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Al costado de un rio con aguas cristalinas, rodeada de árboles de arce con hojas rojas y amarillas, una aldea bastante grande y poblada se llenaba de alegría para celebrar el festival de medio otoño.
Las calles estaban bulliciosas mientras dentro de las casas flotaba el aroma de comida deliciosa.
Los niños reían ayudando a los adultos a adornar, cocinar, pintar y cualquier otra cosa que pudieran hacer.
Uno de aquellos alegres niños, de tal vez unos diez u once años, vestido con cómodas túnicas de color azul claro, se encontraba fuera del pequeño templo en medio de la aldea, pintando una de las treinta Linternas de bendiciones que prenderían aquella noche.
Su largo cabello castaño amarrado en una media cola, era adornado por una cinta azul con las puntas celestes que bailaba gracias al ligero viento frío que pasaba por el lugar.
Cuando terminó el nuevo dibujo y escribió el deseo que llevaba leyendo en las linternas cada año desde que tenía memoria, miró al anciano sonriente sentado frente a él.
El anciano vestía una larga túnica blanca escondida por el abrigo azul puesto encima de sus hombros. Su largo cabello negro adornado con mechones blancos, caía en cascada por su espalda abrigada. Sonreía mientras miraba su obra plasmada en la linterna sobre su regazo.
–Maestro Mo- cuando los ojos grises del anciano se posaron en él, el niño dejó la linterna al lado de las otras tres que ya había adornado. para sentarse mas derecho –Desde que recuerdo, las Linternas de bendiciones que lanzamos siempre han tenido el mismo deseo extraño que no entiendo, pero según viajeros que he podido conocer, dicen que las linternas son para pedir cosas para nosotros o nuestra aldea, así que... ¿Por qué nosotros no lo hacemos? ¿Es alguna clase de secreto que no se?-
Las personas alrededor, miraron al niño que ladeó la cabeza ligeramente hacia la izquierda mientras preguntaba. El anciano sonrió aun mas y sus ojos brillaron mientras le pasaba su linterna a un hombre vestido con túnicas azules que se le acercó al verlo tan feliz –¿Quieres saber la razón?- el niño asintió de inmediato y el anciano se acomodó el abrigo sobre los hombros –Entonces, abre tus oídos y ponte atento, por que te contaré una ya muy vieja historia-
Mientras el niño puso toda su atención en el anciano, se escucharon gritos de personas llamando a los demás. De un momento a otro, el lugar fuera del templo se llenó de gente alrededor queriendo escuchar el relato que al anciano le encantaba contar.
"En aquella época antigua, cuando era un pequeño niño de unos cinco años, una manada de salvajes perros demonios atacaron a un grupo de taoistas en un bosque alejado de la aldea.
Más allá de los arces que adornan los caminos fuera de la aldea.
Ellos lucharon cuanto pudieron, pero los demonios eran mucho mas fuerte y varios fueron comidos por ellos.
Fue lamentable. Muchas vidas jóvenes se perdieron en aquella batalla, pero los que sobrevivieron, huyeron lo más rápido que pudieron.
Con los pocos poderes y energía que les quedaba, solo dos personas lograron huir un día y una noche completos hasta llegar a las puertas de nuestra aldea.
Mi maestro, que era el encargado del templo en ese tiempo, estaba volviendo de cazar algunos faisanes cerca cuando vio a los jóvenes colapsar en la entrada.
Se acercó a ellos preocupado y al examinarlos, vio como energía negativa supuraba de sus heridas.
Quiso ayudarlos de inmediato, pero unos gruñidos lejanos lo hicieron detenerse.
Miró hacia el bosque unos segundos y sin pensarlo, agarró un pie de cada uno para arrastrarlos dentro de la aldea.
Esto fue una mala idea, pero mi maestro siempre quería ayudar a las personas frente a él.
Mientras arrastraba por la calle central a los jóvenes, comenzó a gritar a los aldeanos para que les avisaran a mis compañeros de secta que activaran el escudo que protege la aldea en casos de ataques de espíritus malignos.
