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Autor: Leah
Pareja: Menciones al NaruHina y SasuSaku
Advertencias: Ninguna, intento de comedia.
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Un día como cualquier otro, un dia donde de nuevo corría de un lado al otro en el Hospital, pero al menos ya estaba más acostumbrada a esa dinámica, después de todo ya era su día a día, era una mujer adulta, madre y esposa; Asi pues, al menos un día ajetreado suponía distracción que la ayudo a consumir la mayor parte del tiempo, de tal manera en que podría ya llegar a la noche a su casa a darse un buen baño, quizá uno de burbujas -totalmente sería genial uno de burbujas-. después de todo Sarada estaba en una misión donde le tomaría una semana más regresar, y según le había informado el halcón que llegó a su oficina esta mañana, Sasuke iba a estar arribando mañana temprano a casa.
Ya podía sentir el aroma a flores en las esencias que tiraría a la tina, incluso saborear una buena copa de Sake del que su Shishou le había regalado en su última visita por la aldea, solo debía ir a su oficina, ir a por papeleo y fichas clínicas que tenía ahí, dejarlas en recepción y podría regresar a casa a descansar.
Por supuesto, todas las ideas se fueron al tubo en el minuto en que la joven enfermera, con rostro apenado, la abordó.
-Sakura-san, disculpe, sé que dijo que no atendería ya a nadie p-peero Hokage-sama fue inflexible- Una ceja arqueada en duda, la chica, aun nerviosa, señaló la puerta de donde la cabeza rubia tan familiar de Naruto se asomaba con la sonrisa más alegre que podía uno verle al hombre mientras despedía con una mano a la joven enfermera que después de inclinarse con respeto hacia ambos desapareció tan rápido como llegó, demostrando que no estaba del todo cómoda entre desobedecer la orden que le había dejado en la mañana pensando en su propio descanso.
Pero entre la jefa del hospital y el Hokage era obvio quien mandaba, así que con un suspiro enfocó sus ojos verdes en el hombre, tal que para cuando este terminó por aproximarse, con las manos tras su cabeza en ese gesto que había tenido desde niño, reparó mejor en su apariencia: los mechones de cabello rubio le cubrieron el rostro, demostrando el largo del mismo; Era raro, hoy en día ya estaba acostumbrada a verlo con su cabello corto y prolijo, incluso con su ropa perfectamente limpia, sin aroma a leche caducada. (Cortesía de una amable Hinata). Así que, suspirando -y recitando mentalmente un adiós dulce baño relajante- lo miró.
-Sakura-chaan, Querida amiga, hermana de otra madre, domadora de Uchihas, pilar de Konoh...- Una sonrisa, esa sonrisa suya, ni lo dejó terminar. -La última vez que me hablaste así no dormí una semana, ¿Qué hiciste ahora? -
El tono, de clara advertencia, hizo que el poderoso Hokage, héroe del mundo ninja, uno de los dos hombres más fuertes del mundo, diera un respingón de puro pánico mientras un tic nervioso se veía en su ceja y le sonreía. -Y-yo...- tartamudeó, provocando que cruzara los brazos frente al pecho, completamente escéptica respecto a lo que iba a salir de esa boca: amaba a Naruto, era su hermano, a estas alturas prácticamente no imaginaba su vida sin él pululando al rededor, pero totalmente los años no le quitaban esa capacidad de dificultarle la vida por tonterías.
-Me gustaría que me cortaras el cabello-
Un tic en su ceja se formó en su rostro, porque tanto dramatismo para algo tan simple no tenía sentido alguno, especialmente porque no terminaba de tragárselo; Frunció el ceño, solo para reparar en el ruidito sordo que hizo la espalda del rubio golpeando contra la pared. -Sakura-chan, no necesitas enojarte más, ¡¿Sabes que si me golpeas se puede caer el hospital?!- pestañeo ante el comentario, antes de hacer un mohín con su boca. -Soy un médico, a cargo del hospital de tú aldea, ¿Enserio quieres que en vez de descansar te corte el cabello?- cuestionó, en una duda válida (a pesar de que ya había aceptado mentalmente hacerle el favor si se había venido hasta aquí); El hombre simplemente rio, entre dientes. -Bueno, contigo estoy más cómodo, y a Hinata le gusta cómo me dejas el cabello- se justificó, rápidamente. -Además así puedo molestar al Teme recordándole que visito a su esposa de noche y me toca. -
El ruido sordo de un golpe, y un lloriqueo que sonó por los pasillos a un "Solo era una bromita Sakura-chan", vino acompañado de la escena que presenció todo el hospital: Su Hokage siendo jalado por la capa como si un perro se tratara por parte de la jefa del hospital.
