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Cuello

Summary:

Aioros comete un pequeño error que pondrá entre la espada de fuego y la pared a Shura.
El Santo de Sagitario debe comprender que sus misiones deben estar igualadas con su responsabilidad como Alfa del décimo caballero.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

El manto blanco de nieve le recuerda que viene exactamente de un lugar similar donde los inviernos parecen una eterna tortura. Esos lindos copos de nieve que la mayoría de las personas aman, para él son solo el recuerdo de cuchillas en medio de un campo de entrenamiento.

No todo fue malo en los inviernos que vivió en las altas montañas de los Pirineos pesé a su duro entrenamiento todavía tuvo un poco (nulo) tiempo para tomar alguna bebida caliente.

Aspira la frescura del ambiente, con el paso del tiempo se ha acostumbrado a pasar de un clima frío a cálido y viceversa, gracias al cosmos que reside en su interior puede lidiar perfectamente con los cambios de clima.

Asgard no es un atractivo turístico que ame visitar, no después de ser revivido y después ser casi aniquilado en el proceso de salvar la Tierra de los dioses nórdicos.
De igual manera, no puede ir en contra de las órdenes de la diosa Athena, esa chiquilla que ha librado batallas a su corta edad y a la cual respeta después de que ha perdonado cada deshonra de su parte.

Sus ojos verdes observan las huellas que son dejadas por su compañero de armas, el cual lleva la caja de Pandora de su armadura en la espalda. 
Aioros no ha cambiado mucho, su manía de utilizar la armadura solo en momentos indispensables… cof cof, momentos nulos sigue en pie a pesar de que hoy deben presentarse con la representante de Odín.

Las pequeñas luces a lo lejos indican que están cerca del poblado de Asgard y que no estarán mucho tiempo disfrutando de ver caer la nieve.
Su capa blanca se ondea con las delicadas ráfagas de viento en cada paso que da.

—Estamos llegando.

Solamente asiente un poco al escuchar las palabras del heleno.
Cuando fue resucitado por Odín apareció en medio del bosque nevado y vagó por horas tratando de encontrar el poblado más cercano, pero ahora es diferente, Aioros es esa luz que lo guía.

Esta misión claramente pudieron atenderla sus demás compañeros como Afrodita y Deathmask quienes se mostraban muy interesados por regresar a las tierras nórdicas, pero fue encomendada principalmente a Aioros debido a que Athena estaba al tanto de la buena relación entre Hilda de Polaris y el caballero de Sagitario, quizá este le habló a la diosa de la sabiduría sobre su hazaña contra el malvado Dios Loki y él nada más había acatado la Orden de acompañarle por si algo llegaba a suceder.

La misión no se trataba de nada más que de asistir a una reunión para fijar acuerdos de alianzas y tratados de paz entre la nación de Asgard y la Tierra, donde la representante del Dios Odín se compromete a ser más responsable, ya que es la segunda vez que los caballeros de Athena se ven comprometidos con los guerreros nórdicos.

—Deberías usar tu armadura.— sugiere al Alfa que huele a jengibre. 

—Así estoy bien, no tienes por qué preocuparte por mí. 

Aioros se convirtió en su Alfa poco después de que regresarán al Santuario, los perdones y reconciliaciones no se hicieron esperar, menos cuando ambos sentían esa necesidad de estar uno junto del otro. Ese era su destino y lo aceptaban con todo y el camino de espinas que compartieron en el pasado.

Shura lleva su mano derecha a tocar su cuello justamente allí donde los afilados colmillos del caballero de Sagitario cavaron dos hoyos que fueron adornados por la marca de sus demás dientes alrededor.
Todavía duele a pesar de haber sido realizada hace un mes y medio.

—¿Te sigue doliendo?

Cuando se dio cuenta de que tenía una sonrisa boba en los labios, Aioros ya se encontraba observando detenidamente cada uno de sus movimientos.

—No, no mucho… Es soportable.

Quitó la mano de su cuello para acomodar la bufanda blanca que Aioros le había obsequiado y que ahora adorna y cubre su cuello.

—Bien.

Floreció un bello sonrojo en sus mejillas, recordaba el momento exacto en que el castaño lo tomó como su Omega en ese rito de amor pasional donde se fundieron en uno solo.