Escudo que cada año reforzamos gracias a nuevos talismanes y hechizos que aprendemos.
Yo salí corriendo ante los gritos de los aldeanos junto a mis compañeros. Quería ayudar como ellos, pero aun era muy pequeño para tener un núcleo dorado o siquiera energía espiritual, así que mi maestro me gritó en cuanto me vio.
–¡Tu ve a orar en el templo para llamar a su alteza Qi Ying! ¡Necesitaremos su ayuda!-
Mi mente infantil no entendía de qué serviría orar en un templo. Creí que solo me lo estaba diciendo para quitarme de en medio y no estorbar.
Intenté negarme, pero mi maestro me sonrió y me dijo que era una misión muy importante y por eso confiaba en mí para hacerla.
Segundos después, antes que pudiera intentar negarme otra vez, ladridos roncos se escucharon por toda la aldea mientras enormes perros grises intentaban romper el escudo protector.
Sus hocicos estaban llenos de colmillos y baba roja. Donde deberían estar sus ojos, solo habían cuencas vacías negras. Las garras en sus patas, estaban amarillas y llenas de sangre seca.
El miedo casi hace que me orine encima, pero mi maestro me gritó para que fuera rápido al templo.
¡Nunca pude correr más rápido que ese día! ¡Ni entrenando cada vez mas duro!
Mientras escuchaba los ladridos, gritos y llantos de las personas en las calles, entré a este pequeño templo frente a nosotros para arrodillarme a los pies de la humilde estatua que cada mes limpiamos.
Tenía mucho miedo, pero confiaba en las palabras de mi maestro, así que comencé a orar.
Expliqué la situación lo mejor que pude mientras mis ojos se llenaban de lágrimas. Estaba comenzando a hipar por culpa del llanto cuando de pronto, de la estatua salió una voz enojada que dijo:
–¡¿Por qué justo hoy?!
A los segundos de aquella pregunta, sentí que alguien me jaló por el cuello de la tunica y me sostuvo en el aire.
Justo frente a mí, el rostro más hermoso que he podido ver en mi larga vida, se mostraba enojado mientras me miraba fijamente.
–Quiero que sepas que si algo así pasa pasado mañana, no me llames o golpearé a tus padres-
Después de la extraña amenaza, el hermoso hombre me dejó en el suelo suavemente. En el segundo que parpadee confundido por la situación, salió del templo corriendo.
¡Su rapidez era extraordinaria!
Lo seguí confundido y asombrado. Cuando salí a la calle, pude ver como los perros fuera de la barrera eran cortados por una larga espada.
Mientras aullaban de dolor, el hermoso hombre hacía movimientos precisos sin gastar energía.
Su cabello rizado y esponjoso atado en una cola alta, ondeaba al moverse con gracia. Las borlas doradas en sus orejas, brillaban reflejando el sol de la tarde. A pesar de las grandes heridas proporcionadas a los demonios, ninguna gota de sangre o secreciones mancharon su pulida armadura.
Mientras miraba el increíble espectáculo, pude sentir una mano en mi cabeza dándome palmaditas. Al mirar hacia arriba, mi maestro me felicitó y sonrió orgulloso.
–Sabía que podía confiar en ti para llamar a su alteza Qi Ying-
Volví a mirar al hermoso hombre.
Era la primera vez que veía al imponente dios marcial del oeste y pude comprobar que era tan fuerte como todos decían.
Después de exterminar a los demonios, su alteza Qi Ying guardó su espada, caminó pesado hasta el centro de la calle principal y gritó con su varonil voz:
–¡Si pasado mañana están en peligro, no me llamen! ¡Si lo hacen, los golpearé! ¡Díganselo a todos los que puedan! ¡En los siguientes dos días no estoy disponible-
Todas las personas que se le acercaron para agradecerle, se quedaron quietos en sus lugares. Aunque su alteza Qi Ying es conocido por su salvaje agresividad, aquellas palabras asombraron a todos, incluso a mi maestro.
