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La mujer que alguna vez había sido una reina yacía en un lugar desolado y frío... lejos del pueblo que una vez la recibió con júbilo y esperanza cuando llegó desde Austria para convertirse en la delfina de Francia.
Extrañó durante mucho tiempo a su hogar y el entorno despreocupado en el cuál creció bajo el cobijo de su madre la emperatriz María Teresa y la risa y juegos de sus hermanas y hermanos.
Ahora no quedaba nada, ni los jardines de su pequeño lugar de consuelo entre el mundo mordaz de Versalles, ni su esposo el Rey, ni sus adorados hijos, ni Fersen y su sonrisa pícara... nada solo su virtud de monarca.
Sentía la incomodidad con sus guardias similar a las miradas lascivas del Cardenal de Rohan durante las misas ni el ser una mujer de alta jerarquía le evitó lidiar con el acoso de semejante tipejo y el que una estafadora usara estas indeseadas atenciones causaría que el pueblo la odiase por el "asunto del collar",parecía que todos esperaban ir tras ella y la odiaban al más no poder después de todo estar en la corte francesa era una jauría todo el tiempo solo podía confiar en sus amistades.
Ahora ni eso esas mujeres o estaban lejos o habían sido ejecutadas solamente estaba la ex reina esperando que los revolucionarios se apiadasen de ella o mínimo le diesen la oportunidad de poder volver a ver a sus hijos no soportaba estar lejos de ellos.
Cuando llego la visita inoportuna de la mujer atípica a todo lo relacionado a la nobleza misma Marie Josephe Sanson o conocida como la "mujer verdugo de la familia Sanson", bella y cruel o al menos esa impresión tenía Maria Antonieta de ella aunque no siempre fue así.
Siempre estuvo maravillada con ella desde que la conoció a su llegada a Francia ya que esa mujer había sido elegida como su guardia en la unión recien pactada con el delfin de Francia.
Jamás había conocido ni conoció a una mujer semejante Marie Joséphe era indomable sin embargo esa parte su personalidad cautivo pronto a la joven Antonieta, que pensó que esos tratos solo eran cosas de "hombres" Joséphe era una mujer distinta a ella en muchas cosas a pesar de que ambas pertenecían a la nobleza. Las vidas de ambas serían gobernadas por otros o eso parecía cuando supo del matrimonio de Josephe.
Aún así la relación entre ambas chicas fue desarrollandose a su modo en muchas maneras debido al abandono de su pareja en el ámbito amoroso, los encuentros nocturnos que tenían como las ansias de ser amada por alguien de forma genuina se cumplían que esa mujer le brindaba todo lo que necesitaba.
La juventud atrapada entre el deber y la fascinación por su nuevo mundo especialmente por Marie Joséphe era inmensa con la mujer descubrió muchas cosas nuevas en el arte del amor.
La chica estaba enajenada deseando vivir una vida con Marie Joséphe que al menos esta fuese un hombre que pueda ser un aristócrata elegante así como fue su amante Fersen, nunca le había dicho pero Marie Joséphe había sido su mejor amante.
Ahora solo compartían miradas se daba cuenta que la señorita que representaba la muerte para muchas personas y Antonieta ignoro muchas veces ya que estaba fascinada con la belleza androgina de la joven mujer.
Observaba las muecas de burla de la joven a quien alguna vez la reina entregó su juventud, ya que todos odiaban a los nobles, recibir la visita de la mujer que la hizo en el pasado suspirar muchas veces mientras Joséphe deslizaba sus dedos en la delicada intimidad de la chica, mientas ella se aferraba al cuerpo de la otra y le suplicara que no se detuviese.
La súplica ya no existía en un país dónde los valores en los que Antonieta había vivido estaban cambiando, solamente estaban las dos mujeres y una de ellas, la representación de la muerte sujetando un jarrón con agua..
"Esta es el agua del Sena.. pruébala... así podrás ver a tus hijos... te lo prometo."
Escucho la voz solemne y burlona de Marie Joséphe...
Por la mente de la rubia que tenía una mala apariencia que no era ni la sombra de lo que había sido, hacerlo no obstante para hacer esto tendría que volver a nacer..una mujer como ella jamás haría algo así ni se rebajaría a ese nivel.
"Yo soy de sangre azul, lo que me pides es imposible y una falta de respeto para mi linaje"..
Se mantuvo imponente la reina tras escuchar una respuesta de burla de Joséphe sugiriendole tremenda hipocresía suya tras poder menstruar, y dar a luz cosas que evidentemente demostraría qué la sangre azul es solo un mito.
Aún así era una afrenta a su honor, Maria Antonieta se mantendría firme en su decisión hasta el final.
Solo podría despedirse de la mujer a la que había dado parte de su juventud...
Incluso sí llegaba al cadalso.
Au Revoir Marie Joséphe.
Au Revoir Marie Antoinette.