Asgard es una nación atrapada en el tiempo, no hay avances tecnológicos y todo parece del pasado. Shura debería estar bien con eso, el Santuario también está aislado del mundo exterior al igual que el poblado nórdico, pero no, hay algo en Asgard que lo hace sentir inquieto e inseguro.

Aioros toma su mano para seguir caminando juntos hacia las luces de tonos cálidos.

Al llegar al pueblo son recibidos por soldados del ejército de la representante de Odín, entonces sus manos dejan de tocarse y cada uno guarda su distancia, no porque sientan pena de sus sentimientos sino porque están en una misión en la que no deben dejar que sus sentimientos intervengan.

—La señorita Hilda envío estos caballos para ustedes, no tienen que caminar hasta llegar al palacio de Valhalla.

Aioros sonríe mientras acaricia el cuello del animal, en cambio, Shura solo espera a que tome su decisión de seguir a pie o aceptar el transporte que es relativamente innecesario.

—Shura, ¿Sabes montar?

Traga saliva, no esperaba una pregunta así por parte del castaño. Ciertamente, nunca en su vida ha montado un caballo, pero si Aioros quiere hacerlo tratará de intentarlo.

—Eso significa que…

—Yo llevaré las armaduras de ambos y tú disfrutarás un paseo.

La respuesta lo coloca fuera de órbita, así que respira profundo y se quita la armadura, no puede ir en contra de las palabras de su Alfa, lo prometió.
Entrega su armadura y acaricia lentamente al caballo albino, supone que antes de subirse tiene que familiarizarse con el animal.

—Sube del lado izquierdo y no olvides colocar tus pies en los estribos.

Aioros le indica de manera paciente, pero sus acompañantes comienzan a desesperarse, así que sigue cada instrucción dada por el Sagitario y toma las riendas.

—No te preocupes, yo lo guío.

La última persona con la que Shura quisiera encontrarse es la misma que llega a interrumpir ese momento que era solo de ellos dos.

—Dios guerrero, Surt de Eikchnir.— susurra Shura.

—El mismo, pensé que nunca más volvería a verte, Shura de Capricornio.

Algo estalla dentro de Aioros, la mirada del hombre de cabello rojizo no le inspira mucha confianza y menos cuando le arrebata las riendas.

—Yo también lo supuse.

—Bueno, la señorita Hilda nos espera.

Los guardias se dan la media vuelta en sus caballos, Sagitario pasa de ser protagonista a ser únicamente un extra que observa como le arrebatan a su amado.
Tiene que guardar la calma y la compostura, no puede darse el lujo de batirse en un duelo con el joven, eso solo provocaría una nueva confrontación entre Dioses Guerreros y Caballeros de Oro.

Shura, se limita a ver hacia adelante.

Los cascos de los caballos resuenan en las calles empedradas de Asgard. Hay niños corriendo en pleno anochecer y varias personas caminando, algunas se detienen a saludar al Dios Guerrero y otras siguen su camino.

—La señorita Hilda es muy benevolente, nos devolvió la vida con ayuda de Lyfia al igual que a ustedes, Athena.
Es un gusto volver a verte Shura.

Él no puede decir lo mismo, ni siquiera lo conoce demasiado, sabe de él por Camus quien le habló de todo lo ocurrido después de su enfrentamiento.

—Espero que tu estadía sea larga.

A lo lejos puede apreciar el Palacio de la representante de Odín, así que suspira con tranquilidad, no tendrá que lidiar con Surt por más tiempo y así es, cuando menos lo espera están frente a Lyfia.

Shura baja del caballo, pero es Surt quien lo sostiene de la cintura por lo que puede sentir la penetrante mirada de su Alfa en su espalda.
Aioros no debería estar celoso, el guerrero nórdico no está a su nivel.

—¡Bienvenidos nuevamente!

La sacerdotisa de cabellos azules se acerca a ellos con una linda sonrisa, esperaba ver a Aioria, pero de igual manera le es gratificante volver a ver a dos Santos de Athena.

—Shura.— la bella joven se siente encantada de verlo así que no tarda en abrazarlo fuertemente.

—Señorita Lyfia.— corresponde el abrazo, le debe tanto a la joven dama que es lo mínimo que puede hacer. Gracias a ella pudo enmendar sus errores.

—Caballero de Sagitario.— simplemente lo saluda a la distancia observando el gran parecido que tiene el sujeto con Aioria de Leo. —Pasen la señorita Hilda los estaba esperando.