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Llegar a casa fue la parte rápida una vez dejó todo listo y dejó de jalar a su máxima autoridad.
-Ven entonces, siéntate-
Ordenó, para cuando dejaba sus cosas e ingresaba a buscar otras tantas, cortar el cabello a Naruto -y a Sasuke, cuando volvía a casa- no era para nada algo extraño a estas alturas, incluso sabía bien que a su mismo esposo le relajaba ese simple acto, así que aún con las bromas del rubio, estaba completamente de acuerdo en ayudarlo, de tal manera en que mientras buscaba sus cosas, con un rubio sentado en la mesa de su cocina como un niño pequeño con hiperactividad a pesar de sus 30's, lo que menos se esperó para cuando le puso una toalla en el cuello, fue lo que tiró despues.
-Honestamente, eso no es todo por lo que vine, verás... hice enojar a Hinata-chan, y yo yo, bueno, no sé que hice p-para enojarla, me sacó de casa y... -
Los balbuceos que tiro al rededor solo se fueron a oídos sordos tras sus orejas, más que nada porque en realidad lo anormal de su comentario era precisamente la base de todo: Hice enojar a Hinata; No porque la Hyuga no se enojara, tal vez no tuvieran el mismo genio, pero a ella le constaba que la chica tímida hace mucho que había quedado atrás para darle paso a alguien perfectamente capaz de darse su lugar, curiosamente, aún furiosa Hinata sonaba como una persona metódica y en paz, calma, y claro, cada matrimonio era un mundo, pero si había algo que aprendió con los años, es que Naruto no la buscaba si no cuando estaba completamente seguro de que la había cagado, y si él estaba frente suyo, es que realmente lo había hecho.
Con tijera en mano, mirándolo como si le hubiera salido otra cabeza, habló.- ¿Qué hiciste? Ya no es como cuando estaban en citas, ya estamos viejos, tu mismo sabes arreglar las cosas con Hina-chan- devolvió, arqueando la ceja, provocando que el rubio hiciera un puchero. -¡No escuchaste nada!ttebayo! ¡Te digo que Hinata-chan me sacó hace días y aún no sé que cosa se supone hice ahora!, ¿Qué tal si perdí su amor? ¿Si ya no me quiere? ¡Si encontró a un hombre mejor y...!- Un golpe llegó en esa cocina, un golpe directo a la rubia cabeza del líder de la aldea más poderosa de las cinco naciones.
Un lloriqueo sonó para cuando suspiraba, agarrando las tijeras mientras se aproximaba a él.
-¡No me mates Sakura-chan!-
Gritó, de golpe, cerrando sus ojos. -Soy Medic-ninja, ¿Sabes que podría curarte si te corto con esto, verdad? Y más aún, Kurama no te dejaría morir por algo tan tonto- acotó, lo obvio, viendo la pequeña gota de sudor recorriendo la mejilla del hombre para cuando comenzaba a trabajar. -Ahora, habla, que pasó ese día que Hinata se enojo, no puedo ayudarte si no se.- un movimiento de la tijera suave por un costado. -Y ella te ama, debo recordarte- bufó, a sabiendas de que una pelea no rompería el lazo de ambos.
-Bueno... verás, la otra noche llegué a casa después de una semana en la oficina- comenzó, recibiendo un suave "Aja" por parte de la mujer de cabello rosa que continuaba próxima a su cabeza con aquel par de tijeras. -Iba yo entrando mientras comía un ramen instantáneo edición especial de Ichiraku que me recomendó Shikamaru y...- una sola mirada le tiró, la de la "¿enserio?" mientras él reía. -Bueno bueno, la cosa es que cuando llegué Hinata-chan estaba en la sala, tejiendo y viendo su novela.-
Hasta ahí todo normal, no escuchó nada raro.
-Entonces, después de saludarla y disculparme por la ausencia, platicamos trivialidades- otro suave "aja" y un mechón extra cayendo al suelo.- Entonces Hina-chan mencionó que hoy Hanabi la había dejado plantada, que no le avisó que no se verían en el almuerzo...- continuó cortando, con calma y sin mucho problema. -¡Entonces recordé que ella me lo dijo en la torre! Así que yo había enviado un clon con un recado, le dejé un papelito a un lado del macetero y...- un coscorrón directo en la cabeza para cuando la voz enojada le llego.
