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Cuando QiuZhi fue consciente de su primera marca de conexión al rededor de los trece años, se sintió emocionado y ciertamente asustado, tal vez corrió al cuarto de su padre con lágrimas a punto de caer por sus mejillas dando saltos con las plumas esponjadas.
Al entrar en la pubertad, todas las personas activan una conexión con su alma gemela, por lo que, en el caso de que esta sea lastimada, su contraparte recibiera una cicatriz no duradera en ese mismo lugar, a veces incluyendo el dolor y en otras ocasiones no.
En el caso de Qiu, la marca era un pequeño corte brillante en su pierna, realmente no sentía un dolor significante, pero podía sentir eso.
Para su sorpresa o más bien, la de su padre, con el paso del tiempo sufría de dolores fantasmas acompañados de estas cicatrices, algunas veces solo daba un salto por el dolor de ser pisado en su pie, aunque no era realmente su pie, sino llegando más a su espalda baja. Extraño. En otras ocasiones algunos rasguños aparecían en sus brazos, pero intento no pensar en eso, solo cubrió sus brazos y siguió sumergido en la fantasía de quién sería esta persona con quien estaba conectado.
Un día, cuando terminaba sus estudios secundarios, sintió como todo el cuerpo le dolía. Al prender la luz de baño se observó en su reflejo y vio como algunas líneas en su rostro aparecieran y en sus nudillos se colocaron cortes de un puñetazo. Inmediatamente, la angustia le invadió, fue donde su padre preso del pánico y preocupación por lo que le pudiese estar sucediendo a su otra mitad, pero solo tuvo como resultado lágrimas de impotencia por no poder hacer nada mientras su padre le abrazaba para consolarlo. A pesar de que estas se borraron a los días, un nudo en su estómago se mantuvo durante semanas.
Ya durante su adolescencia y adultez temprana, mientras que la mayoría de sus amigos conocían a sus almas gemelas, sus cicatrices comenzaron a ser menos frecuentes, hasta que simplemente dejaron de aparecer y con eso, él dejó de buscarlo. Realmente era frustrante, había asistido a múltiples reuniones para encontrar su otra mitad, había entrado en tantos foros y conocido a tantas personas que un día simplemente acepto que tal vez había muerto.
En el fondo, sabía que solo tenía miedo de que tal vez su alma gemela no quería ser encontrada.
Años después, luego de entrar a la academia de ciencias mentales y conseguir un trabajo de medio tiempo en la facultad de ciencias naturales en la división de relaciones internacionales, conoció a Johan, un peculiar estudinate de biologia.
Había sido criado en Chrysus por lo que, a pesar de ser un cocodrilo enorme, vestía bastante bien, chaqueta de cuero y un traje protector que solo dejaba a la luz sus manos. Por otra parte su cabello estaba perfectamente arreglado a pesar de que el resto de él tuviera un toque rebelde.
Johan era un rebelde con causa, inteligente y con ninguna habilidad para socializar, por lo que QuiZhi le tomó bajo su ala protectora.
Igualmente, le pagaban por ello, hasta que en algún punto simplemente lo hacía por su propio gusto.
“No puedes tachar a los dragones de incesto, eso es prácticamente blasfemia” Johan muerde la pajita de su bebida, suelta un bufido y mira a otro lado, con el tiempo se enteró de que las marcas negras de sus ojos eran naturales y no otro detalle de su estilo. “”Hasta que no haya pruebas, puedo teorizar sobre eso“” “Johan, te van a quemar en una hoguera” “Que así sea”
Qui suelta una suave risa que es aplastada por el ruido del bar en el que se encuentran, realmente no es un lugar óptimo para una conversación, pero cierro lagarto debe evitar desarrollar agorafobia.
Johan se inclinó hacia el para que le escuchara “Voy al baño”. Como indican sus palabras, el reptil se levantó de su asiento, un sofá que debería ser para dos o tal vez tres personas y se escabulle entre la multitud con la pesada cola reptil detras de él.
Se distrajo observando a las personas, viendo desde algunos universitarios gastando sus mesadas en licor, algunos festejando, otros llorando y en general un abanico de emociones.
Entre todas esas personas, su mirada se centro en como dos chicos de un grupo hablaban en voz baja, completamente íntimo que hizo sonrojar sus mejillas, observo como lucían sorpresa mientras que ambos sacaban el mismo brazo para comparar sus cicatrices iguales. Se miraron con adoración, con satisfacción y tranquilidad, como regresar a un lugar añorado luego de tantos años de búsqueda.
“¿Qué miras?” La voz de Johan le saco de su pequeña escena dramática, levantó la mirada al reptil y le dio una sonrisa que solo le dedicaba a él “Dos chicos por allá acaban de descubrir que con almas gemelas”
Cuando regresa la vista la mesa, ya no están ahí, solo ve el cabello negro de uno de ellos desaparecer por la puerta y escucha detrás de él como Johan hace un sonido de asco “¿Por qué no me sorprende que no te guste?”
Johan toma de nuevo su asiento de antes “Porque has pasado el suficiente tiempo conmigo para entender mis posturas frente a temas sociales y religiosos” La pajita de su bebida está destrozada, así que solo coloca ambas manos sobre el vaso.
“¿Realmente no te gusta?”
“No, no me gusta”
“¿Por qué?”