—Danos un momento, por favor.

Aioros le entrega su armadura para así poder ponerse él mismo la suya.

—Gracias.— evita mirarlo a los ojos, aunque lo sucedido en el trayecto no es del todo su culpa.


Los dos son guiados por la joven hasta las puertas principales del castillo, Aioros no es ajeno a la propiedad y Shura puede notarlo cuando el caballero de Sagitario es quien abre la puerta para encontrarse con Hilda de Polaris y su hermana Freya.

—¡Bienvenidos!— la joven los recibe amablemente, sin embargo, su atención está puesta en el mayor. —¿Cómo has estado, Sagitario?

—Muy bien, señorita Hilda.

Los ojos verdes estudian el comportamiento de ambos y elige no darle mucha relevancia al asunto.

—Esperaba verte al lado de tu hermano, no de… ¿Cuál es tu nombre? 

Como buen Capricornio piensa contestar con un sarcasmo, al menos la joven de ojos grises debería saber el nombre de las personas que valientemente (obligados) ofrecieron su vida para salvar a Asgard de las garras de Andreas Rize. —Shura de Capricornio.

Si, la gente nunca reacciona de manera positiva al escuchar su nombre debido a su etimología y a que desde hace mucho tiempo debió haber corrido el rumor de que un Santo de Oro mató a otro.

—Aioria tenía algunos asuntos que atender.

—Se preparó un banquete para ustedes dos, espero les guste.— habla la joven rubia tratando de aligerar el ambiente, pero está claro, ese dichoso "banquete" no fue preparado para él, sino para Aioria, todos esperaban a los dos hermanos.

Ante ese ambiente el joven español se deja guiar a dónde se encuentran más personas en un salón del inmenso castillo, Andreas Rize es uno de los presentes y aunque su historia es parecida con la de Saga, Shura no puede justificar el hecho de que Hilda decidiera revivir al menos a sus Dioses Guerreros y a su médico de cabecera. 

El insoportable Surt también se une a ellos y justamente toma asiento a su lado. Es algo increíble que el único que se siente cómodo con su presencia en Asgard es el mismo hombre que le enterró una espada en el pecho y si acaso, Lyfia.

Después de la silenciosa cena que no sintió más que insípida, vinieron los brindis con esa bebida de los Dioses de Asgard llamada "Hidromiel", una bebida de la cual el pelirrojo se encargó de explicarle detenidamente el proceso de la fermentación de el agua y la miel, llamándole al resultado de dicha combinación "La Cerveza Vikinga". 

—... No encontrarás una bebida parecida a esta en la Tierra.

Quería decirle que sí, que el vino del que Deathmask presumía tanto de su bello país italiano le gustaba más que el toque dulce de la aguamiel fermentada.

—Supongo que deben estar cansados de su viaje, ¿Les parece bien tratar el tema mañana? 

—Como usted prefiera señorita, Hilda.

Ante esas palabras llenas de parsimonia, Shura bebió todo el contenido de la copa de plata. Estaban aquí para tratar ese asunto de manera rápida y regresar al Santuario antes de que otro Dios Griego quisiera apoderarse del mundo y sentirse dueño del destino de la humanidad.

La dulzura de la miel y lo agrio de su fermentación no calmaron su ansiedad al ver obstruidos sus planes de entrenamiento con el discípulo de Dohko.

—Freya y Lyfia les mostrarán sus respectivas habitaciones.

—No es necesario, señorita. Podríamos tomar solo una habitación para ambos u hospedarnos en la villa.

La mirada de Aioros estaba fija en él diciéndole que guardara silencio.

—No, desde luego son nuestros invitados.

La sonrisa de la Omega con olor floral no le causa mucha confianza, pero por Athena debe comportarse hasta notar que lo que siente de alguna manera son "celos" y no un cosmos maligno.

Ambas jóvenes les muestran el camino a sus respectivas habitaciones, que están una frente a la otra y después los dejan solos en medio del pasillo para que se pongan cómodos.

—No debiste sugerir eso de irnos a una posada o dormir juntos en una sola habitación. 

No esperaba recibir reproches tan pronto, así que se cruza de brazos para mostrarse intimidante siendo un Omega. —¿Cuál es el problema de eso? 

—Que todo esto ya estaba preparado para nosotros. La señorita Hilda y sus sirvientes lo prepararon todo y sobre lo de dormir juntos, ellos no saben que somos una pareja así que puede prestarse a una malinterpretación.