-Obviamente estará enojada Naruto, ¿Quien le deja una nota en un macetero sin si quiera avisarle? Le hiciste perder el tiempo, ¿Sabes lo mucho que detesto perder innecesariamente el tiempo? Es algo de responsabilidades, si me haces eso te golpeo-
Un mohín en la boca del rubio para cuando se paró frente suyo, con las manos en la cadera. -¡Pero ahí todavía no explotaba'ttebayo!- argumentó en contra. - Ella solo dijo "Ah claro, seguramente fue a entrenar con su equipo" - gesticuló, con una voz femenina de mala imitación. -Incluso luego bromee un poco con Hina-chan sobre como ahora Hanabi no la buscaba para entrenar como antaño- un jadeo salió de su boca femenina, de indignación total, al punto en que aún con las manos en la cadera se inclinó sobre él.
-Naruto-Baka, ¿Que ya no la busca para entrenar? ¡La estas subestimando! ¡Si me haces eso te juro que te golpeo más fuerte!-
Pasó saliva por la garganta, en especial cuando esa tijera brilló un poco contra el filo de la luz iluminando la cocina.
-¡Entiendo! Pero primero, nunca la subestime, ¡Hina-chan es muy fuerte, estaba jugando! y segundo, ahí no explotó.-
Cruzó sus brazos, causando que su expresión aún de confusión se mantuviera para cuando se aproximó, dando un par de tijerazos más, antes de ir y caminar en dirección a la mesa para tomar entre sus manos el pequeño espejo que utilizaba normalmente para mostrarle por detrás a la persona como iba quedando el corte.
-Es más, luego de eso le continué platicando mi día todo normal'ttebayo- lo miró, deteniéndose con el espejo en las manos. -Estaba yo contándole sobre como con Shikamaru tuvimos que ir a cenar con Shion a Ichiraku, ¿Recuerdas a Shion? ¡La sacerdotisa! Esta igual, los años no le han pasado encima- un ligero tic le salió en la ceja, ¿Naruto estaba diciendo lo que creía que estaba diciendo?.-Me reí incluso contándole a Hina-chan como ella aún recordaba lo que me hizo prometerle, fue super gracioso como me andaba cobrando lo de esa vez, ella venía con toda la intención de eso mientras comíamos ese ramen edición especial que totalmente le recomendé a Hina también.-
Se aguantó las ganas de hacer crujir el vidrio mientras lo dejaba sobre la mesita, si ella se sentía ofendida, no quería saber como se había sentido Hinata. -Incluso le conté a Hina-chan como me invitó una semana a su hogar, a que fuera en algún viaje diplomático y...- el golpe sordo de las palmas femeninas sobre la mesa lo hizo callar en el acto mientras la miraba, con una expresión que gritaba a todas luces "La cagaste", tanto que se calló, mirándola. -Con razón Hinata se enojó contigo tonto, ¿Sabes que haría yo si apareces diciendo con cara de risa algo así?-
-Me golpeas tres veces mas fuerte, sí-
La interrumpió, con un rostro de total concentración.
-Pero Hina no se enojó ahí-
Devolvió, meditabundo, con una mano en los labios, con cara clara de que estaba analizando el cosmos mientras recordaba. -Luego de eso simplemente le seguí hablando del Ramen... ¡y entonces Hina-chan explotó, activo su byakugan y me sacó de casa'ttebayo!- lloriqueó.
Un suspiro le salió desde lo profundo de la garganta mientras se aproximaba. -Esta mañana ella dijo que estaba bien, pero yo...- la mano en su cuello, obligándolo a alzar la cabeza, lo volvió a callar. -Por supuesto que no está bien, se está aguantando, nosotras aguantamos, y luego...- casi como si fuera pura maldad abrió la tijera muy próxima a su cuello, sonriendo maquiavélicamente, con una expresión que hasta parecía hacer que a la mujer pelirosa genuinamente se le habían pegado las malas mañas de su esposo. -No hagas eso Sakura-chan, me recuerdas la época oscura del Teme-.
-Hmp-
Casi se hubiera reído de la cara que puso el Hokage cuando escucho ese ruido.
-¡Santo Rikudo él realmente te ha cambiado'ttebayo!-
Negó con la cabeza mientras lo forzaba a quedarse quieto para seguir cortando. -Calla y déjame terminar aquí- regañó, con corte tras corte. -Solo se me ocurre que vayas corriendo a disculparte con Hina-chan, y llevale algo bonito, y también sería bueno que trates de disminuir las ausencias en casa, si fue lo de Shion, ha de sentirse mal- aconsejó, sincera. -Hinata te ama con su corazón, y te recuerdo que ella estuvo cuando Shion te pidió tener hijos.- otro corte, demasiado próximo a su oreja, le hizo respingar. -Pero a estas alturas Hina-chan siempre ha tenido claro mi amor por ella, ni contigo está incomoda, y sabe que te perseguía'ttebayo.- respondió, continuando el hilo, causando que negara suavemente con la cabeza.
