aquel estado solo. El pelinegro se sorprendió, sus ojos se abrieron al escuchar a Fit hablar de esa manera. Sentía que su voz se quebraba, y eso era algo que nunca había escuchado.
- Pac…- Fit hablo, después de tragar algo de saliva. Su garganta picaba, esa sensación era insoportable. ¿Qué le pasaba?
- Tu dijiste que estarías a mi lado pase lo que pase… Pero ¿Yo no puedo hacer lo mismo por ti? Necesito hacerlo. Necesito saber que estas bien- El rostro de Fit parecía rogarle, suplicarle sin tener que hacerlo realmente. Quizá estaba a punto de hacerlo.
Sus brazos rodearon a Pac, abrazándolo por el cuello, y aunque él se sorprendió, no peleo en lo absoluto. Sostuvo sus manos en la cadera de Fit, sin estar muy seguro si devolver aquel abrazo o no.
Fue como un instinto, un sentimiento primario, una necesidad. Ni siquiera tuvo tiempo de pensar si debía de hacerlo o no…Necesitaba abrazar a Pac.
- … Pac. No lleves tu dolor solo. compártelo conmigo… súfrelo conmigo. No lo detengas, no lo contengas, no lo ocultes. Déjame cargar con el – La voz en forma de susurro de Fit salió temblorosa y casi silenciosa. Parecía que aquello ultimo era algo destinado para que solo ellos lo escucharan. Podía sentir tanto pesar por parte de Pac, le rompía el corazón.
- -Yo, uh… ¡Estoy bien Fit, enserio! Y-yo um… oh… - Las palabras de Pac comenzaron a tartamudear, mientras que sus labios comenzaban a temblar. Se dio cuenta de lo que pasaba. Sus ojos se recargaban, llenándose cada vez mas de lágrimas, como si lo que Fit hubiese dicho fuera la clave que abrió la llave del llanto. Esto que se venía podía sentir que no podía controlarlo. Intento separarse, pero Fit no le dejo, sabía que no debía dejarlo… Por lo que se rindió.
Cuando las pesadas lagrimas comenzaron a llenar sus mejillas con mas intensidad que antes, Pac simplemente se dejo caer en los brazos de su compañero, correspondiendo aquel abrazo. Hundió su rostro en el hombro de su pareja, ahogando sus jadeos y comenzó a sollozar. las manos del pelinegro se aferraron a la espalda de Fit, apretando su camisa, frustrado. Solo quería llorar. Quería descargarse y Fit lo entendía bien.
La mano llena de cicatrices de Fit se acerco al pelo de Pac, acariciándolo amorosamente mientras el seguía descargándose en su hombro. Los dedos de Fit eran ásperos y toscos, algo típico de alguien que ha peleado por su vida durante tantos años, pero al acariciar aquel suave pelo, los dedos temblaban nerviosos, tratando de ser suaves, como si temiera quebrar de alguna manera lo más preciado que tenía. Le traían una sensación de paz y seguridad tal, que Pac pensaba genuinamente que nada podía compararse jamás.
- No es justo… No lo es… amaba este lugar, todos lo hacíamos… Fit…- Trato de hablar a mitad de su sollozo, pero su voz quebradiza y frustrada no era escuchada más que por su compañero, quien parecía rogar porque su pareja no se rompiera en pedazos entre sus brazos. Fit mordió sus labios con rabia, tanto que pensó que los rompería.
Fit asintió, dejando que Pac se descargase sin detenerle. Reconoció y comenzó a cargar con su dolor, para que el no tuviese que hacerlo solo, nunca más.
- …Eso fue una mierda- Pac hablo. Sus ojos estaban rojos y levemente hinchados por el llanto que había pasado ya hace rato. Pudo descargarse, se sentía mejor, pero eso no quitaba que le dolieran los ojos, no quería que Fit le viera así, pero no había nada que hacer ya.
Estaba acostado en una de las piernas de Fit, mientras el estaba sentado en la orilla de aquella isla abandonada. Estaban en “Floating miracle” aquella isla donde Fit le había confesado su misión en la isla. pensó que quizá después de descargarse, Pac necesitaba privacidad, nada mejor que ir a un lugar lejano para ello. Mientras Fit seguía acariciando el suave cabello de su pareja, saco algo de su inventario.
