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Ahora que ̶n̶o̶ hablamos

Summary:

Mikasa solo es la chica que vive enfrente, la que por las noches solía colarse por su ventana para hablar sobre planes ridículamente absurdos. Cuando ninguno pudo seguirse su propio ritmo dejaron de hablarse y ahora, un par de años después, ella entro de nuevo en su vida para pedirle un pequeño favor.

Notes:

¡Que no se pierda la tradición de poner una pequeña nota al inicio de mis historias!

¡Hola!
Ha pasado un tiempo y aparte de que no tenía mucha imaginación para escribir, comienzo a creer que fue mi falta de interes y el ser perezosa que no me di el tiempo y la tarea de continuar algo. Por eso aquí les traigo mi nuevo fic corto (eso espero, realmente no lo se jaja), soy fiel creyente que sera tipo 'Nunca encontraras a alguien como yo', todo transcurrira en una noche por eso serás pocos capitulos.

Si no es así, pronto les llegara una notificación en donde modifique el primero cap xd

Esta historia esta inspirada en Ciudades de papel, hace unas semanas estaba viendo la pelicula y dije ¿por qué no? en lo personal no es mi favorita, pudieron hacer algo mejor con la historia tanto en el libro como en ese terrible final que le dieron a la pelicula así que, bueno, por algo existen los fanfics uwu thanks God.

Así que, si encuentran similitudes ya saben porque :)
En un rato más subire el primer capítulo, sin más que agregar...

¡Qué gusto volver! <3

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

Su habitación quedaba justo enfrente a la de ella. Era todo lo que las películas y canciones juraban que era, pero desde que dejaron  de hablarse le gusta fingir demencia. Solo hay una persona ordinaria del otro lado.

O eso le quiere hacer creer a su corazón.

Después de pasar una parte de su infancia con Mikasa entre escabullidas a la ventana de él, leyendo libros, o ayudándola en sus travesuras, todo culminó en no hablarse cuando entraron a la preparatoria.

Ella se había formado una fama sólida sobre las tantas cosas absurdas que realizó antes diecisiete, así que ya era lo suficientemente popular entre toda la escuela. No podía afectar su reputación juntándose con él, un adoptado que cayó en una familia en donde todos, en serio, todos eran adoptados.

Igual y quizás su amistad hasta ahí debía llegar, cuando uno crece va dejando amigos atrás sin necesidad de una pelea. Se veían diario, se saludaban con la mano y después fue con un asentimiento de cabeza para finalmente ignorarse. Eren creyó que todo estaba bien hasta que rumbo al final del primer año de escuela, Mikasa corrió el rumor de que le gustaban los chicos y que, para rematar, tenía una afición por uno de los miembros de su familia. Empezó con un "es claro, ha vivido con puros varones, es lo único que conoce es obvio que debe gustarle, solo hace falta ver cómo mira sus hermanos".

La escuela siempre fue una mierda y Mikasa contribuyó mucho a eso. Nunca terminó de comprender bien porque lo hizo.

Tal vez por una ocasión en donde él le contó a los Ackerman lo que ella quería hacer esa noche de verano, atravesar la ciudad a medianoche para ir al último orfanato en donde estuvo e indagar más sobre su origen. Tenían solo trece años y Mikasa siempre fue terca así que la edad no la iba a detener. Iba a lastimarse así que prefirió que lo llamara soplón a tratar de ir a visitarla al hospital, lo cual no creía que pasara puesto que nunca le cayó muy bien a sus padres. El resultado de esa noche fue la cicatriz que ella tiene en su mejilla.

Pero en esa ocasión su amistad no terminó, siguieron viéndose un par de veces más hasta que todo terminó. 

Aún así, logró sobrevivir, claro que lo hizo. Él era fuerte, había pasado por tanto que el que Mikasa le dejara de hablar no era algo insuperable, que su corazón no lo entendiera era otra cosa pero tenía en claro sus prioridades.

Eren perdió a su familia en un accidente de carro, vivió en orfanatos exclusivos de varones hasta los ocho cuando fue adoptado por Mary y Tom (sus nuevos padres que también crecieron en un orfanato). Ellos venían con otro dos chicos adoptados: Armin y Jean. Él primero era asombroso, el hermano que  siempre deseó tener y el último era una piedra en el zapato.