—No creo que su "malinterpretación" sea tan errada, pero bien, me mantendré al margen de esto y guardaré mis sugerencias. Descansa.

Sus labios se curvan en una delgada sonrisa y lo máximo que puede hacer es darle un beso en la mejilla al Alfa antes de que sigan discutiendo.

—También descansa, Shura.

Cierra la puerta lentamente, esperando a que el mayor pueda retractarse de dormir separados y solo puedan ocupar una sola habitación, pero su esperanza muere cuando este no mueve ni un solo dedo. 

Da un suspiro, la habitación es enorme, y no sé compara en nada a su habitación en la casa de Capricornio. Deja su armadura a un lado de la cama y va al baño donde por fortuna encuentra un espejo, se quita la bufanda y observa la marca ya cicatrizada, sin embargo, está inflamada y necesita curarla.
Nuevamente, cubre su cuello y sale de la habitación, esperando encontrarse con alguna doncella en algún pasillo o con Lyfia.

Podía ir con Aioros y decirle lo que estaba sucediendo, con algo de suerte  el Alfa tendría consigo algún ungüento o algo para disipar la molestia, pero no, prefirió buscar por sí solo.

Admiró cada cuadro que veía en las paredes y también se dio el tiempo de admirar la arquitectura así como las estatuas de cuervos y grifos que encontraba en toda dirección.

—¿Se te perdió algo, Capricornio? 

Surt parecía una sombra siguiéndolo y apareciendo cuando menos se lo esperaba.

—Buscó a la señorita Lyfia.

—¿Hay algún problema? 

El olor a azufre vuelve a clavarse en sus fosas nasales, es tan molesto que puede girarse y vomitar.

—Es algo privado.

No podía simplemente decirle a cualquier persona que necesitaba curar la mordida de su Alfa.

—Sabes Shura, de entre todos los caballeros de Athena tú eres quien más llama mi atención. 

Frunce el entrecejo observando como esos ojos de color magenta tienen la pupila dilatada y puesta en su persona.

—No eres como los demás, eres objetivo y no te importa matar a nadie con tal de cumplir las misiones que te son impuestas, aunque claramente con Camus todo fue diferente, a él no quisiste matarlo.

El olor se intensifica y sabe exactamente lo que eso significa, Surt es un Alfa que está a punto de entrar en celo y si no lo aleja antes de que sus feromonas lo cubran, todo estará perdido. 
No puede librar una batalla con un Dios Guerrero simplemente por un asunto de castas.

—Eres increíble en todos los aspectos.

Es tarde, el Alfa con olor a azufre lo acorrala y la bufanda que cubre su cuello cae al suelo dejando a la vista del pelirrojo la marca que Aioros ha hecho.

—De algún modo lo sabía, tu olor no es el mismo con el que aquella vez te conocí, no.

Es una bajeza que un Dios Guerrero lo esté manipulando liberando feromonas que no hacen más que darle náuseas

—El olor que hay en ti… Es parecido al de Sagitario.

Sus ojos se abren, dándole la respuesta al nórdico.

—Vaya, nunca pensé que Sagitario te tomaría como su Omega, no después de lo que le hiciste.— susurra con molestia. —Pero no te preocupes, esa horrible marca no significa nada para mí.

Lucha por controlar a su Omega interior para que no reaccione a ningún movimiento del Alfa.

—¡Aléjate de mí!— un gruñido ronco sale de su garganta demostrando que se siente amenazado.

—Aun teniendo ese olor en ti, todavía puedo sentir tu aroma delicado.

Su cintura es tomada con brusquedad y sus labios son invadidos por los del joven Alfa que ante sus ojos no es más que un niño caprichoso que ha puesto sus ojos en algo que es incansable para su deleite.
Al no corresponder el beso, el hambriento Alfa muerde su labio inferior, por ello deja de guardar su compostura y trata de alejar las manos del Alfa de su cuerpo, no puede dejarse intimidar por las feromonas que Surt lanza en el aire por ello enciende su cosmos filoso dejando que su propio poder sea el que lo proteja. Nunca ha necesitado la ayuda de otro Alfa para librarse de uno, no es un príncipe de un cuento de hadas totalmente indefenso que espera en una torre esperando ser rescatado, él es un caballero de Athena.

