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Language:
Español
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Published:
2024-02-11
Words:
2,010
Chapters:
1/1
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3
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48
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711

A la sombra del piano

Summary:

-¿Pero qué más hago?-Su voz sonó ronca, con dolor. Como si se estuviese aguantando las ganas de llorar – Paso el veint----
-A mí no me buscas- Cortó Álvaro, dando un pequeño golpe sobre el piano y buscando la mirada de Paul. Este se había quedado mirándole, confundido con aquella intromisión tan… repentina.

Work Text:

Le habían nominado.

Se había comido una de las nominaciones más injustas de esa noche y solamente le quedaba… aceptarlo. ¿Qué más había? No podía hacer nada más encerrado en esa academia, con una nominación a su espalda y unos “compañeros” que, muy dentro de él… no los sentía tan cercanos. No después de esos inexistentes votos que había recibido por su parte.

Llegó a la academia y observó cómo todos se ponían a hacer sus cosas de post gala. Cenaban, se cambiaban la ropa, comentaban sobre cosas que había pasado esa noche… él estaba ahí en medio, sin recibir ningún comentario por parte de ellos tras su nominación. Ni de comprensión, ni de pena, ni de apoyo. Sin cambiarse de ropa de esa fatídica noche, apartó la mirada de sus compañeros y se dirigió a la sala a la que siempre acudía cuando se sentía así.
La sala del piano de Manu.

-Lo que me apetece, tocar el puto piano – Su voz sonaba con algo de ira contenía. Había sido tan injusto, tan poco merecido… Porque se había emocionado en una canción en la que le habían pedido que… ¿se emocionase? ¿Que viviese la canción? Había vivido esa canción con Juanjo, había salido una parte de él que disfrutaba del mundo de la música de una forma pura y muy natural. Pensó que los jueces no habían vivido aquello como él y que nunca lo llegarían a entender.

Se olvidó de un momento de las cámaras y llegó a la sala del piano con casi desesperación, como pez que boqueaba en busca de agua para poder seguir viviendo. Él necesitaba aquello como vía de escape de lo que estaba pasando en su corazón. De lo que se olvidó también era que, aunque pensase de aquella manera de sus compañeros, había alguno que se escapaba de su ecuación y sí que prestó atención a su intento de evadirse de los demás escondiéndose de todos.

Álvaro llevaba entre sus manos su taza de té humeante típica de su quedada con Bea para hablar de la gala y comentar, con pelos y señales, todo lo que habían dicho los jueces. Bea aún no había llegado a la terraza y él se encontraba en mitad de la sala, mirando por los cristales cómo Paul pretendía esconderse en su soledad en la sala del piano.

Y él no iba a permitir aquello. Pero dejaría que Paul estuviese a solas unos minutos. No quería agobiarle en verdad si fuese buscando un tiempo de soledad, de pensar en él y en lo que estaba pasando.

Dejó su taza de té sobre la mesita luego de unos minutos y fue, sin dudarlo en ningún momento, tras el chico al que habían nominado de una forma absurda esa noche. Él también se había comido una nominación, aún tenía clavada aquella espina en su pecho. Era algo doloroso, pero sus compañeros habían decidido salvarle y darle una oportunidad. Algo que no había pasado con Paul. Recordó entonces que Paul no había recibido ningún voto de sus compañeros. Su nombre en la pantalla vacío, al lado del suyo y de su otro compañero Alex. Paul era el único que su nombre estaba carente de números que podrían arrojar algo de alivio y de apoyo.

Llegó a la sala y Paul estaba sentado en el piano, tocando de forma aleatoria pero creando, a su vez, una armonía entre ellas. Parecía el comienzo de una canción, pero volvía como al principio y volvía a repetir la sinfonía. Álvaro se quedó en la puerta de cristal, esperando a que Paul alzase la mirada. Se alegró bastante que aquello no tardase en suceder. Paul conectó miradas con él y, con un simple gesto, le hizo saber que podía estar allí. Volvió de forma automática a tocar el piano mientras Álvaro se sentaba con cautela en la silla que había a un lado del instrumento musical, algo apartado de él para dejarle espacio.

