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Meet me by sunrise

Summary:

Wilbur y Quackity son amigos de la infancia en una isla remota. Ambos se gustan pero nunca pudieron admitirlo, hasta que un día, la vida de ambos cambió para siempre.

O donde por fin vuelvo a escribir después de casi un año sobre tntduo y MUCHO ANGST

 

¡¡BASADO EN LOS PERSONAJES DEL QSMP, NO LO CREADORES DE CONTENIDO!!

Chapter 1: Now I just made it, I found you at last

Summary:

Título del capítulo de "I do, I do, I do, I do" de ABBA

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Las islas por lo general se consideraban inhóspitas, aburridas y vacías, solían decir sus amigos al enterarse que Wilbur se mudaría de la gran ciudad de Londres a la pequeña isla donde alguna vez habitó su familia.

Wilbur no consideraba la isla así. El se sentía libre al estar en ese lugar en vez de estar en el bullicio insoportable de la ciudad. No entendía la idea de sus amigos al querer ser parte de un lugar con lujos y tan poca libertad. Claro, sin mencionar que los chicos provenían de la clase alta y lo único que se les ha enseñado es el estar rodeados de riquezas y escuelas que les enseñarán el cómo mantener y expandir sus riquezas.

El castaño siempre se ha mostrado entusiasmado con conocer aquella isla. Sus padres le habían enseñado fotos de ellos en su juventud en esa isla tan bella.

— Wilbur, eres medio raro,— dijo uno de sus mejores amigos — pero enserio que te vamos a extrañar.

— Los voy a extrañar también. Espero que me escriban tontos, no me olviden.— respondió el castaño con un poc de tristeza. Es verdad que ellos eran sus únicos amigos y no sabía si encontraría a más en la isla. El esperaba que si.

El día llegó y zarpó con su familia hacia la isla. Durante el viaje en barco, junto a sus padres y pertenencias, comenzaba a imaginar la vida nueva que tendría. Él tenía la esperanza de que sería una muy buena.

En una pequeña escabullida al camarote de sus padres logró escuchar que la isla se llamaba “Pradal”.

Era un nombre lindo a su parecer.

La isla se encontraba cercana a España, Francia y Reino Unido, sin embargo no era muy conocida. La población era poca, pero había suficientes recursos para llevar una vida buena. Está contaba con sembradíos, granjas y demás, según lo que escuchó de la plática de sus padres. También alcanzó a escuchar que había una escuela. Tal parece que no se salvó de estudiar.

Al cabo de un par de días y una parada en Francia, llegó a la isla Pradal.

Pudo notar que el lugar era mucho más lindo en vida que tan solo el verlo en una foto. Esperó a que sus padres bajarán del barco para así dirigirse con ellos hacia la entrada.

La gente local del lugar comenzó a saludar a sus padres, reconociendolos y dándoles una muy cálida bienvenida. También saludaban al castaño, identificandolo como el hijo de la pareja.

Después de la bienvenida pudo conocer su nueva casa, la cual era bastante amplia. El recibidor era muy lindo, al igual que la cocina. Su recamara era lo necesario para el, una ventana, espacio suficiente para su guitarra, libros y algunos juguetes y recuerdos.

El llegar en la mañana fue una gran ventaja para el, ya que estaba muy activo y quería seguir conociendo la isla. Fue por ello que sus padres y el fueron a comprar comida para el día.

El británico se encontraba ansioso por explorar, así que con el permiso de sus padres, fue a descubrir los lugares de la isla.

Se percató de la gran abundancia de flora en todo el rededor del lugar, incluso se sorprendió al ver la cantidad de praderas que había, ahora comprendía el nombre de la isla. Pero todo ello quedó atrás al llegar a un lugar que fue el favorito a su parecer.

Una pequeña colina que en la cima tenía un gran árbol que proveía de bastante sombra, algunas de sus raíces se encontraban por fuera pero era hermoso.