—¡Shura!

Su mano está estirada en el aire a punto de dejar caer su técnica mortal cuando siente como su Alfa lo aparta mientras deja salir también sus feromonas para hacerle frente al Dios Guerrero.

El alboroto y los aromas de los alfas no pasan desapercibidos por la representante de Odín que no tarda en llegar junto con otros Dioses Guerreros.

—¿Qué está pasando aquí?

Ambos Alfas están gruñendo y mostrando sus colmillos.

—Surt ha entrado en celo señorita Hilda.— el joven que fue el recipiente de Loki interviene, haciendo que otros dioses Guerreros tomen al pelirrojo. 

—Andreas cuida de él por favor, dale los supresores.

El antiguo huésped de Loki hace una reverencia y se marcha. Aioros sigue desconfiando de él, tal vez es porque se enfrentó contra él en su forma maligna.

—¿Estás bien?— se gira en dirección a su Omega, si no lo hubiese escuchado gruñir, no sabe exactamente lo que ahora mismo estaría pasando.

Se siente culpable por hacer al español a un lado y enfocarse en su misión.

—Lo estoy.

No le gusta que los demás lo vean como un débil, así que deja que todos lo vean como el inquebrantable caballero de Capricornio.

—Perdón por todo esto, señorita Hilda. 
Me gustaría tratar nuestros asuntos lo antes posible, después de lo ocurrido, lo único que prefiero es la seguridad de MI OMEGA.

Los ojos de la representante de Odín se agrandan en un toque de sorpresa y Shura se siente complacido con esas palabras, aunque hubiera preferido que Aioros lo dejara en claro desde un principio.

—Como gustes Sagitario.— asiente cerrando los ojos y dando una ligera sonrisa. —Lyfia, ayuda al caballero de Capricornio en lo que necesite.

—¿Estarás bien? 

—Aioros, puedes estar tranquilo.

Su tono de voz suena más a un reproche y ante la vergüenza que siente se da la vuelta sin siquiera recoger la bufanda que Surt le quitó, detrás de él siente pasos, pero sabe que no provienen de la persona que desea.

Entra a la habitación y se limpia los labios dándose cuenta de que el Dios Guerrero al morderlo corto su labio con sus colmillos.
Se siente tonto por sentirse tan confiado para deambular por el castillo buscando a Lyfia.

—Shura, ¿Estás bien?

La dama entra detrás de él y sus ojos azules reflejan preocupación. 

—Si, lo estoy.

La herida en su cuello punza e inmediatamente lleva su mano al lugar afectado.

—¿Necesitabas algo? 

No dice nada, solo toma asiento sobre la cómoda cama.

—Shura si necesitas algo puedes decírmelo, estoy en deuda contigo, de no ser por ti Aioria hubiera muerto en ese bosque y Asgard…

—No tienes por qué agradecerme nuevamente.

Una delicada sonrisa salió de la joven Omega. —Debo hacerlo. Ahora dime, ¿Qué sucedió? 

—Desearía no hablar del tema, ya fue suficiente con que la mayoría haya visto esa escena vergonzosa hace unos momentos.

Ante la iluminación Lyfia observa la marca en el cuello del Omega, al principio se preocupa de que Surt haya cometido tal osadía en el cuerpo del caballero, pero después recuerda la mención de Aioros llamándolo "MI OMEGA" con una voz demasiado demandante y posesiva

—Entonces, el hermano de Aioros es tu Alfa, ¿cierto? 

Su rostro fruncido pasa a sonrojarse, deseaba que todos se enteraran de su relación con el maravilloso Alfa que es Aioros, pero no de la manera en que se presentó.

—Así es.

—Me alegro mucho por ti, Mu me comentó que fueron muy amigos desde su infancia y la otra historia ya la sé, de igual manera te felicito.

—Gracias.

—La marca en tu cuello está un tanto hinchada, ¿quieres que consiga un ungüento para ti?

—Supongo que eso me metió en problemas hoy, pero te estaría agradecido si lo hicieras. 

—No te preocupes, en un momento regreso.

Los largos cabellos se movieron junto a la motricidad de la joven, si tan solo se la hubiera topado en su recorrido todo sería tan diferente. Sus ojos se fijan en su armadura, pero el rechinido de la puerta llama su atención, está vez es una joven de cabellos rizados y rubios.

