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La expresión del Slytherin habla por sí misma, está harto de lidiar con una bola de inútiles, está harto de la mayoría de los leones, a excepción de Itadori Yūji. Odia a todos esos felinos asquerosos, especialmente a los que rodean al ya mencionado chico, no se divertía con el sufrimiento de éstos porque encima ese pelirosa los protege con el alma. Tsk, maldita amabilidad.
Frunció el entrecejo en cuánto visualizo al Gryffindor con un gato bastante familiar. Empujó a los estudiantes lentos que se atraviesan en el camino, nadie suele decirle nada porqué saben que la familia de la que proviene es de las más poderosas e importantes, además de ser un prodigio en todo ámbito.
Yūji besa las mejillas del animalito con cariño, completo de ternura, dándole caricias en la cabeza mientras lo carga. No le sorprende encontrar ese bonito gatito de abundante pelaje después de los partidos de Quiddich, lo trata con tanto cariño y delicadeza que simplemente refleja el amor puro que posee el chico de hebras rosáceas.
«Maldición, maldito bastardo» renegó Gojo por dentro, dando un paso largo antes de tomar por el hombro al León, está irritado. Ni habló, le quitó el gato de los brazos y lo soltó en el suelo, el animal reaccionó rápidamente, parándose en cuatro patas; vió al causante de esa acción por un segundos, queriendo huir pero la varita de Satoru fue más veloz, deshaciéndose de esa tapadera, de esa imitación barata que dolorosamente Itadori creyó ingenuamente.
─── ¡Revelio! ───exclamó el albino, apretando los dientes al ver la verdadera apariencia de ese gato de cuarta, sintiéndose increíblemente defraudado, Yuta Okkotsu es un pariente lejano que se le asignó la casa Hufflepuff debido a su corazón y bondad, una persona claramente guiada por los sentimientos cómo una correa de espinas.
Okkotsu no termina más qué dándole decepción tras decepción, con su poder ser asignado a Hufflepuff, haberse vuelto amigo de esos amiguitos insoportables de Yūji, y ahora resulta que quiere usar el don familiar para robarse a 𝘀𝘂 Itadori. Movió la varita en cuánto notó que Yuta empezó a recitar un encantamiento «aunque Gojo pueda usar el Protego las veinticuatro horas», pero se detuvo cuando Itadori se posó en medio de ambos.
─── No. Fue mi culpa, por los lentes no pude ver sus ojos ───rompió el silencio el Gryffindor, haciendo retroceder dos pasos a la serpiente. ❝Ugh, eso es...❞ el albino quedó sin habla, mientras el León le mencionó a Okkotsu que se retirara, este dudó pero así lo hizo.
El animago acabó guardando la varita, porqué sí, es una de las tantas habilidades suyas, se puede transformar en un esponjoso felino blanquecino... los lentecitos son una característica qué descubrió en un momento de revelación, Satoru Gojo no sería un animal corriente.
─── ¡Yujiiii! ───chilló. El aura asesina de Satoru desapareció en un parpadear, ahora brilla cómo el sol, abrazando de la cintura al Gryffindor, aplastando la mejilla con la suya con cariño.
Esa noche el integrante de Slytherin le pidió a Itadori formalizar porque ya no toleraba ni a la mitad de la escuela. Yuji aceptó, aunque también aprendió que Gojo es peligroso estando celoso, qué remedio.
