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Para Willy Wonka, los oompa loompas eran unas criaturas muy interesantes para él, y más cuando descubrió que tenían colitas. Les parecía súper adorable y siempre las quería tocar pero también no quería parecer un maleducado.
Su mano derecha, un oompa loompa llamado El grande, ya le dijo que si quería tocarla debía pedir permiso primero. Ya que es de mala educación tocarla sin preguntar.
-"pero El grande, son unas colas tan adorables. De verdad que parecéis criaturas mágicas"
-"quizás es porque lo somos señor wonka. Somos muy humanoides pero no dejamos de ser criaturas mágicas de un país desconocido para los humanos"
No sabía qué palabras usar para preguntar lo que quería decir. No quería sonar raro y más cuando es sobre una parte del cuerpo y que quizás es delicada para ellos.
-"bueno, si no me dejas tocar la cola, quizás podría tocar tus orejas. Aún quiero ver unas orejas de elfo"
Eso hizo que El grande se sonrojara y mirara mal a Wonka, quizás dijo algo que no debía decir. Quizás dijo algo que le había molestado.
-"¿mis orejas? Dios Wonka, esas cosas no se preguntan. Si me disculpas debo marcharme"
Y como había llegado se fue. Y Wonka otra vez estaba preguntandose cómo lograr su objetivo. Quizás tocar una cola no es tan bueno como parece pero de verdad que quería hacerlo. Son alargadas y finas de un color naranja súper llamativo y al final en la punta tiene un remolino verde de pelo como en su cabeza. Eso sí que los hacen ver como criaturas adorables.
Decidió ver cómo sus pequeños trabajadores seguían trabajando hasta que dió con un oompa loompa bastante robusto. A diferencia de los demás que parecían delicados, él era bastante fuerte, así que le llamaban Champ. Wonka pensó que quizás no era buena idea preguntarle, ya que si El grande podía con una sartén pesada, a saber que podía hacer este fortachón.
-"oye Champ, no es por sonar desagradable pero ¿podría hacer una pregunta?"
-"¡ja! Jefe ya me hizo una pregunta, es broma señor Wonka. Adelante, usted pregunte y yo hablaré"
Viendo que seguía siendo tan amable como el resto de los oompa loompa, se le fue un poco el miedo del cuerpo.
-"bueno, me gustaría tocar su cola si no es mucha molestia. Al menos poder verla más cerca si no puedo tocarla"
Vio como se quitaba sus gafas de trabajo y miró directamente a los ojos de Wonka, él tenía una mirada seria pero unos ojos azules que no daban tanto miedo.
-"claro, puedes mirar y tocarla un poco"
Eso hizo que nuestro chocolatero favorito se alegrará mucho, al fin podía saber cómo eran y verla más de cerca. No sabía cómo iba a acabar siendo, quizás era solo una cola y ya pero era suficiente para hacerlo feliz.
La cogió con la mano pero sin levantar del suelo al oompa loompa. No quería hacerle daño, así que la agarraba de forma suave y delicada mientras la miraba. La cola realmente era alargada y naranja y con una punta verde de pelos rizados como siempre había visto. Les hacía ver como unas criaturas realmente mágicas y que les encantaba de verdad.
-"gracias por dejarme verla. Es bastante adorable"
-"no hay de qué jefe. Ahora debería regresar a mi trabajo, no quiero decepcionarte"
Y se volvió a colocar sus gafas para seguir en su trabajo de maquinaria de la fábrica y ver que todas estuvieran en orden. Así que, al haber acabado de hacer lo que quería, Wonka con una sonrisa volvió a su trabajo de realizar chocolate.
-"bueno señor wonka, ya veo que logró su cometido"
-"Si El grande, ha sido bastante divertido y he podido tocar la cola de un oompa loompa. Es que de verdad que sois súper lindos, me dais una envidia"
-"bueno, yo necesito mi chocolate para probar que por algo es mi trabajo"
-"Oh sí claro, aquí tienes"
Y después de esa charla y la aventura de wonka en su fábrica para poder tocar una cola, al fin todo había regresado a la normalidad.
Fin