—Soy la hermana de Hilda, Freya. 

—Es un gusto.

—Lamento mucho lo acontecido.

—Descuide.

Qué otra cosa puede hacer, la joven recién llegada es una completa desconocida.

—¿Necesita atención médica?

A eso venía. —Estoy bien, no hay nada de que preocuparse.

—Yo…

—¿Necesita algo?

Los balbuceos de la joven lo hacen sonreír, pero espera pacientemente a que ella diga algo.

—Es sobre Hyōga, ¿lo conoce?

Lo ha visto a lo lejos o de vez en cuando pide su permiso para cruzar el templo de Capricornio para consultar a su maestro Camus. —Sé quien es.

—¿Él está bien?

—En efecto.

Ante la ilusión de la joven, Shura no puede destrozarle el corazón hablando de más, diciéndole que el Cisne ha iniciado una relación con el caballero de Andrómeda recientemente. Además, es algo que no es de su incumbencia.

Por suerte, Lyfia regresa antes de que la señorita Freya le haga más preguntas.

—Dele mis saludos, caballero.

Con un gesto se despide y sale de la habitación.

—Andreas dijo que la inflamación bajaría con este ungüento.

Escuchar ese nombre le causa serios problemas, él nunca fue demasiado "correcto en su vida" y Andreas por su parte siendo manipulado por el Dios Loki trajo a la villa de Asgard muchas cosas buenas, pero todavía puede darse el lujo de recriminarle.
 
La joven destapa el pequeño recipiente y cuando está a punto de tomar su contenido, Aioros entra sin pedir permiso con la bufanda blanca entre sus manos.

—Yo me encargo.

Su mirada le suplica que los deje a solas y lo hace dejando el producto a un lado de Shura.

La mirada verde se dirige a ver cualquier parte de la habitación en la que no se encuentre Aioros, de alguna manera se encuentra molesto con el Alfa.

—¿Qué intentabas hacer?

La cama se hunde a su lado y siente los dígitos del Alfa esparciendo la combinación de aceites medicinales sobre su herida.

—¿Piensas que yo lo provoqué?

—Por supuesto que no, jamás pensaría eso de ti y disculpa mi pregunta mal estructurada. ¿Por qué saliste de tu habitación?

—Necesitaba aliviar el ardor y la hinchazón de… la mordida.

Aioros toma su mentón para verlo a los ojos. —Adoro tu sonrojo al mencionar nuestro enlace, pero debiste ir a mi habitación y decirme lo que estaba sucediendo.

El español intenta retirar la mano contraria de su rostro. —No quise molestarte, además intenté ser sutil con esto, dormir juntos no siempre significa que dos personas son pareja.

—Debí comprender tus razones desde el principio. Si algo te hubiera llegado a pasar yo sería el único culpable por no saber escucharte… y jamás me lo perdonaría.— recorre los mechones negros del flequillo para depositar un beso sobre la frente del décimo caballero. —Eres demasiado importante para mí, siempre lo has sido.

Le creía, Aioros se lo demostraba, pero a veces era tan distante que alguna vez llegó a pensar que toda esa burbuja de felicidad que a veces se tornaba en acidez se debía a que el mayor solo estaba jugando con sus sentimientos. Sagitario no era tan transparente como todos pensaban, incluso podía considerarlo un gran idiota como Alfa, pero esos "defectos" solo se debían a la naturaleza humana a la que ambos pertenecen, ningún ser humano es perfecto.

—Sé que no necesitas mucho de mi protección porque te puedes defender, pero de ahora en adelante mi prioridad será estar al pendiente de ti. Debo cumplir con mis responsabilidades como caballero de Athena y también debo cumplirte a ti como tu Alfa. 

Su nariz se hundió en el lado contrario del cuello donde la herida cicatrizada ya había recibido atención. Olfateó el dulce olor a canela que se combinaba perfectamente con su olor a jengibre. 

—No es necesario que lo hagas y tampoco es una obligación.

—No lo veo así. Siento que debo cuidarte como mi mayor tesoro. Estoy enamorado de ti, te amo y solo deseo hacerte feliz, así que haré todo lo que me pidas, cumpliré cada capricho tuyo, cada deseo y cada fantasía que tengas.

