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Un secreto
Draco corría entre las miles de cosas que esa habitación había tenido durante siglos por todos los alumnos de hogwarts. Corría literalmente porque su vida dependía de eso, giro un poco la cabeza y Blaise venía corriendo también huyendo del fuego infernal, ni siquiera sabía que el tonto de Vincent sabía hacer ese hechizo.
Giro y de frente vio como el trío dorado corría hacia la salida, pero estaban demasiado lejos, ni Blaise ni el lo lograrían. Su amigo lo arrastró hacia una torre de cosas y con rapidez subieron, el fuego los rodeó y era horrible saber que su vida terminaría ahí, de esa forma. —Draco. —el susurro tenebroso de Blaise lo saco de su letargo, se sostuvieron de la mano cuando un aire que no vio de donde venía lo hizo voltear.
Harry Potter extendía una mano hacia el, y el pelirrojo a su amigo, no se detuvo en pensar en nada, solo lo tomo de la mano y brinco a la escoba donde estaba montado el cuatro ojos. Con velocidad salieron hacia la puerta que estaba abierta de par en par, Granger iba delante con su propia escoba, aunque se veía que estaba batallando un poco en el proceso.
El pelinegro tenía una cosa en el brazo que justo cuando salían por la puerta zumbando aventó dentro y esta ocasionó un espeso humo negro, por la fuerza con la que iban y porque el chico se había girado inesperadamente para lanzar esa cosa los hizo caer al suelo junto con Blaise y los otros 3. Giro a ver al que fue su salvador, pero en eso vio como Blaise tomaba a Vincent entre sus brazos, el tenia el rostro negro y le faltaban dedos, no se movía ni se veía que respiraba.
—Amigo vamos. —Blaise se veía afectado, Draco miró hacia el trío y ellos estaban sonriendo, hablando entre ellos. No le agradecería, porque fue un momento de héroe del mundo mágico al cual Draco lamentablemente se había acostumbrado a lo largo de los años observándolo.
Se levantó algo titubeante, ya que no confiaba en sus propias piernas y estaba muy decidió a salir de la vista de los leones antes de que intentaran hacer cualquier cosa. Jalo a Blaise pero este no quería dejar el cuerpo de Vincent. —Anda Zabinni, tenemos que irnos. —Blaise titubeó, pero solo dejó su anillo de Slytherin en la mano del chico, se levantó y cuando ambos iban a correr escucharon un estruendo del otro lado, Draco sin varita se posó detrás de Blaise solo para ver como en cámara lenta una pared explotaba. No supo de donde o cómo o más bien porque lo hizo, pero arrebató la varita de la mano de Blaise e hizo que el gemelo que más le agradaba saliera disparado hacia una pared, la comadreja con furia asesina volteo, pero se quedó quieto cuando la comelibros gritaba algo.
Un mortifago había hecho que explotara el pasillo y en su intento por matar a algún del trío de oro pudo haber asesinado a un Weasley, cuando Harry Potter y Granger miraron con asombro hacia las serpientes estas habían desaparecido.
Ron corrió hacia su hermano y vio como estaba inconsciente, pero vivo y en el lugar donde estaba parado el pelirrojo había un mortifago debajo de los escombros de la pared. Draco Malfoy había salvado a un Weasley, por decisión propia. Ojo por ojo, diente por diente.
—Estuviera muerto. —Hermione sostuvo a Ron por el hombro y entre Harry, George y Percy cargaron a Fred hacia el comedor, donde inexplicablemente estaba calmado, al parecer se hizo una pausa después de haber destruido el que pensaban que era el penúltimo horrocrux.
Cuando llegaron Molly atrajo a Fred a su cuerpo y Madame Pomfrey lo revisaba dictando que estaba bien, solo inconsciente. —Harry. —Hermione extendió su mano y sonrió, ambos estaban algo idos, pero por lo demás estaban bien. Cuando una voz sonó en el comedor, era Voldemort pidiendo que entregara a Potter ya que era hora de que la guerra terminara.
Sus amigos lo detuvieron lo más que pudieron, pero sabía lo que debía hacer, justo después de que había descubierto donde estaba la diadema, había presenciado como Snape era atacado por la serpiente de Voldemort, fue algo horrible, pero el profesor le dio sus memorias y le dijo que debía de verlas para entender lo que había pasado durante todos esos años.
El había visto como lo defendió, como ese profesor había pensado y luchado por un mundo mejor, todo era por su madre, y por su amistad, o lo que fuera que habían tenido. Suspiro cuando salió del pensadero, tenia que hacerlo. Por todos, era parte de la profesia, por lo que Sirius había sido agredido en el ministerio.