Puede sentir como bajo la mesa Johan estira una de sus patas, largas garras descansan a un costado de su pierna “Porque me parece irracional de parte del universo - de todas las cosas que no tienen sentido - que una entidad superior decida quién debe ser mi pareja” Pasa una mano a sus lentes y sube estos por su nariz “Prefiero elegir mi destino, no quedarme con alguien solo porque estamos conectados ¿Dónde está lo emocionante de conocer a alguien si sabes que estará bien? Es facilismo”
“¿Ya le conociste?”
“¿A quién?” El ave le mira con una cejas alzada. Johan solo mira algún lugar del techo y bufa “Sí”
QuiZhi siente una presión extraña en su pecho, pasa la mano por su cabello azulado antes de hablar “¿Cómo es?” Un brillo aparece en sus ojos, aunque es tenue como un atardecer. El reptil se mueve inquieto en su lugar, regresa la vista al ave “No quiero ser amado solo por qué compartimos ‘un vínculo cósmico’, ese es mi punto” Termina su bebida, saca un par de billetes de su bolsillo y se levanta de su sitio “Suficiente salida por hoy”
QuiZhi se levanta tras el reptil y avanzan entre la multitud hasta salir del espacio, la noche afuera es fría en comparación al calor corporal que hay en el interior del establecimiento, algunas perdonas beben afuera mientras regresan a los edificios de apartamentos.
"¿Tu, hum, ya le conociste?" Johan rompe el silencio mientras mantiene las manos metidas en su chaqueta, QiuZhi tarda unos segundos en procesar la pregunta.
“No”
“Vaya”
Ambos observan la ciudad mientras las escaleras eléctricas los suben a su hogar, a lo lejos, el futuro psicólogo ve como la pareja del bar se da un beso tímido “Tal vez tengas razón”
“¿Sobre los dragones incestuosos?”
“¡No!” Qiu no puede evitar reír ante la seriedad y determinación del reptil con el tema “Sobre las almas gemelas, es extraño enamorarte de un desconocido solo por un vínculo”
Johan no dice nada más, solo camina a su lado en la isla flotante, disfrutando de la vista y las pocas estrellas que se logran ver mientras una sonrisa está en sus labios, tranquilo y cómodo. Por su parte, Qiu está un poco distraído en sus propios pensamientos, realmente había pasado muchos años añorando a su alma gemela, en desear esa chispa de la que todos hablaban y disfrutaban, de una escena mágica de película.
Johan solo le miraba un par de veces de reojo mientras jugaba con su anillo.
Esa noche, mientras intenta conciliar el sueño, piensa en el alma gemela de Johan, en cómo podría ser y que podía haber sucedido para que el reptil reaccionara tan distante, aunque era normal en él. También, cuando ya no distinguía entre lo despierto y lo dormido, deseo que Johan lo eligiera a él.
Tiempo después de su escapada en el bar, mientras Johan terminaba de revisar unas muestras en los laboratorios de la universidad Qiu revisaba unas notas para su próxima consulta “Si me dijera alguien eso, te golpearia la cara” Comentó Johan aun con los ojos en el microscopio “No matarías a una mosca” Levantó la vista de sus hojas para observar al científico “Si me dijera eso sí”
Soltó un gemido agotado mientras se dejaba caer en la silla y ponía su PADD sobre la mesa, paso una mano por sus ojos “Lo haces bien, solo más tacto ¡agh!” Le consolo el cocodrilo mientras continuaba concentrado en su tarea con las muestras, sin mas, se separa de sus tubos de ensayo cuando uno de estos se rompe en su mano haciendo que un vidrio corte su palma, inmediatamente se levanta “¿Qué sucedió? Déjame ayudarte” “No, estoy bien” Johan, déjame ayu-“”
No termina su oración al notar su propia mano, como un sutil resplandor verde se forma en esta. Sin decir ni una palabra con determinación se acerca al reptil observando su mano sangrando, este se queja, pero en sus ojos solamente ve terror.
“Qiu, yo…”
“Primero curamos tu mano”
Agradece que el botiquín se encuentre en buen estado, por lo que curar y vendar la mano de Johan no resulta una tarea difícil, pero encontrar las palabras adecuadas para tratar *ese* tema le cuestan cada una de sus neuronas.
“¿Hace cuanto lo sabes?” Se sienta frente a él, Johan mantiene su vista en otro lado hasta que me sus hombros sueltan el aire que retiene “Poco después de conocernos, reconocí la marca de mis colmillos en tus labios“”
Sus orejas se pusieron calientes y su corazón dio un brinco, aun así se mantuvo concentrado.
“¿Y no me lo dijiste porque…?”
Puede ver como a Johan me cuestan las palabras, como se retuercen por salir de su boca mientras que él se contiene “No creo en las almas gemelas” “Johan” Le reprocha “No creo que sea justo que debas estar conmigo solo por… esto” levantó su mano bandada “mereces a alguien mejor”
A Qiu se le rompe un poquito el corazón al escuchar a Johan, a ver como su mirada baja el suelo y su cola cae pesada detrás de él. No lo piensa mucho, en general, no lo piensa nada cuando ya está tomando las mejillas del reptil “Johan, eres todo lo que necesito“”
Los ojos de Johan son verdes como una pradera en primavera, brillantes y llenos de emociones que no sabe responder. Abre la boca para decir algo, pero el ave es más rápida “Me gustas, realmente“ Lo abraza como puede, rodeando al gigante entre sus brazos a través de sus hombros, para así recibir segundos después unas grandes manos en su cintura y como estas lo rodeaban también.
No era como las películas o las novelas, no era un estallido de emociones ni mariposas en el estómago, para ellos, era cálido y tranquilo, como siempre habían sido para el otro y como siempre serán.