Jamás había podido congeniar con Jean, siempre parecía molesto con él y más cuando comenzó a juntarse con Mikasa. Eren intuyó que era porque le gustaba y ella no le daba relevancia, pero cuando su amistad terminó, las cosas siguieron igual. Se encargaba de fastidiarlo con cosas pequeñas en la casa, dejarle los platos sucios, esconderle sus pertenencias, meterle el pie para que tropezara... y Eren se lo habría regresado, claro que si, sabía cómo defenderse pero ese era el motivo por el cual cambiaba de orfanatos seguido. Siempre andaba metido en peleas porque odiaba ser molestado o que molestaran a alguien más, su enojo era demasiado aunque fallaba mucho al dar sus golpes.

Y bueno, resultó que su nuevo hogar le gustaba y mucho, no quería que lo regresaran por que fuera muy peleonero, así que reprimía con mucho esfuerzo sus ganas de reventarle un plato en la cabeza a Jean. También ayudó que Mary lo llevara a terapia, Eren quería ser un buen hijo.

Así eran sus días, normalmente tranquilos hasta que alguien lo molestaba por ser gay a cuestas del rumor. Aún recuerda cuando quiso invitar a una chica de su grado a un estúpido baile por petición de su madre adoptiva, cuando esta chica se negó le hizo burla por sus preferencias y sobre no querer ser su tapadera.

Estúpidos adolescentes

Fue lo que pensó mientras su mente lo llevaba brevemente ahí.

Estaba en la escuela, guardando sus cosas en la mochila preparándose para un nuevo fin de semana tranquilo y en casa cuando diviso a Mikasa cerrar su casillero, más bien, le dio un fuerte puertazo y después se marchó como si nada sabiendo que captaba la atención de los demás.

Eren siguió con lo suyo, recordando que al día siguiente era cumpleaños. Se rio por casi haberlo olvidado, es decir, quizás ya comenzaba a no ser importante en su vida y eso le gustó.

De todos modos, no pudo no prestar atención cuando en la mañana sus compinches anunciaron la fiesta que se llevaría acabo en casa de Historia Reiss. Era chistoso como lo gritaron a los cuatro vientos pero solo era una fiesta exclusiva. La bolita de populares siempre quería dárselas de relevantes haciendo mucho espectáculo para llamar la atención de los que están alrededor, por ejemplo, Historia traía un megáfono anunciándolo por todos lados mientras Reiner repartía folletos con una estúpida sonrisita de lado.

Eren continuó guardando sus libros cuando Annie se acercó a él. Podría decirse que es la única chica que le habla, ella es tan genial, casi nadie lo nota pero sabe sobre música interesante, profunda y de buen ritmo, trae esa vibra de rockera con su look y personalidad. Toca la guitarra y él está encantado con ella, por esos son amigos, nunca le ha importado el hecho de que sea adoptado o de que trate de incluir a Armin en sus planes. 

Prácticamente sus hermanos y él son unos rechazados socialmente uno por no querer hablar mucho, otro por no intentarlo y el último por intentarlo demasiado. Eren siempre ha creído que Jean puede arreglárselas así que lo deja fuera de cualquier salida que no sea en familia.

—¿Crees que te den permiso para ir a un evento de música en una cafetería mañana? —la rubia se recargó en su casillero.

Traía una chaqueta de cierto negra con un par de cadenitas en los cierres, las sombras oscuras en sus párpados le daban una profundidad bonita a sus ojos. Todo aquello lo complementó con una falda corta roja a cuadros y mallas negras. Parecía una estrella de rock juvenil.

—No lo sé, normalmente tengo que pedir permiso con anticipación pero siempre hay una primera vez para algo —Eren cerró su casillero.

—Ya con diecisiete somos casi adultos —bromeó Annie—. Dile a tu madre que llevaré el auto para dejarlos sanos y salvos en la puerta de tu casa.

—Creo que eso le aterraría más —se colgó la mochila al hombro y comenzó a caminar mientras recordaba ciertos comentarios de Mary sobre cómo los Ackerman le regalaron un coche a su hija por su cumpleaños dieciséis, la palabra irresponsable sonó mucho en la conversación.

Annie le siguió el paso.

—¿Quieres que hable con ella?

Eren negó.

—Lograre sacarle el permiso o igual Armin puede, él es mejor en estas cosas.

No mentía, su hermano era muy bueno en eso, nunca lo hubiera deducido que detrás de esa cara angelical y de no matar ni a un misquito se escondiera su lado malévolo. Realmente se basa en ciertos puntos débiles para conseguir lo que quiere pero lo hace de vez en cuando.