Se dirigió al bosque como le había prometido a Hermione no hacer, camino por última vez, respiro sintiendo todo lo que le gustaba. Tiro el anillo que había matado poco a poco a Dumbledore, la varita de Draco Malfoy la dejo en su chaqueta, pero no tenía intención de hacer nada para defenderse.
Cuando llego con todos los mortifagos, ellos reían, vio como Lucius y Narcissa Malfoy estaban ahí como dos sombras de lo que el había conocido, alguno de los demás se veían incluso peor que ellos, la guerra había afectado a todos por igual. Solo el maniático estaba entero y sonriendo.
No dolió, o no sintió más que el suelo donde cayó. Cuando abrió los ojos Dumbledore estaba recibiéndolo, platicando con el y contándole como habían sido las cosas. Le pidió que decidiera si quería ir con sus padres o si quería volver, Harry quería vivir, hacer lo que nunca pudo en toda su juventud.
Cuando Dumbledore le sonrió solo le dio un vial, lo sintió como cuando saco la piedra del espejo, era real, algo que le estaba dando para que se llevara con el. Sintió la tierra, el sol que apenas iba saliendo, y una mano; delicada, pequeña y muy fría. —¿Draco está bien?
Era Narcissa Malfoy, la cual pidió en cada sílaba un milagro, Harry asintió y ella solo confirmó que estaba muerto, el amor de una madre aun en estas situaciones era más fuerte que cualquier miedo. Sintió que Hagrid lo cargaba.
Pasos y risas de los mortifagos lo rodearon.
Draco no entendía lo que pasaba, habían corrido después de que le salvo la vida al Weasley, Blaise lo miro con duda, pero ellos los habían salvado del fuego, habían podido salir de esa situación donde Vincent los había dejado. Cuando después de un tiempo salieron por la puerta de hogawarts estaban sus papas ahí con el señor oscuro.
Y el gigante tenía a Harry Potter entre sus brazos, este no se movía. Blaise tomó a Draco por el hombro y este no sabia que hacer, ¿el aire era así de pesado siempre? No podía respirar, el ver como ese chico estaba muerto, no podía procesarlo y su dolor fue expresado por quien menos quería, pero ella si podía hacerlo en público.
La comadreja menor lloraba y gritaba, los leones se veían unos a otros sintiendo la perdida, y el señor oscuro como siempre regocijándose sobre lo que según el ganó. El tonto de Longbottom grito y empezó de nuevo los hechizos, el quería tocar a Harry sin que alguien le dijera que no podía por ser quien era.
Lo busco y cuando lo vio en el suelo corrió hacia el, tomo su mano y aun en su estado no se sintió frío, siempre había querido hacer eso. Suspiro y con lo que pudo corrió hacia el bosque con sus papas, ellos lo recibieron con un abrazo y Zabini venia también detrás de ellos.
Harry había quedado poco en shock porque sintio una magia diferente cerca, decidió levantarse y corriendo entre los sorprendidos alumnos y profesores llegó a Voldemort y lo enfrentó como siempre le habían dicho que hiciera, ya que la varita de saúco le pertenecía a él después de que desarmó a Malfoy tenía todas las de ganar.
Además de que Neville había matado a la serpiente hacia unos minutos, cuando el cuerpo de Voldemort calló al suelo la gente estaba en silencio, ese silencio después de un día malo, después de haber estado en esa guerra por tantos años.
Los vítores y gritos no se detuvieron, los mortifagos restantes fueron apresados, amarrados y puestos en seguridad. Harry vio como tambien tomaron a los Malfoy, no podía hacer nada por evitarlo, solo el ayudar a la señora Malfoy y a Draco Malfoy, ellos fueron tan victimas como el.
Además, si el rubio no le hubiera dado su varita cuando estaban en la pelea, Harry pudo haber terminado muerto. Suspiro siendo abrazado por Hermione y Ron, estaba feliz, había sobrevivido, terminaron al fin. Podrían ser libres.
El vial pesaba en su pantalón, pero no sabia que hacer con el, miro como todos se movían a dentro del castillo, a seguir con los heridos. —Herm. —ella lo miro y el le dio el frasco. —No se que quería Dumbledore que hiciera con el.
—¿Cuando te lo dio?
—En el sueño… bueno cuando morí.
—Cierto, ¿como fue eso? —Ron estaba esperando respuesta pero Harry ya no quería recordar eso que le contó Dumbledore, le había molestado que no se lo hubiera dicho, pero no había ya algo que pudiera hacer.
—Solo pasó. —ellos entendieron y Hermione vio el vial con sospecha.
—Supongo que solo un pocionista pudiera saber lo que es solo al verlo. —Herm se lo regresó y fue cuando Harry recordó al profesor. Solo corrió con sus amigos detrás.
