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El timbre anunció el final del día escolar... ¿o tendría que decir la noche escolar?
Yui guardaba sus cuadernos en su bolso preparándose para salir, llevaba algunos cuadernos extra que pertenecían a Ayato este falto nuevamente a clases pero no fue por que el es irresponsable ¡claro que no! El cambio por completo desde aquella vez que se desmayo, Yui recuerda que pensó que explotaría toda la mansión de lo enojado que parecía ¡pero no! El solo se desmayo y no daño a nadie, no solo eso el le pido ayuda a Richter para aprender a usar sus poderes ¡A RICHTER!
— ¡San Valentín se acerca! ¡Sabes lo que eso significa! ‐Dijo una compañera de clase a otra
—Ya lo se... pero nunca he sido buena haciendo chocolate...
—¡Venga! ¡Yo se que este año saldrá bien! Y si no hay venta pues lo compras...
San Valentin esa festividad donde las chicas le regalan chocolate a los chicos como una confesión de amor si estos lo aceptarán te darán a ti otro regalo un mes después en el "Día Blanco".
Quizás... ¿Yui podría regalarle chocolate a Ayato? El no come muchas esas cosas... quizás incluso Kanato termine comiendoselo... pero ¡Hey! El que no arriesga no gana ¿verdad?
Con todos esos pensamientos en la cabeza ella terminó de guardar sus cosas y salio corriendo, al estar en la entrada del colegio noto que los demás Sakamakis ya no estaban.
—Supongo que tarde de más...- dijo para si misma, ella sacó su teléfono y llamó a otra limusina, Ayato le dio un nuevo teléfono pues en sus propias palabras "ahora que el está tan ocupado y no puede estar siempre con ella quiere que este segura pues ¡ella siendo la novia del rey vampiro! ¡No podía estar en peligro de que cualquier idiota la tocara!además de que siempre será seguida por Múltiples familiares que la cuidaran".
Cuando la limusina llego ella saludo al conductor y entró todo parecía tan vacío sin los demás pero quizás era lo mejor, en su teléfono buscando "Recetas de chocolate casero" Múltiples opciones salieron el la pantalla... Esto sería un problema... ¿ ¿Cuál tiene que elegir? ¡Son tantos! Era su primera vez haciendo esto y ¿si salía mal? ¿Ayato se enojaria con ella? Ella sacudió su cabeza expulsando esos tontos pensamientos de su cabeza ¡Ayato la ama! ¡El se lo dijo! Quizás sea algo burlón pero la ama.
Llena de una renovada confianza le pidió al conductor que la llevara al supermercado de 24 horas más cercano para comprar las cosas que necesitaba, ella tenía mayor libertad ahora podía moverse por la ciudad como quisiera y sin problema alguno, Ayato confiaba plenamente en ella y no la va a desaprovechar.
En el supermercado compro las cosas necesarias: leche en polvo, cacao en polvo, azucar y mantequilla. ¿Eso dijo que su receta estaba bien? Eso esperaba... con compras en mano regreso a la limusina, una vez adentro guardo las compras en su mochila solo dejando afuera un chocolate esperado que esto funcionará.
Ya en la mansión bajo de la limusina y entró a su hogar, un sirviente apareció de entre la oscuridad de la casa y Yui le entregó su mochila diciendo que la llevara a su habitación, este con una reverencia volvió a la oscuridad.
—Compraste chocolate?- su voz infantil retumbó los oídos de Yui ¡Justo como lo pensó ninguna dulce escapada del olfato de Kanato!
—¡Así es Kanato! Y te traje uno a ti también- dijo mientras le daba el chocolate que compro.
—¡Ya te he dicho que no me trata como un niño!- dijo este enfadado hasta que vio la marca del chocolate- ¡oh! Que amable eres Yui -tomo el chocolate y se fue ¡el plan funciono! Por el momento...
Fue a su habitación para cambiarse sin darse cuenta casi amanecía, se cambió rápidamente quedando solo en su camisón, cerró las cortinas de terciopelo negro para evitar que la molesta luz del sol la despertara y camino a su amplia y suave cama con sabanas de seda rosada. , su lado infantil no podía evitar el sentirse como una princesa, pero... ¡espera! Ella no es una princesa... ¡es una reina! O al menos eso es lo que Ayato le dice.
Se dirigió a su cama y se acostó esta lista para dormir... no... algo faltaba...