Yo, en mi ingenuidad, sin medir las consecuencias, y sin asombrarme con los demás porque ya había escuchado esas palabras, troté para ponerme frente a su alteza y llamar su atención.
Lo logré porque sus ojos almendrados miraron hacia abajo para encontrase con los míos. Recordando los modales que desde siempre me enseñaron, hice una reverencia antes de hablar.
–¡Muchas gracias por salvarnos, su alteza Qi Ying!-
–Tú eres el niño que me llamó-
–¡Sí! Lo siento si interrumpí algo importante que estuviera haciendo, y disculpe mi atrevimiento ahora, pero... ¿Cuál es el problema con pasado mañana?-
Todos a mí alrededor, contuvieron la respiración cuando su alteza se agachó para ponerse a mi altura. Pude ver por el rabillo del ojo, como mi maestro se acercó rápidamente preocupado.
Su alteza es conocido por golpear a la gente, incluso a sus devotos cuando hacen algo que lo molesta, y aunque no golpearía a niños o mujeres, su reputación puso en alerta a todos alrededor.
Para la tranquilidad de todos, su alteza Qi Ying solo suspiró triste y se sentó en el piso llenando sus limpios pantalones con polvo.
–Pasado mañana es un día especial para mí-
Al verlo deprimido, me senté a su lado para darle apoyo. Era lo menos que podía hacer por el dios que nos acababa de salvar la vida.
Mientras pensaba que podría haber de importante en dos días, mi maestro se sentó frente a mi y me recordó algo que olvidé por el susto de los acontecimientos recientes.
–Es cierto. En dos días es el festival de medio otoño-
Los demás aldeanos, se sentaron alrededor de nosotros.
Era muy rara la oportunidad de hablar con su alteza Qi Ying, no solo por ser un dios, también porque él es muy reservado.
Solo interactúa con un puñado de dioses y personas, así que todos quisieron aprovechar el impensado momento.
Mi maestro volvió a tomar la palabra.
–Dicen que los dioses tienen un gran banquete por el festival, así que supongo que su alteza Qi Ying estaba preparándose para ello-
–Bueno, sí, hacen un banquete y una especie de competencia, pero eso no me importa-
Su alteza desvió la mirada para observar el piso. Todos nos callamos esperando a que siguiera hablando.
–Ese día es mi cumpleaños y estoy nervioso. Yo... yo estuve mucho tiempo buscando a alguien ¿Sabes? Y ese alguien antes de desaparecer, me daba un regalo cada año para celebrarlo. Ahora que lo volví a encontrar, se que ya no me dará algún regalo, pero por una deuda conmigo, me dijo que le podía pedir cualquier cosa... Yo le pedí que pasara todo el día de mi cumpleaños conmigo-
Cuando volvió la mirada hacia mi, estaba melancólica y llena de sentimientos que nunca se atribuirían a su alteza.
–Aceptó, pero él trabaja mucho y es muy aplicado, así que se que si ese día me piden salvar algún lugar, me dirá que vaya y perderé la oportunidad de estar juntos. Si la pierdo, tendré que esperar todo un año para volver a tenerla-
Al escucharlo, me sentí conmovido por su deseo.
No podía entender la relación entre su alteza y aquella persona en ese tiempo, pero sabía que era especial para él como mi maestro y hermanos para mí, así que tenía que ayudarlo.
Me puse de pie e hice una profunda reverencia frente a su alteza antes de hablar decidido.
–¡Cumpliré su petición, alteza Qi Ying! ¡Aunque soy pequeño aun, iré a todos los lugares que pueda para decirles que no lo molesten en su cumpleaños!-
Pude escuchar una risita a mi lado y sonidos de personas moviéndose. Cuando levanté la cabeza para mirar alrededor, pude ver que todos estaban imitándome.
