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Todo paso tan rápido.
Un día estaban visitando a sus padres y al siguiente les estaban dando una charla sobre los tramites de divorcio que estaban sucediendo; y días, en realidad meses, después estaban recibiendo una invitación para la cena de ensayo de la boda de su padre y una mujer dos años menor que Dean.
Los hermanos no tienen idea de como el matrimonio de sus padres pudo derrumbarse tan rápido. El año anterior, cuando Sam aun no entraba a la universidad, las cosas parecían bien. Dean debe admitir que John y Mary no siempre fueron la pareja perfecta, pero nunca creyó que las cosas estuvieran tan mal como para que su padre engañara a su madre y provocará su divorcio.
—¿Entonces? —Sam interrumpió su línea de pensamientos con esa pregunta.
—¿Entonces qué? —Le respondió y el menor señalo la invitación en sus manos. —¿Qué? ¿No estarás creyendo que vamos a ir a esa boda o sí?
Sam cruzo los brazos y le arrebato el sobre beige de las manos.
—Es nuestro padre.
—Sí y también es un mentiroso que engaño a mamá. —Dean replicó.
—¿Desde cuándo estas del lado de mamá?
—Eso no importa, no vamos a ir a esa boda. Ni siquiera conocemos a la mujer con quien se va a casar y…
—Ana —Interrumpió Sam.
—¿Qué?
—Ese es su nombre, Ana. Lo sabrías si hubieras ido a la cena que organizó papá hace un mes.
Dean soltó una carcajada ¿Creía su hermano que en serio iría a humillarse frente a la amante de su padre? —Sí bueno, no iba a dejar que esa niña rica tuviera la satisfacción de conocerme. Soy demasiado genial para ella.
Sam suspiró exasperado. —En realidad su familia no es tan mala. Deberíamos ir a esta cena, los dos.
—Nop, ni en un millón de años.
—Mamá dijo que dirías eso, pero también me dijo que debemos ir, es nuestro padre. Además, mamá ya no tiene resentimientos con papa ni con su prometida.
—Y eso es otra cosa. ¿Cómo puede mamá perdonarlo tan fácilmente?
—Su matrimonio ya estaba mal, Dean. -Sam tomó su celular y le mostro una conversación con su mamá donde decía que no tenia ningún problema con que él y Dean fueran a la boda de su padre. —¿Ves? Ella esta bien con esto. Incluso le llego una invitación, qué obviamente agradeció pero no acepto, dijo que no quería hacer sentir incomoda a Ana.
Dean lo pensó durante unos instantes, su orgullo le decía que no fuera a esa boda, pero en realidad su curiosidad quería conocer a la prometida de su padre. Y además, tal vez podría hacer una o dos travesuras a su padre y a Ana.
—Esta bien, iremos.
El hotel en el que se llevaría a cabo la cena de ensayo era lujoso, demasiado lujoso para alguien como Dean que apenas si había pisado un hotel de más de dos estrellas. La recepción era una amplia estancia adornada con plantas y muy modernas maquinas de café, la habitación que le asignaron no era ni siquiera una suite pero era casi del tamaño de su apartamento.
Se sentía fuera de lugar desde el momento en que puso un pie en la lujosa habitación en la que se hospedaría por el fin de semana y esta sensación no mejoró en el momento en que se sentó en una larga mesa para la cena de ensayo.
—Solo relájate, papá estará contento de verte aquí. —Le trató de decir Sam, quien estaba sentado a su lado.
—Me importa una mierda lo que piense papá —Sam se sorprendió. —me siento como un idiota estando aquí.
Miro a su alrededor donde varios hombres y mujeres, en su mayoría desconocidos, tomaban asiento en la mesa. Justo cuando la mayoría de ellos ya se encontraban sentados, una suave melodía comenzó a sonar y de un pequeño pasillo llego John, se detuvo al frente de la mesa y seguido de él llegó una mujer pelirroja acompañada de un hombre mayor, casi de la edad de su padre.