Antes de poder pensar algo más sintió como el lado de la cama delante suyo se hunde al mismo tiempo que unas manos rodean su cintura atrayéndola hacia el, quedando cara a cara los dos con Ayato tenia su frente contra la de Yui con sus ojos cerrados parecía tan cansado.
—Buenas noches Ayato... ¿Cómo estuvo tu día? -Pregunto mientras lo abrazaba.
—Agotador... el imbécile de Richter me tuvo todo el día entrenando sin darme ni un descansó...
—Suena terrible... -Su voz salió más preocupada de lo que quería, no era que no confiara en él, es más ella amaba ese lado de querer aprender pero no podía evitar temer por el bienestar de su novio.
Ayato abrió sus ojos, estos parecían dos estrellas que alumbraban en un tono verdoso sonrío dulcemente a la menor.
—Estoy bien... -Dijo para darle un beso en la frente- Me esfuerzo para poder manteners a salvo todos ustedes...
Después de todo el daño que les causó en ¿Su vida anterior? ¿Fue su vida anterior o un simple sueño? No quería saberlo realmente, aveces aún sueña y siente el frío puñal clavándose en su estómago mientras Yui llora al matarlo.
Sacudio esos pensamientos de su cabeza al ver el rostro aún preocupado de Yui, ella no tendría que preocuparse nunca más, se aseguraría que su pequeña humana no sufriría ni pasará ningún problema por lo que le quedaba en su corta y mortal vida.
Dándole un dulce beso para que ambos pudieran dormir abrazados.
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Ese día era 13 de febrero tuvo que esperar un poco para poder hacer los chocolates, pero parece que si existe un ser divino la escucho y puso todo a su favor pues necesitaba que Kanato no merodeara por la casa con su gran olfato para las cosas dulces. y que Ayato tampoco estuviera pues arruinaría la sorpresa, afortunadamente Laito encontró unos cupones de descuento para la dulceria favorita de Kanato y para hacerlo mejor la ¡dulceria era en el Makai! ¡Eso significa que tendrás más tiempo! Ayato por su parte si bien ese día no tenía entrenamiento con Richter si que tenía que ponerse al día con sus estudios pues "¡Un rey no puede tener malas notas!" Ayato dio un giro de 180 grados en estos últimos meses y Yui no negara que lo ama, aunque también ama al Ayato tonto que solía querer su atención contante... quizás... solo quizás extraña un poco eso...
Antes de perder más es tiempo se coloca su delantal para comenzar su tarea.
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Ayato se encontraba en la biblioteca con Múltiples libros y cuadernos a su alrededor tenía que ponerse al día con sus tareas escolares pues no podía darse cuenta del lujo de perder el año escolar, el nunca fue fanático de estudiar quizás fue influenciado por el hecho de perder casi toda su niñez por tener que estar encerrado en su habitación leyendo y estudiando para poder ser el heredero...
Bueno...
Ahora estaba haciendo eso...
¡Pero por voluntad propia!
—Realmente te tomas enserió esto...
Una voz hizo que saliera de sus estudios, alzó la cabeza y lo miró.
—Reiji...
Quizás... solo quizás la era una de las razones por la que el quería superarse...
—Nunca pensé que te quedarías hasta tarde estudiando... El sol está apunto de salir, tu realmente ha cambiado...
Ayato solo pudo agachar la cabeza ante las palabras del pelinegro, sintió vergüenza sabiendo el daño que les causó a sus hermanos por su idiotez en su vida pasada.
—Yo... solo quiero poder ser un dignó heredero...
—¿A que se debe ese cambio? -preguntó el mayor- ¿Desde cuando no eres "El gran Ore-Sama"?
—¡Claro que lo soy! -Dijo algo alterado pero rápidamente bajo la voz.
—Y lo eres... eres el sucesor que nuestro padre eligió...
—No lo suficiente... yo... no quiero cometer los mismos errores...
El rostro de Laito y Kanato sonriendo al decirle que acabara con su propia vida aún le da náuseas pero sabe que el se lo merecía los daño irremediablemente dejándoles marcas permanentes ¡Nunca más lo haría! Que derecho tendría el de odiar a "esa mujer" si el dañaba tanto a las personas de su alrededor como lo hizo ella.
Poniéndose de pie para quedar a la altura de Reiji.
—¡Yo daré mi mayor esfuerzo y será el mejor rey que se ha visto!