Eren no preguntó si podía llevar a Armin, pero han estado saliendo los tres juntos durante un tiempo que prácticamente siente que él ya va incluido en los planes, Annie no se inmutó y solo dijo:

—Es muy hábil con eso. Si mis padres me aprisionaran en casa ten en cuenta que ya le habría pedido que me enseñara a persuadirlos.

Eren asintió. Era un don magnífico y si él saliera más tendría en cuenta darle uso. Caminaron por el pasillo hacia la salida, era un lindo día, soleado pero no excesivo, corría el aire y era viernes. Había alboroto en una esquina junto a las bancas en donde aparcan los coches. Era el grupo de Mikasa, sus amigos le llevaron un pastel y estaban cantándole feliz cumpleaños mientras grababan con sus celulares. Ella sonreía y parecía un poco avergonzada.

Se detuvieron para observar unos breves segundos la escena.

Era raro porque su cumpleaños no era hoy y también porque Mikasa ama el alboroto o al menos le gusta estar en boca de todos. Como cuando se fue al concierto de la banda del momento y logró colarse tras bastidores o la vez que conoció a un político en un café y este le dio una buena cantidad de dinero. O la vez que se fue la premier de una película a otra ciudad sin boleto alguno y consiguió estar en primera fila obteniendo fotos con todos los actores importantes.

Reanudaron su paso sin prestar más atención.

—Es raro que Armin no esté aquí con nosotros —dijo Annie.

—Me dijo que se iría con Jean, siente que está muy excluido.

Patrañas.

—Armin siempre trata de hacer eso ¿no? Tratar de mantenerlos unidos aunque no se lleven muy bien.

—Venimos de un orfanato, somos abandonados, tratar de salvar personas o relaciones para que no nos dejen esta en en nuestra sangre —bromeó Eren, pero sabía que en el fondo era verdad. Él hizo lo mismo para que Mary y Tom no lo regresaran al orfanato. Sonrió para no demostrar que le dolía.

Había sido el hijo perfecto, buenas calificaciones, ayudaba en casa sin rechistar y en vacaciones trabajaba para que cuando llegara el momento de la universidad no darle tanta lata a ellos.

—Que fuerte —río Annie.

Solo caminaron un tramo más antes de subir al coche de ella e ir a su casas, no estaba tan lejos pero siempre era tener una ventaja que alguien te llevara.

Piensa en la contaminación Eren.

De todos modos Annie iba a seguir ocupando el coche porque su casa está de camino hacia la de él, no afecta mucho si por ahí lo pasan a dejar o eso cree, lo ve como una pequeña parada.

En el trayecto hablaron sobre cosas tribales y proyectos de la escuela, Annie le platico sobre el nuevo disco que compro en una tienda de segunda mano y que debería ir a su casa a escucharlo ya que en su coche solo escuchan la radio porque la entrada para conectar un celular se rompió.

Eren asintió, pero no cree que pase, solo una vez a su casa y fue por un proyecto. No sabe porque ahora le gusta estar tan encerrado sin cuando estaba en el orfanato entre cuatro paredes anhelaba salir y recorrer el mundo.

Ya en casa su madre lo recibió con el olor de una rica comida. Había mejorado bastante en los últimos años, tener un chico era una cosa pero tres era algo distinto, de todos modos quien era Eren para juzgarla.

Aprovechó que estaba solo para pedirle permiso de salir. Se acercó, saludo y le preguntó si podía ayudar en algo antes de soltar su petición.

—Se que es muy pronto pero Annie quiere que la acompañemos mañana a un evento en una cafetería, realmente me gustaría ir.

Estaba acomodando los platos en la mesa y Mary le daba los últimos retoques a la comida. Su cabello rubio estaba recogido en una coleta, estaba de espaldas, su mandil blanco atado en un moño, por un momento pudo ver a su madre biológica. Intuye que es ella, la ha visto en otros pocos recuerdos pero su cara siempre está difuminada. Era muy pequeño cuando ocurrió el accidente así que no tiene muchos recuerdos de sus padres. Solo sabe que su cabello era negro y parecía que estaba suelto pero en realidad estaba agarrado de una liga casi al final, lo traía de lado o eso es lo que cree, igual puede ser producto de su imaginación.

—¿Invitó a Armin? —preguntó Mary seguía dándole la espalda.

—Siempre lo esta.

—Supongo que esta bien —ella se giró a verlo—. Ya son más grandes, me han demostrado que saben cuidarse bien. Solo no lleguen tan tarde y respondan si es que llamo o mando mensajes a su celular.

Eren asintió.

—Sus padres la dejaran usar el coche así que puede traernos.