Era obvio que no estaría aun vivo, pero solo quería ir por el, agradecerle y verlo por última vez. Estaba justo donde lo dejo, donde lo obligó a que lo dejara y que se fuera a terminar al fin la guerra. —Jamás lo había visto tan calmado. —Ron estaba sorprendido por la situación, Harry miro el vial y miro el cuerpo de su profesor de pociones.
—¿Serviría de algo?
—No creo que sea para traer a alguien de la muerte. —Harry suspiro y pensó que si no lo usaba no sabría nunca que es.
Lo destapó y se lo dio, no fue fácil, pero pudo hacer que todo el líquido entrara por su boca. Se alejó un poco y vio como empezaba a brillar, pero se extinguía y no había pasado nada. Suspiro y después de poco entraron unos aurores, les explico y ellos lo levitaron con cuidado.
Entraron al comedor y ahí estaban los Weasley’s, sonriendo y todos juntos. Molly abrazo a Harry dándole la bienvenida a su reunión, Fred estaba despierto pero aun acostado, George sangraba aun por un brazo, Ron tenía ese abrumador sueño, Arthur estaba sentado y Molly sostenía a Ginny sin soltarla.
—¿Que tal si vamos a dormir? —Herm tomo a Harry de la mano y juntos, de nuevo los tres se fueron a lo que quedaba de la torre de Gryffindor. Y en donde encontraron lugar durmieron plácidamente.
El dolor de los golpes no era nada a los crucios del señor oscuro, pero aun así dolía que se lo hicieran a su mamá, esperaba que por lo menos los pusieran cerca el uno del otro, habían pasado unos días y los guardias solo reían de sus destinos. Hasta que una sombra lo visitó un día.
—Veo que estás muy cómodo. —era su padrino, ¿estaba al punto de su esquizofrenia que imaginaba cosas?
—No estabas…
—Si, alguien me ayudo a venir aquí, supongo que me debía algo.
—Pero…
—No dejes que las cosas que hiciste te definan, Draco, te protegí porque había hecho un juramento, pero después de años de tratarte, créeme, que pensé en ti como un hijo. Algo extraño, porque nunca me gustaron los niños.
—Padrino, lo siento.
—Calla, Lucius hizo cosas horribles, pero nunca fue un mal padre, saldrás. Confía en mi.
Los guardias vinieron a su celda y lo jalaron sin delicadeza, con el venia su madre. ¿Ya era su juicio? Ella sonrió y lo tomo de la mano, ambos caminaron hacia la sala donde dictarían su destino.
—Así fue como ambos colaboraron para el éxito de la guerra. —no podía creer que Potter vino a defenderlos, a su mamá por mentir por el y a él por darle su varita además de la ayuda hacia el gemelo.
Los jueces hablaron y se decidieron que ambos eran inocentes, Narcissa por la falta de marca tenebrosa y Draco por haber cambiado de bando en el último momento. Cuando salieron de esa sala, les regresaron su varita y sus pertenencias. Empezarían de nuevo como le dijo su padrino.
—Malfoy. —el se quedó quieto, volteo y Potter estaba cerca de el, asintió y el se acercó. —Se que va a ser raro, pero Snape… el profesor Snape me dio esto antes de morir. —le dio un frasco, eran memorias. —No creí que fuera buena idea conservarlas, ya que eres su única familia.
—Gracias. —su voz no sonaba quebrada, el solo enserio estaba agradecido.
—De nada, tu nos ayudaste también. Incluso abogue por Zabini.
—Espero que tengas una larga vida. —el sonrió y extrañamente el también, una tregua se había dado, no amistad ni nada de eso.
—Gracias, espero que tú también. —ambos se voltearon, pero la sensación que Harry había tenido el día de la guerra era la misma que Malfoy le había dado, ¿fue el el que le dio un poco de su magia para que despertara más rápido?
Draco veía el vial y se sentía cálido, ¿Blaise estaría afuera tambien como el? —Vamos hijo, hay que arreglar muchas cosas en casa. —el asintió y saliendo del ministerio vio a Blaise con Pansy, ellos se besaban.
—7 años para que al fin hicieran algo. —ellos rieron y se abrazaron a Draco, los invito a la mansión y así fue como llegaron. Blaise ya cuando estaban solos en su cuarto lo enfrentó.
—Entonces, solo le dijiste gracias.
—¿Que mas iba a hacer?
—¿Pedirle que te haga un hijo?
—¡Estas loco! —sentía la vergüenza en todo su ser, y Blaise solo reía al igual que Pansy.
—¿Sera algo que te lleves a la tumba?
—No se de que hablas, a mi siempre me gustaron las mujeres. —se giro dándole la espalda a sus amigos, ellos aun rieron pero empezaron a hablar entre susurros.
Que haya tenido una obsesión un poco insana sobre Potter no significaba que ahora que la guerra terminó destaparía eso dentro de él. Jamás…