–Su alteza Qi Ying, este maestro, sus alumnos y la gente de la aldea, también cumpliremos su petición ¡Iremos a todos los lugares que podamos para decirles que no lo molesten en su cumpleaños! ¡Le deseamos felicidad junto a aquella persona!-
Volví a bajar la cabeza y unos segundos después, su alteza dejó un simple "gracias" antes de desparecer.
Ese día mi maestro ordenó a mis compañeros ir a las aldeas y ciudades cercanas para informar sobre el deseo de su alteza Qi Ying.
Yo era muy pequeño aun para hacer esos viajes, pero hablé con mi maestro sobre una idea que tenia en mente.
A él le pareció buena idea, así que se los dijo a mis compañeros y a los aldeanos que también quisieron salir a cumplir la promesa.
Dos días después, todas las Linternas de bendiciones dirigidas al poderoso dios marcial del oeste, el general Qi Ying, flotaban en el cielo oscuro llevando los deseos y peticiones que repetiríamos cada año.
"¡Le deseamos un feliz cumpleaños, su alteza Qi Ying! ¡Que la felicidad junto a su persona especial, sea eterna!"
El niño miraba con asombro al anciano que contaba entusiasmado aquella historia antigua –Mi maestro decidió viajar por el mundo cuando yo ya era mayor y me dejó a cargo del templo para seguir la tradición y contar la historia a las nuevas generaciones- el anciano sonrió con nostalgia –Los demás pueblos y ciudades también continúan con la tradición. Su alteza Qi Ying salva a las personas del peligro y dona lingotes de oro a quienes los necesitan sin pedir nada a cambio, así que todos están felices de cumplirle un simple deseo... aunque sigue tan salvaje como siempre-
Las personas alrededor rieron por la última frase del anciano. Otro niño, unos pocos años mayor que el primero, sentado entre la multitud de oyentes, levantó la mano para preguntar –Maestro ¿Pero que sucedió con los taoistas que eran perseguidos?-
El anciano acarició su barbilla antes de responder –Bueno, ellos se recuperaron lo mejor que pudieron. Cuando llegaron ya estaban muy dañados, así que no pudieron vagar mas por el mundo- los ojos grises parecían mira un lugar muy lejano –Vivieron sus años restantes aquí en la aldea y se fueron muy temprano para mi gusto- el anciano se puso de pie ayudado por el hombre que le había recibido la linterna –Bueno, ya es hora de continuar pintando las linternas o no estarán listas para la noche. Su alteza Qi Ying estará feliz cuando las vea y sepa que este año tampoco será molestado en su cumpleaños-
Las personas alrededor se levantaron para volver a sus obligaciones, mientras el primer niño que preguntó y los otros elegidos para pintar las linternas, lo hicieron con más entusiasmo que antes.
¡La promesa de sus ancestros, vivirá en ellos para nunca ser olvidada!
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En la oscura noche, iluminadas por la luz de tres mil linternas danzando en el cielo estrellado, dos siluetas estaban sentadas en el pasto entre las sombras de árboles frondosos llenos de hojas secándose.
Quan Yizhen, vestido con ricas túnicas doradas y negras, miraba al hombre sentado a su lado.
Yin Yu, vestido con cómodas túnicas negras y moradas, miraba el brillo de aquellas miles de linternas que cada año adornaban el cielo en Ciudad Fantasma.
Para Quan Yizhen, el hombre a su lado brillaba más que todas esas linternas.
Poco a poco, acercó su mano para tomar la de su shixiong.
Los iris oscuros se posaron en su rostro, pero Yin Yu no apartó la mano que ahora sostenía la suya.
Quan Yizhen se preguntó vagamente... ¿Cuantos años de esfuerzo tuvieron que pasar para poder cambiar todo el odio y rechazo, por cariño y aceptación?
Una pregunta profunda que olvidó de inmediato al observar los delineados labios frente a él.
Se acercó para besarlos siendo correspondido de inmediato.
¡Su cumpleaños era el día más tranquilo y feliz de todo el año!
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