Pasaron unos segundos en los que ambos estuvieron en silencio, lo único que les acompañaba eran las teclas pululando por el ambiente gracias a los dedos hábiles de Paul. De pronto, comenzó a sonar el comienzo de una canción que conocía bastante bien.

-When the party’s over… -Dijo Álvaro después de que su cuerpo reaccionase a aquella melodía de forma inmediata, sintiendo de pronto que su chaqueta no abrigaba lo suficiente - ¿Es la que vas a tocar la semana que viene?

Paul simplemente asintió, parando de pronto para quedarse mirando sus dedos uniéndose a las teclas del piano.

-Es mi canción de nominado.

-Me gusta mucho, pero… -Álvaro se quería sincerar por aquella información. Era una canción bastante jodida. Él no se atrevería con algo tan difícil y con lo que podía jugarse tanto y por el que, el más mínimo error… Temía por Paul en ese momento - …la escala que tiene la canción, en plan… De súper graves a agudos de repente…

-Ya. Pero… si sale… - Paul dudaba. Quería pero a la vez no quería hacer esa canción. Pero era su momento. Mañana pediría a Noemí tocar el piano también para poder sumar más en aquella única y última oportunidad de lucirse - Esto es una… Siento que esto es algo con lo que… -su voz poco a poco bajaba más, se hacía más inaudible, tocando alguna que otra tecla del piano para hacerse invisible - …si me voy, que espero que no sea así…

Álvaro le miró y vio su cuerpo decaído, cómo quería esconderse tras sus hombros y cómo miraba hacia abajo.

-No te vas a ir.

Él en realidad quería decir “no quiero que te vayas”, por lo que también bajó la mirada automáticamente después de decirlo, dándose cuenta de lo que había pasado por su cabeza en cuestión de segundos. Sin quererlo, su voz sonó triste y entrecortada.

-Es algo por lo que puedo estar contento- Paul siguió hablando de lo suyo, obviando las palabras de Álvaro que había conseguido que su corazón diese un fuerte ´babump` contra su pecho.

-Who knows… puede pasar cualquier cosa – Dicho eso, tocó una única tecla del piano, justo la nota en la que comenzaba de nuevo su canción de nominado. Cerró los ojos y dejó que sus dedos tocasen solos, sintiendo la canción desde dentro de su cuerpo, sintiendo cómo Álvaro se quedaba allí a su lado. Medio sonrió cuando, en una de las frases, se le sumó la suave voz del chico que le acompañaba esa noche. Era muy por lo bajo, pero le escuchó. Y aquello lo sintió como un pequeño regalo. Un pequeño regalo adelantado para la última semana que pensaba que le quedaba.

Abrió los ojos mientras seguía tocando y cantando a la vez, fundiendo sus dedos con las teclas y dirigiendo la mirada al chico de cabello ondulado que llevaba semanas captando su atención en completo silencio. Las luces comenzaron a hacerse más tenues, anunciando el final del día y el final del directo para los que los estaban viendo desde casa, pero él no dejaba de cantar y de mirar a Álvaro que seguía sosteniendo su mirada y jugando con sus dedos. Parecía nervioso. También lo parecía cuando le dijo que no se iba a ir.

Paul nuevamente cerró los ojos, agachando un poco la cabeza para presionar con más firmeza las teclas del piano, alzando su voz aunque la luz estuviese decayendo, quedando únicamente iluminados por los flexos de las paredes de la sala. Su voz sonaba con fuerza, retumbaba entre aquellas cuatro paredes del piano, sonaban desgarradoras tal y como su corazón en ese momento se sentía. Podía ser esa su última semana, su última quedada a solas con Álvaro. Él se iría de esa academia y Álvaro seguiría teniendo sus noches de té con Bea sin que él lo interrumpa con sus rayadas mentales.