- Ten Pac - Fit acerco un helado hacia el rostro de Pac, quien lo tomo agradeciendo con la cabeza, colocándolo cerca de un ojo para desinflamarlo. Quizá, o quizá no, había asaltado la alacena de Starbobby para sacar un helado. No creía que alguien lo fuese a notar de todas maneras.
- -No quería que me vieras así…- Pac suspiro, volteo su rostro mientras miraba el sol ponerse en el horizonte. Aquel lugar era verdaderamente mágico, la puesta de Sol se veía hermosa, casi como su nombre, era un milagro.
- No digas eso… Yo quería estar para ti y ade- - Antes de que pudiese terminar la oración, Fit fue interrumpido.
- NO. ¡No me refería a eso! Yo… estoy feliz de que estuvieras a mi lado. Pero no quería que me vieras llorar así. Me veo mal y patético- Pac se levantó, enderezándose y sentándose a un lado de Fit. Quería verse fuerte, quería verse bien frente a Fit. Quizá solo quería impresionarle…
- Mmm… - Fit rasco un poco su nuca. ¿Eso es lo que era? Realmente no lo entendía.
- Pero si tu siempre te vez lindo a mis ojos Pac…- Suspiro aquellas palabras, mientras volteaba a verlo. Cuando le miro, se dio cuenta que los ojos profundos del contrario le miraban. Ambos cruzaron miradas.
Pac tenia los ojos abiertos como platos. Fit pensó lo que acababa de decir.
Sus mejillas parecían haberse puesto rojas al unísono. Después de procesarlo, tanto el como Pac desviaron la mirada rápidamente. Pac siguió mirando el atardecer, mientras que Fit miraba hacia otro lado, sintiendo como su rostro ardía hasta sus orejas. Todo aquello para el era completamente nuevo, dejar salir sus sentimientos tan fácilmente no era algo que Fit hiciera normalmente. Pero todo parecía fácil al lado de él.
- … ¿Tú crees que soy lindo? – Pac soltó una risita al final, intentando aligerar el ambiente. Oh no. Fit sentía que estaba sudando frio. Su sonrojo no disminuía ¿Qué es lo que Pac causaba en él?
- BUENO… T-tú sabes- Intento que Pac entendiera la indirecta. Quizá lo haría, quizá no.
- Mm, yo sé, yo sé- Ambos se rieron. Quizá era lo lindo de su relación, ellos mismos se entendían bien. Pac se sintió más relajado después de ello y siguió disfrutando de la puesta del sol. En aquel lugar, el tiempo parecía ir diferente. La puesta de sol duraba mucho mas y su calor parecía mas radiante que nunca. Fit se relajo de la misma manera, observándola mientras su compañero se ponía de pie.
- ¿Mm? ¿Te quieres ir ya? – El mayor volteo a ver como Pac se estiraba, poniéndose de pie. Podía ver el fresco viento moviendo su pelo con suavidad. Lucia hermoso.
- No, quería agradecerte por lo de hace rato- Pac hablo, con sinceridad, suspirando un poco antes de continuar – Realmente me siento mejor… Disculpa si te hice pensar que no quería que estuvieras junto a mi… ¿Un abrazo de disculpa y agradecimiento están bien? – Dicho esto, Pac extendió los brazos hacia Fit. ¿Un abrazo de su Roommate? ¿Su “novio brasileño”? ¿Cómo podría negarse? Quizá nunca se había puesto de pie tan rápido.
- Ow, ven aquí. ¡Sabes que no puedo decir que no a eso! – Fit sonrió. Abrió sus brazos, rodeando a Pac en ellos. Su pareja correspondió con mucho gusto. Los brazos del pelinegro rodeaban y sujetaban su espalda, acercándolos aun más, mientras que Fit hacia lo mismo con uno de sus brazos abrazando su cuello y acercando su cabeza a su hombro, mientras que el otro atraía a Pac por la espalda. Ambos se sostenían mutuamente.
Era tan cálido, apacible y suave. Fit no podía evitar sonreír. Los abrazos de Pac eran los mejores, quería que el mundo se detuviera, para nunca tener que dejarle ir. Acariciar su pelo y su espalda era su completa adicción. Pac por otro lado se sentía rodeado y seguro.
El lugar seguro de Pac era rodeado de los brazos de su Fit.
