Chapter Text
Senku examinaba con atención el hombro izquierdo de Taiju palpando con cuidado la articulación y observando la reacción de su amigo, que se había lastimado al resbalar en el barro durante la tormenta. El científico fruncía el ceño, pero Taiju sabía que no era por enfado ni desprecio, sino por preocupación. Taiju llevaba mucho tiempo siendo amigo de Senku y podía leer sus emociones mejor que nadie. Ambos estaban mojados y sucios, refugiados en la casa del árbol. Taiju aguantaba el dolor con una sonrisa, confiando en que Senku encontraría la forma de curarlo.
- ¿Te duele aquí? - preguntó Senku, presionando la parte superior del brazo en busca de alguna fractura de húmero.
- Un poco... - mintió Taiju, tratando de disimular el dolor.
- ¿Y aquí? - continuó Senku, deslizando el dedo un poco más hacia el hombro.
Taiju sintió un pinchazo agudo que le recorrió el brazo y le llegó hasta el cuello. No pudo evitar soltar un gemido de dolor y apretar los dientes.
- Lo sabía. Tienes el hombro dislocado. - dijo Senku, con una mirada preocupada pero aliviada de que no hubiera una fractura.
- ¿Dislocado? ¿Qué significa eso? - preguntó Taiju, confundido.
- Es cuando el hueso del brazo se sale de la articulación del hombro. - explicó Senku, usando palabras sencillas para que Taiju lo entendiera.
- ¿Eso es grave? - preguntó Taiju, asustado.
- Es bastante grave. Si no lo arreglamos pronto, puede haber complicaciones en los nervios, las venas, los tendones y los músculos del hombro. - informó Senku, con seriedad.
- ¿Y cómo se trata? - quiso saber Taiju, nervioso.
- Hay que reducir la luxación - explicó Senku, volviendo a fruncir el ceño ante la mirada de confusión de su amigo.- Es decir, volver a colocar el hueso en su sitio. - respondió Senku, con determinación.
- ¿Y cómo se hace eso? - indagó Taiju, temeroso.
- Tienes que acostarte boca arriba y dejarme trabajar. - ordenó Senku, con autoridad.
- ¿Me vas a operar? - preguntó Taiju, asustado.
- No, no hace falta. Solo voy a hacer una maniobra de tracción y rotación para alinear el húmero con la escápula. - aclaró Senku, con confianza.
- ¿Eso duele? - interrogó Taiju, angustiado.
- Mucho. - admitió Senku, no era su intención asustar a taiju pero tampoco se sentía bien con mentirle, sería doloroso pero sabía que sería lo mejor para su amigo.
- ¿Has hecho esto antes? - cuestionó Taiju, dubitativo.
- Bueno, no con un hombro, pero sí con otras articulaciones. - le respondió Senku con una mueca, recordando algunos incidentes que había tenido antes de que Taiju despertara de su sueño milenario.
- ¿Y te ha salido bien siempre? - se interesó Taiju, esperanzado.
- Casi siempre, tengo conocimientos médicos pero no soy tan hábil como un especialista por eso te pido que no te muevas. - le aclaró Senku.
- Bueno, supongo que no tengo otra opción. - dijo Taiju, resignado.
- No, no la tienes. - declaró Senku, en este mundo petrificado no existían los expertos, los hospitales ni las medicinas, solo él y su ciencia.
- Está bien, confío en ti. - declaró Taiju, con valentía.
- Haces bien. - reconoció Senku, con un tono arrogante para los demás pero taiju sabía que significaba aprecio.
Taiju se acostó boca arriba en el suelo de la casa del árbol, la lluvia había cesado, pero sus ropas estaban empapadas y el aire se volvía más frío con la llegada de la noche. Senku se descalzó para no ensuciar más la camisa de Taiju con el lodo de sus pies y con una mano sujetó el brazo de su amigo, formando un ángulo recto con su torso. Con el pie, Senku presionó el hombro sano de Taiju contra el suelo, en un intento de inmovilizarlo. Taiju no opuso resistencia, sabiendo que Senku solo quería ayudarlo.
- Voy a contar hasta tres y luego voy a tirar. - anunció Senku, con calma.
- Está bien, estoy listo. - dijo Taiju, con coraje.
- Uno... - empezó Senku.
- Uno... - repitió Taiju.
- Dos... - continuó Senku.
- Dos... - dijo Taiju, con voz agónica.
Sin esperar al tres senku tiró con fuerza del brazo de Taiju. Su amigo soltó un alarido al sentir un dolor agudo que le recorría todo el brazo.