Las promesas al igual que las palabras se las llevaba el viento, lo sabe. Sin embargo, las promesas de Aioros podía tomarlas como el juramento más poderoso, por ello sus ojos comenzaron a lagrimear. Le había hecho tanto daño en el pasado a la persona frente a él y todavía de manera bondadosa este se atrevía a amarlo hasta el punto de prometerle la felicidad.

—No llores, por favor.

Las lágrimas saladas fueron detenidas y un beso en sus labios lastimados selló aquellas promesas con su calidez.

—Aioros…— con los ojos cerrados sintió las manos del arquero en sus mejillas. —Quédate conmigo esta noche.

—Lo que pidas.

 



La respiración del castaño daba directamente a su cuello, esa zona altamente sensible de su cuerpo, su punto débil. Trato de apartarse, pero le fue imposible, Aioros lo abrazó contra su propio cuerpo.

—¿Te incomoda?

Mordió su labio observando la oscuridad que los rodeaba, los brazos del Santo de Sagitario son su refugio, no le incomoda esa cercanía.

—Tu respiración me hace cosquillas en el cuello.— admitió con voz adormilada.

—Se me olvidaba ese detalle.— rio suavemente. —Eres demasiado sensible en ciertas zonas.

Agradece poder esconder su rostro en las penumbras de la noche, Aioros estaba tomando en cuenta sus encuentros furtivos donde la ropa salía sobrando y sus cuerpos desnudos se envolvían en el placer.

Se estremece al sentir pequeños besos que se convierten en ligeras mordidas sobre su cuello y hombro izquierdo. Sus ojos se cierran, sus cejas se fruncen y sus labios emiten un sonido que deleita a su Alfa.

—Aioros, aquí no.

—¿Por qué?

—Dijiste que debíamos descansar y que mañana partiríamos de regreso al Santuario.

Con Aioros distraído, se dio media vuelta entre sus brazos solo para toparse con sus trabajados pectorales al aire libre.

—Lo sé, no estoy planeando ir más allá, al menos por ahora. No es mi culpa que seas tan sensible.

—Ese "al menos por ahora" hace que me sienta un tanto nervioso.

—Solo duérmete, olvídate de todo lo ocurrido aquí y no pienses en el mañana, aunque puede ser demasiado prometedor y beneficioso para ambos.

—Aioros…

—Me pregunto si, ¿Puedes venirte si solamente te estimulo el cuello con besos?— se aprovechó de la situación y le susurró al oído esa pregunta.

—Y yo estoy considerando que vayas a dormir a tu habitación asignada… 

—Bien, dejaré el tema por la paz, pero he aprendido la lección. A donde quiera que vayamos a partir de hoy, te voy a presumir como mi Omega y lo dejaré en claro desde el primer instante. 
Odio los malditos celos que siento cuando alguien está cerca de ti, de no ser por el convenio de Athena con estas tierras nórdicas, yo…

—No necesitas ensuciarte las manos por mí y gracias por detener mi locura de querer cortarle la cabeza.

—Tal vez temía más por la integridad de ese estúpido Alfa que por ti. Eres realmente temible con ese temple de acero y esa mirada afilada que te caracteriza.
 
—Eres malo, pero como tú mismo lo dijiste olvidemos ese mal momento.

—Dulces sueños, cariño.

—Igualmente.

Su corazón late fuertemente mientras intenta conciliar el sueño aspirando el olor a jengibre que desprende su Alfa, esperando que el futuro fuera mejor que el presente.

 

 

 

 

 

•Fin•

Notes:

Entre en un bucle que se repite y que, observando los títulos de los días del reto Omegacember me di cuenta que muchos tratan exactamente de lo mismo (mordida, parche, etc) lo cual para mí resultó en un grandioso bloqueo al escribir y ninguna idea fluía por mi cerebro, así que tome el escrito que tenía desde "celo alfa" el cual quería dejar para "celo Omega" y que por alguna razón termine usándolo para este día de "cuello".

Espero tener mejores ideas para los siguientes escritos (este OS de aquí no me termina mucho de convencer, pero debo publicarlo).

 

Sobres el nombre de la hermana de Hilda de Polaris, en el doblaje de LATAM le llaman Flare y para muchos otros es Freya, así que decidí irme con el último que es más adecuado a la cultura nórdica.

 

¡Felicitaciones a nuestro amado cabrito de ojos verdes por su cumpleaños!
Tal vez en algún universo esté siendo feliz al lado de Aioros festejando su cumpleaños. 🙈

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