-Nosotras somos amigas, nos respetamos, además, yo nunca te he pedido hijos en su cara como si nada-
Devolvió...
Y entonces el ruido sordo de una puerta cerrándose de golpe hizo a ambos voltear.
Un Sasuke con una ceja alzada le dijo todo a ambos amigos, porque un Uchiha estoico podía serlo con todo el mundo, menos ellos dos, no necesitaron preguntar qué pasó por su cabeza.
-No me mates teme, no es lo que crees- brazos cruzados frente a su cara mientras el pánico recorría sus venas. -No quiero que Hinata quede viuda odiándome, la amo demasiado para eso- lloriqueó, causando que el Uchiha lo mirara, aún con duda, antes de suspirar y mover el cuerpo hacia el costado: ahí estaba la susodicha, con pura cara de duda y sin entender para nada lo que su esposo había dicho, o al menos eso pensó mientras terminaba de recortar el cabello de quien a estas alturas era su mejor amigo.
Unos pocos minutos después, con todo aclarado y para cuando un rubio se encontraba completamente listo, fue que ambos matrimonios se despidieron.
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Con ambos caminando a casa, y un rubio mirando cada tanto a su esposa, nerviosamente sujetó su pequeña mano, la misma que lo había acompañado por tanto tiempo. -Hinata, perdón...- la duda en sus ojos blancos, girando ligeramente la cabeza. -Yo sé que a veces hablo mucho, y perdón si te puse incomoda con lo de Shion, yo no te quería enojar, lo juro- prometió, deteniéndose, juntando las manos. -Pero no me dejes, no sé que haría sin ti, eres mi luz, mi oxígeno, mi corazón.- se inclinó, dramáticamente. -¡Eres la única a quien quiero hacerle miles de hijos usando clones de sombra'ttebayo!-
Gracias al cielo era de noche, porque entre que el Hokage hablaba demasiado fuerte y la primera dama se sonrojó furiosamente, cualquier transeúnte que hubiera escuchado eso habría mirado muy raro a quien estaba a cargo de su protección, cuidado y... bueno, suerte que no había tampoco alguien del clan Hyuga, especialmente esos viejos que aún abogaban por el decoro y buenas costumbres.
Hinata se cubrió la cara avergonzada, antes de negar miles de veces.
-Nunca me enojé por eso Naruto-kun-
Argumentó, sin tartamudear, causando que el rubio sujetara ambas manos, con cara de duda. -¿Entonces? Digo, podemos ir a Ichiraku, a comer de nuevo ese rico ram...- se calló, cuando vio el Byakugan aparecer en su rostro, ahora sí con cara de enojo, y entonces, como una epifanía, como una iluminación, un recuerdo de hace una semana le llegó.
-"Naruto-kun, Ayame-chan me regaló un cupón para que probáramos un ramen de edición especial, me gustaría ir juntos, ¡Así que no comas sin mi, por favor!"-
Una risa nerviosa, muy nerviosa, mientras sujetaba a su esposa enojada de la cintura y la hacía girar, de tal manera en que el enojo escurrió por sus dedos por la sorpresa. -¡Eso era'ttebayo! ¡Soy un idiota! ¡Un baka desconsiderado!- gritoneó, aún girando con su mujer. -Perdóname mi amor, ¿Que tal si vamos ahora, pero en vez de ese ramen edición especial, le pedimos uno nuevo que sea solo de los dos?- ofreció, a sabiendas de que eso era lo único que ella quería: compartir algo juntos, que la hubiera esperado, que recordara su petición.
Y Hinata, que entendía perfectamente los despistes de su esposo, que seguía siendo una persona demasiado amable en si mismo... y que de todas formas estaba segura de que Sakura lo había espantado lo suficiente, simplemente río, asintiendo y aceptando las cosas, tal que, tomando su mano, avanzaron por la aldea como un par de adolescentes de nuevo camino a su primera cita.
...
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-Entonces, ¿Hijos?-
-¿Celoso, Anata?-
-Hmp-
Una Risita se escuchó en la residencia Uchiha.
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-Por cierto, Hina, la oferta de hacer bebes con clones está en pie'ttebayo-
-¡Naruto-kun!-
Y otra risita se escuchó en Ichiraku