— ¿Cómo se supone que sabrás cuando lo seas?
"Porque tu me lo diras..." Pensó pasa si mismo, nunca lo admitiría en voz alta pero una parte de él siempre admiro a Reiji por más que nunca se lo dijera el era casi como una figura paterna para el, recuerda aquellos momentos donde si el o uno de sus hermanos se lastimaban o se sentían mal el tendría un medicamento y/o una cura para ayudarlos.
¡Daría lo mejor de sí mismo para lograrlo!
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—¡Y listo! -Dijo victoriosa al finalmente terminar los chocolates, eran algunos chocolates con forma de corazones adornados con algunos tonos rojos y verdes, fueron puestos en una pequeña bolsa de platico transparente que fue atada con un listón negro.- ¡Nada mal para ser mi primera vez ! -Miro el reloj 7:30 AM del 14 de febrero.
En cualquier momento llegaría Ayato o aun peor Kanato regresando del Makai, apurada limpia la cocina y fue corriendo a su habitación para darse un baño y limpiar cualquier rastro del olor a cacao, ella no me daría estos chocolates a Kanato una cosa era comprarle unos y otra muy diferente seria darle los chocolates que hizo para su Ayato.
Mientras terminaba de cambiarse escucho el llegar de la limusina, abrió las cortinas para poder mirar por el balcón aunque se cubría los ojos por el repentino sol en sus ojos ¿cuanto tiempo a pasado sin estar despierta en el día?
Termino de cambiarse y corrió a la entrada donde las grandes puertas se abrieron de par en par dejando ver a un Ayato algo agotado por la larga sesión de estudios, entregándole su mochila a un familiar que desaparecería en las sombras de la casa.
Aun así ella corrió para abrazarlo, abrazo que seria correspondió al instante.
—Yui... ¿Qué haces despierta? El sol ya salió tendrías que estar durmiendo.
—Quería esperarte -contesto la menor mientras tomaba la mano de Ayato y caminaba de regreso a su habitación, el contrario solo se dejó guiar.
Al llegar Ayato prácticamente se tiro sobre la cama solo quitándose los zapatos y la chaqueta del uniforme, tomó la costumbre de dormir con Yui en la cama de la última pues si bien la dama de hierro permitía tener a Yui más cerca de él sabía que para la menor no era lo más cómodo, así que empezó a dormir en la cama de la chica abrazándola para mantenerla igual de cerca.
Sintió la luz se apagaba a la vez que era arropado por una manta antes de sentir el otro lado de la cama uniéndose instintivamente el abrazo y pego el pequeño cuerpo a el, listo para dormir cuando noto algo raro.
—Hueles un chocolate. -dijo sin más.
—¿Perdona?
—Hueles un chocolate. -dijo mientras olía a la chica.
Ella no entendía como era posible se baño ¿no?
—Jeje... te tengo cerca todo el tiempo puedo notar cuando algo cambia en ti aunque sea lo más mínimo.
Yui no pido evitar sonrojarse ante sus palabras.
—Creo que tienes razón... -Ella se alejo de él y encendido la lámpara de la mesita de noche al la vez que sacaba algo de uno de los cajones.- Se... Se que quizás esto no te guste o te parezca muy tonto pero quería darte esto son chocolates... yo los hice o bueno intento hacerlos... tu... tu realmente te esfuerzas por ser un dignó heredero por eso te admiraro y te amo -dijo mientras le extendía las manos con la bolsa de chocolates.
Algo sorprendido miró la bolsa unos segundos que para la menor parecía una eternidad.
-¡Oh! ¡Sabía que era una idea tonta! Perdóname... - dijo mientras trataba de guardar la bolsa.
Eso fue suficiente para que Ayato reaccionará y detuviera Yui tomando la bolsa con chocolates.
—Si es tonto. -dijo Ayato- pero aun así me gusta, porque fue hecho por ti y todo lo que tu me des ya será más que perfecto.
Tras eso el abrazo con fuerza.
—Te amo Ayato.
—Yo también te amo Yui.
Tras eso el la beso tiernamente, la amaba y lo haría hasta el final de su vida, nada le dolería más que volver a herirla y por eso daría lo mejor de sí mismo para poder evitarle problemas innecesarios.
Ella era Eva y lo eligió a él para ser Adán, no la defraudaria, no nuevamente.