Decidió ir hacia el y una vez que llegó, juro que ese era su lugar favorito. Desde ahí, uno podría apreciar toda la isla, desde los hogares y el mercado, hasta los muelles con algunos veleros.

Se sentó, agradeciendo la sombra del árbol y se relajo. Esto fue hasta que escucho una voz.

— ¿Hola?, ¿Quién eres?

El castaño rápidamente volteo y miro a un chico de su edad. Suponía que tenía unos 9 o 10 años, Wilbur tenía 10. El chico tenía cabello negro, un poco alborotado, al igual que un par de ojos marrones. Supuso que era una habitante de la isla.

— Ehm, hola. Me llamo Wilbur, ¿Y tú?.— contesto el británico, un poco nervioso. No creyó que conocería a alguien tan rápido.

— Soy Alex, pero puedes decirme Quackity ¡Mucho gusto!— respondió el contrario con una gran sonrisa y entusiasmo. Aquel entusiasmo y alegría que irradiaba el pelinegro, fue contagiada hacia el castaño.

— No eres de por acá, ¿cierto? — pregunto Quackity.

— No. De hecho, justo hoy llegué con mi familia, hace un par de horas.

— Pues si es así, bienvenido a la isla. Se que te encantará, es más, ¿Quieres ser mi amigo?— dijo el pelinegro

Con una gran sonrisa Wilbur aceptó. Logró hacer un nuevo amigo y tan solo el mismo día que llegó a la isla. Tenia un muy buen presentimiento.

— Genial, ahora cuéntame de ti, ¿De dónde vienes?— pregunto el pelinegro

— Soy de Reino Unido, mi familia es originaria del país, pero mis padres vivieron un largo tiempo acá, así que decidieron volver para mejorar nuestra vida. ¿Tu de dónde eres?

— Yo soy de México. Tengo algunos familiares en España que nos contaron sobre la isla, así que mis padres decidieron vivir acá cuando yo tenía 6 años. Por cierto, ¿Cuántos años tienes? Yo tengo 9.

Wilbur había asertado, el chico tenía 9. — Tengo 10 años.

Esa tarde fue inolvidable, ambos se conocieron y al instante supieron que serían muy buenos amigos por años. Esos amigos que son como la mugre y la uña, inseparables.

Juraron que nunca se separarían desde ese entonces.

—❂—

La adolescencia, también conocida como la eterna primavera. La etapa más bella para cualquier ser humano, aquella en la cual comienzas a crecer y madurar, e incluso darte cuenta de lo bellas que pueden ser las otras personas.

Wilbur y Quackity aún no descubrían eso.

Ambos eran muy inseparables que nunca les pasó por la mente buscar alguna persona con la cual compartir su amor y cariño.

Claro, ambos se querían mutuamente, pero nunca románticamente.

Era aquella felicidad que se provocaban ambos que los mantenía juntos como chicle. Eran muy buenos amigos. Cualquier ocurrencia o tontería la compartían el uno con el otro, al igual que los apodos.

Una tarde bajo el árbol de la colina, estuvieron charlando, cuando a Wilbur se le ocurrió el apodo de “Q” para su amigo y a Quackity el apodo de “Wil” para el británico. Ambos conservaron aquel apodo, comenzando a usarlo más constantemente el uno con el otro.

Todo era risas y bromas, hasta que una tarde de verano sucedió algo que ninguno de los dos se esperaba.

Recién se encontraban regresando de una pequeña caminata a la granja de los vendedores locales del mercado. Conocían a todos los habitantes y locatarios de la isla, por lo que se llevaban bien con todos.

— Me agradó mucho estar con los granjeros. Agradece que no te tire en un charco de lodo, Wil. — comentó entre risas el mexicano a su mejor amigo. En verdad que quería arrojarlo a un charco de lodo, pero nunca pudo encontrar uno cerca.

— Rie todo lo que quieras, pero sabes que aún así te hubieras ido conmigo para ensuciar tu linda cara. — respondió el británico sin pensarlo.