Mary se tensó, hizo una leve mueca que probablemente pensó que pasaría desapercibida pero últimamente eso es cada vez menos posible.

—Ella maneja bien —agregó Eren con una sonrisa.

—Normalmente no me gusta que los adolescentes manejen —se recargó sobre el fregadero.

—Lo sé, pero Annie siempre tiene mucho cuidado.

Mary resopló meditando si debía de quitarle el permiso.

—Está bien —cedió—. Usen el cinturón de seguridad.

—Por supuesto.

Eso fue fácil, quizás Mary entendió que no siempre los podrá proteger. El que todos hayan crecido en un orfanato los tiene un poco jodidos o tal vez, eso es lo que hacen los padres que quieren a sus hijos.

El resto del día transcurrió tranquilo, Armin y Jean llegaron después para cenar. Habían demorado algo, le dijeron que fue porque se pasaron a un tienda de cómics en el camino. Eren no dijo nada pero si lo pensó, no lo invitaron. Armin siempre hace todo por incluir a Jean y mantener la paz entre todos, pero eso no incluye llamarlo para salir los tres juntos. Entiende que no sea la persona favorita de Jean pero Eren siempre incluye a Armin en sus planes con Annie. ¿Armin no puede hacer algo para incluirlo en estos planes y fingir que todos se llevan bien como los supuestos hermanos que son?

Bueno, que más daba, nunca se llevaron bien de niños menos ahora. 

—Es un milagro que no haya ruido alrededor —dijo Mary haciendo referencia a la casa de los Ackerman.

A pesar de todo, esos comentarios le hacían sentir a Eren que Mary era una madre y personal normal. Hasta cierto punto claro.

—La fiesta de Mikasa es en otro lado —habló Jean—. Me invitaron, pero ya saben, no me gustan esas cosas.

Eren enarcó una ceja mientras que Armin se disponía a comer sus waffles tranquilamente. Jean se percató de su mirada.

—¿Qué? ¿no me crees? Que tu adorada Mikasa no te haya invitado es tu problema.

¿Adorada? Que idiota.

Dio todo de si para no voltear los ojos.

Mary y Tom estaban sorprendidos por aquella frase.

—No sabía que te llevabas con Mikasa —dijo el mayor.

—Claro que no —Eren negó como si fuese obvio—, no sé a qué se refiere Jean. ¿Quién te invito? —quizo cambiar el tema de conversación— ¿El amigo de un amigo?

Sabía que eso lo fastidiaba, saber que no era tan importante como él se lo empañaba a creer. Jean entrecerró sus ojos como si quisiera desaparecerlo.

—Esa chica nunca me ha agradado —comentó Mary—. Así te hubiera invitado ella misma en persona no te habría dejado ir.

A ese comentario Jean expandió su sonrisa como si supiera un secreto y después miró a Eren, regocijándose en la situación.

—Que bueno que ninguno de nosotros se llevó con Mikasa jamás —agregó Jean.

O lo sabía o solo estaba tanteando el terreno, de todos modos no era como que a estas alturas importara pero ¿Por qué nunca se lo dijo a Mary?

Terminaron de cenar y Jean fue el encargado de lavar los trastes así que aprovechó para decirle a Armin sobre su salida.

—Annie nos invitó a una cafetería mañana.

—Te invitó.

Eren soltó un bufido.

—Sabes que estás incluido, no se porque haces esos comentarios.

—Annie lo acepta porque le caes muy bien —señaló Armin en voz baja, no quería que Mary y Tom los escucharan—. Odia que siempre vaya del mal tercio pero no te lo dice para no quedar mal.

El tono que uso no le gustó, Armin estaba enojado y es muy raro que alguna vez lo esté.

—Tranquilo ¿te pasó algo hoy?

Eren se inclinó hacia él, estaban en el pasillo camino a la sala para ver la televisión un rato con sus padres.

—No me pasó nada, simplemente que no quiero seguir siendo el tercero en sus salidas.

—A Annie le agradas ¿de que hablas?

—No del todo.

—Mentiras.

El rubio desvió la mirada, estaba claro que sea lo que fuera que le molestara no se lo iba a decir.

—¿Entonces no vendrás?

Ya sabía su respuesta.

Armin negó.

—Jean quiere que lo ayude, irá a comprar ropa y quiere mi opinión... deberías de dejar de hacer planes conmigo incluido sin preguntarme.

Armin se alejó para terminar de llegar a la sala dejándolo completamente sorprendido ahí en el pasillo.