—Ella es Ana. —Le susurró Sam, señalando a la mujer pelirroja que se dirigía hasta donde su padre.
—¿Quién la esta acompañando? —Preguntó Dean, curioso por el hombre que tampoco parecía muy feliz de estar aquí.
—Oh, ese es Castiel. Es el padre de Ana.
Dean archivo esa información para después.
La cena de ensayo pasó sin mas. Dean aún no entendía la razón de este tipo de eventos, pero mientras hubiera comida no tenia más quejas. Al final de la noche la mayoría de invitados ya se habían retirado a su habitación, Sam incluido, por lo que él mismo se dirigió a la barra del lugar y tomo asiento mientras esperaba su bebida.
—No te había visto aquí antes. —Dijo una voz profunda y coqueta a su lado.
Dean estaba a punto de darse la vuelta y rechazar al hombre, pero rápidamente se dio cuenta de que el hombre que le hablaba era nada menos que el padre de Ana.
—Si bueno, no soy muy cercano a la novia.
—Oh, eso tiene sentido.
—¿Sí? ¿Por qué?
—Ella es mi hija.
—Entonces tu esposa no debe estar muy lejos de aquí. ¿No es así? —Dean estaba dispuesto a un poco de coqueteo con el padre de su madrastra, pero trazaba la línea con arruinar un matrimonio.
—En realidad no hay esposa, ni ninguna pareja.
—Oh. Bueno, lo mismo para mí. —Le sonrió de una forma que esperaba fuera coqueta y dejo que su lengua delineara sus labios, muchos hombres los habían halagado en el pasado.
Este hombre cayo directo en su trampa, sus ojos azules recorrieron sus labios una y otra vez, haciendo sentir complacido a Dean. La tensión entre ellos se sintió crecer y en algún momento sus ojos comenzaron a mirarse fijamente. Dean tenia que admitir que este tipo era enormemente guapo y si no fuera padre de Ana, probablemente ya lo habría llevado a su habitación.
—¿Me dejas invitarte un trago? —Preguntó Castiel y dejó que su mano se acercara unos centímetros a la de Dean.
Dean incremento su sonrisa y dijo —Si quieres.
—Por supuesto que quiero. —Respondió Castiel y el ceño fruncido en su cara lo hizo parecer aun más atractivo a los ojos de Dean. —Eres un joven muy apuesto.
Dean se sonrojó ante el cumplido y miró a la barra mientras Castiel le hacia un par de señas al barman.
—¿Qué quieres tomar, Dean? —Preguntó Castiel.
—Cualquier Whisky estaría bien. —Se volteó hacia el barman y dijo —Puedes cancelar mi cerveza por favor.
—Oh, no —Interrumpió Castiel. —Llévennos una botella de su whisky más caro y un par de cervezas a mi habitación, por favor.
El barman asintió y se retiro. Castiel se volteo hacia Dean y pareció un poco avergonzado cuando dijo. —Espero que no te moleste llevar esta charla a mi habitación.
Dean se encontró dudando un momento, este era el padre de Ana, quien era sustancialmente su madrastra. Pero Castiel también era un hombre increíblemente atractivo y seria una pena no aprovechar la oportunidad de una buena noche con el y, por lo tanto, una pequeña venganza a su padre y Ana.
—No, no me molesta para nada. —Respondió y dejo que sus dedos se entrelazaran con los de Castiel.
—Entonces sígueme. —Castiel unió sus manos y, sin esperar respuesta de Dean, lo guio por los pasillos hasta el elevador.
En cuanto las puertas del elevador se cerraron, los labios de Castiel estuvieron sobre los de Dean quien se sintió excitado por la pequeña demostración de dominio.
Las manos de Castiel cayeron en la cintura de Dean y lo empujó hasta el otro extremo del elevador. Los besos se volvieron más y más calientes, y cuando la lengua de Castiel estuvo a punto de meterse dentro de la boca de Dean, el elevador se abrió.
Castiel volvió a tomar la mano de Dean y ambos se dirigieron hasta el final del pasillo donde esperaba la habitación de Castiel.