Ambos se detuvieron procesando lo dicho por Wilbur, provocando un sonrrojo en ambos.

“¿Acaso dijo que mi cara era linda?”. Penso el pelinegro, provocando que el sonrojo se hiciera más visible en su rostro.

“Ay no, ¿Por qué lo dije?”. Penso el británico.

Quackity se volteo hacia Wilbur. Se dió cuenta que fue una especie de coqueteo “platónico”, algo que usualmente se hacía entre amigos. Según él. Y sin pensarlo más, decidió seguirle la corriente.

— Pues mira mi estimado, que bueno que no lo hice porque si hubiera sucedido, tu hermoso cabello estaría hecho un desastre y no te verías igual de guapo como siempre te ves. — le respondió el pelinegro.

Esto provocó que Wilbur se sonrrojara más de lo que ya estaba. “Es normal coquetear en broma con tus amigos, ¿No?”. Pensó el castaño.

— Eres un menso, pero aprecio el cumplido.

Ambos se rieron, saliendo de la situación incómoda en la que los metió Wilbur. Sin embargo, en un acuerdo no hablado, decidieron seguir coqueteando “platonicamente” el uno con el otro.

Aunque ambos supieron que algo cambio desde ese día…

—❂—

Quackity cumplió 19 y Wilbur 20. Después de sus años de adolescencia, por fin pudieron “madurar”. Se convirtieron en adultos y ya no eran aquellos tontos adolescentes. Todo eso quedó atrás.

Bueno, no todo.

Wilbur sabía que su bromita del coqueteo desató algo más en ellos. Ambos coqueteaban más seguido. Cada vez que veía a su mejor amigo era recibido por un abrazo, incluso Wilbur comenzó a darse cuenta que Quackity era muy lindo.

Demasiado.

El británico, en su vida, le había gustado alguien. Al menos hasta que Quackity maduro y cayó en la terrible realidad que el chico era muy atractivo. Su cabello negro rebelde que estaba exactamente a la altura de sus hombros, sus ojos que erradiaban tanta vida con ese color marrón oscuro, su rostro lleno de aquellos lunares que parecían una preciosa constelación, esos labios-

Estaba completamente jodido. Se había enamorado de su mejor amigo.

— Oye Wil. — hablo Quackity, sacando a Wilbur de sus fantasias.

—¿Qué paso, Q? — Estaba pensando que, si tú gustas, está tarde vayamos a comer con mi familia a la casa y después vamos a la colina. Claro que- pues es si tú quieres, si no, está completamente bien, no hay ningun problema. — dijo el mexicano con unos tartamudeos. Se le notaba nervioso.

Claro, como no estaría nervioso el pelinegro cuando el plan sonaba como una cita. A dios le pedía que algún día, Wilbur lo invitará a salir. No es que el castaño fuera tan guapo. Era alto, bastante alto, su cara una obra maestra, esa mandíbula definida y su hermoso cabello café rizado. Es más, como le podría gustar su mejor amigo, ¿Verdad?. Era una tontería por la cual estaba así.

— Hey, tranquilo. ¿Apoco mi cara te puso nervioso?.— respondió el británico al contrario provocando un sonrojo.

“Te odio Wil. ¿Por qué eres tan guapo?”. Pensó Quackity.

— No seas menso, es que estoy apurado.— mintió Quackity, mordiendo su labio y fingiendo molestia. Sabía perfectamente lo que Wilbur estaba haciendo y lo odiaba por eso.

— Entonces, ¿Aceptas?.

— Claro que si. ¿Cómo podría declinar una comida con mis futuros suegros?.— el castaño ni siquiera se dió cuenta de la expresión que hizo Quackity cuando dijo la palabra “suegros”.

Wilbur se retiró guiñandole el ojo al pelinegro mientras que el contrario estaba pasando por una crisis de sonrojo y odio hacia Wilbur por ser tan guapo.

La tarde arribó y Wilbur llegó a la casa de Quackity. Su familia lo conocía perfectamente, tanto que la madre de Quackity lo llamaba hijo. La comida que realizaba la mamá de Quackity era deliciosa, así que agradece el ser invitado a su casa de vez en cuando.