¿Es qué estaba enojado con él? Ellos nunca habían tenido una pelea y esto se había sentido prácticamente como una, pero Eren no recuerda haber hecho nada malo. No se creía que fuera el hecho de invitarlo a sus salidas con Annie, es decir, tenían tiempo haciéndolo ¿en serio nunca se la pasó bien?

Camino a la sala para pasar un rato en familia aunque no hablaran mucho por la película que estaban viendo. Eren se sentía realmente incómodo, quizás así se sienta Armin cuando está con Annie. Hizo una mueca y de repente él era un extraño en la habitación.

No estaba prestando atención a la televisión, solo quería irse a su cuarto, Armin había logrado bajarle su pequeña felicidad. Espero a que terminara la película y anunció que iría acostarse. 

No espero para ir al segundo piso y cambiarse con su playera blanca de dormir. Ya en su cama miraba el techo en donde dejó pegado hace unos años un mapa del mundo y a lado otro mapa de un lugar imaginario, con castillos y árboles. Ese lo dibujo Mikasa, siempre fue buena en eso e imaginando. Ambos lo pintaron y él no fue capaz de quitarlo después de que dejaron de hablarse.

No va a mentirse, por más que lo haga durante el día y finja que todo está bien, en las noches cuando está a solas en su cuarto sabe que la extraña aunque sea un poco. Ella nunca lo hacía de menos, parecía ser una amiga de verdad. Claro, ya no tiene nada que ver con la actual Mikasa Ackerman que esparció el rumor pero eso no evita el sentimiento en su pecho.

Se durmió viendo el mapa y recordando a su madre biológica, ni siquiera recuerda su nombre, eso es muy triste, por eso no le gusta mucho perderse en esos pensamientos.

Un ruido familiar le hizo abrir los ojos, no se movió de la cama porque se negaba a creer que en verdad se trataba de eso. Quizás un ladrón había entrado por su ventana, debía de estar asustado pero en cambio solo se sorprendió a sí mismo por haber dejado la ventana sin seguro. Después de su amistad con Mikasa comenzó hacerlo, esta noche lo dejó pasar, quizás fue por el mal sabor de boca que tenía cuando entró al cuarto.

Prendió la luz de su lámpara de noche porque quien fuera que estuviese ahí no podría identificarlo a oscuras.

No podía creerlo ¿Qué hacía en su habitación después de tanto tiempo?

Mikasa Ackerman estaba en cuclillas en el marco de su ventana, bajo de un salto sin tirar nada a su paso. Se volvió experta con el tiempo, la primera vez se llevó varias cosas al suelo.

Lo primero que pensó fue ¿qué está haciendo aquí? Y después un ¿qué trae puesto?

Se supone que debía estar en su fiesta, aquello explicaba su atuendo: una falda corta color azul con pedrería colgando y un crop top a juego.

—Vamos a salvar el mundo Eren Jaeger —susurró mientras se ponía de pie.

Al menos recordaba hablar bajo.

¿Después de tanto tiempo es lo único que pudo decir? ¿Qué tal empezar con un "hola"?

—Tu concepto de mundo es raro —dijo a cambio.

—Vamos Eren ¿quieres tener una noche alucinante?

Mikasa sonrió mientras ponía ambas manos en su cadera. Se veía muy bien, no lo va negar, el azul era un color que le quedaba de maravilla.

—Tu concepto de alucinante es raro.

Ella caminó para quedar lo más cerca de él. Le habló como si nunca hubieran dejado de hacerlo, como si hace un par de horas en la escuela lo hubiese saludado, intercambiando palabras o algo así.

—Necesito tu ayuda Eren.

¿Él? ¿Después de tanto tiempo? No lo cree. No movería ni un centímetro de su cuerpo de esa cama, no habría poder humano que lo hiciera seguir a Mikasa Ackerman en uno de sus descabellados planes.

Notes:

Y bueno ¡He aquí el primer capítulo de esta historia!💙
Por si no leyeron la nota, este fic está basado en Ciudades de papel. Creo que hice bastantes guiños al libro en este cap. El título vine de la canción de Taylor Swift (obvio, no puede faltar el nombre de sus canciones en mis escritos🦋) Now that we don't talk.

Empezamos lento con el Eremika, esto fue una introducción, veremos más interacción de ellos en el siguiente. Aunque como ven, Eren no es muy fan de Mikasa jaja (se miente un poco).

Las actualizaciones serán una vez a la semana y si tengo mucha inspiración tendremos dos jaja ✨

¡Nos leemos pronto!❣️