Senku hizo una rápida rotación del brazo de Taiju, mientras este se quejaba de dolor. Con un chasquido audible, el húmero volvió a su lugar, aliviando la presión sobre los tejidos circundantes.
Una risa se le escapa a Senku al escuchar el chasquido pero el movimiento de taiju lo hace tropezar dejándolo de rodillas sobre el pecho de su amigo. Senku aprovechó la cercanía para ver el hombro de Taiju y lo examinó con cuidado, comprobando que no hubiera ninguna complicación.
- ¡Encaje perfecto! - celebró Senku, con una sonrisa triunfal.
- ¿Qué? ¿Ya está? - preguntó Taiju, incrédulo limpiándose el sudor de la frente.
- Sí, ya está. ¿Cómo lo sientes? - preguntó Senku.
Taiju se sentó haciendo que Senku retrocediera un poco y comenzó a hacer movimientos lentos con el hombro, al notar que ya no dolía como antes probó con levantar el brazo por encima del hombro y se sintió bien.
- Está mucho mejor. El dolor se ha ido. - respondió Taiju, con alivio.
- Igualmente no deberías moverlo tanto. - regañó Senku mientras tomaba el brazo de taiju y lo colocaba en una posición de descanso.
- Gracias. Eres un genio. - agradeció Taiju.
- Solo he aplicado un poco de ciencia. - restó importancia.
- Bueno, para mí eres el mejor médico del mundo. - afirmó Taiju, con sinceridad.
- No soy médico, soy científico. - corrigió Senku, mientras tomaba una de las pieles y comenzaba a secarse los restos de lluvia que aún tenía encima, luego le arrojó la piel a Taiju para que hiciera lo mismo.
- Pero sabes más que nadie sobre el cuerpo humano y sus enfermedades. - argumentó Taiju, con convicción mientras se secaba cubriendo la piel con algo de barro.
- Tal vez, pero eso no me hace médico. Un médico necesita una licencia. - respondió Senku mientras revisaba en los estantes de la habitación.
- Pero no hay nadie con licencia en el mundo de piedra. - mencionó Taiju, con lógica.
- No, no lo hay. Supongo que hasta que la fórmula de despetrificación esté lista soy el médico por defecto. - concedió Senku, con resignación mientras servia un liquido amarillo en una taza. - Ahora escucha tus indicaciones de paciente.
- ¿Qué tengo que hacer ahora? - preguntó Taiju, con curiosidad.
- Tienes que descansar el hombro por unos días y beber un antiinflamatorio. - respondió Senku, con profesionalidad mientras le entregaba la taza.
- ¿Un antiinflamatorio?- preguntó Taiju, con disgusto.
- Sí, un antiinflamatorio en este caso té de corteza de sauce.- explicó Senku, con su tono de profesor. - La corteza de sauce contiene una sustancia llamada salicina, que se convierte en ácido salicílico en el cuerpo. El ácido salicílico inhibe la producción de prostaglandinas, que son unas moléculas que causan inflamación y dolor.
Taiju agarra una taza que tiene algo adentro que huele a tierra podrida. Él ya había visto a Senku beber eso muchas veces, cuando se levantaba con cara de zombie después de una noche de insomnio. Una vez lo probó y casi vomita, y se preguntó cómo Senku podía tomar eso por voluntad propia.
- Este té es el precursor de la aspirina, uno de los medicamentos más famosos y efectivos de la historia. La aspirina es básicamente ácido acetilsalicílico, que se obtiene al añadir un grupo acetilo a la salicina.- continúo Senku.
- No entiendo nada de lo que dices, Senku - admitió Taiju, rascándose la cabeza. - Pero me alegro de que tengas algo que alivie el dolor. Aunque... - hizo una pausa, mirando su taza con desagrado. - Este té sabe horrible, Senku. ¿No hay algo más rico que puedas hacer?
- No seas llorón, Taiju - le regañó Senku. - Este té es bueno para tu salud. Además, no es como que puedas ir a la farmacia en este mundo de piedra. Así que deja de quejarte y tómatelo todo.
- Está bien, está bien - se resignó Taiju, obedeciendo a Senku. - Gracias senku
- No agradezcas solo no te lastimes más.- le dijo Senku, con impaciencia.
Taiju sonrió porque Senku había sido muy amable con él a su manera. Aunque le había dolido mucho, se sentía agradecido por tener un amigo como Senku, que se preocupaba por él y lo cuidaba. Taiju prometió seguir ayudando a su amigo para poder lograr la fórmula de la despetrificación.