Se separaron suavemente, sin soltarse por completo. Sus miradas se encontraron cercanas, podían sentir los ojos del otro mirándole directamente y se sentía tan bien, tan correcto. Fit acerco su rostro, chocando con cariño ambas frentes. Mierda, estaba tan enamorado. Aquellos ojos color negro con un toque de amarillo le observaban y lo hacían con el mismo amor que los de él. Estaba colgado y maravillado. Movía con dulzura sus frentes sintiendo sus narices chocar. Se encontraba tan absorto que no noto cuando Pac sujeto uno de sus arneses, el que estaba en su hombro para ser especifico.
- … Pac- Fit hablo. Llamando la atención del pelinegro. Sus rostros se habían separado unos centímetros, mas no mucho. Aun no querían dejar la corta distancia entre ambos – Yo… también siempre estaré a tu lado. Lo que necesites, lo que sea que quieras que yo haga, lo hare si me lo pides… - El mayor sonrió amplia y cálidamente para Pac. El solo quería expresarse, que el supiera que siempre estaría para él. Eso era suficiente para Fit... pero no para Pac.
- Yo lo sé, lo se porque yo también lo haría- Al terminar de decir eso sus labios esbozaron una sonrisa amplia en respuesta. Era el momento perfecto en la mente de Pac, pero sabia que su pareja quizá no se animaría a dar un paso… Así que decidió hacerlo él.
El pelinegro apretó el arnés que había agarrado previamente y lo jalo con suavidad, obligando a Fit a acercarse más. Y allí, acerco su rostro al del mayor, centímetro a centímetro, cada vez más, mientras dirigía su rostro ayudándose de su mano en la mejilla de Fit. En un movimiento calculado, inclino su cabeza… y acordó la distancia entre ambos.
Fit solo pudo procesar aquel dulce sabor y aquella suave sensación en sus labios segundos después de que había iniciado. Cuando por fin pudo procesarlo, abrió los ojos de par en par.
Le estaban besando.
Su corazón no dio un vuelco, parecía que se había detenido por completo, Fit podía jurar que así fue. Una vez se detuvo por ese macro (e imaginario) segundo, comenzó el latir mas intenso que el mayor hubiera sentido en su vida. Jamás había sentido nada igual. Ni siquiera la pura adrenalina podría compararse a aquello.
Pese a sorprenderse por el beso, el por supuesto no lo detuvo. Una vez asimilado lo que estaba pasando trato de corresponderle lo mejor posible, moviendo torpemente sus labios junto a los de Pac. Se acerco más, abrazando a su pareja de la cintura. Su rostro ardía y sentía que sus manos temblaban de la emoción.
Pac por otro lado y al igual que Fit, no podía creer que ello estuviera realmente pasando. Sus manos temblaban, mientras Fit correspondía con gusto.
Y de pronto aquel beso termino.
Un primer e inocente beso que quizá había durado 10 segundos, para ellos duro varios minutos… Y fueron los mejores.
- ¿…Tanto así me querías besar? - Fit hablo nerviosamente, para después reír. Le vio de una manera muy específica, dando la misma indirecta con la mirada de que recordaba lo que Pac le había dicho hace unos días. “¿Tienen una cita, se abrazan y no se besan? Eso es raro”. Pese a lo avergonzado que estuviese, se sentía ligero y pleno. Se sentía extremadamente feliz, tanto que no podía ocultarlo. Aquel beso le había dejado en las nubes.
- ¡Te lo dije! – Pac se rio, poniéndose a la defensiva. No podía molestarse después de eso. Obtuvo lo que quería -Aunque si no querías besarme esta bien sabes, disculpa- fingió hacer un rostro triste, casi como si fuese a llorar nuevamente y se separo de Fit mientras cruzaba los brazos.
- Esp- espera, espera, no, Pac, Pac, Paac~~ - Se acerco, sabia que su novio estaba haciendo drama, porque ambos adoraban hacerlo. Podía ver la sonrisa de satisfacción de Pac detrás de aquel pequeño puchero.
- ¿No vas a dejarme con los brazos abiertos verdad? ~ Ohh como me siento solo sin nada entre mis brazos…~~ - Mientras Fit abría los brazos hizo un pequeño puchero, haciendo un rostro de tristeza, justo como Pac lo hizo.
- ¡ …MMmmn tu! – Pac se volteo indignado. Fit adoraba voltear la situación a su favor. Aun así, el sonrió y se acerco para ser rodeado por ese abrazo que tanto adoraba.
Mientras el sol finalmente terminaba de ocultarse, podía escucharse la risa de ambos a mitad del mar, dentro de su propio sueño.
En un milagro flotante.
