Chapter Text
Las chicas me ayudaron de nuevo para hacerme ver como una chica pero mis torpes hermanos tenían que arruinarlo, no debí llegar a casa así, debí de esperar a verlo y después llegar a casa.
—¡Mira como te ves! Pareces una chica. —su hermano mayor estaba riéndose a carcajadas en el suelo, ella como nunca estaba tragándose sus lágrimas. Le enojaba llorar, no se podía permitir ser así de débil pero cuando una chica quiere que un chico se fije en ella cualquier cosa que le digan podrá lastimarla.
Más que eso que se burlen de ella por nunca parecer una chica la estaba llevando al límite, su hermano pequeño tampoco aguantaba la risa y ambos hacían ademanes de caminar en tacones. Se tragó por centésima ves el nudo en su garganta y corrió escaleras arriba azotando la puerta con tanta fuerza que pareció escuchar un crujido, las risas dejaron de escucharse y pronto unos pasos sonaron.
Ella se tiró en la cama arrancándose la diadema y los collares que las chicas le dieron para que usara, se cubrió con su cobija y aventó los zapatos de tacón que Blossom le presto. No quería respirar, estaba sintiéndose peor a cada segundo que pasaba. —Kaoru, solo fue una broma, es que nunca te vistes así y de la nada apareces con ropa de chica. Creímos que era un chiste de tu parte. —la voz de su hermano sólo lograba hacerla sentir peor.
No quería escucharlo, ni a él ni a su hermano menor ni a nadie. No le contesto y el abrió la puerta, la vio hecha un ovillo bajo la cobija. Se extraño de verla así y no sabía que decirle para que no se enojara con el. —¿Kaoru?—y ahí fue cuando ella rompió en llanto, era con tanto dolor que no podías escucharlo y no sentirte mal. —Oye solo fue una broma, siempre nos llevamos así. —el corrió a sentarse en la cama pero en eso ella salió de debajo de la cobija y empezó a golpearlo con muchísima fuerza, no por nada entrenaba para ser luchadora profesional.
—Te odio. —lo decía una y otra ves, Dai no sabía que hacer, incluso Shou estaba asomado por la puerta viendo la situación.
—Kaoru dime que sucede. —parecía seguir sin reaccionar. Después de unos golpes y quejas de parte de ella se calmó y volvió a esconderse en la cobija. —¿No me dirás qué pasó? No creo que con las burlas que dijimos te hayas puesto así.
No decía nada y Dai estaba hartándose. —Bien, no necesito saberlo. Da igual. —iba a azotar la puerta cuando Kaoru empezó a sollozar de nuevo.
—El chico que me gusta se burlo de mi aspecto, me dijo que no engañaba a nadie haciéndome pasar por una chica de verdad. Que yo jamás iba a gustarle a alguien. —el papa de los tres iba subiendo por la escalera alertado por el llanto que venía de él cuarto de su hija.
Dai hervía en furia, también Shou no podía engañar a nadie con el color rojo por todo su rostro, y el papá vio como ella lloraba aferrada a su hijo mayor. —¿Que dijiste?
Kaoru volteó a verlo en el marco de la puerta y salió a abrazarlo, nunca la había visto así, ni el ni sus hermanos. —Voy a matarlo, lo haré sin remordimientos. —Dai ya estaba a punto de salir del cuarto pero la presencia de su padre lo frenó.
—No es importante ahora. —Kaoru no podía de temblar, el la llevó a la cama y la recostó como cuando era una pequeña. —Si ese tipo necesitaba verte así, con una falda y bien peinada significa que no es para ti, que ni siquiera se merece que lo veas dos veces.
—Pero el dijo que yo...
—Eso no importa, mírate y míranos, somos fuertes, independientes, no nos rendimos fácil y si alguien viene y te tira del ring ¿que vas a hacer? ¿Rendirte?
Kaoru mejor conocida como Bellota miro a su padre a los ojos, con esa máscara que siempre admiro. —No, me levantaré y volveré a pelear.
—Si alguien te hace ser alguien que no eres, déjalo ir. Dolerá, no digo que no pero aquí. —señaló su corazón. —serás más fuerte y la siguiente vez tú lo tirarás del ring.
Ella sonrió un poco y Shou subió a la cama lentamente, como temiendo lastimarla. —Te ves bonita así, pero me reí porque me gustas más con tu gorra. Eres increíble y ningún tonto debe de decirte que no lo eres. —ella sonrió ahora si de verdad, lo jalo hacia un abrazo de oso.
Dai también se unió en el abrazo, su papá bajo las escaleras haciendo un plan para hacer sentir mejor a su princesa, aunque el no le dijera así en persona.
Al día siguiente ella bajo con su usual atuendo y parecía resplandecer con su habitual energía. —Se me hace tarde papá, te veo en la tarde para el entrenamiento. —se despidió y corrió hacia la escuela.
En el camino se topó a sus amigas Momoko y Miyako, aun se sentía un poco triste, estuviera loca si no, pero ya no se sentía como ayer. Al tipo lo vio en la entrada saludando a los alumnos que pasaban, era el chico más popular de la escuela y por un momento se asustó de verlo, queriendo huir; recordó las palabras de su papá y siguió con la frente en alto.
A lo lejos tres chicos iban riendo y haciendo maldades, cuando uno de ellos recordó a la chica bonita que había visto ayer corriendo por las calles. Tal ves nunca les dijera a sus hermanos lo que pensó de ella, pero se sentía cálido por dentro, como cuando ibas a echarte un gas, así lo relacionaba el.
Sonreía como bobo mientras la buscaba para ver si de casualidad la volví a ver. —¡Butch apúrate! No queremos que las chicas odiosas nos encuentren en la calle.
—¡Ya voy Brick! —salió corriendo detrás de ellos y se perdieron en la lejanía.