— Y cuéntame Wilbur, ¿Cómo han estado tus padres?. Hace un par de días que no los veo. — hablo la mamá de Quackity.

— Han estado un poco ocupados con algunas cosas de Reino Unido, tal parece que mi padre pronto volverá a tierra firme por unas semanas. — contesto Wilbur mientras terminaba su platillo.

— Espero todo se encuentre bien. También espero que pronto puedas ir tu junto a mi chamaco a Reino Unido. Alex me ha contado demasiado que le encantaría que lo llevarás hacia tu país natal. Solo tu y el.

Quackity casi se ahoga con su arroz al escuchar lo que su madre le dijo al castaño. No le debió de haber contado sus bobas fantasías.

— ¿En serio Quackity?, solos, ¿tu y yo? — le pregunto a Quackity mientras alzaba ambas cejas en forma de coqueteo.

”Eres un idiota Wilbur, te odio, te odio, te odio”. Dijo el mexicano en su cabeza tratando de no perder su cordura y quedar como un completo tarado enfrente de su familia.

— Este, claro. Solo tu y yo. Como tú eres británico y quiero realizar mi primer viaje contigo, mi mejor amigo, hacia tu país pues si. — respondió el pelinegro tratando de ocultar su sonrojo.

Una vez que terminaron de comer, el dúo continuó su plan y se dirigieron hacia la colina. Llegaron y se sentaron para apreciar el atardecer.

— Sabes Wil, nunca te he dicho por que me encantaría conocer Reino Unido. — hablo hacia el británico mientras observaba el mar reflejando los rayos del sol durante su atardecer.

— ¿Porque es mi país natal?

— Osea si, pero también por otra cosa. — contesto el mexicano mientras observaba como Wilbur se acercaba más a él para acomodarse y disfrutar de la preciosa vista.

— Por lo que he escuchado, tiene lugares hermosos y me gustaría que me llevarás algún día, y claro, porque tú eres de allá. — rio levemente el chico pelinegro.

— Tiene años que no he estado allá, pero sabes, en unos años tal vez vaya, y cuando eso pase, tu irás conmigo. Y te prometo que te llevaré a dónde tú quieras. Viajaremos juntos a todos lados, y si nos perdemos, nos perderemos juntos.— rio Wilbur.

Incluso en lo malo que llegara a suceder en un viaje, deseaba pasar esos momentos con Quackity. El mexicano hacia que lo malo en la vida del británico fuera algo bueno para ambos con el simple hecho de tenerse el uno al otro.

— Está bien. Acepto, Wil.— respondió el mexicano, acercándose más a Wilbur hasta que sus hombros se tocaran.

El británico movió levemente su rostro para ver la corta distancia a la que estaban. Si el rostro de Quackity ya era hermoso, bajo los rayos de la luz del atardecer era una obra de arte. Hacia que sus facciones resaltaran más.

Quackity alzó su rostro conectando su mirada con el castaño. Cada minuto que estaban juntos hacia que Wilbur se enamorara más de su amigo, sin saber que Quackity sentía lo mismo. Pero ambos se mantenían callados con el miedo de arruinar lo que tenían.

Wilbur recargo su cabeza en la de Quackity, depositando un beso en su cabello.

— Te quiero mucho, Q. Gracias por estar conmigo.— hablo el castaño, abrazando al chico de lado por los hombros.

— Yo más, Wil.— contesto el chico mexicano, y respondiendo al abrazo recostando su cabeza en el hombro del británico.

Ambos deseaban que todos los atardeceres fueran así de bellos, al igual que el estar el uno con el otro fuera eterno.

Pero esto era tan solo el comienzo de su historia…

Notes:

Espero les guste. Los kudos y comentarios se aprecian demasiado <3

Si gustan hacerle fanart pueden publicarlo en Twitter y etiquetarme como @/emi_lvjy :]