Fue bajando la voz conforme se acercaba al final de la canción, sus dedos casi temblando sobre las blancas teclas del instrumento. No quería irse de la academia. Su deseo era llegar a la final. Lo era desde hacía años. Y aquella podía ser la primera y última vez que tuviese esa oportunidad. Si no la aprovechaba…

-….like it like that… - Terminó la canción, alargando la última tecla resonando en la habitación y en su corazón… Alzó la mirada hacia Álvaro, y este se encontraba mirando la lisa y reluciente superficie negra del piano. Tenía los hombros decaídos, parecía que quería esconder su cabeza entre ellos. Giró el rostro levemente cuando sintió que Paul le miraba después de terminar la canción.

Fueron unos minutos de un largo silencio que no lo rompían ni sus compañeros que estaban en la cocina, a punto de irse a dormir. No lo rompía ningún mínimo ruido. Ni ellos. Parecía que no querían que aquella unión de miradas terminase nunca. Paul suspiró.

-Si me voy yo… - Siguió con la conversación que había dejado a medias antes de cantar When The Party’s Over-… esta casa va a seguir igual.

-Pero está en tus manos cambiarlo – Dijo Álvaro después de unos cortos segundos asimilando qué era lo que había dicho Paul. Le había descuadrado después de aquella increíble canción, digna de gala final, que se había montado a oscuras en aquella habitación. Con un único espectador que había sido él.

-¿Pero qué más hago?-Su voz sonó ronca, con dolor. Como si se estuviese aguantando las ganas de llorar – Paso el veint----

-A mí no me buscas- Cortó Álvaro, dando un pequeño golpe sobre el piano y buscando la mirada de Paul. Este se había quedado mirándole, confundido con aquella intromisión tan… repentina.

¿Acababa de decir que no le busca? ¿Álvaro Mayo acababa de decir que él, Paul Thin, no le buscaba en aquella academia? Definitivamente, pensó, que Álvaro estaba ciego. Le buscaba por todas partes. Le buscaba en las letras de las canciones que le daban cada semana, le buscaba en el desayuno, en aquel bol de azúcar y del cual Álvaro abusaba cada mañana. Le buscaba entre las páginas de su libreta, donde escupía palabras y sentimientos que iban dedicados a él. Le buscaba en el pase de micros, donde buscaba su aprobación o un simple gesto de que le había gustado un mínimo.

-Si te busco… - Pronunció Paul con voz lastimera, dejando escapar sin querer todo lo que llevaba guardado en el pecho.

Álvaro comenzó a explicarse, pero Paul había dejado de escuchar. Había dicho que no le buscaba en aquella academia en la que solamente le veía a él, específicamente. ¿Cómo no iba a buscar a su pilar más fundamental aquellos meses en esa academia? Se llevó las manos a la cara, ocultando su rostro al chico que le hablaba sobre algo de que no le iban a hacer el feo. Le daba igual que le hiciesen el feo los demás compañeros de la academia. Lo que él quería es que aquella no fuese la última noche que tuviesen allí, ellos dos solos, siendo la persona que en realidad eran, sin ocultarse. Siendo ellos mismos. Explicando cómo se sentían. Siendo escuchado por el otro y sentir que te entendía.

-Álvaro, si te busco... - Volvió a decir Paul nuevamente, bajando sus manos hacia las teclas del piano y pulsándolas sin querer. Pero cuando buscó la mirada de Álvaro, no la encontró. Su asiento donde hace escasos segundos se encontraba sentado, ahora estaba vacío.

Paul entonces recordó… que esa noche había sido la gala 8 y Álvaro había sido expulsado de la academia.

Estaba solo en aquella sala del piano, tocando la canción que Álvaro había sido el primero en escucharla y que, en realidad, hubiese querido que fuese el primero y el único en hacerlo. Estaba solo en aquella sala en la que se había abierto a Álvaro por primera y única vez. Estaba solo en aquella sala en la que… había confesado que él sí que le buscaba. Lo hacía en silencio, pero le buscaba.

Ahora cuando lo buscase, se encontraría solo en la sala del piano junto a la idea de lo que podría haber sido… si le hubiese buscado antes.